Qué empresas están comprando acciones propias

Los inversores confían en que las compañías cotizadas aprovechen las caídas en bolsa para comprar acciones propias. Las compras de autocartera envían un mensaje de confianza a los inversores y a los mercados y ayudan a estabilizar el precio de las acciones. Como dice el Reglamento Delegado 2016/1052 de la Comisión Europea sobre programas de recompra y medidas de estabilización:

“La estabilización de valores tiene por objeto sostener el precio de una oferta inicial o secundaria de valores durante un tiempo limitado si los valores están sometidos a una presión de venta, aliviando de este modo esa presión ejercida por los inversores a corto plazo y manteniendo un mercado ordenado de los valores de que se trate. Contribuye así a aumentar la confianza de los inversores y emisores en los mercados financieros.“

Por otro lado, la compra de acciones propias a bajo precio permite a las compañías retribuir a sus accionistas a través de la distribución de acciones en vez de hacerlo vía dividendos, lo que puede suponer un ahorro tanto más considerable cuanto mayor sea la caída del precio de los títulos. Otra opción es amortizar la autocartera adquirida para reducir el número de acciones del capital social, lo que eleva el valor intrínseco de cada acción en circulación y disminuye el gasto futuro en dividendos.

Actualmente, 16 compañías del IBEX 35 cotizan por debajo de su valor contable, lo que debería ser un incentivo adicional a la compra de acciones propias. Sin embargo, de entre estas 16 compañías, únicamente ACS y Melià Hotels han llevado a cabo recientemente compras significativas de acciones propias. Otras dos empresas del IBEX 35 que han estado acumulando autocartera son Iberdrola y Naturgy.

ACS

La constructora ha visto desplomarse el precio de sus acciones un 68%, de los 35,65 € al cierre de 2019 a los 11,45 € del 19 de marzo de 2020. El 24 de febrero de 2020 puso en marcha un programa de recompra de acciones hasta un máximo de 10 millones de títulos (el 3,18% del capital social) “con la finalidad de reducir el capital social de ACS mediante amortización de acciones propias (…) y de coadyuvar a la retribución del accionista de ACS mediante el incremento del beneficio por acción“. En aquel momento, la acción cotizaba a 29 €. El importe máximo previsto a invertir en ese programa era de 370 millones de euros (lo que hubiera implicado un precio medio de adquisición de 37 €).

Desde la aprobación del programa, ACS ha intervenido en el mercado diariamente, con volúmenes crecientes. El 24 de febrero adquirió 280.000 títulos a 29,1 €, mientras que el 16 de marzo compró 554.735 títulos a 14,35 €. Las cantidades invertidas han sido de unos 8-10 millones de euros diarios. En total, ha adquirido 6.365.000 acciones propias, el 2,02% del capital social.

A finales de 2019 la compañía tenía una autocartera del 2,825% mientras que al 20 de marzo de 2020 informa de un porcentaje del 5,392%.

Melià Hotels

La cadena hotelera ha sido otro de los valores más damnificados por la crisis actual. Al cierre de 2019 cotizaba a 7,86 € y llegó a 2,78 € el 18 de marzo, una minusvalía del 65%.

Entre el 7 de enero y el 7 de febrero de 2020 adquirió 1,41 millones de acciones propias, el 0,61% de su capital, a precios entre 7,26 y 8,33 €.

Probablemente, ha estado adquiriendo más acciones propias en las últimas semanas, pues el 11 de marzo de 2020 informó a la CNMV de una autocartera del 3,059%, mientras que al cierre de 2019 esta era del 0,979%.

Iberdrola

A diferencia de ACS y Melià, Iberdrola es uno de los valores que mejor está aguantando la crisis bursátil. Cerró 2019 a 9,01 € y actualmente cotiza a 8,35 €, una minusvalía anual del 7%.

La eléctrica ha estado adquiriendo 56 millones de acciones propias entre el 25 de febrero y el 19 de marzo a precios entre 9,7 € y 11 €. Supone el 0,88% de los 6.362 millones de títulos de que se compone su capital social. En las semanas previas había adquirido 5,3 millones de títulos a precios en torno a los 9 €.

El objetivo es recomprar las acciones creadas en virtud de los planes de retribución flexible al accionista y mantener el número de acciones en 6.240 millones. A día de hoy ha acumulado una autocartera del 1,565% según datos de la CNMV.

