Análisis de Repsol

La paradoja de Repsol

Repsol cotiza actualmente a 15,4 €, un 20% por debajo de su valor contable de 19,21 €. Es, junto a Banco Sabadell, Bankia y ArcelorMittal, una de las empresas del IBEX con mayor descuento respecto a su valor en libros. Ver Valor contable de las compañías del IBEX 35 en 2017.

El valor contable de una acción es el patrimonio neto atribuido dividido por el número de acciones del capital social. La acción de Repsol ha cotizado por debajo de ese valor intrínseco desde 2012, y en los años precedentes lo hizo en niveles cercanos. A finales de 2015 la acción presentó un descuento récord del 50%.

Según Morningstar, la relación precio / valor contable mediana en el sector al que pertenece la petrolera española es de 1,2, de modo que el descuento de Repsol no puede atribuirse al sector. La firma de análisis valora la acción de Repsol a 16,13 €, que ni siquiera se acerca a su valor contable.

Otras compañías del sector petrolero (la francesa Total, la británica BP, las estadounidenses Exxon y Chevron y la holandesa Royal Dutch Shell) cotizan en torno 1,2 y 1,5 veces su valor contable. Más ajustada cotiza la petrolera italiana Eni, en torno a 1,1 veces.

Todas las petroleras mencionadas han reducido su nivel de beneficios de forma significativa desde 2012 debido a la fuerte caída del precio del petróleo. Repsol es la que lo ha hecho mejor relativamente en este sentido, pues la caída de su beneficio por acción ha sido de un 18% entre 2012 y 2017 mientras que la del resto de compañías ha sido de la mitad o más (ver cuadro siguiente).

Nos encontramos ante la pradoja de que Repsol es la petrolera que cotiza con mayor descuento respecto a su valor en libros a pesar de ser la que ha tenido una mejor evolución de su beneficio por acción.

El verdadero valor contable de Repsol

El valor contable de las acciones de Repsol es de 19,21 € en 2017. Este es el dato “oficial“. Pero dentro de los 29.793 millones de euros del patrimonio neto atribuido declarado por la compañía se incluyen 1.024 millones de euros de “otros instrumentos de patrimonio“. Se trata de una emisión de bonos subordinados garantizados emitidos en marzo de 2015 por un importe de 1.000 millones de euros. Los bonos fueron colocados entre inversores cualificados y cotizan en la bolsa de Luxemburgo. Dan un interés fijo anual del 3,875% pero no tienen fecha de vencimiento determinada. La empresa “puede diferir los pagos de cupones, sin que ello suponga una causa de incumplimiento“. Por esta razón los bonos computan como recursos propios. Además, en el epígrafe “Resultados de ejercicios anteriores y otras reservas“ hay contabilizados 29 millones de euros en concepto de gastos financieros netos de impuestos de los bonos subordinados.

Por tanto, el patrimonio neto atribuido a los accionistas es de 28.740 millones de euros en 2017, lo que corresponde a un valor contable de 18,53 €, un 3,5% inferior al “oficial“.

Los inversores desconfían de los gestores

El 22 de febrero de 2018 Repsol acordó la venta de todas sus acciones de Gas Natural Fenosa a Rioja Bidco Shareholdings, una sociedad controlada por la gestora de fondos británica CVC, a un precio de 19 € por acción, lo que implica un ingreso de 3.816,3 millones de euros y una plusvalía aproximada de 400 millones de euros.

En su Plan Estratégico 2016-2020, Repsol calificaba su participación en Gas Natural como estratégica a largo plazo. Pero ya en 2016 puso a la venta el 10% de su participación del 30% y ahora vende el 20,072% restante.

Un conocido portal de noticias económicas publicó en febrero un artículo en el que manifestaba lo siguiente:

“Repsol dispone ahora de los 3.816 millones de euros y el “miedo” del mercado es qué hará con ese dinero. Mirando atrás las grandes operaciones acometidas en los últimos años destacan dos fuertes inversiones a precios muy elevados. Y es que, si algo se le da bien a Repsol es comprar “caro”, ha indicado Cantos [analista de ATL Capital]. En este sentido, ha recordado que pagó 10.800 millones de euros por la canadiense Talismán, un precio desorbitado y que le ha producido más de un dolor de cabeza a la petrolera desde 2014.“

Bien, a Repsol se le reprocha haber pagado precios desorbitados en sus dos adquisiciones más representativas: la de la petrolera argentina YPF en 1999 y la de la petrolera canadiense Talisman en 2015.

En abril de 2012 Repsol recibió un duro golpe: el gobierno argentino decidió expropiar el 51% de las acciones de la compañía en su filial YPF sin compensación alguna. Sin embargo, en noviembre del mismo año la empresa española alcanzó un acuerdo con las autoridades argentinas.

En enero de 2014 ingresó 4.300 millones de dólares por la desinversión de los activos de GNL (Gas Natural Licuado) y en mayo 6.313 millones de dólares por el cobro de la indemnización acordada con el gobierno argentino por la expropiación del 51% de YPF y la venta de las acciones no expropiadas de la misma compañía.

Con ese dinero decidió hacer una gran operación que le compensara de la pérdida de YPF. En diciembre de 2014 llegó a un acuerdo para adquirir el 100% de la canadiense Talisman Energy por 8.300 millones de dólares, lo que supuso asumir una deuda de 4.700 millones de dólares. Al final de 2015 Repsol había aumentado su deuda financiera en 6.000 millones de euros, lo que unido a una reducción en la liquidez de más de 2.000 millones de euros, acabó por duplicar la deuda financiera neta. La deuda de Repsol en 2017.

Con la compra de Talisman, Repsol quiso reforzar su posición en el segmento de exploración y producción (Upstream) para reducir su dependencia ante las fluctuaciones de márgenes del negocio de refino, química y comercialización (Downstream).

Así justificó la compañía la adquisición: “Tras la expropiación de YPF, nos planteamos que era necesario recuperar esos 400.000 barriles al día de producción que teníamos en Argentina para así volver a esa situación de equilibrio entre el Upstream y el Downstream.“ Según Repsol, la operación permitiría a la compañía incrementar un 76% su producción y un 55% su volumen de reservas de petróleo probadas.

Se ha dicho en muchas ocasiones que Repsol compró Talisman a un precio muy sobrevalorado, pues pagó 8 $ por cada acción en un momento en que el precio de mercado tocó los 4,3 $. En el artículo antes mencionado se dice que “Repsol llegó a pagar por Talismán una prima del 100%“. Sin embargo, la historia verdadera es bien diferente.

