Bolsa española o alemana: cuál está más barata

Empresas alemanas: los beneficios crecieron más que los ingresos

Las empresas no financieras del índice DAX 30 de la bolsa alemana aumentaron sus ingresos un moderado 3,63% en 2017 pero su beneficio operativo se incrementó un 21,75%. Ello se debió principalmente a la vuelta a beneficios de las energéticas E.On y RWE y a la disminución en 4.100 millones de euros en provisiones para gastos de litigios relacionados con el “Dieselgate“ en las cuentas de Volkswagen.

El aumento del beneficio neto atribuido fue mayor aún, del 30,85%, debido en buena parte a la utilización de créditos fiscales por parte de BMW, Daimler y Volkswagen y a los 4.846 millones de euros de plusvalías por venta de activos de Bayer, principalmente relacionadas con la salida a bolsa de su participada Covestro.

En cambio, como podemos ver en la segunda tabla, el beneficio operativo de las empresas no financieras del IBEX 35 aumentó menos que los ingresos. En ello tuvo mucho que ver la caída del resultado operativo de Gas Natural e Iberdrola.

DAX 30: el beneficio por acción de 2017 aumentó casi tres veces más que el del IBEX 35

El beneficio por acción de un índice se calcula en base a la capitalización ajustada por capital flotante y a los beneficios netos atribuidos. Para mayor precisión, también ajusto los beneficios en función del mismo criterio.

El aumento del beneficio por acción del IBEX 35 fue del 10,12% en 2017 (ver primera tabla), bastante menos que el 15,39% del beneficio neto atribuido, en parte debido al aumento de número de acciones del Banco Santander y al escaso capital flotante de ArcelorMittal.

El beneficio por acción del DAX 30 aumentó un 28,78% (ver segunda tabla), casi tres veces más que el del IBEX 35.

DAX 30: mayor calidad del beneficio

A pesar del significativo aumento de resultados extraordinarios y atípicos en las empresas del DAX en 2017 respecto a 2016, la calidad de los beneficios de las compañías del índice alemán fue más elevada que la de las compañías del IBEX 35.

Calculo el Indice de Calidad del Beneficio (ICB) como el cociente entre el beneficio neto recurrente y el beneficio neto atribuido, multiplicado por 100. Cuanto más cerca de 100 se encuentra el ICB, mayor calidad tienen los resultados. En 2017, el ICB del DAX fue de 83,1, menor al 91,0 de 2016. En cambio el ICB del IBEX 35 mejoró de 76,5 a 77,7, por lo que la diferencia entre ambos índices se ha acortado bastante en este sentido. Esto significa que comparar el PER de ambos índices es más representativo ahora que el año pasado.

Qué índice está más barato

El día 29 de abril de 2018, el DAX tenía un ratio PER de 13,81 y el IBEX, de 15,02. Así, en términos generales el índice alemán está un 8% más barato que el español y con una calidad del beneficio superior.

PER de los valores del DAX y del IBEX

La dos tablas siguientes ordenan los valores del cada índice en función de su ratio PER el día 29 de abril de 2018 y en base a los beneficios por acción del ejercicio 2017. Covestro sustituyó a ProsiebenSat en el DAX el 19 de marzo de 2018 pero he incluido a ProsiebenSat en la tabla. Covestro tuvo un beneficio por acción de 9,93 €, que al precio actual de 75,94 € da un ratio PER de 7,65.

Vemos que en ambos índices, el PER varía de forma muy sensible: en el caso del DAX, entre el 4,87 de Lufhtansa y el 86,30 de Commerzbank, y en el caso del IBEX, entre el 5,46 de Merlin Properties y el 158,22 de Cellnex.

Los beneficios por acción indicados no consideran la autocartera. En tanto que las empresas alemanas mantienen un porcentaje de acciones propias más elevado que las españolas, si tuviéramos en cuenta la autocartera la comparativa de los ratios PER sería más favorable a los valores del DAX de la que resulta con los datos indicados.

El DAX cuenta con siete valores con un PER inferior a 10, frente a cuatro del IBEX, a pesar de que el selectivo español cuenta con mayor número de valores.

Para calcular el beneficio por acción de los bancos, Telefónica y Repsol, he restado del beneficio neto atribuido a los accionistas la parte imputable a titulares de deuda subordinada.

PER de los valores según su ponderación en el índice

Si quisiéramos invertir en los valores del DAX que suponen una ponderación conjunta del 60% en el índice, el PER medio de los nueve valores que acumulan dicho porcentaje (concretamente un 61,15%), sería de 16,6.

El PER de Adidas está distorsionado por las pérdidas en operaciones interrumpidas debidas a la venta de las marcas TaylorMade y CCM Hockey. Se basa en un beneficio por acción de 5,05 € pero el beneficio por acción de operaciones continuadas fue de 6,63 €.

Si quisiéramos hacer lo mismo con el IBEX 35, la cartera estaría más concentrada, pues los siete valores que más ponderan representan el 59,5% del índice. El PER medio de la cartera sería de 17, similar al de la cartera del DAX. En este sentido, pues, la diferencia no es tan notable.

Bolsa alemana o española para 2016 (artículo 12-12-2015)

Cómo van los resultados del primer trimestre de 2018 para las compañías del IBEX

Hasta el momento la mitad de las compañías del IBEX 35 ha publicado resultados del primer trimestre de 2018. De estas, diez han incrementado su beneficio por acción de 12 meses respecto a marzo de 2017, una lo ha mantenido igual y otras siete lo han reducido. Los mayores aumentos se dan en Abertis, CaixaBank, Banco Sabadell y Telefónica.

Cellnex ha entrado en pérdidas debido al plan de prejubilaciones y bajas incentivadas. Sin dicho plan, el beneficio por acción interanual habría sido de 0,142 €, un 17,4% inferior al de marzo de 2017.

Enagás ha reducido resultados debido a que en el primer trimestre de 2017 incluyó 52,4 millones de euros por la consolidación de su participada GNL Quintero.

En el caso de Telefónica y los bancos se ha restado del beneficio neto atribuido la parte imputable a titulares de deuda subordinada.

El beneficio neto atribuido de estas 18 compañías acumulado de marzo de 2017 a marzo de 2018 es de 25.112 millones de euros, un 6% más que los 23.685 millones de euros interanuales a marzo de 2017, lo que indica un crecimiento moderado.

La comparativa resulta más favorable respecto a diciembre de 2017, pues en el ejercicio 2017 estas sociedades ganaron 24.481 millones de euros. El crecimiento es, pues, de un 2,6% en un trimestre, que anualizado supone un 10,8%. Será una buena noticia si la otra mitad de las compañías del índice obtienen un crecimiento similar.

