Cómo ahorrar 1.000 € en impuestos sobre el ahorro con un gasto de 27 €

En una entrada anterior me he referido a la conveniencia de vender acciones en pérdidas para compensar las minusvalías con las plusvalías y así reducir la factura fiscal. Por qué te conviene vender acciones en las que pierdes dinero.

Explicaré un ejemplo para ilustrar el importante ahorro en impuestos que puede suponer materializar minusvalías.

Imagina que tienes una cartera de cinco valores en los que has invertido 10.000 € en cada uno. Al final del año, con uno de ellos pierdes 5.300 €, mientras que con los cuatro restantes ganas 8.000 €. O sea, con un valor pierdes el 53% y con los otros cuatro ganas un 20%.

Supón que vendes los cuatro en ganancias pero mantienes el que está en pérdidas. En tal caso, tu plusvalía neta habrá sido de 2.700 € pero a efectos fiscales estarás declarando unas plusvalías de 8.000 €, por las que tendrás que pagar un 19% por los primeros 6.000 € y un 21% por los 2.000 € restantes, o sea 1.560 €. Esto representa un impuesto de casi el 58% sobre tu plusvalía real de la cartera de 2.700 €.

Al no vender el valor que te hace perder dinero, estás convirtiendo el impuesto sobre el ahorro en confiscatorio. Eres tú mismo quien te aplicas este impuesto abusivo, ya que el Estado solo te quiere cobrar el 19%.

Ahora imagina que vendes el valor con el que pierdes y que seguidamente lo vuelves a comprar porque sigues confiando en él. El coste en comisiones y cánones de bolsa de hacer la operación de venta y recompra es de un total de unos 27 €. Pero reduces la plusvalía fiscal, tanto por la minusvalía de 5.300 € como por dicha comisión de 27 €. O sea, la plusvalía fiscal queda en 8.000 – 5.300 – 27 = 2.673 €, sobre la cual se aplica un tipo del 19% porque no supera los 6.000 €. El impuesto a pagar es de 508 € mientras que si no vendes el valor en pérdidas, la factura fiscal asciende a 1.560 €.

Por tanto, un gasto de 27 € en la operación de venta y recompra del valor perdedor te permite un ahorro en impuestos de 1.052 €.

En vez de recomprar el valor en pérdidas inmediatamente después de comprarlo, a efectos fiscales te puede convenir más comprar otro distinto. Esto se debe a la regla de los dos meses, que no permite compensar minusvalías con plusvalías si entre el momento de originar la minusvalía y el momento de generar la plusvalía (o viceversa) han transcurrido menos de dos meses (un año para los valores del MAB y, en general, acciones no europeas). Para poder integrar las pérdidas en la base imponible del ahorro es necesario esperar dos meses para recomprarlo. O bien volver a vender el valor después de haberlo recomprado y en este caso vuelve a aplicarse la misma regla.

Si tu idea es mantener el valor durante más de cuatro años una vez recomprado antes de ese período de dos meses, pierdes la oportunidad de compensar la minusvalía, ya que las minusvalías solo se pueden compensar a lo largo de cuatro ejercicios después de haberse producido.

También existe la opción de comprar otro valor y al cabo de dos meses volver a adquirir el valor que dio lugar a la minusvalía. En caso de que este otro valor también haya dado pérdidas, estas se podrán utilizar para compensar futuras plusvalías.

 

Impuestos sobre dividendos: cómo afectan a la rentabilidad de las acciones

¿Qué repercusión tienen los impuestos sobre dividendos en la rentabilidad de las acciones?

La manera de verlo es comparar la rentabilidad bruta de unas acciones con la que efectivamente obtiene un inversor. Voy a utilizar los casos de Enagás, Iberdrola y Telefónica entre los años 2007 y 2015 (un total de nueve años) para contestar a esta pregunta. Aunque hasta hace poco existía una exención de impuestos por los primeros 1.500 euros de dividendos, supondré que a lo largo de todo el período un inversor hubiera pagado una tasa impositiva del 19%, que es la actual. También supondré que el inversor no vende las acciones, de modo que no paga impuestos sobre plusvalías.

A fin de poder hacer comparaciones homogéneas entre acciones, hay que considerar que los dividendos se reinvierten en acciones de la misma empresa que paga dichas rentas. Esto implica que los dividendos se utilizan para comprar más acciones. Se trata, por tanto, de una rentabilidad compuesta.

Existen dos maneras de calcular una rentabilidad compuesta. La primera es hacer un índice de rentabilidad, con un valor inicial de 100 puntos (o la cantidad que se desee), que pueden representar igualmente 100 €. Cada año se suma el rendimiento por dividendo y la plusvalía para obtener la rentabilidad total de ese año. Si la rentabilidad ha sido del 5%, entonces el índice pasa a ser de 105 (100 x 1,05). Si el año siguiente la rentabilidad es del 9%, entonces el nuevo valor del índice es 105 x 1,09 = 114,45. De esta manera las rentabilidades de cada año no se suman sino que se multiplican, lo que quiere decir que estamos reinvirtiendo las ganancias del año anterior.