Repsol hizo una primera oferta no vinculante a 13 $ en julio de 2014 cuando los títulos de la canadiense estaban alrededor de 10,65 $ (y venían cayendo desde los 24 $ alcanzados en 2011), en un momento en que el precio del petróleo estaba alto en los 100-110 $ el barril. Al no alcanzarse un acuerdo entre ambas compañías, las negociaciones se rompieron en agosto. Cuando estas se retomaron después del verano, el precio del petróleo, y las acciones de Talisman, empezaron a caer en picado. En octubre estas ya solo valían 7 $ en la bolsa canadiense. El 19 de noviembre de 2014, con el Brent a 77 $ y las acciones de Talisman a 6,5 $, fue cuando Repsol propuso 8 $ al consejo de administración de la empresa canadiense. Los títulos continuaron su desplome hasta caer por debajo de 4,5 $ a mediados de diciembre, por lo que la oferta de Repsol fue finalmente aceptada.

Lo que es cierto es que Repsol está siendo muy poco transparente con la contribución de Talisman. En 2015, el primer año de la consolidación de Talisman en las cuentas de Repsol, la compañía canadiense generó pérdidas por valor de 1.385 millones, incluyendo 1.007 millones por deterioros de activos. Desde 2016 Repsol insiste en las “sinergias“ (ahorros de costes) aportadas por la compra de Talisman. En su Plan Estratégico 2016-2020 asegura que en 2018 serán de 350 millones de dólares mientras que el objetivo inicial fue de 220 millones de de dólares. Pero la compañía no especifica en modo alguno la contribución de Talisman a sus resultados, por lo que no hay datos para valorar objetivamente si la adquisición ha aportado valor a los accionistas de la empresa.

Repsol refuerza el componente más volátil de sus resultados

Repsol divide su negocio en dos segmentos: el Upstream, que corresponde a las operaciones de exploración y producción de las reservas de petróleo y gas natural, y el Downstream, que a su vez se divide en cuatro áreas:

a) Refino, dedicada a obtener carburantes, combustibles y otros derivados del petróleo, y petroquímica, que produce y comercializa productos químicos derivados del crudo.

b) Transporte y suministro de petróleo.

c) Comercialización de productos derivados del petróleo a través de la red de estaciones de servicio de la compañía a los sectores de aviación, marina, grandes industrias y consumidores finales.

d) Comercialización y transporte de gas natural.

La subida del precio del petróleo y del gas natural beneficia al segmento de Upstream ya que hace más rentable la extracción de materia prima. Pero perjudica los márgenes en el área de refino y petroquímica de la división de Downstream. Tal como indica la propia compañía: “Cuando el precio del petróleo baja, los costes de las refinerías disminuyen, con la consiguiente mejora del margen de refino. A la vez, baja el precio de los carburantes en las estaciones de servicio y aumenta su consumo. Es decir, los resultados comerciales aumentan y atenúan los menores beneficios del Upstream, lo que proporciona una gran estabilidad de caja en entornos de alta incertidumbre.“

Al adquirir Talisman, reforzó su segmento de exploración de reservas y producción de crudo, que es el más sensible a las variaciones del precio del petróleo, como puede apreciarse en el cuadro siguiente.

En sus perspectivas a medio plazo, Repsol se basa en un precio alto y estable del petróleo: 85 $ por barril Brent en 2018, 90 $ en 2019 y 91,8 $ en 2020.

Pero el mercado cree que esta expectativa puede ser demasiado optimista, dada la elevada volatilidad que han tenido en los últimos años los precios del petróleo. Recordemos que entre junio de 2008 y enero de 2009 el precio del barril cayó de 159 $ a 49 $ y entre junio de 2014 y enero de 2016, de 111 $ a 30 $. En 2015 la petrolera tuvo que depreciar los activos del segmento de Exploración y Producción por 2.957 millones de euros debido a la caída del precio del petróleo, equivalente a más del 10% de su patrimonio neto.

En un contexto donde las energías renovables están ganando terreno, es probable que el petróleo vaya perdiendo importancia relativa. Muchos inversores piensan que ello traerá consigo precios más bajos pero en realidad no tiene por qué ser necesariamente así, ya que la oferta se ajustará a una menor demanda. Si, por ejemplo, la demanda cayera un 50% y la oferta lo hiciera un 70%, el precio subiría a pesar de la fuerte caída de la demanda.

Es en el segmento de refino y comercialización de productos petrolíferos donde la caída de la demanda puede afectar de modo más significativo. Este impacto se apreció claramente durante los años de la crisis económica. Las crisis son coyunturales mientras que una progresiva sustitución del petróleo por otras energías puede ser un proceso lento pero sin retorno.

Riesgo relevante en Venezuela

Repsol tiene un riesgo significativo en Venezuela, donde tiene varias áreas de exploración y producción de petróleo y gas. El país centroamericano vive bajo un estado de excepción y de emergencia económica desde enero de 2016. La moneda, el bolívar, se ha desplomado ante el dólar y la inflación supera el 1000% anual pero peor aún es la inseguridad jurídica. En 2016 la empresa española tuvo que provisionar 192 millones de euros por depreciaciones de activos en Venezuela por la caída de los precios del petróleo y 268 millones de euros por la devaluación del bolívar.

En 2017 Repsol provisionó 695 millones de euros por depreciaciones de activos y riesgo de crédito pero esa cantidad no cubre los peores escenarios, como podría ser una suspensión de pagos del Estado venezolano o una nacionalización de los intereses de Repsol en el país. Según Repsol, su exposición patrimonial en Venezuela ascendía el 30 de septiembre de 2017 a 2.131 millones de euros, básicamente créditos de la compañía a sus filiales venezolanas, las cuales tienen problemas de liquidez. Esta cantidad equivale al 7% del patrimonio neto atribuido.

Los resultados de Repsol en 2017

La petrolera incrementó de forma notable sus resultados en 2017 y la calidad del beneficio también mejoró sensiblemente. En 2016 el beneficio por acción (BPA) estándar fue de 1,11 € y el recurrente de 0,502 €. En 2017, la mayor parte del beneficio fue recurrente: BPA estándar de 1,349 € y BPA recurrente de 1,275 €. En los estados financieros de 2017, Repsol ha ajustado el beneficio por acción de 2016 de 1,16 € a 1,11 € por los intereses correspondientes a los bonos subordinados y el aumento del número de acciones para pagar el dividendo flexible.