Naturgy

La acción de Naturgy cerró 2019 a 22,40 € y actualmente cotiza a 16 €, por lo que se deja un 28% en el año.

Entre el 9 y el 13 de marzo, período en el cual el precio de la acción se desplomó de los 20 a los 14,38 €, la gasista compró 2,48 millones de acciones propias, el 0,25% de su capital, a precios entre 14,40 € y 19,46 €, siendo el precio medio de 16,82 €. La compañía compró cerca de 160.000 acciones por debajo de 15 €, lo cual, probablemente, ayudó a estabilizar el precio.

En las semanas previas ya había adquirido 4,22 millones de títulos propios pero a precios más elevados, entre 20 € y 24,2 €. La gasista ha alcanzado una autocartera del 1,976% al día 16 de marzo.

 

 

La mitad de las compañías del IBEX cotiza por debajo de su valor contable

La cotización de un total de 16 compañías del IBEX 35 se encuentra actualmente por debajo del valor contable de sus acciones. Los casos más extremos son los de ArcelorMittal, Banco Sabadell y Bankia, cuyo precio se halla más de un 70% por debajo de su valor en libros.

El resto de entidades financieras del índice (Santander, BBVA, Bankinter, CaixaBank y Mapfre) también valen menos que su valor intrínseco teórico. Fuera del sector financiero se encuentran en la misma situación Repsol, Melià Hotels, Merlin Properties, Inmobiliaria Colonial, IAG, Ence, Acerinox y ACS.

La relación precio-contable mediana del IBEX (la del valor que ocupa la posición número 18 en el ranking siguiente) es de 1,31.

El valor contable es el cociente entre el patrimonio neto atribuido a los accionistas y el número de acciones, incluidas las dilutivas. Las acciones dilutivas todavía no se han creado pero serán emitidas a corto plazo en virtud de la existencia de bonos convertibles, planes de incentivos en acciones, etc. En el caso de los bancos, he considerado que el patrimonio neto a considerar es el capital de nivel 1 ordinario, que no incluye las emisiones de deuda híbrida tales como obligaciones perpetuas o deuda subordinada. 

 

 

El IBEX cierra su peor sesión de la historia con un PER de 10,8

El IBEX 35 ha cerrado el 12 de marzo de 2020 a 6.390,9 puntos, la mayor caída de su historia, un 14,06%. Acumula una minusvalía del 33,07% en 2020. Desde el máximo anual del 19 de febrero, la pérdida es del 36,62%. Ver Ciclos del IBEX 35 desde 2007.

El ratio PER del índice es actualmente de 10,83 veces si consideramos los beneficios netos estándar, con la excepción de Endesa y Repsol. Para estas últimas compañías he tenido en cuenta el beneficio neto recurrente debido a las depreciaciones extraordinarias de activos realizadas por ambas. Se trata de un PER ponderado, en el cual el PER de las compañías que ponderan más por capital flotante (capital que no está en manos de accionistas de control) pesa más que el de las compañías con menor capital flotante.

Si se tienen en cuenta los resultados recurrentes informados por las sociedades del índice, el ratio PER resulta ser de 8,88. En este cálculo he considerado los beneficios recurrentes o ajustados de Acerinox, ArcelorMittal, BBVA, Cellnex, Endesa, IAG, Repsol, Santander y Telefónica, así como el beneficio neto de operaciones continuadas de Ferrovial. No he tenido en cuenta, en cambio, los beneficios recurrentes de Caixabank ya que la entidad no informa explícitamente del mismo.

El Indice Miedo y Avaricia de la bolsa de Nueva York se encuentra a solo 2 puntos (de un máximo 100), una lectura de miedo extremo.

El rendimiento medio por dividendo de los valores del IBEX 35 es del 6,37% al cierre de la sesión, tomando como referencia los dividendos estimados a lo largo de 2020. En este caso, se trata de una media simple.

Ver Dividendos del IBEX 35 previstos por meses en 2020

El rendimiento mediano del índice (el rendimiento del valor que ocupa la posición intermedia de la tabla) es aún mayor, del 7,19%. Hay que tener en cuenta que el dividendo de Repsol puede no ser sostenible actualmente dado que el precio del barril Brent de petróleo se sitúa sensiblemente por debajo de los 50 dólares.