Calendario de próximos resultados

16 compañías del IBEX 35 publicarán sus resultados trimestrales entre el 3 y el 14 de mayo. Inditex, cuyo primer trimestre fiscal acaba en abril, los dará a conocer el 13 de junio.

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Telefónica a marzo de 2018

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Banco Santander a marzo de 2018

 

 

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Banco Santander a marzo de 2018

Beneficio por acción

El Banco Santander obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.054 millones de euros en el primer trimestre de 2018, justo un 10% más que en el mismo período de 2017. El beneficio neto atribuido acumulado de marzo de 2017 a marzo de 2018 es de 6.806 millones de euros. El número de acciones del capital social de la entidad fue de 16.136 millones. En teoría, el beneficio por acción debería ser por tanto de 0,422 €. Sin embargo, si sumamos los beneficios por acción trimestrales proporcionados por el propio banco, vemos que la cifra resultante es de 0,402 €.

¿A qué se debe esa diferencia? A que el Santander, si bien no lo menciona explícitamente, descuenta en el beneficio por acción la parte del beneficio neto atribuido imputada a titulares de deuda subordinada. En 2017 esa imputación fue de 395 millones de euros pero no sabemos el dato interanual a marzo de 2018. Si descontamos esa cantidad a los 6.806 millones de beneficio neto atribuido de los últimos doce meses, la cifra resultante es de 6.411 millones de euros. Si ahora dividimos por 16.136 millones de títulos, llegamos a un beneficio por acción de 0,397 €, muy similar al que se obtiene mediante la suma de datos trimestrales.

Valor contable

El valor contable suele definirse como el cociente entre el patrimonio neto atribuido a los accionistas y el número de acciones en que está dividido el capital social. En los bancos, la determinación de dicha magnitud es más complicada por que existen diferentes niveles de recursos propios. 

Para empezar, el patrimonio neto del Santander era de 105.466 millones de euros el 31 de marzo de 2018. De aquí hay que descontar 10.498 millones de euros atribuidos a intereses minoritarios, es decir, que no son propiedad de los accionistas del Banco Santander. De aquí resultaría un valor contable de 5,89 € por acción.

Pero el patrimonio neto de los bancos incluye productos híbridos entre deuda y capital, como acciones preferentes o deuda subordinada, razón por la cual los recursos propios se dividen en tres niveles (en la nomenclatura utilizada, un nivel principal, un nivel 1 y un nivel 2). Para abreviar, a los recursos propios se les denomina “capital“.

El capital de máximo nivel es el Core Capital (que podríamos traducir como capital nuclear o núcleo de capital). Está formado principalmente por el capital social y las reservas, de modo que se corresponde aproximadamente con la definición tradicional del patrimonio neto atribuido de las empresas. Si al Core Capital le sumamos las participaciones preferentes emitidas por el banco y otros instrumentos financieros híbridos similares, llegamos al Common Equity Tier 1, o sea el capital de nivel 1. Se considera que es el capital de calidad porque es el que permite a la entidad hacer frente a posibles pérdidas.

El capital de nivel 2 o Tier 2 es en realidad el tercer nivel (denominado también “recursos propios básicos“ o “capital total“) e incluye, en particular, fondos de insolvencia genéricos, o sea provisiones para pérdidas todavía no identificadas pero que podrían producirse en una serie de escenarios adversos. La deuda subordinada puede ser Tier 1 o Tier 2 según su naturaleza.

En realidad, pues, el valor contable más asimilable a la definición tradicional utilizada para empresas no financieras sería el “Core Capital por acción“, que a marzo de 2018 era de 4,09 € en el caso del Santander.

Los bancos suelen proporcionar una métrica alternativa para medir su valor contable a partir de los recursos propios tangibles, que se calculan mediante la diferencia entre el patrimonio neto y los activos intangibles, aunque ya hemos visto que el patrimonio neto incluye intereses minoritarios, preferentes, deuda subordinada, etc. Los recursos propios tangibles por acción dan un resultado de 4,12 € para el Santander, de acuerdo con el cálculo de la entidad. Según la propia definición del Santander, esto es lo que recibiría cada acción si el banco se liquidara y se vendieran los activos tangibles de la entidad.

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Telefónica a marzo de 2018

 

 

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Telefónica a marzo de 2018

Beneficio por acción

Telefónica ha obtenido un beneficio neto atribuido entre marzo de 2017 y marzo de 2018 de 3.190 millones de euros. Pero de esta cifra hay que deducir la parte imputada a “tenedores de otros instrumentos de patrimonio“, concretamente titulares de deuda subordinada emitida por la compañía y que es computada como recursos propios debido a la baja exigibilidad de la misma.

El problema es que este dato solo está disponible en el Informe de gestión anual. En 2017, fue de 276 millones de euros. Ese año el beneficio neto atribuido declarado fue de 3.131,8 millones de euros pero el verdadero beneficio neto atribuido a los accionistas de Telefónica fue de 2.855,8 millones de euros, 0,55 € por acción.

Si imputamos el mismo importe al resultado neto de doce meses a marzo de 2018, el beneficio de los accionistas asciende a 2.914 millones de euros, lo que representa 0,561 € por acción. A un precio de 8,25 €, el ratio PER de las acciones de Telefónica es de 14,7.

Valor contable

En el primer trimestre de 2018, Telefónica emitió 2.250 millones de nueva deuda subordinada pero amortizó 1.777 millones de emisiones ya existentes. Así, el incremento neto de la deuda subordinada fue de 473 millones de euros. No obstante, mediante esta operación, Telefónica ha conseguido reducir el coste medio del 5,34% al 4,41%, si bien ha extendido el vencimiento medio de 3,2 a 4,7 años.

Dado que al final de 2017 había un saldo de 7.518 millones de euros en deuda subordinada, el saldo actual estaría en torno a los 7.991 millones de euros.

A 31 de marzo de 2018, el patrimonio neto atribuido a los accionistas y a “tenedores de otros instrumentos de patrimonio“ fue de 17.729 millones de euros. Si restamos los 7.991 millones de euros de deuda subordinada, resulta que el patrimonio neto atribuido a los accionistas de Telefónica es actualmente de unos 9.738 millones de euros. Dado que el capital social de la empresa está compuesto por 5.192,1 millones de acciones, implica un valor contable de 1,875 €. Aunque supone un incremento del 3,6% respecto al valor contable real de 1,81 € al cierre de 2017, está lejos de los 3,42 € que resulta de calcular el valor contable del modo tradicional.