La compañía utiliza desde 2013 una medida alternativa del beneficio neto a efectos comparativos con otras empresas del sector, que denomina resultado neto ajustado. Esta magnitud se subdivide en el resultado neto del segmento de Upstream, el de Downstream, la aportación de su participación en Gas Natural Fenosa y en un cuarto epígrafe que bajo la denominación de Corporación incluye principalmente los gastos de funcionamiento y el resultado financiero (ahora incluye la participación de Gas Natural pero en la tabla he seguido el desglose anterior). El resultado neto ajustado no incluye minusvalías o plusvalías por ventas de activos, costes de reestructuración, deterioros de activos ni provisiones para riesgos.

En 2015 la petrolera declaró un beneficio neto negativo de 1.227 millones de euros a pesar de que el resultado neto ajustado fue de 1.860 millones de euros debido a que los bajos precios del petróleo provocaron un deterioro en los activos del segmento de Exploración y Producción por un valor de 2.957 millones de euros.

En el cuadro siguiente puede apreciarse que el resultado neto ajustado es menos volátil que el beneficio neto declarado, precisamente porque no incluye deterioros de activos ni provisiones para riesgos. Sin embargo, predice mejor los resultados futuros.

El beneficio neto atribuido de 2017 incluye 29 millones de euros de rendimientos imputados a los titulares de los bonos subordinados, de forma que el beneficio neto atribuido real fue de 2.092 millones de euros. Ver Si eres accionista de BBVA, Santander, Telefónica o Repsol, tienes que saber esto.

En 2017, todo el incremento del resultado neto ajustado se debió al segmento de Upstream (Exploración y Producción), cuyo resultado pasó de 52 millones de euros en 2016 a 632 millones de euros en 2017. El segmento de Downstream bajó ligeramente de 1.883 millones de euros en 2016 a 1.877 millones de euros en 2017.

En el cuarto trimestre de 2017, los mayores precios del petróleo y del gas natural repercutieron positivamente en el beneficio operativo en 273 millones de euros en el cuarto trimestre de 2017 en el segmento de exploración y producción, de un total de 326 millones. Repsol no especifica, en cambio, el impacto negativo de los mayores precios en refino y química.

A pesar de la importante mejora, tanto cuantitativa como cualitativa, de resultados, y en sus ratios de solvencia, Repsol continúa mostrando bajos ratios de rentabilidad, aunque mejores que en 2016. La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) fue de solo el 7,12% y la ROCE (rentabilidad del capital empleado), del 6,29%, que apenas cubre un coste de la deuda del 4,74%.

Rentabilidad de las acciones de Repsol desde 2006

La acción de Repsol ha sido un 12% menos rentable que el IBEX 35 con dividendos desde 2006. Cien euros invertidos en títulos de la petrolera en diciembre de 2006 se habrían convertido en 96,3 € después de impuestos sobre dividendos mientras que en el IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

 

 

 

 

 

Por qué ha caído tanto Mediaset a pesar de los buenos resultados de 2017

Tal como ha afirmado Mediaset, los resultados de 2017 fueron los mejores desde 2008. En efecto, en la tabla puede verse que el beneficio por acción fue el más alto de los últimos nueve años.

Sin embargo, en la misma tabla se aprecia la variabilidad del beneficio por acción. La casi totalidad de los ingresos de Mediaset proviene de la publicidad, un sector muy sensible a los vaivenes del ciclo económico. Por mucho que se diga que la publicidad es especialmente importante en tiempos de crisis, es el primer gasto que suelen recortar las empresas cuando las cosas no van bien.

Mediaset es un conglomerado televisivo que opera 7 canales: Telecinco, Cuatro, Divinity, Factoría de Ficción, Energy, Boing y Be Mad. En 2017 tuvo una audiencia media de 6,9 millones de espectadores diarios. Es lider en España, con una cuota de pantalla fue del 28,7%. Le sigue Atresmedia con un 26,6%.

Los títulos de la compañía audiovisual han sido menos rentables que el IBEX 35 desde 2006. Cien euros invertidos en diciembre de 2006 se habrían convertido en 76,4 € en diciembre de 2017 mientras que habrían crecido a 109,8 € en el IBEX 35 con dividendos netos. Entre diciembre de 2006 y diciembre de 2011, la acción tuvo una minusvalía del 80% y una rentabilidad negativa del 67,8% con dividendos. En cambio, desde 2012 ha sido mucho más rentable que el IBEX 35.

Dado que la empresa reparte casi todo su beneficio, su dividendo ha sido tan variable como sus resultados.

La baja estabilidad de beneficios y dividendos hace difícil justificar un PER (relación precio-beneficio) demasiado alto. En el máximo relativo de mayo de 2017, este ratio fue de 25,5 respecto al beneficio por acción de 2016, un valor excesivo. Al precio actual de 8,27 €, el PER respecto al beneficio por acción de 2017 es de 14, mucho más razonable.

Desde que alcanzara los 13,05 € en la sesión del 3 de mayo de 2017, la acción de Mediaset ha sufrido una minusvalía de cerca de un 40%. La caída se ha acelerado justo después de la presentación de resultados: entre el 28 de febrero (9,52 €) y el 28 de marzo de 2018 (8,076 €) la pérdida de valor ha sido de un 15,6%.

La causa parece tener que ver con una reunión de inversores con el director financiero de la empresa, de la que trascendió la debilidad del mercado publicitario en los primeros meses del año. En principio dicha debilidad se debería a factores estacionales (semana santa en marzo, proximidad del mundial de fútbol) pero ha generado incertidumbre. La puntilla la proporcionaron los analistas de Deutsche Bank al rebajar el precio objetivo de la acción a 6,5 €.

La cifra de negocio de 2017 apenas varió respecto a la de 2016. Sin embargo, Mediaset destaca que la comparación no es homogénea debido a los ingresos y gastos relacionados con la emisión de 23 partidos de la Eurocopa en 2016. Efectivamente, en la cuenta de resultados se observa una disminución en los costes variables del 4,7%, que la empresa atribuye a “ahorros en la parrilla de programación“. Por otro lado, los gastos de explotación fijos se mantuvieron constantes y las amortizaciones se redujeron un 8%. Todo ello contribuyó a un significativo aumento del beneficio de explotación en un 9,3%. El beneficio neto atribuido creció en mayor medida, un 15,5%, debido al menor tipo impositivo del impuesto de sociedades.

Mediaset ha reducido lo que denomina su “base de costes“ (costes operativos, amortizaciones y provisiones) casi un 10% desde 2011, de 824,12 millones de euros a 742,92 millones de euros.

El 93% de los ingresos provino de la publicidad. El resto incluyó principalmente venta de derechos y recaudaciones de taquilla de producciones audiovisuales propias.

