Guía visual de por qué sube y baja el precio de las acciones

En los siguientes gráficos se compara la evolución del beneficio por acción con el precio en bolsa de 34 de los 35 valores actuales del IBEX 35, junto con DIA y Técnicas Reunidas, que abandonaron el índice en años recientes. Solo se ha excluido MásMóvil, debido a su breve recorrido histórico.

Para la mayoría de empresas se ha cubierto el período de 2012 a 2019, en cuyo caso se ha utilizado como base para ambas series de datos un índice 100 al 31 de diciembre de 2012. Este procedimiento permite una mejor comparación a nivel visual de las variables. Para algunas empresas se han utilizado períodos más breves en función del tiempo que llevan cotizando en bolsa, o debido a la existencia de datos no comparables.

Los beneficios negativos se han puesto a cero para una mejor representación de los datos. Para Inmobiliaria Colonial y Merlin Properties se ha tenido en cuenta el beneficio recurrente, ya que el beneficio estándar suele incluir revalorizaciones o plusvalías de activos que distorsionan las magnitudes.

En otras empresas se ha tenido en cuenta el beneficio por acción recurrente en algunos años, en particular cuando ha habido amortizaciones aceleradas.

Se puede observar que el precio tiende a evolucionar de forma similar al beneficio por acción, con algunas excepciones, como Ferrovial y algunos bancos. En particular, se observa que el precio suele “acompañar“ al beneficio por acción a lo largo del tiempo. Esto significa que las acciones de una compañía tienden a subir mientras sigan aumentando los beneficios de esta, independientemente de si el precio está caro o barato. Una excepción relevante al respecto es Grifols, cuyo beneficio por acción ha aumentado mucho más que el precio, pero hay que tener en cuenta que en 2012 el ratio PER era de 72, muy superior al valor habitual de esta magnitud, que suele estar entre 10 y 25.

Para Acerinox se ha tenido en cuenta el beneficio por acción recurrente en 2019 (0,651 €) en vez del estándar, que fue negativo.

Aena salió a bolsa en febrero de 2015.

En el caso de ArcelorMittal se ha utilizado una escala logarítmica debido a la presencia de cuatro años con beneficios negativos, lo que distorsiona el gráfico con los parámetros habituales.

Para Cellnex he usado el Flujo de Caja Libre Apalancado Recurrente (FCLAR) por acción, dato proporcionado por la compañía, al tratarse de una empresa de crecimiento. La compañía salió a bolsa en mayo de 2015.

La conjunción de las dos líneas en 2019 indica que desde 2012 el precio de la acción de CIE Automotive aumentó lo mismo que el beneficio por acción. En concreto, el precio se multiplicó por 4 y el beneficio por acción, por 3,9.

En el caso de Inmobiliaria Colonial, el beneficio por acción recurrente es más representativo porque no incluye revalorizaciones de activos ni plusvalías por venta de activos.

Supermercados DIA dejó de cotizar en el IBEX 35 el 24 de diciembre de 2018.

Los beneficios por acción de Endesa de los ejercicios 2014 y 2019 son los recurrentes (0,90 € y 1,47 € respectivamente). En 2014 la eléctrica obtuvo elevadas plusvalías por ventas de activos y en 2019 el beneficio por acción estándar fue de 0,16 € debido a depreciaciones de activos.

Los beneficios por acción de Ferrovial de los años 2018 y 2019 son los recurrentes, proporcionados por la propia compañía. En 2018, el beneficio por acción estándar fue negativo.

El beneficio por acción de IAG de 2018 es el recurrente (1,19 €). El estándar fue de 1,38 €.

Los beneficios por acción de Indra de 2014 y 2015 fueron negativos. Se han puesto a cero.

Para Merlin Properties he tenido en cuenta los Fondos de las Operaciones (FFO) por acción, magnitud que excluye revalorizaciones de activos y plusvalías por ventas de activos.

En 2018 Naturgy contabilizó una depreciación de activos, por lo que se ha usado el beneficio por acción recurrente (1,24 €). El beneficio por acción estándar fue de -2,82 €.

El beneficio por acción de Repsol de 2019 es el recurrente (1,33 €). La magnitud estándar fue de -2,48 € debido a depreciaciones de activos.

Técnicas Reunidas salió del IBEX en junio de 2019, tras haber sido integrante del selectivo desde abril de 2008.

El beneficio por acción de Telefónica de 2019 es el recurrente (0,65 €). El estándar fue de 0,17 € debido a gastos extraordinarios.