 

La bolsa china se recupera del impacto del coronavirus

El coronavirus hizo su aparición en la ciudad china de Wuhan a finales de diciembre. En un principio, los mercados relativizaron la importancia de la amenaza y el 13 de enero de 2020 el índice más representativo de la bolsa china, el Shanghai Composite, alcanzó los 3.115,57 puntos, un 2,5% por encima del cierre de 2019.

El 23 de enero, el índice cerró a 2.976,53 puntos, una caída del 4,5% en diez días. Se dio la circunstancia de que el momento álgido de la epidemia coincidió con las festividades del año nuevo chino, de modo que la bolsa estuvo cerrada entre el 24 de enero y el 2 de febrero. Cuando el mercado reabrió el 3 de febrero, el Shangai Composite perdió un 7,72% hasta los 2.746,61 puntos.

El día siguiente, el 4 de febrero, el número de contagiados en un solo día alcanzó su máximo, 3.887 personas. A partir de entonces, el número de nuevos casos siguió creciendo pero a un ritmo cada vez menor, hasta alcanzar menos de mil nuevos infectados diarios a mediados de febrero y menos de doscientos diarios a principios de marzo. El índice de la bolsa ha seguido la tendencia opuesta y hasta el 5 de marzo se recuperó hasta los 3.071,68 puntos, una plusvalía del 11,8% desde el mínimo del 4 de febrero y un nivel similar a los 3.040,02 puntos del cierre de 2019. En los últimos días se ha producido un nuevo retroceso del 4,8% hasta los 2.923,49 puntos del 12 de marzo.

Resulta curioso que en el epicentro de la pandemia, la bolsa se haya comportado mucho mejor que en Europa y Estados Unidos, donde los índices acumulan caídas del 20% o 25% desde los máximos anuales, a pesar de que la paralización de la actividad económica ha tenido un fuerte impacto en la industria china.

Stephen Innes, estratega jefe de la firma de servicios financieros AxiCorp, afirma que el mercado chino se ha convertido incluso en un refugio para los capitales que huyen de Europa y Estados Unidos ante la rápida propagación de la enfermedad. Innes considera que las medidas más drásticas adoptadas en China para luchar contra el virus pueden llevar a una recuperación económica más rápida que en Europa o Estados Unidos, que están actualmente sumidos en una total incertidumbre.

 

Beneficio informado, real y recurrente del BBVA en 2019

El Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) ha informado de un beneficio neto de 3.512 millones de euros en 2019. Sin embargo, esta cantidad incluye 419 millones de euros que corresponden a titulares de instrumentos de deuda híbrida (principalmente deuda subordinada) y no a los accionistas. El beneficio realmente atribuido a los accionistas fue de 3.093 millones de euros. Esta información únicamente se proporciona en la memoria de las cuentas consolidadas.

Fuente: BBVA

El número de acciones al cierre de 2019 fue de 6.667,9 millones. Si dividimos el beneficio atribuido a los accionistas (3.093 millones de euros, como se ha indicado antes) por el número de títulos se obtiene un beneficio por acción de 0,464 €. El banco da una cifra de 0,47 € porque excluye las acciones en autocartera. Al cierre de 2019 el BBVA tenía el 0,213% de sus propias acciones.

La entidad cargó a resultados 1.318 millones de euros por el deterioro de su fondo de comercio en Estados Unidos. Sin esta partida extraordinaria, el resultado atribuido habría sido de 4.830 millones de euros y el beneficio por acción de 0,66 € según informa el propio banco. SIn embargo, de este resultado recurrente habría que deducir los 419 millones de euros atribuidos a titulares de deuda híbrida, de modo que el resultado recurrente atribuido a los accionistas sería de 4.411 millones de euros. El beneficio por acción recurrente resultante de dividir esta cantidad por el número de acciones sería de 0,66 €, la misma cifra que da el BBVA, ya que en el cálculo del beneficio por acción la entidad sí que descuenta la parte del beneficio imputada a los titulares de deuda.

En 2018 el beneficio por acción fue de 0,75 € pero en vez de haber pérdidas extraordinarias hubo ganancias extraordinarias de 697 millones de euros por la venta de BBVA Chile. Sin esas plusvalías, el beneficio por acción recurrente fue de 0,64 €, una cifra similar a la de 2019.

Fuente: BBVA

 

Rendimiento por dividendo y ratio PER del IBEX 35 al cierre del 12 de marzo

El IBEX 35 ha cerrado el 12 de marzo de 2020 a 6.390,9 puntos, la mayor caída de su historia, un 14,06%. Acumula una minusvalía del 33,07% en 2020. Desde el máximo anual del 19 de febrero, la pérdida es del 36,62%. Ver Ciclos del IBEX 35 desde 2007.