La calidad del beneficio de 2017 fue muy alta, sin apenas partidas atípicas o extraordinarias. El beneficio por acción recurrente según mis cálculos fue de 0,584 €, prácticamente el mismo que el beneficio por acción estándar de 0,587 €.

La compañía no tiene apenas deuda. Su deuda financiera neta es negativa porque sus disponibilidades de efectivo superan sus pasivos financieros, tal como ocurre con Inditex.

La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) es del 21,94%. Si bien es un dato positivo, hay que recordar que se debe en parte a que la compañía distribuye casi todos sus beneficios, de modo que está poco capitalizada a nivel de recursos propios. En este sentido, vemos que el valor contable es de 2,67 €, muy por debajo del precio de mercado.

La acción de Mediaset se ha convertido en la tercera con mayor rendimiento del IBEX 35 después de Endesa y Mediaset. La compañía ha propuesto distribuir un dividendo ordinario de 0,5029 € el próximo mes de mayo, lo que a los precios actuales supone un rendimiento bruto del 6,08% (un 4,92% neto). Además, ha propuesto un dividendo extraordinario de 0,10026 €. La suma de ambos pagos es de unos 0,60 €, que coincide con el beneficio por acción de 2017 una vez descontada la autocartera. La empresa posee 9,2 millones de títulos propios (el 2,76% del total de acciones del capital social), los cuales no perciben dividendo.

 

Las cuentas de ArcelorMittal explicadas a Mariano Rajoy

ArcelorMittal es la sexta empresa con mayor capitalización bursátil del IBEX 35 pero está domiciliada en Luxemburgo, publica sus estados financieros en dólares y elabora toda su información financiera en inglés. No es posible encontrar siquiera una presentación de resultados en español.

En la página web en español de la compañía leemos:

El enlace indicado nos dirige a los informes en inglés. En la web española también se puede leer lo siguiente:

Cuando pinchas en “Política de Comunicación“, ¡te sale un PDF en inglés!

Así que un inversor sin conocimientos de inglés que quiera enterarse directamente de la situación financiera de ArcelorMittal, sencillamente no puede hacerlo. ¿No se le ha ocurrido a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) pedir a una empresa que cotiza en el IBEX 35 que traduzca al español su informe anual o al menos su presentación de resultados?

Por este motivo, voy a resumir las cuentas y balances de esta compañía pensando en los que no saben inglés, por ejemplo Mariano Rajoy.

ArcelorMittal es el resultado de la fusión en 2006 entre Arcelor y Mittal Steel, empresa fundada por Lakshmi Mittal. Arcelor se originó a su vez a partir de la fusión de la española Aceralia y las compañías Usinor y Arbed, francesa y luxemburguesa respectivamente.

Se ha convertido en la principal empresa siderúrgica del mundo. Se define como “el mayor proveedor de acero de alta calidad en los principales mercados siderúrgicos mundiales, incluyendo el automóvil, la construcción, los electrodomésticos y los envases.“ Tiene capacidad para producir 113 millones de toneladas de toneladas de acero líquido al año, de las que 5,9 millones en España. Considera que el acero es el “tejido de la vida moderna“ porque está presente desde las vías de ferrocarril a las lavadoras. Produce el 47% de su acero en Europa y el 37% en el continente americano. Es también uno de los cinco mayores productores mundiales de mineral de hierro y de carbón metalúrgico gracias a sus minas de hierro y carbón repartidas por todo el mundo. En España cuenta con once plantas industriales y da trabajo a 8.605 personas.

Las acciones cotizan en las bolsas de Estados Unidos, Holanda, Francia, Luxemburgo y España. A pesar de ser, como decía al principio, la sexta empresa del IBEX 35 por valor bursátil, se le aplica un coeficiente reductor del 80% debido a que una proporción elevada de su capital está en manos de accionistas de control. Tras este ajuste, su ponderación en el IBEX 35 cae a la posición número 22 o 23.

Lo primero que hay que saber acerca de las acciones de esta compañía es que son extremadamente volátiles. La tabla siguiente indica la rentabilidad anual desde diciembre de 2006. En 2007, 2009 y 2016 los títulos se revalorizaron más de un 50% mientras que en 2008, 2011 y 2015 perdieron más de la mitad. Cien euros invertidos en acciones de la empresa en diciembre de 2006 solo hubieran valido 39,4 € al final de 2017, por lo que su evolución ha sido mucho peor que la del IBEX 35 en el período considerado.

Los precios, los dividendos y los derechos indicados en la tabla están expresados en euros y ajustados por el contrasplit de tres acciones en una llevado a cabo en 2017.

En marzo de 2016 llevó a cabo una macroampliación de capital, a través de la cual incrementó en un 70% el número de acciones. El valor teórico del derecho de suscripción fue de 1,091 €, que he ajustado a 3,27 € debido al contrasplit.

La ampliación permitió a la empresa recaudar 2.745 millones de euros que destinó principalmente a reducir deuda y señaló el inicio de una recuperación espectacular tras cuatro años consecutivos de graves pérdidas. El beneficio por acción en 2016 y 2017 fue de 1,86 y 4,46 dólares respectivamente, que corresponden a 1,65 y 3,73 euros teniendo en cuenta el tipo de cambio euro-dólar al final de cada ejercicio.

A medida que descendemos por la cuenta de resultados de 2017 vemos incrementos cada vez mayores en las partidas más relevantes. Los ingresos aumentaron un 20,9% mientras que el beneficio operativo lo hizo un 30,6% gracias a que los gastos operativos aumentaron mucho menos que los ingresos, un 7,6%. El beneficio bruto aumentó un 84,1% debido a un resultado financiero más favorable: restó 875 millones de dólares en 2017, muy por debajo de los 2.056 millones de dólares de 2016. Solo parte de la mejora del resultado financiero se debió a menores gastos financieros (bajaron de 1.172 millones de dólares en 2016 a 879 millones en 2017). En este apartado la empresa se apuntó 546 millones de dólares de diferencias de cambio positivas mientras que en 2016 esta partida arrojó un saldo negativo de 3 millones de dólares. Mientras que las empresas españolas exportadoras se vieron perjudicadas por la apreciación del euro de 1,06 dólares a 1,207 dólares en 2017, ArcelorMittal se vio beneficiada de ello. Por otro lado, contabilizó 578 millones de dólares por ajustes de valor en opciones sobre bonos convertibles emitidos por la compañía.

Finalmente, el beneficio neto se multiplicó por 2,5 debido a un mejor tratamiento fiscal: si en 2016 el impuesto de sociedades resultó ser del 36%, en 2017 fue del 8,6%.