 

 

 

 

Nueva sección: Entender la Bolsa

Buenas tardes,

He creado una nueva sección titulada “Entender la Bolsa“ donde he reunido varios de los artículos divulgativos sobre bolsa que he ido escribiendo en los últimos años. La podéis encontrar en el menú superior del blog.

A continuación indico los artículos seleccionados.

Saludos cordiales
Carlos Torres Blánquez

 

Qué adquirimos cuando compramos una acción

Cuando compramos una acción, compramos un derecho de propiedad sobre una empresa. Claro que el número de acciones es tan grande que no acabamos de sentirnos propietarios, al igual que al adquirir un terreno en España no nos sentimos propietarios del país.

Aunque realmente el derecho de propiedad sobre la empresa es lo menos importante. Por ejemplo, el capital social de Gas Natural está compuesto por casi exactamente mil millones de acciones. Así, una acción de Gas Natural me convierte en propietario de una mil millonésima parte de la compañía (en proporción, sería como poseer 504 m2 de territorio español en relación a la superficie total de España).

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¿Es rentable invertir a largo plazo?

En este artículo exploro si vale la pena invertir en bolsa a largo plazo. Para ello, examino la rentabilidad del índice Dow Jones de la bolsa americana y del índice general de la Bolsa de Madrid en un período de 50 años (de 1963 a 2012). Aquí no contemplo la posibilidad de estrategia alguna para batir al mercado sino que el inversor obtiene la misma rentabilidad que la del índice. La rentabilidad incluye tanto las plusvalías como los dividendos pero se expresa en términos brutos ya que cada inversor tiene una fiscalidad diferente.

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Las causas de la mala suerte en bolsa

Hay tres maneras de invertir en bolsa. La primera es estar presente durante los ciclos alcistas y permanecer fuera durante esas largas crisis que afectan al mercado de modo recurrente más o menos cada siete años. Este tema lo traté en mi libro Un náufrago en la Bolsa. Por eso lo llamo el “método del náufrago”.

La segunda manera, la más frecuente, consiste en entrar en los últimos compases de un ciclo alcista y salir poco antes del final del ciclo bajista. Es “el método de la mala suerte”.

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La rentabilidad sobre recursos propios

Vamos a ver si resulta una buena estrategia comprar los valores de las sociedades cuyos recursos propios tienen una mayor rentabilidad. En teoría debería serlo, ¿no? Si una empresa obtiene una buena rentabilidad de su capital, comprar sus acciones debería ser rentable para nuestro propio capital.

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La ROE como criterio de selección: el índice BCN ROE-30

Uno de los criterios más utilizados para seleccionar acciones es la rentabilidad sobre recursos propios o ROE (Return On Equity). Se calcula dividiendo el beneficio neto atribuido por el patrimonio neto atribuido. Tiene el inconveniente de no tener en cuenta que parte de los beneficios se obtienen con recursos ajenos (deuda financiera), de modo que sobrevalora la rentabilidad en caso de empresas endeudadas. El ratio también puede dar una idea falsa en empresas con insuficiencia de recursos propios. Aún así, es un criterio que suele dar buenos resultados, como demuestra el índice BCN ROE-30 que calcula la Bolsa de Barcelona.

Comprar las acciones que más caen
Una de las propuestas de inversión más corrientes consiste en elegir los valores que más han bajado en los meses anteriores. Suele esperarse que estos valores, al haber sido excesivamente penalizados, tengan un comportamiento más positivo que el resto en los meses siguientes.

Con los números, ¿la primera impresión es la que cuenta?

Imagine que puede elegir entre dos fondos de inversión, el Fondo A y el Fondo B, cada uno de los cuales presenta el siguiente histórico de rentabilidades.

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La importancia de los dividendos

Muchos inversores creen que donde se gana de verdad es con las plusvalías y que los dividendos son una minucia en comparación. ¿Qué es un rendimiento del 4%, se preguntan, cuando es posible ganar un 30% comprando y vendiendo una acción?

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La relación precio-beneficio

La relación precio-beneficio es el ratio bursátil más conocido y utilizado. Suele conocerse por las siglas PER, del inglés Price to Earnings Ratio. Es el resultado de dividir el precio por el beneficio por acción.

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El PER como criterio de selección: el BCN PER-30 y la cartera Contrarian

En una entrada anterior me he referido al índice BCN ROE-30 elaborado por la Bolsa de Barcelona. La misma institución calcula también el BCN PER-30 desde diciembre de 2000. Está compuesto por 30 de los 35 valores del IBEX 35 pero cada valor pondera según el nivel de su ratio PER en relación con el de los demás, de modo que las empresas más baratas, según este indicador, ponderan más. Se establece una ponderación máxima del 7%.