Deuda financiera

La deuda financiera bruta ascendió a 55.903 millones de euros (55.746 millones en diciembre de 2017). La deuda financiera neta también aumentó de 50.553 millones en diciembre de 2017 a 51.081 millones en marzo de 2018.

Según Telefónica, su deuda financiera neta fue de 43.975 millones de euros porque deduce activos financieros corrientes y otras partidas, aunque la aumenta a 48.073 millones de euros al sumar compromisos netos por prestaciones a trabajadores.

A pesar de que la deuda financiera no ha disminuido, Telefónica ha reducido el coste de sus emisiones, lo que repercutirá en unos menores gastos financieros.

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Banco Santander a marzo de 2018

 

 

El beneficio por acción de Aena aumenta a 8,45 €

Los Ingresos operativos de Aena en el primer trimestre de 2018 aumentaron en 47,6 millones de euros respecto al primer trimestre de 2017 mientras que los gastos de explotación solo lo hicieron en 4,3 millones de euros. Por ello el beneficio operativo se incrementó en 43,3 millones, un 35,9% en términos porcentuales. 

Los gastos financieros y otros resultados financieros disminuyeron un 20,1% en el mismo período, razón por la cual el incremento del beneficio antes de impuestos fue mayor aún al del operativo, un 44,3%. Sin embargo las pérdidas atribuidas a minoritarios fueron menores que en 2017. Finalmente el beneficio neto atribuido creció un 37,4% de trimestre a trimestre.

El beneficio neto atribuido acumulado de marzo de 2017 a marzo de 2018 fue de 1.268,1 millones de euros, un 4,2% más que el acumulado a marzo de 2017, sensiblemente menos que el crecimiento intertrimestral. Dado que el capital social de la compañía está dividido en 150 millones de títulos, supone un beneficio por acción de 8,45 €.  El aumento del beneficio por acción desde 2014 ha sido muy notable, si bien desde el segundo semestre de 2016 viene siendo algo más lento (ver cuadro).

Al precio actual de 168,5 €, el PER de las acciones de Aena es de 19,9 veces.

Aena explota la red aeroportuaria española. Los aeropuertos que más contribuyen a los ingresos de la compañía son el de Madrid, que supone un volumen de pasajeros del 25,3% sobre el total, el grupo de ocho aeropuertos de las Islas Canarias, con una cuota de pasajeros conjunta del 22,8%, y el de Barcelona, con una cuota del 19,9%.

Por la red de aeropuertos gestionada por la compañía transitaron un total de 49.883.589 pasajeros a lo largo del primer trimestre de 2018, un 9,7% más que en el mismo período de 2017.

El 65% de los ingresos de Aena procede de servicios aeroportuarios (servicios al pasajero, sistemas de información, gestión de instalaciones, plataforma de vuelos, seguridad operacional…), que están sujetos a regulación tarifaria. La compañía calcula que el impacto de la reducción de las tarifas en un 2,22% el 1 de marzo de 2017 y otro 2,22% a partir del 1 de marzo de 2018 ha tenido un impacto de 11,7 millones de euros sobre el total de ingresos del segmento aeronáutico de 544,4 millones de euros en el primer trimestre del año.

Otro 26% de los ingresos procede de actividades comerciales, principalmente tiendas, restauración, aparcamientos y alquiler de vehículos. En el primer trimestre de 2018 este segmento contribuyó con 220,1 millones de euros. Como indica la compañía, el ingreso medio comercial fue de 4,4 € por pasajero.

La deuda financiera se redujo de los 8.094 millones de euros a 31 de diciembre de 2017 hasta los 7.837 millones a 31 de marzo de 2018. En el mismo período, la deuda financiera neta disminuyó de 7.239 millones a 6.871 millones, mientras que el patrimonio neto atribuido a los accionistas aumentó de 5.682 millones de euros a 5.802 millones.

El valor contable de las acciones de Aena queda en 38,7 €.

En 2017 la deuda financiera neta fue de 4,2 veces el beneficio operativo, lo que indica un endeudamiento medio-alto, pero los gastos financieros netos solo representaron el 8% del beneficio de explotación debido al bajo coste de la deuda. La ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) fue del 12,46%, totalmente adecuada.

La empresa ha informado de que espera presentar su plan estratégico para 2018-2021 a mediados o finales del próximo mes de junio.

 

Rentabilidad de las empresas de electricidad y gas de 2006 a 2017

El grupo de compañías de gas y electricidad que han cotizado en el IBEX 35 desde 2006 tuvo una rentabilidad con dividendos de una media del 10,117% anual mientras que la media de los 35 valores del índice ganó un 4,58% anual y el IBEX 35 con dividendos, un 4,38% anual.

Este grupo está formado por Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica, Gas Natural y Enagás. Unión Fenosa fue adquirida por Gas Natural en 2009.

Endesa no formó parte del IBEX 35 en 2014 pero he incluido la rentabilidad de sus acciones para ese año.

Las cinco compañías lo hicieron al menos tan bien como el IBEX 35 con dividendos. La que menos ganó en el período, Gas Natural, tuvo la misma rentabilidad que el índice. La más rentable fue Red Eléctrica, con un 15,62% anual.

El cuadro siguiente resume la rentabilidad con dividendos de los bancos, de las compañías de gas y electricidad y del IBEX 35.
¿Vale la pena invertir en bancos?

Rentabilidad de las constructoras e inmobiliarias del IBEX en 2006-2017

¿Vale la pena invertir en bancos?

La tabla siguiente recoge la rentabilidad anual con dividendos y otras remuneraciones de los bancos que han formado parte del IBEX 35 entre diciembre de 2015 y diciembre de 2017, un período de doce años.

La fila “Media bancos“ indica la rentabilidad media de los bancos en cada año y la fila “Media 35 valores“, la rentabilidad media de los 35 valores del IBEX 35 en el mismo año, que utilizo como referencia para comparar la evolución de los bancos frente al mercado. Vemos que estos lo hicieron peor que la referencia en todos los años salvo en 2011 y 2014, en que lo hicieron alrededor de un 2% mejor.

Una cartera compuesta exclusivamente por los bancos del IBEX 35 habría generado una pérdida del 3,28% anual en el período, frente a una ganancia del 4,58% anual de la referencia y del 4,36% anual del IBEX 35 con dividendos. Supone una desventaja media del 7,85% anual.

Para el Banco Popular he indicado una pérdida del 100% en 2017 porque la entidad quebró y fue adquirida por el Banco Santander. El Santander ofreció una compensación en bonos perpetuos al 1% a los accionistas del Popular que acudieron a la ampliación de capital del Popular en mayo de 2016. La compensación fue del 100% para aquellos que tenían hasta 100.000 euros en títulos del banco quebrado.