Gracias al fuerte aumento de los resultados, ArcelorMittal ha conseguido un correcto nivel de solvencia, pues su deuda financiera neta ya solo representa 1,9 veces su beneficio operativo y los gastos financieros netos, el 15% de dicho beneficio. Sin embargo, el coste de la deuda, si bien se ha reducido de forma significativa respecto a 2016, sigue siendo elevado en el 6,8%. Por este motivo, aunque la rentabilidad de los recursos es correcta (ROCE del 10,1%), el diferencial de esta respecto al coste de la deuda es solo del 3,3%. Si la compañía mantiene su nivel de beneficio operativo y consigue continuar reduciendo el coste de su deuda hacia el 5%, su rentabilidad efectiva será adecuada.

En la junta de accionistas de mayo, los administradores propondrán retomar el pago de un dividendo. El último año en que la empresa remuneró a sus accionistas fue en 2015.

 

 

CIE Automotive, la joya de la corona

CIE Automotive es una de las empresas con una trayectoria de crecimiento de largo plazo más sólida no solo del mercado español sino también europeo.

La compañía radicada en Bilbao se define como un proveedor global de componentes y subconjuntos para la industria automovilística con una actuación basada en la utilización de tecnologías complementarias y diversos procesos asociados, especialista en la gestión de procesos de alto valor añadido.“

En 2017 el negocio de automoción proporcionó el 77,4% de la cifra de negocio. El resto de la facturación lo aporta su filial Dominion, que también cotiza en bolsa.

Su modelo de negocio se basa en “cinco pilares“: multilocalización, diversificación comercial, multitecnología, disciplina inversora y gestión descentralizada. Invierte alrededor del 2% de su facturación en Investigación, Desarrollo e Innovación.

La multilocalización o dispersión geográfica hace referencia al emplazamiento de los centros de producción cerca de las plantas de ensamblaje de automóviles, lo que permite un mejor servicio a los clientes y reducir el impacto de eventuales crisis locales en su cuenta de resultados. Al cierre de 2017, la empresa contaba con 98 centros productivos en 90 localizaciones y fábricas en 17 países.

Vende sus productos a fabricantes de automóviles y a industrias de componentes de primer nivel. Entre sus clientes cuenta con las prinicipales marcas de automóviles, como BMW, Audi, Daimler, Jaguar, Volkswagen, Hyundai, Ford, Renault, Peugeot, Honda, Toyota, etc. Ningún cliente llega a suponer el 10% de la facturación.

Desarrolla sus productos mediante siete tecnologías diferentes: inyección de aluminio, estampación metálica y conformado de tubos, fundición, mecanizado, plástico, forja y sistemas de techos.

Esta diversificación por zonas geográficas, clientes y tecnologías está destinada a proporcionar un crecimiento estable y equilibrado a largo plazo.

La empresa desarrolla su actividad para dar respuesta a los principales retos, que a juicio de los responsables de la compañía transformarán por completo la industria del automóvil: “la descarbonización del transporte, la conectividad, la conducción autónoma y el vehículo eléctrico“, siendo otra de sus prioridades las tecnologías y los procesos para la reducción de emisiones contaminantes.

El gráfico siguiente, obtenido de la presentación de resultados de la propia compañía, muestra la evolución de los ingresos operativos de 2002 a 2017, expresados en millones de euros. La tasa de crecimiento ha sido del 14,6% anual (CAGR significa Compounded Annual Growth Rate, o sea tasa de crecimiento anual compuesta). En 2017 la cifra de negocio aumentó un 29%.

Este otro gráfico recoge la evolución del beneficio neto atribuido a los accionistas en el mismo período. Se observa que la tasa media de crecimiento ha sido del 32,9% anual (en el gráfico se indica un 31% porque el cálculo se ha basado en un período de 16 años cuando en realidad son 15 años).

Desde 2006 el beneficio por acción se ha multiplicado por 4,4. En 2017 las acciones cerraron a un ratio PER (relación precio-beneficio) de 14,5 veces, un valor moderado dada la trayectoria de la compañía.

En diciembre de 2015, CIE se propuso duplicar el beneficio neto en 2020. En diciembre de 2016 adelantó dicho objetivo a 2019. En el informe anual de 2017 la cifra esperada para 2019 es de 260 millones de euros, lo que supondría un beneficio por acción de 2,01 €. Dado que en 2017 el beneficio por acción fue de 1,67 €, la tasa de crecimiento esperada para 2018-2019 es del 9,8% anual.

Las acciones de CIE han sido de las más rentables de la bolsa española, aunque si consideramos el período desde 2006 han quedado algo por detrás de Viscofán, Inditex y Vidrala. En 2009 no se vieron beneficiadas por la espectacular recuperación del 36% del mercado de valores y en cambio perdieron un 4%. Vemos que en 2012, 100 euros invertidos en acciones de CIE en 2006 hubieran valido lo mismo que si se hubieran invertido en el IBEX 35. Sin embargo, desde entonces el valor de los títulos de la compañía se ha multiplicado por cinco.

La empresa forma parte del índice IBEX Medium Cap a pesar de tener actualmente una capitalización de 3.700 millones de euros, que supera a la de ocho compañías del IBEX 35. No obstante, sus acciones negociaron en 2017 un volumen inferior al de otros valores del IBEX Medium Cap, por lo que de momento no parece probable su inclusión en el IBEX 35, aunque es un firme candidato a medio plazo.

El crecimiento del beneficio operativo en 2017 fue de un 34,6% y se debió en gran parte al aumento de los ingresos, del 29,4%. La suma de los gastos operativos y las amortizaciones crecieron en menor medida, un 23,8%. La mejora del beneficio se produjo además sin aumentar la deuda financiera bruta.

La deuda financiera neta aumentó debido a menores disponibilidades de efectivo respecto a 2016 pero se redujo en términos relativos (comparada con el beneficio operativo). La compañía prevé que su deuda financiera neta sea de 0,8 veces su EBITDA (beneficio operativo más amortizaciones) en 2020, lo que representaría una disminución en términos relativos respecto al ratio de 2017 de 1,59.

En enero adquirió un 34,9% adicional de su filial brasileña CIE Durametal y en marzo compró el grupo estadounidense Newcor, especializado en el diseño y producción de componentes y subconjuntos mecanizados de alta precisión, powertrain y transmisiones. Las adquisiciones se financiaron sin recurrir a ampliaciones de capital ni incrementar la deuda. 

La compañía presenta excelentes ratios de rentabilidad corporativa, con una ROE del 26,5% y una ROCE del 14,6%.