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El mago y el inversor

Un inversor conocía un mago que siempre acertaba. Así que un día le pidió una predicción acerca de alguna empresa que fuera a tener un crecimiento espectacular de sus ingresos. El mago le aseguró que la empresa X doblaría sus ingresos en los siguientes tres años. Cuando el mago hizo la predicción, X ingresaba 100 y sus costes eran de 60, de modo que sus beneficios eran de 40.

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Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto

El beneficio neto atribuido o atribuible que declaran las sociedades cotizadas en bolsa hace referencia al beneficio neto que corresponde a los accionistas. Sin embargo, las carambolas contables permitidas por los reguladores hacen que debamos cerciorarnos de qué parte del beneficio corresponde efectivamente a sus propietarios, o sea a los titulares de las acciones.

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La relación entre el precio y el valor contable

Un criterio de valor es aquel que trata de determinar si unas acciones están infravaloradas o no, o sea si el precio al que cotizan está por debajo de su valor real. Uno de los criterios de valor más difundidos en el mundo bursátil es el que compara el precio de una acción con su valor contable.

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Ampliaciones de capital: un truco de magia

Espero que los magos de las finanzas me disculpen por revelar uno de sus secretos mejor guardados: que las ampliaciones de capital con prima de emisión son un simple truco de prestidigitación tal como se llevan a cabo. En la magia, lo esencial es distraer al público, desviar su atención, con el objetivo de crear una ilusión.

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Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista? (Parte I)

En los últimos años se ha puesto de moda que las empresas cotizadas en bolsa ofrezcan a sus accionistas una triple opción de retribución en vez de limitarse al pago del dividendo. Estas operaciones reciben nombres como Dividendo Opción, Dividendo Flexible u otros similares. ¿Cuál es la mejor de las tres opciones disponibles?

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Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista? Parte II (ejemplo numérico)

Partiremos de una empresa que hace un año tenía 10.000 acciones y un patrimonio neto de 1.000.000 euros, y de un accionista que tiene 20 acciones compradas a 100 euros. Supondremos que el precio de la acción es igual a su valor contable. En tal caso, el precio será igual al patrimonio neto dividido por el número de acciones, o sea 100 euros.

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Ampliaciones de capital con descuento, ¿qué gana el accionista?

En las ampliaciones de capital gratuitas vimos que el accionista no sale realmente beneficiado por el hecho de recibir nuevas acciones (aunque sí puede obtener ventajas fiscales), pero tampoco perjudicado porque haya más acciones de la empresa en circulación.

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Cuanto mayor es el descuento ofrecido en una ampliación de capital, MENOR el interés en acudir

Una de las ideas que perdurará hasta el fin de los tiempos es que cuanto más baratas se ofrezcan las acciones en una ampliación de capital, más ganará el accionista. Al igual que los antiguos sacerdotes conseguían hacer creer al pueblo que los eclipses de sol eran una muestra de la ira de los dioses y que solo ellos podían persuadir al astro para que volviera a salir, los ejecutivos actuales consiguen hacer creer a los accionistas que son capaces de hacer salir dinero de la nada.

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Por qué el precio de los derechos de suscripción fluctúa mucho más que el precio de las acciones

El primer día de la ampliación de capital de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), las acciones de la empresa partieron de un precio de referencia de 11,51 euros y cerraron la sesión a 10,90 euros, un 5,3% menos. En cambio, el valor inicial del derecho de suscripción fue de 4,20 euros pero cerró la sesión cayendo tres veces más.

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El iBillionaire Index, invertir como los milmillonarios

El iBillionaire Index está compuesto por los valores que figuran en las carteras de veinte inversores estadounidenses que gestionan más de mil millones de dólares (en inglés, billion es mil millones). No se trata solo de inversores que gestionan un gran volumen sino que entre ellos hay nombres legendarios como Warren Buffett, Carl Icahn, George Soros o Ray Dalio y grandes talentos como Bruce Berkowitz o David Tepper. Casi todos ellos pueden demostrar haber logrado excelentes resultados a lo largo de extensos períodos. La excepción más notable es la de George Soros, de quien no se conoce en realidad la rentabilidad que ha obtenido.