Sin el Popular en 2017, la rentabilidad media de los bancos en ese año habría sido del 17,70% en vez del 0,92%. La desventaja media en todo el período habría sido del 6,60% anual en vez del 7,85% anual.

Los bancos con mejor comportamiento relativo en el período fueron Bankinter (2,34% anual) y Santander (1,59% anual).

Cien euros invertidos en diciembre de 2005 en dicha cartera de bancos se habrían convertido en 67 euros al final de 2017 (76,5 euros sin el Popular en 2017) mientras que habrían aumentado a 166,8 euros en el IBEX 35 con dividendos y en 171,1 euros en una cartera compuesta por los valores del IBEX 35 (bancos incluídos) con ponderaciones iguales.

Este negativo resultado se ha producido a pesar de las revalorizaciones espectaculares de la mayoría de estas entidades en 2006, 2009, 2013, 2014 y 2017, prácticamente en la mitad de años del período. Por ello cabe preguntarse si futuras ganancias de doble dígito en determinados años compensarán el hecho de mantener una parte considerable del capital invertido en este tipo de entidades.

Rentabilidad de las empresas de electricidad y gas de 2006 a 2017

Rentabilidad de las constructoras e inmobiliarias del IBEX en 2006-2017

 

Análisis de Repsol

La paradoja de Repsol

Repsol cotiza actualmente a 15,4 €, un 20% por debajo de su valor contable de 19,21 €. Es, junto a Banco Sabadell, Bankia y ArcelorMittal, una de las empresas del IBEX con mayor descuento respecto a su valor en libros. Ver Valor contable de las compañías del IBEX 35 en 2017.

El valor contable de una acción es el patrimonio neto atribuido dividido por el número de acciones del capital social. La acción de Repsol ha cotizado por debajo de ese valor intrínseco desde 2012, y en los años precedentes lo hizo en niveles cercanos. A finales de 2015 la acción presentó un descuento récord del 50%.

Según Morningstar, la relación precio / valor contable mediana en el sector al que pertenece la petrolera española es de 1,2, de modo que el descuento de Repsol no puede atribuirse al sector. La firma de análisis valora la acción de Repsol a 16,13 €, que ni siquiera se acerca a su valor contable.

Otras compañías del sector petrolero (la francesa Total, la británica BP, las estadounidenses Exxon y Chevron y la holandesa Royal Dutch Shell) cotizan en torno 1,2 y 1,5 veces su valor contable. Más ajustada cotiza la petrolera italiana Eni, en torno a 1,1 veces.

Todas las petroleras mencionadas han reducido su nivel de beneficios de forma significativa desde 2012 debido a la fuerte caída del precio del petróleo. Repsol es la que lo ha hecho mejor relativamente en este sentido, pues la caída de su beneficio por acción ha sido de un 18% entre 2012 y 2017 mientras que la del resto de compañías ha sido de la mitad o más (ver cuadro siguiente).

Nos encontramos ante la pradoja de que Repsol es la petrolera que cotiza con mayor descuento respecto a su valor en libros a pesar de ser la que ha tenido una mejor evolución de su beneficio por acción.

El verdadero valor contable de Repsol

El valor contable de las acciones de Repsol es de 19,21 € en 2017. Este es el dato “oficial“. Pero dentro de los 29.793 millones de euros del patrimonio neto atribuido declarado por la compañía se incluyen 1.024 millones de euros de “otros instrumentos de patrimonio“. Se trata de una emisión de bonos subordinados garantizados emitidos en marzo de 2015 por un importe de 1.000 millones de euros. Los bonos fueron colocados entre inversores cualificados y cotizan en la bolsa de Luxemburgo. Dan un interés fijo anual del 3,875% pero no tienen fecha de vencimiento determinada. La empresa “puede diferir los pagos de cupones, sin que ello suponga una causa de incumplimiento“. Por esta razón los bonos computan como recursos propios. Además, en el epígrafe “Resultados de ejercicios anteriores y otras reservas“ hay contabilizados 29 millones de euros en concepto de gastos financieros netos de impuestos de los bonos subordinados.

Por tanto, el patrimonio neto atribuido a los accionistas es de 28.740 millones de euros en 2017, lo que corresponde a un valor contable de 18,53 €, un 3,5% inferior al “oficial“.

Los inversores desconfían de los gestores

El 22 de febrero de 2018 Repsol acordó la venta de todas sus acciones de Gas Natural Fenosa a Rioja Bidco Shareholdings, una sociedad controlada por la gestora de fondos británica CVC, a un precio de 19 € por acción, lo que implica un ingreso de 3.816,3 millones de euros y una plusvalía aproximada de 400 millones de euros.

En su Plan Estratégico 2016-2020, Repsol calificaba su participación en Gas Natural como estratégica a largo plazo. Pero ya en 2016 puso a la venta el 10% de su participación del 30% y ahora vende el 20,072% restante.

Un conocido portal de noticias económicas publicó en febrero un artículo en el que manifestaba lo siguiente:

“Repsol dispone ahora de los 3.816 millones de euros y el “miedo” del mercado es qué hará con ese dinero. Mirando atrás las grandes operaciones acometidas en los últimos años destacan dos fuertes inversiones a precios muy elevados. Y es que, si algo se le da bien a Repsol es comprar “caro”, ha indicado Cantos [analista de ATL Capital]. En este sentido, ha recordado que pagó 10.800 millones de euros por la canadiense Talismán, un precio desorbitado y que le ha producido más de un dolor de cabeza a la petrolera desde 2014.“

Bien, a Repsol se le reprocha haber pagado precios desorbitados en sus dos adquisiciones más representativas: la de la petrolera argentina YPF en 1999 y la de la petrolera canadiense Talisman en 2015.

En abril de 2012 Repsol recibió un duro golpe: el gobierno argentino decidió expropiar el 51% de las acciones de la compañía en su filial YPF sin compensación alguna. Sin embargo, en noviembre del mismo año la empresa española alcanzó un acuerdo con las autoridades argentinas.

En enero de 2014 ingresó 4.300 millones de dólares por la desinversión de los activos de GNL (Gas Natural Licuado) y en mayo 6.313 millones de dólares por el cobro de la indemnización acordada con el gobierno argentino por la expropiación del 51% de YPF y la venta de las acciones no expropiadas de la misma compañía.