En 2017 pagó 0,20 € en enero en concepto de dividendo a cuenta de 2016 y 0,21 € en julio como complementario de 2016. En enero de 2018 abonó 0,28 € de dividendo a cuenta de 2017 y en julio pagará el complementario de 2017.

 

Los resultados de Inditex en 2017

Inditex publicó el 14 de marzo su cuenta de resultados de 2017 con un beneficio neto atribuido de 3.368 millones de euros, un 6,7% más que en 2016. A pesar de que el dato cumplió las expectativas del mercado, las acciones de la textil llegaron a caer un 5,2%, hasta los 23 €, para luego subir a un máximo de 25,48 € en la misma sesión, un 10,8% en relación al mínimo intradía, lo que revela hasta qué punto la bolsa puede ser irracional.

A algunos probablemente les entró pánico al constatar que el incremento del beneficio fue inferior al de las ventas, que fue de un 8,7%, a pesar de ser este un porcentaje notable. El coste de las ventas lo hizo en mayor medida, un 10,4%, de ahí que el margen bruto creciera un 7,4%, y los gastos de explotación, un 9,4%. Al mercado no le suele gustar ver un aumento de los gastos mayor al de los ingresos ya que interpreta este hecho como una pérdida de eficiencia. No obstante, parte del aumento de los gastos se debe a la ampliación de la superficie comercial como resultado de las nuevas tiendas abiertas.

Inditex se vio perjudicada por la apreciación del euro. En su presentación de resultados (el informe anual aún no está disponible) indica que el beneficio operativo aumentó un 12% a tipo de cambio constante, un dato más representativo de la verdadera evolución de una sociedad, ya que elimina la distorsión provocada por las variaciones de las divisas, pero que el mercado en general tiende a pasar por alto.

Los títulos de Inditex han perdido la tercera parte de su valor desde que alcanzaran su máximo histórico de 36,67 € el 2 de junio de 2017, lo que ha motivado compras por parte de los cazadores de oportunidades. El presente año está siendo el peor para el valor desde 2008.

En el máximo de 2017, las acciones llegaron a tener un ratio PER de 36,2 veces el beneficio por acción del ejercicio 2016. Al mínimo intradía de 23 € alcanzados el 14 de marzo, el PER se había moderado a un más razonable 21,2.

Se da la circunstancia de que el beneficio por acción de Inditex en los últimos cinco años no ha aumentado mucho más que el de una compañía como Red Eléctrica: un 42,9% en el caso de la textil y un 36,3% en el caso del transportista de electricidad (un 7,4% anual y un 6,4% anual respectivamente). A pesar de ello, al final de 2012 el mercado valoraba las acciones de Inditex a un PER de 27,87 mientras que el ratio de Red Eléctrica era de solo 10,25. Desde esa fecha, Inditex se ha revalorizado (hasta el 14 de marzo de 2018), un 14,6% mientras que Red Eléctrica lo ha hecho un 74,1%, sin tener en cuenta dividendos.

Inditex presenta excelentes ratios financieros en todos los sentidos. La rentabilidad sobre recursos propios (ROE) es del 25% y la de su capital empleado (ROCE) supera el 30%. Según el cálculo de la propia compañía la ROCE fue del 33%.  Dicho cálculo se basa en el capital empleado medio durante el ejercicio, lo que da un dato más preciso, y en una deuda financiera nula al ser la caja superior a la propia deuda. Por esta última razón el ratio de solvencia que relaciona la deuda financiera neta con el beneficio de explotación es negativo.

Los gastos financieros netos fueron negativos ya que los ingresos financieros fueron superiores a los gastos financieros, algo poco habitual.

El flujo de caja libre fue de 2.570 millones de euros, por debajo de los 2.699 millones de euros de 2016 pero una cifra aún muy significativa y que revela la capacidad de crecimiento que sigue teniendo la compañía.

El consejo de administración ha propuesto un dividendo a cargo de 2017 de 0,75 €, lo que representa un aumento del 10,3 respecto a 2016. Dicho dividendo está compuesto por un pago ordinario de 0,54 € y de un extraordinario de 0,21 €. Se descontará un pago a cuenta de 0,375 € el 27 de abril de 2018 y el complementario de otros 0,375 € el 30 de octubre. A un precio de 25 €, el rendimiento de las acciones (teniendo en cuenta el dividendo a pagar en los próximos doce meses) es de un inaudito 3% en términos brutos y del 2,43% neto.

El crecimiento de la remuneración al accionista ha sido del 108% desde 2011, lo que implica una tasa media del 13% anual.

 

Los resultados de IAG en 2017

Las acciones de Iberia cotizaron por última vez el 20 de enero de 2011 a 3,42 € y empezaron a cotizar como IAG (sociedad producto de la fusión entre Iberia y British Airways) el 24 de enero siguiente, cerrando ese día a 3,31 €. En virtud de los acuerdos de la fusión, los accionistas de Iberia recibieron 1,0205 acciones de IAG (por ejemplo, un accionista con 10.000 títulos de Iberia hubiera recibido 10.205 títulos de IAG).

La aerolinea ha sido uno de los valores más rentables de la bolsa española. Cien euros invertidos en sus acciones al final de 2006 se habrían convertido en 309,19 € neto de impuestos frente a solo 109,8 € si se hubieran invertido en el IBEX 35 con dividendos netos. El 23 de febrero acumulaban una caída en 2018 del 7,60%.

El beneficio neto atribuido fue de 2.000,2 millones de euros en 2017, un 3,6% más que en 2016. El beneficio por acción básico fue de 0,958 € pero al existir 90,8 millones de acciones con efectos dilutivos, el beneficio por acción diluido (el relevante para el accionista), fue 0,926 €.

IAG utiliza una medida alternativa del beneficio por acción como indicador clave para evaluar su desempeño, el beneficio ajustado por acción. Define como beneficio ajustado la suma del beneficio neto atribuido más las partidas excepcionales más los intereses de los bonos convertibles en acciones, que en 2017 fue de 2.240 millones de euros, frente a 1.995 millones en 2015 y 1.543 millones en 2015. El beneficio por acción ajustado diluido tiene en cuenta las acciones que se crearán por la conversión en acciones de dichos bonos convertibles. La magnitud fue de 1,028 €, un 14% más que los 0,902 € conseguidos en 2016.

IAG presenta buenos ratios en todos los aspectos. La rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) fue del 18,24% mientras que el coste de la deuda fue de solo el 3,34%, siendo el margen entre ambas variables muy amplio. La deuda financiera representa únicamente 1,6 veces el beneficio operativo. Los beneficios de 2017 fueron de calidad, siendo el beneficio por acción recurrente (que incluye las acciones dilutivas) de 0,90 €, muy próximo al beneficio por acción diluido estándar.