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Una cartera con los valores más seleccionados por los gurús

El 20 de mayo de 2016, la cartera de valores Consensus Picks Portfolio, creada por el portal de inversión GuruFocus cumplió 10 años. Dicha cartera está formada por los 25 valores más seleccionados por los mejores inversores de Estados Unidos, quienes deben cumplir las siguientes condiciones: tener una excepcional rentabilidad a largo plazo, gestionar más de mil millones de dólares y hacer poca rotación de la cartera.

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Dividendos en acciones: las diferentes opciones

En los últimos años un buen número de sociedades cotizadas españolas ha recurrido al pago de dividendos en acciones. Esta modalidad de remuneración se denomina scrip dividend, dividendo flexible, dividendo opción o dividendo elección. Estos nombres indican que el accionista tiene varias alternativas en la manera como quiere cobrar su dividendo.

Para llevar a cabo estos programas de retribución, la sociedad debe hacer una ampliación de capital liberada, es decir, gratuita. El incremento en la cantidad de acciones dependerá del número de accionistas que opte por suscribir acciones nuevas. Con el fin de evitar que el aumento del número de acciones diluya el beneficio por acción, algunas empresas amortizan acciones en autocartera (las eliminan de la circulación) o bien compran acciones propias en el mercado para proceder a su posterior amortización. Es el caso de ACS, Ferrovial o Iberdrola.

La ampliación suele durar dos semanas, período en el cual los titulares de acciones pueden ejercer sus opciones.

Compañías del IBEX 35 que recientemente han ofrecido un programa de estas características a sus accionistas son las siguientes:

Este año, BBVA ha pagado su dividendo de abril en efectivo. Repsol iniciará su nuevo programa el 18 de junio. El próximo dividendo de Repsol

Bajo esta modalidad, las opciones que tienen los accionistas son las siguientes:

  • Cobrar el dividendo en acciones de acuerdo con una proporción determinada. Por ejemplo, en el actual programa de dividendo flexible de Ferrovial, los accionistas pueden recibir una acción gratis por cada 56 que tengan. Equivale a cobrar el dividendo y destinar el ingreso a comprar más acciones de la misma compañía, o sea a una reinversión del dividendo, con la ventaja de el dividendo se percibe íntegro mientras que si se cobra en efectivo hay que pagar retención fiscal.
  • Vender los derechos de suscripción en bolsa. El accionista que no quiera acciones nuevas puede vender sus derechos en bolsa a otro inversor que sí quiera suscribirlas. Se tienen tantos derechos como acciones. Un accionista de Ferrovial con 56 acciones tendría 56 derechos, otro con 560 acciones tendría 560 derechos, etc. Actualmente esta opción tributa del mismo modo que un dividendo regular.
  • Cobrar un dividendo en efectivo. El accionista vende sus derechos de suscripción (en este caso llamados derechos de asignación gratuita) directamente a la sociedad, pero equivale al cobro de un dividendo en efectivo.

Estas opciones se pueden combinar entre sí. Por ejemplo, un inversor con 560 acciones de Ferrovial puede decidir cobrar el dividendo de la mitad de sus títulos y suscribir nuevas acciones con la otra mitad. Como el dividendo en efectivo es de 0,314 € brutos (0,25434 € netos), recibiría 280 x 0,025434 € = 71,21 € en efectivo. Por otro lado, suscribiría 280 / 56 = 5 acciones nuevas, que el 17 de mayo (fecha de descuento del dividendo) valían 17,44 €. O sea, el valor de mercado de las 5 acciones recibidas como pago del dividendo en especie era de 87,2 €. Como se ve, el valor del dividendo en acciones es superior al del dividendo en efectivo porque este tiene retención fiscal del 19%. Sin esta, la retribución en efectivo habría sido de 87,92 €.

Si se quiere un ingreso en efectivo hay dos opciones: vender los derechos o solicitar el pago en efectivo. La primera opción es preferible cuando el valor del derecho en bolsa es superior al del dividendo en efectivo. En el caso de Ferrovial, si supera los 0,314 €. Aunque hay que tener en cuenta las comisiones del broker. En la primera semana de la ampliación de Ferrovial, el derecho ha cotizado entre 0,304 € y 0,3174 €.

Para un inversor que quiera acumular capital, la mejor opción es suscribir las acciones ya que de este modo evita la retención fiscal y las comisiones de compra de nuevos títulos.