El ratio PER del índice es actualmente de 10,83 veces si consideramos los beneficios netos estándar, con la excepción de Endesa y Repsol. Para estas últimas compañías he tenido en cuenta el beneficio neto recurrente debido a las depreciaciones extraordinarias de activos realizadas por ambas. Se trata de un PER ponderado, en el cual el PER de las compañías que ponderan más por capital flotante (capital que no está en manos de accionistas de control) pesa más que el de las compañías con menor capital flotante.

Si se tienen en cuenta los resultados recurrentes informados por las sociedades del índice, el ratio PER resulta ser de 8,88. En este cálculo he considerado los beneficios recurrentes o ajustados de Acerinox, ArcelorMittal, BBVA, Cellnex, Endesa, IAG, Repsol, Santander y Telefónica, así como el beneficio neto de operaciones continuadas de Ferrovial.

El rendimiento medio por dividendo de los valores del IBEX 35 es del 6,37% al cierre de la sesión, tomando como referencia los dividendos estimados a lo largo de 2020. En este caso, se trata de una media simple.

Ver Dividendos del IBEX 35 previstos por meses en 2020

El rendimiento mediano del índice (el rendimiento del valor que ocupa la posición intermedia de la tabla) es aún mayor, del 7,19%. Hay que tener en cuenta que el dividendo de Repsol puede no ser sostenible actualmente dado que el precio del barril Brent de petróleo se sitúa sensiblemente por debajo de los 50 dólares.

Por qué Repsol cotiza un 35% por debajo de su valor contable

Fuente: Informe financiero anual de Repsol, 2019

Repsol informa de que el valor en libros de su acción fue de 16,1 € en 2019.

El valor contable se calcula dividiendo el patrimonio neto atribuido (24.928 millones de euros) por el número de acciones del capital social, que era de 1.527 millones al cierre de 2019, lo que da un valor de 16,32 €. Sin embargo, Repsol se basa en un número de acciones de 1.548 millones debido a los títulos creados para pagar la remuneración a los accionistas bajo el programa “Repsol Dividendo Flexible“, aunque la compañía tiene la intención de recomprar esos títulos para evitar una dilución del beneficio por acción.

La acción cotiza actualmente a 10,25 €, por lo que el descuento respecto al valor contable es superior al 35%.

No es una situación atípica. Como se observa en el cuadro siguiente, desde 2012 la acción de Repsol ha cerrado cada año por debajo de su valor en libros. Para las causas de esta circunstancia, ver Análisis de Repsol (entrada de abril de 2018).

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el patrimonio neto atribuido incluye una emisión de obligaciones perpetuas subordinadas por valor de 1.024 millones de euros, que fue emitida en marzo de 2015. Sin esa partida, considerada como “otros instrumentos de patrimonio“ debido al carácter discrecional del pago de los intereses por parte de la petrolera, el valor contable resulta ser de 15,65 €.

La razón por la cual el descuento respecto al valor contable se ha ampliado respecto a años recientes tiene que ver con la caída del precio del petróleo, que se sitúa cerca de la barrera de los 50 dólares. Según la propia compañía, los dividendos anunciados dependen de que el precio del barril Brent se mantengan estables al menos a ese nivel. Ver ¿Peligra el dividendo de Repsol?

Otra cuestión relevante es la fuerte dependencia de los resultados de Repsol de una materia prima que se prevé tenga una importancia decreciente en la generación de energía en el futuro, junto con lo que parece un plan estratégico poco ambicioso en este aspecto: la compañía espera reducir esa dependencia en solo un 10% hasta 2025.

 

El verdadero valor contable de Telefónica

Al final de 2019, el patrimonio neto de Telefónica era de 25.450 millones de euros, de los cuales 8.332 millones correspondían a intereses minoritarios. Así, el patrimonio neto atribuido a los accionistas era, desde un punto de vista contable, de 17.118 millones de euros. Si dividimos esta cantidad por los 5.192 millones de acciones del capital social, obtenemos un valor contable de 3,30 €. En realidad, habría que sumar las acciones con efectos dilutivos derivadas de planes de derechos. Son acciones que todavía no se han creado pero cuya creación está prevista en un futuro próximo. En 2019 el total de este tipo de acciones fue de 4,7 millones, con lo que el valor contable resultante sería de 3,29 €.

