La deuda de Repsol en 2017

Algunas empresas tienen sus propias definiciones acerca de conceptos contables como el beneficio operativo, el resultado neto o la deuda financiera neta, que consideran más acordes a la realidad de su sector o actividad que las utilizadas habitualmente. Es frecuente, por ejemplo, que una compañía presente dos datos diferentes sobre su resultado neto, el que elabora de acuerdo con su propia metodología y el que se deriva de la aplicación de las normas internacionales de información financiera. He observado que los beneficios calculados con los criterios propios de la empresa son a menudo más fiables porque predicen mejor los resultados futuros, como ocurre por ejemplo con la alemana Henkel y también precisamente con el “resultado neto ajustado“ calculado por Repsol, al que me referiré en un análisis más amplio sobre la petrolera la semana que viene.

Sin embargo, cuando una magnitud contable es presentada de acuerdo con una metodología alternativa, debe presentarse también la estándar, con el fin de que los inversores puedan ver la diferencia y entender las razones de la discrepancia. En este sentido, Repsol presenta unos datos propios sobre su deuda financiera neta que difieren bastante de los que resultan de aplicar el método habitual.

La deuda financiera neta es la suma de los pasivos financieros corrientes y no corrientes menos el efectivo y los equivalentes de efectivo. Si hacemos este cálculo, vemos que el resultado es de 9.685 millones de euros (14.286 millones de euros de deuda financiera menos 4.601 millones de euros de efectivo). El dato ofrecido por Repsol está muy por debajo de esa cifra: 6.267 millones de euros, como puede verse en el cuadro siguiente.

La compañía nos indica cómo llega a este dato en la tabla siguiente. Vemos que además de restar 4.601 millones de euros de efectivo, también deduce 1.920 millones de euros de activos financieros no corrientes (o sea, a largo plazo) que no están disponibles para la venta, algo que, a mi juicio, resulta poco ortodoxo, ya que normalmente se admite como equivalente de efectivo los activos financieros a corto plazo pero no los bonos o las acciones ya que estos activos están sometidos a las fluctuaciones del mercado.

Hay otro dato que no debe pasar por alto y es el que encontramos en la nota (3): 1.541 millones de euros de arrendamientos financieros. Se trata principalmente de dos gasoductos para transporte de gas natural en Estados Unidos y Canadá que fueron arrendados a 25 años en 2006. Es admisible no incluir los arrendamientos financieros en la deuda financiera pero hay que tener en cuenta que devengan un interés, al igual que los préstamos, los créditos y las emisiones de deuda, y en este caso ese interés es muy alto, del 8,93%.

De hecho, la deuda en términos absolutos no nos dice gran cosa. Es más relevante la deuda relativa, o sea comparada con alguna magnitud de beneficio. Para calcular su endeudamiento, Repsol divide la deuda financiera neta por el EBITDA, utilizando para ambos conceptos su propia metodología, lo que le da un ratio de 0,95 veces.

El EBITDA de acuerdo con las normas internacionales de información financiera fue de 5.188 millones de euros, inferior a los 6.580 millones de euros calculados por Repsol. Si partimos de una deuda financiera neta de 9.685 millones de euros (calculada de acuerdo con la definición más habitual), el ratio da un valor de 1,87 veces, que es el doble del dato de Repsol, aunque sigue siendo un nivel correcto.

Por otro lado, relacionar la deuda financiera con el EBITDA en empresas que tienen un alto coste de amortizaciones puede dar una idea algo distorsionada del verdadero endeudamieinto. En 2017, Repsol destinó 2.399 millones de euros a amortizaciones, de modo que el beneficio operativo fue de 2.789 millones de euros, casi la mitad que el EBITDA. La deuda financiera neta en relación al beneficio operativo fue por tanto de 3,47 veces en 2017, una cifra que sigue siendo correcta, sobre todo teniendo en cuenta que los gastos financieros supusieron un moderado 17% del beneficio operativo.