Sin embargo, este tipo de compañías no suele alcanzar valoraciones elevadas debido a su alta vulnerabilidad a diversos factores de riesgo, en particular, de seguridad (accidentes y atentados), laborales (huelgas) y de mercado (fluctuaciones del precio del petróleo, elevada competencia). Por este motivo, lo prudente es no pagar más de 8 veces su beneficio por acción.

La empresa prevé un incremento de su beneficio operativo en 2018 si los precios actuales del petróleo y los tipos de cambio se mantienen en los niveles actuales.

IAG ha propuesto un dividendo de 0,27 € a cargo del ejercicio 2017. El 30 de noviembre de 2017 descontó 0,125 € de dividendo a cuenta, por lo que en 2018, previsiblemente en junio, pagará 0,145 € de complementario.

 

Los resultados de Iberdrola en 2017

Iberdrola obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.804 millones de euros, lo que supone un beneficio por acción de 0,44 € (0,45 € si se tiene en cuenta la prevista amortización del 3% del número de acciones del capital social). Como puede verse en la tabla siguiente, es prácticamente el mismo que en 2006.

Los resultados se vieron impactados negativamente por una climatología muy adversa en 2017 para la producción de electricidad. La falta de lluvias obligó a recurrir en mayor medida a fuentes energéticas más caras, como el carbón y los ciclos combinados.

Las acciones de la eléctrica valían 8,28 € al final de 2006 mientras que cerraron 2017 a 6,46 €. A pesar de esa minusvalía del 22% y gracias al elevado rendimiento por dividendo de las acciones, cien euros invertidos en diciembre de 2006 habrían crecido a 122,31 € en diciembre de 2017 (neto de impuestos), que es más de lo que se habría obenido en el IBEX 35 con dividendos netos.

El 24 de agosto de 2017, la compañía cerró la integración de sus participadas brasieñas Neoenergia y Elektro, creando una empresa líder en Brasil en redes y energías renovables. La cuenta de resultados solo recoge la aportación de dicha empresa a partir de agosto.

La reforma fiscal en Estados Unidos aportó un resultado positivo no recurrente de 1.284 millones de euros, que se aprovechó para compensar otros resultados negativos no recurrentes, como el saneamiento del negocio del gas en aquel país. La fusión de Gamesa con la división eólica de Siemens aportó 291 millones de euros no recurrentes. En total, los resultados no recurrentes positivos fueron de 1.544 millones de euros, y los negativos de 1.445 millones de euros, siendo la diferencia de 99 millones.

Los ingresos aumentaron un 8,7% pero el beneficio de explotación u operativo descendió un 42,1% debido al fuerte aumento de los gastos operativos (un 20,3%), en particular los gastos de personal, y sobre todo a un incremento de las provisiones (173,1 millones en 2016 vs. 1.422,5 millones en 2017) por el saneamiento del negocio del gas en Estados Unidos y el impacto, en este caso negativo, de la reforma fiscal en dicho país sobre el valor del negocio de renovables.

La deuda financiera neta se incrementó en unos 3.000 millones de euros, siendo la causa principal la integración de Neoenergia, que añadió 2.817 millones de euros a esta partida. Debido a la caída en el beneficio de explotación, el ratio que relaciona la deuda financiera con el beneficio operativo se dispara de 6,6 veces en 2016 a 12,6 veces en 2017. A pesar de que los gastos financieros bajaron un 4,4%, la proporción del beneficio operativo destinada a pagar intereses de la deuda casi se duplicó, pasando del 19,3% en 2016 al 34,5% en 2017, debido a la caída del beneficio operativo.

No obstante, hay que tener en cuenta que la caída del beneficio operativo obedece a elementos no recurrentes. También es preciso considerar que Iberdrola ha consolidado la deuda total de Neoenergía, por valor de 2.817 millones de euros, mientras que solo recoge la aportación del beneficio operativo de la filial brasileña al grupo desde el 24 de agosto de 2017.

El beneficio antes de impuestos cayó un 48% pero créditos fiscales de 1.397 millones de euros permitieron un ligero aumento del 3,7% en el beneficio neto.

Iberdrola pagó un dividendo de 0,177 € en julio de 2017 como complementario de 2016 y otro de 0,14 € (a través de la modalidad de Dividendo Flexible) en enero de 2018, por lo que el dividendo pagado en los últimos doce meses ha sido de 0,317 €. A un precio de 6 €, el rendimiento bruto por dividendo es del 5,28%.

Tras la ampliación de capital de enero de 2018 para pagar en acciones parte del dividendo a cuenta de 2017, el capital social está dividido en 6.438 millones de acciones. Sin embargo, de acuerdo con el Plan 2016-2020 Iberdrola se ha comprometido a dejar el número de acciones de su capital en 6.240 millones, por lo que amortizará 198,7 millones de títulos. Teniendo en cuenta esto, el beneficio por acción efectivo de 2017 fue de 0,449 €.

 

Los resultados de Telefónica en 2017: mejoría con matices

La situación financiera de Telefónica mejoró en 2017 por vez primera desde 2013, lo que podría marcar un punto de inflexión en la negativa evolución de las acciones en bolsa.

Si bien la cifra de negocios cayó ligeramente, los gastos de personal fueron un 15% inferiores a los de 2016 debido a las reducciones de plantilla, lo que permitió incrementar el beneficio de explotación un 24%. La plantilla promedio fue de 125.371 personas en 2017, un 5,1% menos que en 2016.

Las acciones de Telefónica han dado rentabilidad negativa en siete de los últimos once años. Cien euros invertidos en los títulos de la operadora al final de 2007 se habrían convertido en 88,9 € al final de 2017, mientras que la misma cantidad invertida en una cesta de acciones representativa del IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

La deuda financiera neta se redujo de los 56.624 millones de euros de 2016 a los 50.553 millones de euros de 2017. En tanto que el beneficio de explotación se incrementó de manera significativa, el ratio de solvencia que relaciona la deuda fianciera neta con el beneficio de explotación mejoró de forma muy significativa, pasando de 10,4 veces a 7,4 veces, todavía elevado pero más aceptable.

Telefónica da una cifra de 44.230 millones de euros para la deuda financiera neta porque deduce 2.154 millones de euros de activos financieros corrientes y 2.812 millones de euros de instrumentos financieros derivados de activo a largo plazo, entre otras partidas. Mi cálculo se basa en el procedimiento estándar que suele utilizarse para todas las empresas no financieras (la suma de los pasivos financieros menos el efectivo y los equivalentes de efectivo).