La segunda manera, más intuitiva pero de cálculo algo más complejo, es ver cómo evoluciona el número de acciones que tenemos. Veamos el ejemplo de Enagás que recoge la tabla siguiente (los dividendos indicados corresponden a los importes pagados durante el ejercicio).

Empecemos por suponer que no hay impuestos sobre los dividendos. Partimos, por ejemplo, de mil acciones en diciembre de 2006, que entonces tenían un valor global de 17.620 €. En 2007 Enagás pagó un dividendo bruto de 0,471 €, de modo que habríamos ingresado 471 €. Como al final de 2007, los títulos de la empresa valían 19,99 €, con el importe de los dividendos habríamos podido comprar unas 24 acciones (en las tablas, las cantidades en acciones aparecen sin decimales porque no se puede comprar un número fraccionado de acciones pero los cálculos incorporan decimales para mayor exactitud).

Como en 2008 hubiéramos tenido 1024 títulos de Enagás y la empresa pagó cerca de 0,6 € brutos de dividendo, ese año habríamos ingresado unos 612 €, con los que habríamos adquirido 39 nuevas acciones a un precio de 15,56 €. De este modo, al final de 2008 ya hubiéramos tenido 1063 acciones. Haciendo esto año tras año, al final de 2015 habríamos acumulado 1547 acciones, cuyo valor hubiera sido de 40.216 €. El incremento de los 17.620 € originales a los 40.216 € del final del período da un resultado de 128,24%.

Enagas dividendos

Con un impuesto del 19% sobre los dividendos, el capital final habría sido de 37.081 €, un incremento neto del 110,45%.

Haciendo el cálculo a través de un índice de rentabilidad, vemos que 100 € de 2006 se habrían convertido en 228,24 € en 2015 sin impuestos y en 210,45 € después de impuestos. O sea, un incremento del 128,24% en términos brutos y del 110,45% en términos netos, cifras que coinciden con las anteriores. Es decir, con impuestos habríamos ganado 110,45 €, un 14% menos de lo que habríamos podido ganar sin impuestos.

Desde el punto de vista del número de acciones, sin impuestos habríamos llegado a 2015 con 1547 títulos mientras que a causa de los impuestos habríamos obtenido 1426 títulos.

Veamos otro caso en el que la mayor parte de la rentabilidad se ha debido a los dividendos, como es el de Iberdrola.

En este caso, los 100 € originales se hubieran transformado en 125,41 € sin impuestos y en 115,14 € después de impuestos. Es decir, la ganancia después de impuestos hubiera sido de 15,14 €, un 40% menos de lo que habríamos ingresado sin impuestos. La razón es que la rentabilidad de las acciones fue positiva gracias a los dividendos mientras que el precio de las mismas cayó de los 8,28 € a los 6,55 €.

Hay que tener en cuenta que en diciembre de 2014, Iberdrola pagó el dividendo correspondiente a enero de 2015 para beneficiar al accionista a efectos fiscales, de aquí la gran diferencia entre el dividendo de 2014 y el de 2015.

Iberdrola dividendos

Finalmente, veamos lo que habría ocurrido con las acciones de Telefónica, que han tenido un rendimiento por dividendo muy alto a lo largo de prácticamente todo el período pero que han experimentado un fuerte retroceso en bolsa.

En este caso, los impuestos sobre los dividendos hubieran borrado las exiguas ganancias que hubiera sido posible obtener sin impuestos.

Telefónica dividendos

La tabla siguiente indica la rentabilidad anualizada en el período considerado, antes y después de un impuesto del 19% sobre los dividendos. En Enagás e Iberdrola, el impuesto resta un 1% anual a la rentabilidad pero en el caso de Iberdrola ese 1% representa casi la mitad de la rentabilidad que hubiera sido posible obtener sin impuestos.

resumen dividendos1

En un próximo artículo hablaré sobre cómo es posible duplicar el capital en nueve años gracias a los dividendos con unas acciones que no suben.

 

 

Cómo afectan las comisiones y los impuestos a la rentabilidad de las carteras

En este artículo quiero mostrar cómo afectan las comisiones y los impuestos a la rentabilidad de las carteras. Supondré que las comisiones de compraventa son del 0,2% y que la tasa impositiva sobre los dividendos y las plusvalías es del 20%.

A partir de este año, los primeros 1.500 euros de dividendos vuelven a estar sujetos a imposición, lo cual evidentemente perjudica a los pequeños inversores. En contrapartida, deja de aplicarse la penalización sobre las plusvalías obtenidas en menos de un año, que antes tributaban al tipo marginal de la renta y ahora se gravan al tipo impositivo del ahorro. Este cambio favorece la actualización trimestral o semestral de las carteras, que suelen generar mayor rentabilidad que la actualización anual.