Sin embargo, dentro del patrimonio neto se computan 8.243 millones de euros en obligaciones perpetuas subordinadas. Se trata de títulos de deuda de tan baja exigibilidad que las normas contables permiten contabilizarlos como patrimonio. Como dice la Memoria Consolidada de Telefónica: “En todas estas emisiones de obligaciones perpetuas subordinadas (instrumentos híbridos) el emisor tiene la posibilidad de diferir en el tiempo el pago de los cupones, por lo que no son exigibles por los titulares. Dado que el repago del principal y el pago de los cupones depende exclusivamente de la decisión que tome Telefónica, estas obligaciones perpetuas subordinadas constituyen un instrumento de patrimonio.“

Estrictamente, la deuda no puede ser patrimonio, solo los recursos propios (el capital, las primas de emisión, las ganancias acumuladas) lo son. Si restamos del patrimonio dichas obligaciones subordinadas, el verdadero patrimonio neto de los accionistas de Telefónica asciende a 8.875 millones de euros, lo que da un valor contable real de 1,71 €. Esta cifra se ha mantenido sin apenas cambios desde 2015.

A los precios actuales de 5,40 €, la acción de Telefónica cotiza, pues, a 3,1 veces su valor contable real.

El coste financiero de las obligaciones subordinadas fue de 379 millones brutos en 2019, lo que supone un interés medio del 4,6%. En términos netos, el coste fue de 282 millones de euros debido a las deducciones fiscales.

Beneficios por acción de 2019 informados por las compañías del IBEX 35 y ratios PER

La tabla siguiente recoge los beneficios por acción estándar y, en algunos casos el recurrente, del ejercicio 2019 informados por las sociedades del IBEX 35.

Se ha incluido el beneficio por acción recurrente de Repsol, Telefónica y Endesa debido a las elevadas partidas extraordinarias cargadas a resultados en 2019. Ver Los resultados de Telefónica en 2019 y los dividendos hasta junio de 2021.

Asimismo, se indican los resultados por acción recurrentes de Merlin Properties e Inmobiliaria Colonial, ya que su beneficio suele incluir revalorizaciones de activos que distorsionan la magnitud.

Para las cinco empresas comentadas, el ratio PER se ha calculado en base al beneficio por acción recurrente.

El ratio PER mediano del IBEX 35 (el PER del valor que ocupa la posición media en el ranking) era de 14,88 veces el 3 de marzo, con un IBEX 35 a 8.811,6 puntos.

Los resultados de Telefónica en 2019 y los dividendos hasta 2021

Telefónica informó de un beneficio neto atribuido de 1.141,8 millones de euros en 2019. De esta cantidad, hay que descontar 282 millones de euros atribuibles a titulares de obligaciones perpetuas subordinadas, de modo que el beneficio neto atribuido a los accionistas fue de 859,8 millones de euros. Supone una caída del 70% respecto a 2018.

El beneficio por acción efectivo fue de 0,166 €, que coincide con el informado por Telefónica, que es de 0,17 €. En el cálculo del beneficio por acción, la compañía sí descuenta la parte del beneficio imputada a otros instrumentos de patrimonio (deuda considerada como recursos propios debido a su baja exigibildad, como los bonos subordinados).

La fuerte reducción del beneficio se debe principalmente a unas provisiones no recurrentes por valor de 2.170 millones de euros, mientras que en 2018 se cargaron 461 millones de euros por este concepto. Dichas provisiones incluyen gastos de reestructuración de 1.732 millones de euros en Telefónica España, principalmente relacionados con reducción de personal de acuerdo con el plan voluntario de suspensión de empleo, y un deterioro del fondo de comercio en Argentina por 206 millones de euros. La compañía indica que el beneficio neto subyacente, que excluye el impacto de partidas no recurrentes, fue de 3.574 millones de euros, y que el beneficio por acción subyacente fue de 0,65 €. Sin embargo, en este caso Telefónica no excluye la remuneración de la deuda híbrida. Si lo hacemos, el beneficio por acción subyacente sería de 0,63 €. Esta magnitud estaría más en línea con los resultados de los últimos años.