Dividendos del IBEX 35 en los próximos doce meses (abril 2018-marzo 2019)

Por qué los dividendos en acciones son igual de válidos (o mejores) que en efectivo

 

 

La cartera que invierte como los gurús cumple 12 años

La cartera de valores Consensus Picks Portfolio está formada por los 25 valores más seleccionados por los mejores inversores de Estados Unidos. Fue creada por GuruFocus el 23 de mayo de 2006, una página web que hace un seguimiento de las carteras de los inversores estadounidenses que han logrado notoriedad por sus resultados, a los que se conoce popularmente como gurús.

Los gurús seleccionados deben gestionar más de mil millones de dólares, para dar mayor representatividad a la cartera, y hacer poca rotación de valores ya que la cartera solo se actualiza una vez al año.

La Consensus Picks Portfolio partió de un valor de referencia de 100,24 puntos el 23 de mayo de 2006, día en que el S&P 500, el índice de referencia, cerró a 1.256,57 puntos. No incluye dividendos.

En la tabla siguiente, obtenida de GuruFocus, se indica el valor de la cartera el 22 de mayo de 2018, 187,95 puntos. La línea correspondiente al S&P 500 no está actualizada pero este índice cerró a 2.724,44 puntos el 22 de mayo.

En la tabla siguiente he completado la información que falta en la anterior. Puede observarse que la cartera de los gurús se revalorizó un 87,5% en el período indicado (un 5,38% anual) mientras que el índice S&P 500 lo hizo un 116,82% (un 6,66% anual).

La diferencia a favor del S&P 500 se ha ampliado respecto al resultado de los diez primeros años, que publiqué el 21 de mayo de 2016. Entonces la cartera se había revalorizado un 60,62%, frente al 63,33% del S&P 500.

Reproduzco la conclusión de mi anterior artículo dedicado a este tema: “La búsqueda de la perfección nos hace caer en la Falacia del Nirvana, el argumento según el cual es posible encontrar una solución ideal a un problema o desafío. Hacer una selección de valores en base a un criterio que sea simplemente bueno, pero imperfecto, es preferible a hacer una cartera ideal.“

Existe un ETF vinculado a esta cartera desde el 5 de junio de 2012. En este caso sí se incluyen dividendos, por lo que la comparación debe hacerse con el S&P 500 Total Return. Desde el inicio hasta el 22 de mayo de 2018, la rentabilidad media ha sido del 14,01% anual para el ETF y del 15,70% anual para el índice de referencia. En este último caso deberíamos descontar las comisiones que tendría un ETF vinculado, que estarían en torno al 0,50%-1% anual.

 

Rentabilidad de los fondos de inversión en bolsa española en 2004-2017 comparada con el mercado

Los rankigs de fondos de inversión de Morningstar solo proporcionan rentabilidades históricas de hasta diez años, por lo que me ha parecido útil utilizar información más antigua para abarcar un período más amplio. De momento puedo dar datos del período de 13 años que va de diciembre de 2004 a diciembre de 2017, para los fondos de renta variable española que tienen un historial de tal duración. Un lector me ha indicado que Inverco proporciona datos más antiguos. He podido comprobar que, efectivamente, hay información desde 1997, si bien los datos no están anualizados por períodos. A medida que vaya incorporando datos anuales por fondo iré completando la información para plazos más extensos.

Normalmente se considera que la rentabilidad anterior a diez años no es representativa del rendimiento de los gestores ya que estos pueden haber variado su política de inversión y acumulado experiencia, y porque los responsables cambian con relativa frecuencia.

Sin embargo, desde el punto de vista de los partícipes, vale la pena conocer qué se puede esperar a largo o muy largo plazo de estos instrumentos, en particular para poder decidir si conviene ahorrar para la pensión a través de instituciones colectivas. En general, se observa que cuanto mayor es el plazo de tiempo transcurrido, más se acercan los mejores fondos a la rentabilidad del índice de referencia y más se alejan los peores.

Hay un total de 45 fondos en renta variable española con un historial de al menos 13 años. En aquellos fondos que tienen varias clases de participaciones, he seleccionado solo una, la más rentable. La tabla siguiente indica el ranking en el período de diciembre de 2004 a diciembre de 2017 y se compara la rentabilidad con la del Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) con dividendos. El IGBM es más representativo que el IBEX 35 porque los gestores profesionales suelen invertir en empresas de cualquier capitalización y algunos de ellos incluso se especializan en pequeñas y medianas empresas.

De los 45 fondos, siete batieron al índice de referencia. Es un 16% del total, una proporción bastante más alta del 7%-8% que esperaba. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los productos con peores resultados suelen tener una esperanza de vida inferior a los diez años.