Con ese dinero decidió hacer una gran operación que le compensara de la pérdida de YPF. En diciembre de 2014 llegó a un acuerdo para adquirir el 100% de la canadiense Talisman Energy por 8.300 millones de dólares, lo que supuso asumir una deuda de 4.700 millones de dólares. Al final de 2015 Repsol había aumentado su deuda financiera en 6.000 millones de euros, lo que unido a una reducción en la liquidez de más de 2.000 millones de euros, acabó por duplicar la deuda financiera neta. La deuda de Repsol en 2017.

Con la compra de Talisman, Repsol quiso reforzar su posición en el segmento de exploración y producción (Upstream) para reducir su dependencia ante las fluctuaciones de márgenes del negocio de refino, química y comercialización (Downstream).

Así justificó la compañía la adquisición: “Tras la expropiación de YPF, nos planteamos que era necesario recuperar esos 400.000 barriles al día de producción que teníamos en Argentina para así volver a esa situación de equilibrio entre el Upstream y el Downstream.“ Según Repsol, la operación permitiría a la compañía incrementar un 76% su producción y un 55% su volumen de reservas de petróleo probadas.

Se ha dicho en muchas ocasiones que Repsol compró Talisman a un precio muy sobrevalorado, pues pagó 8 $ por cada acción en un momento en que el precio de mercado tocó los 4,3 $. En el artículo antes mencionado se dice que “Repsol llegó a pagar por Talismán una prima del 100%“. Sin embargo, la historia verdadera es bien diferente.

Repsol hizo una primera oferta no vinculante a 13 $ en julio de 2014 cuando los títulos de la canadiense estaban alrededor de 10,65 $ (y venían cayendo desde los 24 $ alcanzados en 2011), en un momento en que el precio del petróleo estaba alto en los 100-110 $ el barril. Al no alcanzarse un acuerdo entre ambas compañías, las negociaciones se rompieron en agosto. Cuando estas se retomaron después del verano, el precio del petróleo, y las acciones de Talisman, empezaron a caer en picado. En octubre estas ya solo valían 7 $ en la bolsa canadiense. El 19 de noviembre de 2014, con el Brent a 77 $ y las acciones de Talisman a 6,5 $, fue cuando Repsol propuso 8 $ al consejo de administración de la empresa canadiense. Los títulos continuaron su desplome hasta caer por debajo de 4,5 $ a mediados de diciembre, por lo que la oferta de Repsol fue finalmente aceptada.

Lo que es cierto es que Repsol está siendo muy poco transparente con la contribución de Talisman. En 2015, el primer año de la consolidación de Talisman en las cuentas de Repsol, la compañía canadiense generó pérdidas por valor de 1.385 millones, incluyendo 1.007 millones por deterioros de activos. Desde 2016 Repsol insiste en las “sinergias“ (ahorros de costes) aportadas por la compra de Talisman. En su Plan Estratégico 2016-2020 asegura que en 2018 serán de 350 millones de dólares mientras que el objetivo inicial fue de 220 millones de de dólares. Pero la compañía no especifica en modo alguno la contribución de Talisman a sus resultados, por lo que no hay datos para valorar objetivamente si la adquisición ha aportado valor a los accionistas de la empresa.

Repsol refuerza el componente más volátil de sus resultados

Repsol divide su negocio en dos segmentos: el Upstream, que corresponde a las operaciones de exploración y producción de las reservas de petróleo y gas natural, y el Downstream, que a su vez se divide en cuatro áreas:

a) Refino, dedicada a obtener carburantes, combustibles y otros derivados del petróleo, y petroquímica, que produce y comercializa productos químicos derivados del crudo.

b) Transporte y suministro de petróleo.

c) Comercialización de productos derivados del petróleo a través de la red de estaciones de servicio de la compañía a los sectores de aviación, marina, grandes industrias y consumidores finales.

d) Comercialización y transporte de gas natural.

La subida del precio del petróleo y del gas natural beneficia al segmento de Upstream ya que hace más rentable la extracción de materia prima. Pero perjudica los márgenes en el área de refino y petroquímica de la división de Downstream. Tal como indica la propia compañía: “Cuando el precio del petróleo baja, los costes de las refinerías disminuyen, con la consiguiente mejora del margen de refino. A la vez, baja el precio de los carburantes en las estaciones de servicio y aumenta su consumo. Es decir, los resultados comerciales aumentan y atenúan los menores beneficios del Upstream, lo que proporciona una gran estabilidad de caja en entornos de alta incertidumbre.“

Al adquirir Talisman, reforzó su segmento de exploración de reservas y producción de crudo, que es el más sensible a las variaciones del precio del petróleo, como puede apreciarse en el cuadro siguiente.

En sus perspectivas a medio plazo, Repsol se basa en un precio alto y estable del petróleo: 85 $ por barril Brent en 2018, 90 $ en 2019 y 91,8 $ en 2020.

Pero el mercado cree que esta expectativa puede ser demasiado optimista, dada la elevada volatilidad que han tenido en los últimos años los precios del petróleo. Recordemos que entre junio de 2008 y enero de 2009 el precio del barril cayó de 159 $ a 49 $ y entre junio de 2014 y enero de 2016, de 111 $ a 30 $. En 2015 la petrolera tuvo que depreciar los activos del segmento de Exploración y Producción por 2.957 millones de euros debido a la caída del precio del petróleo, equivalente a más del 10% de su patrimonio neto.

En un contexto donde las energías renovables están ganando terreno, es probable que el petróleo vaya perdiendo importancia relativa. Muchos inversores piensan que ello traerá consigo precios más bajos pero en realidad no tiene por qué ser necesariamente así, ya que la oferta se ajustará a una menor demanda. Si, por ejemplo, la demanda cayera un 50% y la oferta lo hiciera un 70%, el precio subiría a pesar de la fuerte caída de la demanda.

Es en el segmento de refino y comercialización de productos petrolíferos donde la caída de la demanda puede afectar de modo más significativo. Este impacto se apreció claramente durante los años de la crisis económica. Las crisis son coyunturales mientras que una progresiva sustitución del petróleo por otras energías puede ser un proceso lento pero sin retorno.

Riesgo relevante en Venezuela

Repsol tiene un riesgo significativo en Venezuela, donde tiene varias áreas de exploración y producción de petróleo y gas. El país centroamericano vive bajo un estado de excepción y de emergencia económica desde enero de 2016. La moneda, el bolívar, se ha desplomado ante el dólar y la inflación supera el 1000% anual pero peor aún es la inseguridad jurídica. En 2016 la empresa española tuvo que provisionar 192 millones de euros por depreciaciones de activos en Venezuela por la caída de los precios del petróleo y 268 millones de euros por la devaluación del bolívar.