Ver Análisis de Repsol: valor contable, visión del mercado, riesgos, resultados de 2017

 

 

Las cuentas de Mediaset en 2016

mediaset_logoMediaset es un grupo de comunicaciones que aglutina los canales de televisión Telecinco, Cuatro, Divinity, Boing, Factoría de Ficción, Energy y Be Mad, además de empresas relacionadas con la publicidad y la producción audiovisual.

Casi todos los ingresos proceden de la publicidad

La sociedad obtiene casi todos sus ingresos de la publicidad. De los 992 millones de euros de ingresos de explotación de 2016, 927 millones procedieron de este apartado. Otros 39,4 millones de euros se debieron a la recaudación de las tres películas producidas por Mediaset a lo largo del año. El resto de ingresos procede de Internet, el juego y la venta de derechos de emisión.

Eficiencia en gastos

A pesar de explotar dos canales más que en 2010, el grupo ha conseguido reducir los costes operativos de los 969,44 millones de euros de 2010 a los 759,55 millones de euros de 2016. Los costes operativos están formados principalmente por gastos de personal, proveedores, alquileres y amortizaciones. En el caso de Mediaset, una parte importante (el 27% en 2016) corresponde a la adquisición de derechos de emisión, en particular de acontecimientos deportivos.

Creación de valor mediante la cancelación de acciones propias

En 2016, Mediaset redujo un 8% el número de acciones del capital social, que pasó de 366,2 millones a 336,7 millones, tras cancelar 29,5 millones de títulos que tenía en autocartera. En el año 2015 ya redujo su capital en 40,7 millones de títulos. En los últimos dos años, pues, el número de acciones ha sido minorado en un 17,2%.

Esta es una manera de crear valor para el accionista ya que al ser más escasas, las acciones tienen más valor en relación a los beneficios.

En 2017, Mediaset prevé continuar con esta política y ha anunciado que comprará acciones propias por un valor máximo de 100 millones de euros. Dado el precio actual de 11€ de los títulos en bolsa, esta inversión en autocartera permitiría la adquisición de un 2,7% del capital.

Beneficio por acción y PER

La compañía obtuvo un beneficio neto atribuible de 171 millones de euros, un 2,9% más que en 2015. Supone un beneficio por acción de 0,508 €. A un precio de 11 €, el PER resultante es de 21,7.

Según Mediaset, el beneficio por acción fue de 0,522 € porque tiene en cuenta el beneficio neto ajustado, que excluye el efecto del cambio fiscal del impuesto de sociedades.

Dividendo a repartir en 2016

Mediaset repartirá todo su beneficio como dividendos. Obtuvo un beneficio por acción de 0,522 €, según el cálculo de la propia compañía, y repartirá 0,522 € por acción. De este importe, 0,437 € será un dividendo ordinario a cargo de resultados y 0,085 € un dividendo extraordinario a cargo de reservas de libre disposición. Desde un punto de vista contable, repartirá el 83,7% del beneficio mientras que el resto del dividendo irá a cargo de reservas. En la práctica, repartirá un importe equivalente a los beneficios del año.

Sin problemas de deuda

Mediaset no tiene problema alguno de deuda financiera. De hecho, su deuda financiera neta (deuda financiera menos efectivo y equivalentes de efectivo) es negativa. Por otro lado, los gastos financieros netos solo supusieron un 0,2% del beneficio de explotación.

Rentable pero poco capitalizada

Mediaset informa de que su flujo de caja libre fue de 242,5 millones de euros, una mejora del 10,9% respecto 2015.

La ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) de Mediaset suele ser una de las más elevadas del IBEX 35. En 2016 fue del 22,5%. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al repartir la mayor parte de su beneficio como dividendos, es una compañías que acumula poco capital, de modo que el dato, si bien indica una empresa rentable, no es del todo comparable con el de otras compañías que son capaces de mantener una ROCE elevada a pesar de reinvertir una parte sustancial de su beneficio, como es el caso de Inditex.