Como aspecto positivo, cabe destacar la progresiva disminución de la deuda financiera neta, que ha pasado de 56.624 millones de euros en 2016 a 43.439 millones de euros en 2019. Telefónica indica que su deuda financiera neta fue de 37.744 millones de euros debido a una metodología de cálculo propia, como es habitual en las compañías cotizadas. La empresa deduce de la deuda, por ejemplo, un valor positivo neto por la cartera de derivados por importe de 1.948 millones de euros, así como activos financieros no corrientes disponibles para la venta. El vencimiento medio de la deuda financiera del grupo es de 10,5 años.

El flujo de caja libre, principal referencia para el pago de dividendos, muestra una evolución más estable que el beneficio. Desde 2016 se ha mantenido por encima de los 4.000 millones de euros. En 2019 el flujo de caja libre por acción fue de 0,89 €, que contrasta con un beneficio por acción de 0,17 €. La compañía ha anunciado un dividendo de 0,4 €, tanto a cargo de 2019 como de 2020. De este modo, pagará 0,20 € como complementario de 2019 en junio de 2020, 0,20 € a cuenta de 2020 en diciembre de 2020 y 0,20 € de complementario de 2020 en junio de 2021. 

Al precio actual (5,4 €), la acción sufre una minusvalía del 13% en 2019. A ese precio, el rendimiento bruto es del 7,4%.

La acción de Telefónica ha cerrado en negativo cada uno de los últimos cinco ejercicios. Cien euros invertidos en acciones de la compañía en diciembre de 2006 se habrían transformado en 74,8 € con reinversión de los dividendos netos, un 33% menos que si se hubieran invertido en un fondo indexado al IBEX 35.

La bolsa en febrero

Febrero de 2020 fue un mes de gran volatilidad. La primera semana fue la mejor en tres años para la bolsa española, con una subida del 4,7%. El día 17 el IBEX 35 logró cerrar por encima de los 10.000 puntos, por vez primera desde el 23 de mayo de 2018. Sin embargo, solo resistió tres días sobre esa cota debido al pánico desatado por la expansión del coronavirus. Entre el día 19 y el cierre del mes, el selectivo sufrió una corrección del 13,5%. La última semana del mes fue la peor desde mayo de 2010.

La aparición del coronavirus es un acontecimiento tipo “cisne negro“, un suceso imprevisto del cual se espera un gran impacto económico en el futuro. Se considera que el desabastecimiento de materias primas procedentes de China, el principal foco del patógeno, así como la caída de la demanda por las restricciones en el movimiento de personas, pueden generar una disminución de los beneficios empresariales y del crecimiento económico.

Los valores más perjudicados por el nuevo contexto de incertidumbre fueron los vinculados al turismo, como IAG, Melià Hotels y Aena. No obstante, el más damnificado fue Repsol a causa del desplome del precio del petróleo a niveles de 50 dólares el barril Brent. Recordemos que la sostenibilidad del dividendo de la petrolera depende de que el precio del Brent se sitúe de forma estable por encima de los 50 dólares. Ver ¿Peligra el dividendo de Repsol?

La súbita corrección ha dejado el rendimiento por dividendo esperado para 2020 de los valores del IBEX a una media del 4,48%. Los diez valores con mayor remuneración, entre los cuales hay cuatro entidades financieras, generan un rendimiento medio del 7,42%.

Wall Street: de avaricia extrema a miedo extremo

El índice Fear and Greed (Miedo y Avaricia) que elabora la CNN vuelve a dar una lectura de “miedo extremo“, como puede verse en el gráfico siguiente. Hace un mes el índice estaba en zona neutral.

Fuente: cnn.com

Hace solo tres meses, el índice daba una lectura de “avaricia extrema“. Ver Avaricia extrema en Wall Street (entrada del 29 de noviembre de 2019).

Concretamente, el 27 de noviembre de 2019, el S&P 500 de la bolsa estadounidense estaba a 3.153,63 puntos, tras haber recuperado un 15% respecto al mes de junio. Hasta el 19 de febrero de 2020 se revalorizó un 7,4% adicional, hasta los 3.386,15 puntos. Sin embargo, en estos momentos (27 de febrero) cotiza a cerca de 3.000 puntos, lo que supone una corrección del 11%.

El índice Miedo y Avaricia puede variar entre 0 (miedo máximo) y 100 (máxima avaricia) y suele alcanzar valores extremos cada año. Las lecturas altas a menudo anticipan una corrección y las lecturas muy bajas, una recuperación. Para una explicación más detallada, ver la página Indice Miedo y Avaricia.