En 2017 Repsol provisionó 695 millones de euros por depreciaciones de activos y riesgo de crédito pero esa cantidad no cubre los peores escenarios, como podría ser una suspensión de pagos del Estado venezolano o una nacionalización de los intereses de Repsol en el país. Según Repsol, su exposición patrimonial en Venezuela ascendía el 30 de septiembre de 2017 a 2.131 millones de euros, básicamente créditos de la compañía a sus filiales venezolanas, las cuales tienen problemas de liquidez. Esta cantidad equivale al 7% del patrimonio neto atribuido.

Los resultados de Repsol en 2017

La petrolera incrementó de forma notable sus resultados en 2017 y la calidad del beneficio también mejoró sensiblemente. En 2016 el beneficio por acción (BPA) estándar fue de 1,11 € y el recurrente de 0,502 €. En 2017, la mayor parte del beneficio fue recurrente: BPA estándar de 1,349 € y BPA recurrente de 1,275 €. En los estados financieros de 2017, Repsol ha ajustado el beneficio por acción de 2016 de 1,16 € a 1,11 € por los intereses correspondientes a los bonos subordinados y el aumento del número de acciones para pagar el dividendo flexible.

La compañía utiliza desde 2013 una medida alternativa del beneficio neto a efectos comparativos con otras empresas del sector, que denomina resultado neto ajustado. Esta magnitud se subdivide en el resultado neto del segmento de Upstream, el de Downstream, la aportación de su participación en Gas Natural Fenosa y en un cuarto epígrafe que bajo la denominación de Corporación incluye principalmente los gastos de funcionamiento y el resultado financiero (ahora incluye la participación de Gas Natural pero en la tabla he seguido el desglose anterior). El resultado neto ajustado no incluye minusvalías o plusvalías por ventas de activos, costes de reestructuración, deterioros de activos ni provisiones para riesgos.

En 2015 la petrolera declaró un beneficio neto negativo de 1.227 millones de euros a pesar de que el resultado neto ajustado fue de 1.860 millones de euros debido a que los bajos precios del petróleo provocaron un deterioro en los activos del segmento de Exploración y Producción por un valor de 2.957 millones de euros.

En el cuadro siguiente puede apreciarse que el resultado neto ajustado es menos volátil que el beneficio neto declarado, precisamente porque no incluye deterioros de activos ni provisiones para riesgos. Sin embargo, predice mejor los resultados futuros.

El beneficio neto atribuido de 2017 incluye 29 millones de euros de rendimientos imputados a los titulares de los bonos subordinados, de forma que el beneficio neto atribuido real fue de 2.092 millones de euros. Ver Si eres accionista de BBVA, Santander, Telefónica o Repsol, tienes que saber esto.

En 2017, todo el incremento del resultado neto ajustado se debió al segmento de Upstream (Exploración y Producción), cuyo resultado pasó de 52 millones de euros en 2016 a 632 millones de euros en 2017. El segmento de Downstream bajó ligeramente de 1.883 millones de euros en 2016 a 1.877 millones de euros en 2017.

En el cuarto trimestre de 2017, los mayores precios del petróleo y del gas natural repercutieron positivamente en el beneficio operativo en 273 millones de euros en el cuarto trimestre de 2017 en el segmento de exploración y producción, de un total de 326 millones. Repsol no especifica, en cambio, el impacto negativo de los mayores precios en refino y química.

A pesar de la importante mejora, tanto cuantitativa como cualitativa, de resultados, y en sus ratios de solvencia, Repsol continúa mostrando bajos ratios de rentabilidad, aunque mejores que en 2016. La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) fue de solo el 7,12% y la ROCE (rentabilidad del capital empleado), del 6,29%, que apenas cubre un coste de la deuda del 4,74%.

Rentabilidad de las acciones de Repsol desde 2006

La acción de Repsol ha sido un 12% menos rentable que el IBEX 35 con dividendos desde 2006. Cien euros invertidos en títulos de la petrolera en diciembre de 2006 se habrían convertido en 96,3 € después de impuestos sobre dividendos mientras que en el IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

 

 

 

 

 

La deuda de Repsol en 2017

Algunas empresas tienen sus propias definiciones acerca de conceptos contables como el beneficio operativo, el resultado neto o la deuda financiera neta, que consideran más acordes a la realidad de su sector o actividad que las utilizadas habitualmente. Es frecuente, por ejemplo, que una compañía presente dos datos diferentes sobre su resultado neto, el que elabora de acuerdo con su propia metodología y el que se deriva de la aplicación de las normas internacionales de información financiera. He observado que los beneficios calculados con los criterios propios de la empresa son a menudo más fiables porque predicen mejor los resultados futuros, como ocurre por ejemplo con la alemana Henkel y también precisamente con el “resultado neto ajustado“ calculado por Repsol, al que me referiré en un análisis más amplio sobre la petrolera la semana que viene.

Sin embargo, cuando una magnitud contable es presentada de acuerdo con una metodología alternativa, debe presentarse también la estándar, con el fin de que los inversores puedan ver la diferencia y entender las razones de la discrepancia. En este sentido, Repsol presenta unos datos propios sobre su deuda financiera neta que difieren bastante de los que resultan de aplicar el método habitual.

La deuda financiera neta es la suma de los pasivos financieros corrientes y no corrientes menos el efectivo y los equivalentes de efectivo. Si hacemos este cálculo, vemos que el resultado es de 9.685 millones de euros (14.286 millones de euros de deuda financiera menos 4.601 millones de euros de efectivo). El dato ofrecido por Repsol está muy por debajo de esa cifra: 6.267 millones de euros, como puede verse en el cuadro siguiente.

La compañía nos indica cómo llega a este dato en la tabla siguiente. Vemos que además de restar 4.601 millones de euros de efectivo, también deduce 1.920 millones de euros de activos financieros no corrientes (o sea, a largo plazo) que no están disponibles para la venta, algo que, a mi juicio, resulta poco ortodoxo, ya que normalmente se admite como equivalente de efectivo los activos financieros a corto plazo pero no los bonos o las acciones ya que estos activos están sometidos a las fluctuaciones del mercado.

Hay otro dato que no debe pasar por alto y es el que encontramos en la nota (3): 1.541 millones de euros de arrendamientos financieros. Se trata principalmente de dos gasoductos para transporte de gas natural en Estados Unidos y Canadá que fueron arrendados a 25 años en 2006. Es admisible no incluir los arrendamientos financieros en la deuda financiera pero hay que tener en cuenta que devengan un interés, al igual que los préstamos, los créditos y las emisiones de deuda, y en este caso ese interés es muy alto, del 8,93%.