El tipo impositivo del ahorro también se ha reducido, pues para unas ganancias de 6.000 euros pasa del 21% al 20% este año, y en 2016 quedará en el 19% (si no lo cambia el gobierno de turno que surja de las próximas elecciones).

El cuadro siguiente recoge los cuatro trimestres de 2012 de la cartera Contrapunto, tal como aparecen en mi libro Invertir Low Cost (he añadido la rentabilidad del IBEX Empresas en cada trimestre y la ventaja de la cartera). Las rentabilidades incluyen dividendos tanto para cada valor de la cartera como para el IBEX Empresas. El IBEX Empresas es la rentabilidad media de todas las empresas no financieras del IBEX-35.

Contrapunto_2012_rneta
Al calcular la rentabilidad media de la cartera como la suma de las rentabilidades de cada valor dividida por el número de valores, se supone implícitamente que al principio de cada trimestre destinamos la misma cantidad de dinero a cada valor, ya que al hacer la media cada valor pondera lo mismo (un 20% en una cartera de cinco valores). En la práctica resulta poco práctico, valga la redundancia, porque implica reequilibrar la cartera de modo que habría que vender algunas acciones de los valores que más han subido y comprar acciones de los valores que han subido menos o que han bajado. Esto lo podemos ver en las columnas tercera y cuarta del cuadro. Por ejemplo, en el segundo trimestre se habrían vendido algunas acciones de Iberia para reequilibrar su ponderación en la cartera.

A pesar del inconveniente de estos reajustes continuos, considero que es la manera más transparente de calcular las rentabilidades de las carteras ya que de otro modo los lectores podrían perderse con los cálculos.

En las columnas de la quinta a la última (bajo la denominación común de ponderaciones variables), he simulado cómo habría evolucionado un capital de 1.000 euros invertido en la cartera Contrapunto sin necesidad de hacer esos ajustes para reequilibrar las ponderaciones, lo cual es mucho más práctico ya que requiere muchas menos operaciones. Como puede verse, al principio del segundo trimestre la posición en Iberia no habría variado respecto al final del primer trimestre, de modo que este valor habría estado sobreponderado.

La rentabilidad al cabo de doce meses de la cartera Contrapunto con ponderaciones variables (sin comisiones ni impuestos) habría sido del 33,51%, muy similar al caso en que las ponderaciones se hubieran mantenido constantes. Por tanto, no vale la pena preocuparse por ajustar cada trimestre la cartera de forma que cada valor pondere lo mismo. Si se mantienen sobreponderados los valores que más han subido, e infraponderados los que han subido menos, se obtiene una rentabilidad similar a la de con una cartera donde cada valor pondera lo mismo. De hecho, con frecuencia será algo superior, como en el caso que acabamos de ver, porque los valores que baten al mercado a menudo continúan haciéndolo en los meses siguientes.

Las dos últimas columnas tienen en cuenta las comisiones. Al ser la comisión de compraventa del 0,2%, se parte de una inversión de 199,60 € en cada valor, de modo que se pierden 2€ de los 1.000 € inicialmente invertidos. Al final del primer trimestre, salen Ferrovial y Telefónica, por cuya venta se obtienen 366,96 €, ya que de nuevo hay que descontar un 0,2%. Este importe se divide a partes iguales entre los valores entrantes en el segundo trimestre, Gas Natural y Enagás, o sea 183,48 € en cada valor (usamos el criterio de ponderaciones variables y no tocamos el resto de valores). Pero a su vez hay que descontar un 0,2% de comisión, por lo que la cantidad inicial invertida es de 183,11 € en cada uno de estos valores.

Usando el mismo procedimiento en cada trimestre, se llega a un resultado final de 1.323,76 €. Sin comisiones, el resultado hubiera sido de 1.335,10 €. Es decir, al cabo de un año se pierde un 1,13% de rentabilidad a causa de las comisiones.

Por último hay que tener en cuenta los impuestos. Los beneficios totales después de comisiones han sido de 323,76 €, que incluyen dividendos y plusvalías. Como las ganancias han sido inferiores a 6.000 €, aplicaremos un tipo impositivo del 20%, de modo que el beneficio neto habrá sido de 259 €. O sea, la rentabilidad pasa de ser de 33,51% sin comisiones ni impuestos a ser del 25,90% después de comisiones e impuestos, por lo que ambos conceptos restan 7,61 puntos a la rentabilidad bruta.

Obviamente, si la rentabilidad bruta es menor, el impacto de las comisiones y los impuestos también lo será. Por ejemplo, para una rentabilidad bruta del 9,02%, la rentabilidad neta de comisiones es del 8,10% para el mismo número de operaciones que en el caso anterior. Por tanto, las comisiones restarían algo menos al resultado, un 0,92% (frente al 1,13% del caso anterior). La rentabilidad neta de comisiones e impuestos habría sido del 6,48%, por lo que la diferencia respecto a la rentabilidad bruta habría sido de 2,54 puntos.

Contrapunto2012_resumen