¿Qué es mejor, un fondo de inversión o una cartera de valores?

Cuando uno se plantea invertir en bolsa se puede preguntar si es mejor hacerlo por cuenta propia a través de una cartera de valores o confiar los ahorros a un fondo de inversión.

Personas que tienen un fondo de renta variable me han comentado que no lo entienden realmente y sobre todo no saben qué hacen los gestores. ¿Se pasan estos el día comprando y vendiendo? ¿Cómo eligen las acciones? ¿Cómo manejan el riesgo?

Tener una cartera de valores permite entender mejor qué significa invertir en acciones. Uno se siente propietario de un conjunto de empresas en las que confía por determinadas razones y de forma periódica recibe una participación en los beneficios. A través de una cartera de valores se es accionista de unas sociedades mientras que a través de un fondo se es partícipe de una entidad de la que probablemente no sabemos nada de los gestores y cuya filosofía de inversión desconocemos.

La ventaja principal de un fondo de inversión es la comodidad ya que puede ser adquirido mediante una única orden, mientras que hacer una cartera de valores requiere tiempo para seleccionar las acciones y para llevar a cabo las órdenes de compra. Pero la comodidad tiene un coste. A veces compramos un plato preparado en el supermercado por tres euros que podríamos hacer en casa por 50 céntimos. El conjunto de gastos que cobra un fondo de inversión no es de tal calibre sino de un máximo del 2,25% cuando es de renta variable. ¿Es como si el plato preparado nos saliera a 51 céntimos en vez de a 3 euros?

No, en primer lugar tenemos que abonar la comisión de gestión aunque hayamos tenido pérdidas. Es como si por el solo hecho de entrar en el supermercado tuviéramos que pagar. Pero lo más importante tiene que ver con lo que dejamos de ganar en términos acumulados como consecuencia de las comisiones. Una comisión del 2,25% sobre una rentabilidad del 10,25% anual que puede obtener un buen fondo, supone un 8% anual para el partícipe. Al cabo de 10 años, habremos perdido el 30% de nuestros beneficios, al cabo de 20 años el 39%, al cabo de 30 años el 49% y al cabo de 40 años el 57%.

Comprar participaciones en un fondo de inversión tiene sentido si este supera la rentabilidad del mercado o si presenta una combinación rentabilidad-riesgo mejor de la que podríamos conseguir por nosotros mismos, cuando creemos en la política de inversión y cuando tenemos confianza en el gestor.

Si uno se dedica a buscar fondos que tengan una filosofía de inversión con la que se sienta identificado, comprobará que la mayoría carece de una política definida. Algo que se constata en los informes o cartas que estos envían a sus partícipes, a menudo de una pobreza extrema en cuanto a contenido. Sin embargo, es importante entender y compartir la filosofía de gestión porque cuando el mercado cae, el desconocimiento de la política y los objetivos del fondo puede jugarnos malas pasadas. Es más difícil, en cambio, que liquidemos a la primera de cambio una cartera de valores que hayamos seleccionado con esmero.

Es sabido que muchos partícipes en instituciones de inversión colectiva obtienen una rentabilidad muy inferior a la de la propia institución porque van a contracorriente: compran cuando el mercado está alto y venden cuando está bajo. Si uno se plantea invertir en bolsa a través de fondos, lo recomendable es hacerlo de forma regular (por ejemplo cada trimestre o cada año) porque de este modo no solo evitará vender a precios de saldo sino que en ocasiones comprará a esos precios.

La ventaja principal de los fondos es su tratamiento fiscal, pues las plusvalías que obtienen los gestores solo tributan al 1%, por lo que la práctica totalidad de las mismas se reinvierte. En cambio, las pluvalías realizadas en una cartera de valores tributan en la base imponible del ahorro aunque se reinviertan. Sin embargo, es posible gestionar una cartera de forma que apenas pague impuestos sobre plusvalías: se trata de vender con regularidad los valores con pérdidas para aflorar minusvalías, las cuales se pueden compensar con plusvalías, y evitar vender los valores donde acumulamos mayores ganancias o hacer ventas parciales de estos, de modo que las plusvalías queden totalmente compensadas por las minusvalías.

La mayoría de ahorradores que compra participaciones en un fondo de renta variable lo hace por consejo de su entidad financiera. Pero uno debería tomarse su tiempo ya que es una decisión para el largo plazo. Una primera aproximación puede hacerse a través de la página web de Morningstar, que realiza rankings sobre fondos de inversión de todo tipo. A partir de aquí podemos seleccionar los que tengan mejor historial de rentabilidad o mejor relación rentabilidad-riesgo. A continuación es recomendable hacer una selección cualitativa, es decir, indagar acerca de la filosofía de inversión del fondo y leer los informes de los gestores para ver qué tipo de información proporcionan y si esta nos resulta útil.

Hay que evitar comprar un fondo únicamente porque tiene un buen historial. En otra ocasión me he referido a Carl Icahn, considerado uno de los mejores inversores del mundo en 2013. Su estrecha relación con los círculos de poder político parecía garantizarle acceso a información privilegiada y su naturaleza de inversor activista (aquel que influye en las decisiones de las empresas en las que toma participaciones significativas) eran dos bazas que presumiblemente le harían imbatible. Sin embargo, entre 2014 y 2017 perdió un 38% mientras que el índice S&P 500 de la bolsa estadounidense ganó un 57%. Icahn estaba apostando en contra de la bolsa mediante operaciones al descubierto y a favor del arriesgado sector de las materias primas, por lo que un potencial inversor que estuviera bien informado al respecto tal vez habría buscado otra opción menos brillante pero más acorde con su propio perfil.

Elegir un fondo de inversión, o varios, con acierto da en última instancia más trabajo del que parece, casi tanto como seleccionar una cartera de valores.

Rentabilidad de los fondos de inversión en bolsa española, 2004-2017

Por qué te conviene vender las acciones en las que pierdes dinero

Carl Icahn firma su cuarto año consecutivo desastroso