Los gastos financieros se redujeron en algo más de mil millones de euros debido a la caída del coste de la deuda en divisas europeas y latinoamericanas. La proporción de dichos gastos en relación al beneficio operativo cayó de un peligroso 45,9% a un mucho más razonable 32% en 2017. Es el primer ejercicio desde 2013 en que esta proporción se sitúa en niveles aceptables.

En el lado negativo, el patrimonio neto atribuido volvió a reducirse, algo ya habitual en la compañía, en gran parte debido a sus desorbitados dividendos. Dicha magnitud alcanzó los 16.920 millones de euros mientras que en 2015 era de 21.135 millones de euros.

El valor contable por acción pasó de los 3,60 € de 2016 a los 3,26 € en 2017. Fue de 4,25 € en 2015.

La reducción de los gastos de personal y de los gastos financieros fueron las claves del fuerte incremento del beneficio neto atribuido, que fue del 32%. El beneficio por acción fue de 0,56 €. La cifra es menor a la que resulta de dividir el beneficio neto atribuido por el número de acciones del capital social (que daría 0,603 €) porque existe un elevado número de títulos con efectos dilutivos. La compañía no ha publicado aún el informe anual del ejercicio pasado, por lo que no sabemos la cantidad exacta.

La operadora pagará el dividendo complementario de 2017 en junio de 2018 por un importe de 0,2 €. En diciembre de 2017 pagó el dividendo a cuenta del mismo ejercicio por una cantidad similar. Ha anunciado que el dividendo a cargo de 2018 será también de 0,40 €, por lo que a los precios actuales el rendimiento por dividendo es del 5%. Dicho pago se realizará en dos tramos, el primero en diciembre de 2018 y el segundo en junio de 2019, ambos de 0,20 €.

El pay-out (porcentaje de distribución de los beneficios) sigue siendo alto: 0,40 € de dividendo de un beneficio por acción de 0,56 €, lo que representa un 71%. No obstante, supone una reducción significativa respecto a años anteriores, en los que el dividendo fue incluso superior al beneficio.

El reto que se le plantea ahora a Telefónica es mejorar resultados a partir de un incremento de la cifra de negocios y no solo por la vía de la reducción de gastos. Sin embargo, la previsión de la empresa para 2018 es de un aumento de los ingresos de un 1%, por lo que deberá continuar reduciendo costes si no quiere decepcionar al mercado.

Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica

 

 

Los resultados de Enagás en 2017

El beneficio neto de Enagás aumentó un 17,6% en 2017 gracias en gran parte a la consolidación de GNL Quintero, de la que posee el 45,4% del capital. Sin la aportación de su participada chilena, el incremento habría sido del 4,9%.

El beneficio por acción fue de 2,06 €, lo que implica que a los precios actuales (20,68 €) el ratio PER es prácticamente de 10 veces. No obstante, en 2018 la compañía prevé un beneficio neto de 443 millones de euros, lo que supondría un beneficio por acción de 1,85 €. El PER estimado es pues de 11,2 veces.

El dividendo a cargo de 2018 previsto es de 1,53 €, de modo que el pay-out (porcentaje de distribución del beneficio) sería del 83% (frente al 71% de 2017 y el 81% de 2016).

Las acciones de Enagás han sido una de las más rentables del IBEX 35 desde 2006. SIn embargo, actualmente se encuentran a un precio similar al de final de 2007, a pesar de que en la década transcurrida su dividendo se ha multiplicado por tres.

En diciembre de 2017 la compañía titulizó los derechos de cobro del défcit de tarifa por valor de 355 millones de euros. Gracias a ello sacó esa deuda de su balance y cedió los derechos sobre la misma a un consorcio de siete bancos. En el conjunto del ejercicio redujo su deuda financiera en 725 millones de euros pero al consolidar GNL Quintero ha tenido que asumir 644 millones de euros de deuda de esta empresa. La deuda financiera neta disminuyó ligeramente, de los 5.297 millones de euros de 2016 a los 5.071 millones de 2017. Sin embargo, el ratio de endeudamiento se redujo de forma considerable gracias al elevado aumento del beneficio de explotación derivado de la integración de GNL: fue de 8,1 veces en 2016 y de 6,9 veces en 2017.

La ROA (rentabilidad del activo) pasó del 5,86% al 6,59% y la ROCE (rentabilidad del capital empleado) del 7,63% al 8,47%. En contrapartida, el coste de la deuda financiera aumentó del 2% al 3,3%, de modo que disminuyó el margen entre la ROCE y el coste de la deuda, del 5,63% al 5,21%, un valor algo justo (el de Red Eléctrica es del 8,68%).

Enagás ha propuesto un dividendo de 1,46 € para este año. A los precios actuales supone un rendimiento bruto por dividendo del 7,05% y del 5,72% neto.

Los resultados de Red Eléctrica en 2017

Red Eléctrica incrementó su beneficio neto atribuido un 5,1% en 2017, dentro de las expectativas. El beneficio por acción se situó en 1,238 €, por lo que al precio de cierre del 19 de febrero de 2018 (16,13 €) el ratio PER es de justo 13 veces, que está por debajo de su media histórica, como puede verse en la tabla siguiente.

La compañía de transporte de electricidad ha sido uno de los valores más rentables del IBEX 35 desde 2006 (ver tabla siguiente).

Si bien la empresa está siendo penalizada en bolsa debido a las expectativas de recortes en los ingresos regulados a partir de 2020, muestra una buena situación financiera en todos los aspectos. La rentabilidad sobre el capital empleado es del 11,14%, igual prácticamente que en 2016, pero se amplía la diferencia entre este ratio y el coste de la deuda, que es del 8,68%, perfectamente adecuada.

La solvencia también es correcta. La compañía solo destinó el 13,8% del beneficio operativo a intereses de la deuda, frente al 15,1% en 2016. La relación entre la deuda financiera neta y el beneficio de explotación es de 5,4 veces mientras que en 2016 fue de 5,8. El ratio es algo elevado pero aceptable dada la recurrencia de los beneficios.

El valor contable se incrementó un 6,5% y la relación precio-valor contable es ahora de 2,8 veces, mientras que al final de 2016 fue de 3,3 veces.

La relación Enterprise Value / Beneficio operativo es de 13,9 veces, que se sitúa por debajo de la media de las empresas no financiera del IBEX 35 al cierre de 2017, que fue de 17,8. Este ratio es una alternativa al PER o relación precio-beneficio. El Enterprise Value es la suma de la capitalización, la deuda financiera neta y el patrimonio neto atribuido a minoritarios.