El diferencial de rentabilidad respecto a la del índice de referencia fue como máximo del 2,76% anual, que corresponde al Aviva Espabolsa (adquirido por la aseguradora Santalucía en septiembre de 2017). Los siguientes mejores fueron el Metavalor, Bestinver Bolsa, el Iberia Fund de Fidelity y Gesconsult Renta Variable.

Los datos indican que un inversor a largo plazo que eligiera un fondo de inversión al final de 2004 tuvo una rentabiliddad anual esperada igual a la del IGBM más/menos un 2,75% con una probabilidad del 84%. Es decir, de los 45 fondos, 38 de ellos (el 84%) ganaron entre un 2,75% anual más y un 2,75% anual menos que el IGBM con dividendos. Pero con una clara asimetría negativa, pues solo 7 estuvieron del lado positivo y 31 del lado negativo.

Un inversor que hubiera diversificado entre varios productos de esta categoría habría obtenido en torno al 4,28% anual, que fue la rentabilidad media de los 45 fondos. Este porcentaje equivale aproximadamente a la rentabilidad del mercado menos las comisiones de gestión, tal como cabe esperar del comportamiento medio a largo plazo de los fondos de inversión.

¿Qué es mejor, una cartera de valores o un fondo de inversión?

 

¿Qué es mejor, un fondo de inversión o una cartera de valores?

Cuando uno se plantea invertir en bolsa se puede preguntar si es mejor hacerlo por cuenta propia a través de una cartera de valores o confiar los ahorros a un fondo de inversión.

Personas que tienen un fondo de renta variable me han comentado que no lo entienden realmente y sobre todo no saben qué hacen los gestores. ¿Se pasan estos el día comprando y vendiendo? ¿Cómo eligen las acciones? ¿Cómo manejan el riesgo?

Tener una cartera de valores permite entender mejor qué significa invertir en acciones. Uno se siente propietario de un conjunto de empresas en las que confía por determinadas razones y de forma periódica recibe una participación en los beneficios. A través de una cartera de valores se es accionista de unas sociedades mientras que a través de un fondo se es partícipe de una entidad de la que probablemente no sabemos nada de los gestores y cuya filosofía de inversión desconocemos.

La ventaja principal de un fondo de inversión es la comodidad ya que puede ser adquirido mediante una única orden, mientras que hacer una cartera de valores requiere tiempo para seleccionar las acciones y para llevar a cabo las órdenes de compra. Pero la comodidad tiene un coste. A veces compramos un plato preparado en el supermercado por tres euros que podríamos hacer en casa por 50 céntimos. El conjunto de gastos que cobra un fondo de inversión no es de tal calibre sino de un máximo del 2,25% cuando es de renta variable. ¿Es como si el plato preparado nos saliera a 51 céntimos en vez de a 3 euros?

No, en primer lugar tenemos que abonar la comisión de gestión aunque hayamos tenido pérdidas. Es como si por el solo hecho de entrar en el supermercado tuviéramos que pagar. Pero lo más importante tiene que ver con lo que dejamos de ganar en términos acumulados como consecuencia de las comisiones. Una comisión del 2,25% sobre una rentabilidad del 10,25% anual que puede obtener un buen fondo, supone un 8% anual para el partícipe. Al cabo de 10 años, habremos perdido el 30% de nuestros beneficios, al cabo de 20 años el 39%, al cabo de 30 años el 49% y al cabo de 40 años el 57%.

Comprar participaciones en un fondo de inversión tiene sentido si este supera la rentabilidad del mercado o si presenta una combinación rentabilidad-riesgo mejor de la que podríamos conseguir por nosotros mismos, cuando creemos en la política de inversión y cuando tenemos confianza en el gestor.

Si uno se dedica a buscar fondos que tengan una filosofía de inversión con la que se sienta identificado, comprobará que la mayoría carece de una política definida. Algo que se constata en los informes o cartas que estos envían a sus partícipes, a menudo de una pobreza extrema en cuanto a contenido. Sin embargo, es importante entender y compartir la filosofía de gestión porque cuando el mercado cae, el desconocimiento de la política y los objetivos del fondo puede jugarnos malas pasadas. Es más difícil, en cambio, que liquidemos a la primera de cambio una cartera de valores que hayamos seleccionado con esmero.

Es sabido que muchos partícipes en instituciones de inversión colectiva obtienen una rentabilidad muy inferior a la de la propia institución porque van a contracorriente: compran cuando el mercado está alto y venden cuando está bajo. Si uno se plantea invertir en bolsa a través de fondos, lo recomendable es hacerlo de forma regular (por ejemplo cada trimestre o cada año) porque de este modo no solo evitará vender a precios de saldo sino que en ocasiones comprará a esos precios.