De hecho, la deuda en términos absolutos no nos dice gran cosa. Es más relevante la deuda relativa, o sea comparada con alguna magnitud de beneficio. Para calcular su endeudamiento, Repsol divide la deuda financiera neta por el EBITDA, utilizando para ambos conceptos su propia metodología, lo que le da un ratio de 0,95 veces.

El EBITDA de acuerdo con las normas internacionales de información financiera fue de 5.188 millones de euros, inferior a los 6.580 millones de euros calculados por Repsol. Si partimos de una deuda financiera neta de 9.685 millones de euros (calculada de acuerdo con la definición más habitual), el ratio da un valor de 1,87 veces, que es el doble del dato de Repsol, aunque sigue siendo un nivel correcto.

Por otro lado, relacionar la deuda financiera con el EBITDA en empresas que tienen un alto coste de amortizaciones puede dar una idea algo distorsionada del verdadero endeudamieinto. En 2017, Repsol destinó 2.399 millones de euros a amortizaciones, de modo que el beneficio operativo fue de 2.789 millones de euros, casi la mitad que el EBITDA. La deuda financiera neta en relación al beneficio operativo fue por tanto de 3,47 veces en 2017, una cifra que sigue siendo correcta, sobre todo teniendo en cuenta que los gastos financieros supusieron un moderado 17% del beneficio operativo.

Ver Análisis de Repsol: valor contable, visión del mercado, riesgos, resultados de 2017

 

 

Beneficios por acción de las empresas del IBEX 35, de 2015 a 2017

La primera tabla recoge la evolución del beneficio por acción (BPA) estándar interanual de 2015 a 2017. Los datos al 31 de diciembre se refieren al año natural salvo en el caso de Inditex, cuyo año fiscal acaba en enero. Los datos al 30 de junio se refieren al beneficio por acción acumulado en los doce meses anteriores, salvo para Inditex, cuyo primer semestre acaba en julio.

Los datos de 2017 para Bankia, Bankinter, BBVA, Banco Sabadell, Banco Santander, Repsol y Telefónica están ajustados para tener en cuenta la imputación en el beneficio neto de la remuneración de bonos convertibles u otra deuda calificada como recursos propios. En los datos de ejercicios anteriores dicha imputación ha sido considerada a partir de una estimación del número de acciones a que podría dar lugar la conversión de dichos bonos. Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto.

Se ha utilizado el número de acciones al final del ejercicio y no el número medio ponderado de acciones en circulación. No se ha restado las acciones en autocartera.

Los datos han sido ajustados por el contrasplit 3×1 de ArcelorMittal en mayo de 2017, el contrasplit 4×1 de Bankia en junio de 2017, el contrasplit 10×1 de Inmobiliaria Colonial en julio de 2016, el split 1×2 de Grifols en enero de 2016 y el split 1×4 de Red Eléctrica en julio de 2016.

Merlin Properties, Acerinox, Melià Hotels, CaixaBank, Aena y Amadeus son las compañías del IBEX 35 cuyo beneficio por acción ha aumentado más. En el caso de la SOCIMI (Sociedad Cotizada de Inversión en el Mercado Inmobiliario) Merlin Properties, la mayor parte del beneficio son revalorizaciones de activos. El BPA de la otra SOCIMI, Colonial, aumentó un 20% en el período.

Las compañías que más redujeron su beneficio por acción fueron DIA, Abertis (no comparable, debido a extraordinarios), Bankia, Ferrovial y Técnicas Reunidas.

El beneficio por acción del IBEX 35 pasó de 572,15 a 661,58 puntos, por lo que el incremento fue del 15,6%.

 

Beneficios y dividendos esperados para Enagás y Red Eléctrica en 2018-2019

Enagás y Red Eléctrica gestionan las redes de transporte del gas natural y de la electricidad en España respectivamente.

Ambas empresas están muy orientadas al accionista, por lo que centran sus esfuerzos en asegurar bases sólidas para su crecimiento. Están haciendo una fuerte apuesta por un modelo energético con menor dependencia de las fuentes más contaminantes y con mayor presencia de energías renovables, lo que abre nuevas perspectivas de negocio.

Enagás quiere posicionarse en la aplicación del hidrógeno a la industria y el transporte, al ser susceptible de desarrollarse bajo el mismo modelo de negocio que el gas natural. En agosto de 2016 la compañía creó “Enagás Emprende“, una iniciativa para impulsar nuevas ideas de negocio, tanto a nivel interno de los empleados de la empresa como externo. De esta iniciativa ya han surgido cuatro start-ups: VIRA Gas Imaging, e-efficiency, SCALE GAS y gas2MOVE.

Recientemente se ha especulado con una reducción de los ingresos regulados de estas compañías. En cuanto a Enagás se habló en un principio de un recorte de 90 millones de euros, lo que impactaría en su beneficio por acción alrededor de un 6%, pero más tarde esa cifra se redujo a 50 millones de euros. De momento nos movemos en medio de un baile de cifras y la incertidumbre persistirá hasta que se defina el nuevo marco regulatorio.

Red Eléctrica está reforzando los criterios de eficiencia operativa con el fin de adaptarse a un marco retributivo más restrictivo. Al igual que Enagás, está diversificando su negocio a nivel funcional y geográfico con la misma finalidad. Se ha posicionado en el negocio de telecomunicaciones a través de su filial Red Eléctrica Infraestructuras de Telecomunicación (REINTEL), que opera la mayor red de fibra óptica oscura de España, desplegada sobre la red de transporte eléctrico y la red ferroviaria.

 

Enagás

Espera un beneficio neto de 443 millones de euros en 2018 y 465 millones en 2020, lo que supondría un beneficio por acción de 1,85 € y 1,95 € respectivamente. Supone un crecimiento medio del 2,74% anual entre 2016 y 2020.

El beneficio por acción de 2018 será inferior al de 2017 porque en el ejercicio anterior se dieron resultados no recurrentes derivados de la consolidación de la participada chilena GNL Quintero.

Los dividendos anunciados por la gasista para los años 2018, 2019 y 2020 ascienden a 1,53 €, 1,60 € y 1,68 € respectivamente. Supone un crecimiento medio del 4,85% anual desde 2016, que supera en dos puntos anuales al del beneficio por acción. Esto implica un aumento del porcentaje de distribución del beneficio (pay-out) del 79% en 2016 al 86% en 2020.

En 2017 la deuda financiera neta fue de 5.071 millones de euros, 6,9 veces el beneficio operativo. Para 2018 la empresa espera reducir la deuda financiera neta a 4.630 millones de euros pero el beneficio operativo será inferior al de 2017, por lo que el ratio podría quedar en 6,7 veces.