La ventaja principal de los fondos es su tratamiento fiscal, pues las plusvalías que obtienen los gestores solo tributan al 1%, por lo que la práctica totalidad de las mismas se reinvierte. En cambio, las pluvalías realizadas en una cartera de valores tributan en la base imponible del ahorro aunque se reinviertan. Sin embargo, es posible gestionar una cartera de forma que apenas pague impuestos sobre plusvalías: se trata de vender con regularidad los valores con pérdidas para aflorar minusvalías, las cuales se pueden compensar con plusvalías, y evitar vender los valores donde acumulamos mayores ganancias o hacer ventas parciales de estos, de modo que las plusvalías queden totalmente compensadas por las minusvalías.

La mayoría de ahorradores que compra participaciones en un fondo de renta variable lo hace por consejo de su entidad financiera. Pero uno debería tomarse su tiempo ya que es una decisión para el largo plazo. Una primera aproximación puede hacerse a través de la página web de Morningstar, que realiza rankings sobre fondos de inversión de todo tipo. A partir de aquí podemos seleccionar los que tengan mejor historial de rentabilidad o mejor relación rentabilidad-riesgo. A continuación es recomendable hacer una selección cualitativa, es decir, indagar acerca de la filosofía de inversión del fondo y leer los informes de los gestores para ver qué tipo de información proporcionan y si esta nos resulta útil.

Hay que evitar comprar un fondo únicamente porque tiene un buen historial. En otra ocasión me he referido a Carl Icahn, considerado uno de los mejores inversores del mundo en 2013. Su estrecha relación con los círculos de poder político parecía garantizarle acceso a información privilegiada y su naturaleza de inversor activista (aquel que influye en las decisiones de las empresas en las que toma participaciones significativas) eran dos bazas que presumiblemente le harían imbatible. Sin embargo, entre 2014 y 2017 perdió un 38% mientras que el índice S&P 500 de la bolsa estadounidense ganó un 57%. Icahn estaba apostando en contra de la bolsa mediante operaciones al descubierto y a favor del arriesgado sector de las materias primas, por lo que un potencial inversor que estuviera bien informado al respecto tal vez habría buscado otra opción menos brillante pero más acorde con su propio perfil.

Elegir un fondo de inversión, o varios, con acierto da en última instancia más trabajo del que parece, casi tanto como seleccionar una cartera de valores.

Rentabilidad de los fondos de inversión en bolsa española, 2004-2017

Por qué te conviene vender las acciones en las que pierdes dinero

Carl Icahn firma su cuarto año consecutivo desastroso

 

 

Cómo ahorrar 1.000 € en impuestos sobre el ahorro con un gasto de 27 €

En una entrada anterior me he referido a la conveniencia de vender acciones en pérdidas para compensar las minusvalías con las plusvalías y así reducir la factura fiscal. Por qué te conviene vender acciones en las que pierdes dinero.

Explicaré un ejemplo para ilustrar el importante ahorro en impuestos que puede suponer materializar minusvalías.

Imagina que tienes una cartera de cinco valores en los que has invertido 10.000 € en cada uno. Al final del año, con uno de ellos pierdes 5.300 €, mientras que con los cuatro restantes ganas 8.000 €. O sea, con un valor pierdes el 53% y con los otros cuatro ganas un 20%.

Supón que vendes los cuatro en ganancias pero mantienes el que está en pérdidas. En tal caso, tu plusvalía neta habrá sido de 2.700 € pero a efectos fiscales estarás declarando unas plusvalías de 8.000 €, por las que tendrás que pagar un 19% por los primeros 6.000 € y un 21% por los 2.000 € restantes, o sea 1.560 €. Esto representa un impuesto de casi el 58% sobre tu plusvalía real de la cartera de 2.700 €.

Al no vender el valor que te hace perder dinero, estás convirtiendo el impuesto sobre el ahorro en confiscatorio. Eres tú mismo quien te aplicas este impuesto abusivo, ya que el Estado solo te quiere cobrar el 19%.

Ahora imagina que vendes el valor con el que pierdes y que seguidamente lo vuelves a comprar porque sigues confiando en él. El coste en comisiones y cánones de bolsa de hacer la operación de venta y recompra es de un total de unos 27 €. Pero reduces la plusvalía fiscal, tanto por la minusvalía de 5.300 € como por dicha comisión de 27 €. O sea, la plusvalía fiscal queda en 8.000 – 5.300 – 27 = 2.673 €, sobre la cual se aplica un tipo del 19% porque no supera los 6.000 €. El impuesto a pagar es de 508 € mientras que si no vendes el valor en pérdidas, la factura fiscal asciende a 1.560 €.

Por tanto, un gasto de 27 € en la operación de venta y recompra del valor perdedor te permite un ahorro en impuestos de 1.052 €.

En vez de recomprar el valor en pérdidas inmediatamente después de comprarlo, a efectos fiscales te puede convenir más comprar otro distinto. Esto se debe a la regla de los dos meses, que no permite compensar minusvalías con plusvalías si entre el momento de originar la minusvalía y el momento de generar la plusvalía (o viceversa) han transcurrido menos de dos meses (un año para los valores del MAB y, en general, acciones no europeas). Para poder integrar las pérdidas en la base imponible del ahorro es necesario esperar dos meses para recomprarlo. O bien volver a vender el valor después de haberlo recomprado y en este caso vuelve a aplicarse la misma regla.

Si tu idea es mantener el valor durante más de cuatro años una vez recomprado antes de ese período de dos meses, pierdes la oportunidad de compensar la minusvalía, ya que las minusvalías solo se pueden compensar a lo largo de cuatro ejercicios después de haberse producido.

También existe la opción de comprar otro valor y al cabo de dos meses volver a adquirir el valor que dio lugar a la minusvalía. En caso de que este otro valor también haya dado pérdidas, estas se podrán utilizar para compensar futuras plusvalías.

 

Por qué te conviene vender las acciones en las que pierdes dinero

No vender acciones en pérdidas puede ser un error por dos razones principales: los impuestos y el coste de oportunidad.

Cuando mantienes acciones que te hacen perder pero vendes aquellas en las que ganas, tu plusvalía fiscal será superior a la real y puedes llegar a soportar un tipo impositivo efectivo confiscatorio. Siempre que vendas un valor en ganancias es recomendable que vendas también aquel o aquellos en los que pierdas, ya que de otro modo declararás ganancias superiores a las reales.

¿Declararías al fisco un salario mayor al que ingresas? Entonces tampoco tienes por qué declarar ganancias del ahorro superiores a las efectivas.

Ver ejemplo en Cómo ahorrar 1.000 € en impuestos sobre el ahorro con un gasto de 27 €.

Un beneficio adicional de vender un valor en pérdidas es que una vez realizada la operación, tu percepción psicológica acerca del mismo puede cambiar. Si la verdadera razón por la cual lo conservabas era el miedo a reconocer una pérdida o el miedo a vender justo en el peor momento, tras la operación te habrás librado de alguno de esos temores y podrás decidir si sigues confiando en el valor. En caso afirmativo, vuélvelo a comprar.

Aquí destaca la importancia de comprar valores de calidad. Cuando estos causan pérdidas, permiten realizar minusvalías a efectos fiscales que reducen la factura impositiva. Al recomprarlos a un precio inferior al de la operación inicial, la ganancia originalmente prevista se incrementa y a continuación pueden ser conservados por tiempo ilimitado a medida que generan plusvalías crecientes sin por ello materializar plusvalías fiscales. En este sentido hay que tener en cuenta la “regla de los dos meses“, que impide compensar minusvalías si se recompra el valor en un plazo inferior a dos meses después de haberlo vendido. Sin embargo, las pérdidas ocasionadas se podrán compensar cuando se vuelva a vender dicho valor, siempre y cuando no hayan pasado cuatro años desde la generación de la minusvalía. La regla de los meses se aplica también a los valores de los principales mercados regulados europeos pero no a los valores españoles del Mercado Alternativo Bursátil. Para estos últimos y valores de mercados no europeos, entre ellos el estadounidense, el período es de un año.

Si mantienes un valor en pérdidas durante muchos años, pierdes igualmente la posibilidad de compensar las minusvalías con las plusvalías realizadas en el plazo de los cuatro ejercicios siguientes al de haber materializado la pérdida, tal como permite la ley.

Mantener un valor en pérdidas en el cual has dejado de confiar representa también un importante coste de oportunidad, ya que al conservarlo estás dejando pasar la posibilidad de invertir en otro valor con mayor potencial.

Las razones para conservar un valor tienen que ser las mismas que para comprarlo. El miedo a perder o la esperanza en una inminente recuperación no son buenas razones para mantener porque tampoco lo serían para comprar.