Al precio actual de 22,7 €, el PER de las acciones de Enagás, en relación al beneficio por acción esperado en 2019, es de 11,95 veces.

Red Eléctrica

En su Plan Estratégico 2014-2019, Red Eléctrica proyectó un crecimiento medio del beneficio por acción de entre el 5 y el 6% anual y del dividendo del 7% anual (tomando como base el año 2013), cifras en las que me he basado para los datos estimados en la tabla.

Dado que en 2014-2017 el crecimiento medio del beneficio fue del 6% anual, he estimado un crecimiento medio del 4,3% en 2018-2019, lo que hace que la tasa media del quinquenio 2014-2019 sea del 5,5% anual.

El dividendo aumentó un 8,9% anual en 2014-2017, por lo que he ajustado el crecimiento esperado para 2018-2019 al 3,3% anual para que la tasa media del período 2014-2019 sea del 7% anual.

El pay-out esperado para 2019 está en torno al 73%, once puntos menos que el de Enagás.

Red Eléctrica está menos endeudada que Enagás, con una deuda financiera neta equivalente a 5,4 veces su beneficio operativo. Ver Los riesgos de Red Eléctrica.

Al precio actual de 16,5 €, el PER de las acciones, en relación al beneficio por acción esperado en 2019, es de 12,16 veces, muy similar al de Enagás.

 

En qué se equivocaban los análisis de Telefónica

En enero de 2016, tres de las instituciones financieras más prestigiosas del mundo, los bancos estadounidenses Goldman Sachs, JP Morgan y Morgan Stanley, valoraban las acciones de Telefónica a 14 €. Ver Cuando JP Morgan valoraba Telefónica a 16 €

Seguramente muchos inversores compraron títulos de la compañía en torno a los 9,5 € a que cotizaban entonces, animados por tal expectativa de revalorización. En abril de 2016, la influyente gestora Bestinver aumentó su exposición a la operadora, lo que debió de empujar a otros tantos inversores al precipicio.

Sin embargo, cualquier persona con un mínimo conocimiento sobre estados financieros hubiese desaconsejado completamente la inversión en Telefónica. Así lo hice yo mismo en mi entrada titulada Telefónica vale 3 euros el 4 de abril de 2016, cuando las acciones estaban también a 9,5 €. Mi tesis se basaba en que en aquel momento no se podía pagar más del valor contable, que entonces era de 3,3 €. Fue una valoración muy baja pero que sirvió para que, según me consta, al menos algunos inversores decidieran eliminar el valor de su cartera. El 15 de febrero de 2018 los títulos llegaron a pagarse a 7,45 €.

Entre el 1 de abril de 2016 y el cierre de marzo de 2018, las acciones de Telefónica han caído de 9,47 € a 8,03 €, un 15%. En el mismo período, el IBEX 35 ha pasado de los 8.602 puntos a los 9.630 puntos, una plusvalía del 12%. Las acciones lo han hecho por tanto un 27% peor que la referencia.

Los resultados de 2017 muestran al fin una mejoría, como he indicado en el artículo publicado en Rankia Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica.

Para entender por qué tantos analistas han sido tan optimistas con la empresa durante tanto tiempo, tomemos como ejemplo un artículo publicado el 25 de agosto de 2017 en una conocida página de Internet titulado “Telefónica, potencial de un 20% de revalorización en bolsa…y subiendo“. Los títulos estaban entonces a 9,1 €. Las razones dadas para apoyar dicha revalorización eran las siguientes:

1) Un ratio PER de 13,8, por debajo de la media histórica de 17,4.

El “PER por debajo de su media histórica“ es un concepto muy utilizado por los expertos pero es una mera constatación, no un argumento. Para que tal aseveración tenga sentido, debe explicarse por qué se considera que las acciones están infravaloradas en relación con el pasado. Por ejemplo, supongamos que hasta hace unos años una compañía aumentaba sus beneficios a un ritmo del 10% anual y su PER (relación precio-beneficio) era de 20. Desde hace algunos años, en cambio, sus resultados caen cada ejercicio pero su PER es de 10. En tal caso no estamos comparando situaciones homogéneas, por lo que decir que el PER de 10 es muy barato en relación al que tenía antes no tiene ningún sentido.

2) Un PER comparable al de empresas de su sector, como Orange o Deutsche Telekom.

Los analistas tienden a utilizar el ratio PER para comparar entre empresas del mismo sector. De hecho, en muchos manuales de análisis financiero se enseña que esa es la única función del PER. Eso explica por qué cuando un sector está muy sobrevalorado, como el tecnológico en 1999-2000, los analistas recomiendan acciones de empresas que tienen un PER algo inferior a la media del sector, lo que no evita que estén también sobrevaloradas. Tampoco tiene sentido alguno comparar una empresa bien gestionada con otra mal gestionada por mucho que ambas pertenezcan al mismo sector.

3) Una ROE (rentabilidad sobre recursos propios) del 19,4%, lo que indica que la empresa está creando valor para el accionista. 

La ROE es el beneficio neto atribuido dividido por el patrimonio neto atribuido. Los analistas acostumbran a trabajar con estimaciones de futuro ya que consideran que el precio objetivo de una acción depende de variables futuras y no presentes. Lo tienen tan asumido que ni siquiera mencionan que se trata de una proyección. La ROE de Telefónica fue del 13% a finales de 2016 y del 18,5% al final de 2017, por lo que la estimación se acercó bastante al dato efectivo. No obstante, en el caso de una empresa muy endeudada como Telefónica, la ROE resulta engañosa y debe utilizarse la ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado), que además de los recursos propios tiene en cuenta la deuda financiera. Y es aquí precisamente donde encontramos uno de los verdaderos problemas de Telefónica: su baja rentabilidad. Al final de 2016 la ROCE era de solo el 6,16%, una de las más bajas de las empresas del IBEX 35. Pero eso no es todo. La ROCE debe compararse con el coste de la deuda, que fue del 7,08% en 2016. Es decir, Telefónica estaba obteniendo por sus recursos una rentabilidad inferior al coste que tenía que pagar por ellos. Por otro lado, el hecho de que la ROE sea muy alta no significa necesariamente que “la empresa esté creando valor para el accionista“. Esa afirmación parece una broma teniendo en cuenta que ha ocurrido todo lo contrario.

Este ejemplo sugiere que las recomendaciones positivas sobre Telefónica se basaban en el uso inadecuado de algunos ratios financieros, en una interpretación superficial de los balances, en comparar situaciones no homogéneas y en obviar información relevante.