Banco Santander, ¿una historia de éxito?

El Santander es el banco más valioso por capitalización bursátil de la zona euro. En 2018 ganó la increíble cifra de 7.810 millones de euros, siendo, con diferencia, la compañía cotizada con más beneficios de España.

Los responsables del banco sienten que forman parte de una gran historia de éxito. El informe anual de 2018 está repleto de referencias en este sentido, por ejemplo:

Según el informe remitido a la CNMV, los consejeros fueron remunerados en 2018 con 28,9 millones de euros y los directivos, con 62,5 millones de euros. Un total de 91,4 millones de euros, apenas el 1,2% del total del beneficio neto informado. La retribución de los consejeros de la entidad tiene cuatro componentes: un salario fijo, una retribución variable ligada al desempeño individual, un plan de pensiones con una parte fija y otra variable, y otras retribuciones como seguros de vida.

En cambio, los accionistas se habrán repartido la suculenta cantidad de 3.724 millones de euros, el 48% de los resultados de 2018.

Sin embargo, el banco tiene 17 consejeros (según consta en el informe anual) y 4.130.000 accionistas. Los primeros ingresaron una media de 5,4 millones de euros y los segundos, una media de 901 euros.

Si calculamos la rentabilidad de las acciones del Santander teniendo en cuenta los dividendos elección sin retención fiscal (ya que equivalen a suscribir acciones nuevas) y los ordinarios con retención, se constata que 100 € invertidos en las mismas en diciembre de 2006 habrían valido 64,52 € en diciembre de 2018: una pérdida acumulada del 35,48%. Esos 100 € invertidos en un fondo indexado al IBEX 35 con dividendos netos se habrían depreciado mucho menos, un 4%.

Entre las prioridades estratégicas, se menciona la cultura interna, la fidelidad de los clientes, la transformación digital, la excelencia operativa, la fortaleza de capital, la gestión de riesgos, la rentabilidad y la aportación a la sociedad. El enfoque se centra en el crecimiento del banco y en su imagen corporativa. Obviamente, el Santander hace continuas referencias a la defensa de los intereses de los accionistas, pero se da la paradoja de que si bien estos han compartido buena parte de los beneficios, no han compartido el éxito del propio banco.

El verdadero beneficio del Banco Santander en 2018

 

 

 

 

Las cuentas de IAG en 2018: ya gana tanto como Telefónica

IAG obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.884,9 millones de euros en 2018, un 44% más que el beneficio informado en 2017. Esta cifra es casi equivalente a la de Telefónica, que ganó 2.928,9 millones de euros.

Sin embargo, parte del beneficio neto contiene un volumen relativamente elevado de extraordinarios. Según IAG, el beneficio neto ajustado o “antes de partidas excepcionales“ fue de 2.481 millones de euros, siendo el crecimiento del 11,2% respecto a 2017. Pero el aumento del beneficio por acción ajustado fue del 15,1% debido a que a lo largo de 2018 la compañía adquirió 65.956.660 acciones propias que posteriormente eliminó de la circulación. En 2017 recompró y amortizó 75 millones de acciones propias.

El número de acciones del capital social quedó en 1.992,033 millones pero hay que añadir 91,459 millones de títulos con efectos potencialmente dilutivos (que se podrían crear a raíz de la conversión de bonos en acciones y de planes de incentivos a empleados), de forma que el número de acciones a considerar a efectos del beneficio por acción es de 2.083,492 millones. Esto nos da un beneficio por acción en 2018 de 1,384 €. IAG nos da un dato de 1,374 € porque suma 18 millones de euros de “gastos financieros sobre bonos convertibles“ al beneficio neto atribuido, lo que da una cifra de 2.903 millones de euros. Luego divide esta magnitud por la suma del número medio ponderado de acciones a lo largo de 2018, que fue de 2.021,622 millones, y los 91,459 millones de acciones dilutivas antes indicadas. En la tabla se ha indicado el dato proporcionado por IAG.

Dado un beneficio neto ajustado de 2.481 millones de euros y un número de acciones de 2.083,5 millones, el beneficio por acción ajustado de 2018 fue de 1,190 €. Según IAG, fue de 1,177 € debido a que usa el número medio ponderado de acciones.

Ver Los dividendos de IAG en 2019

Nota: Las magnitudes de 2017 indicadas en la tabla corresponden a los datos informados en febrero de 2018. En el informe de 2018, publicado en febrero de 2019, algunas de estas magnitudes han sido reformuladas a la baja. El beneficio operativo ha sido revisado de 2.727,2 millones a 2661,8 millones, el beneficio neto atribuido, de 2.000,2 millones a 1.989,3 millones, y el beneficio por acción, de 0,93 € a 0,92 €. El patrimonio neto de 2017 ha sido revisado a la baja en un 6,3%, de 7.396 millones a 6.933 millones de euros. Este ajuste se debe a un cargo de 432 millones de euros por programas de fidelización, en aplicación de la NIIF 15.


Al precio actual de 6,85 €, el ratio PER de las acciones es justo de 5 veces (5,75 veces si tenemos en cuenta el beneficio por acción ajustado). El bajo PER que suelen tener las acciones de las aerolíneas se debe en parte a la elevada sensibilidad de estas compañías a las fluctuaciones del precio del petróleo. Según informa IAG, un aumento del 30% del precio de esta materia prima no tendría efectos sobre la cuenta de resultados pero sí sobre el patrimonio neto en una cifra de 1.613 millones de euros, que es nada menos que el 24% del patrimonio neto actual. En cambio, un descenso del precio del combustible de un 30% tendría un impacto positivo de 1.695 millones de euros sobre el patrimonio neto.

IAG cubre, con productos derivados, una proporción del consumo de combustible para los próximos tres años contra el riesgo de incrementos de precio del petróleo. En 2018 el precio medio del combustible aumentó un 32%, de 520 dólares por tonelada métrica en 2017 a 685 dólares. Sin embargo, los gastos de combustible y derechos de emisión aumentaron en menor proporción, un 14,6%, debido a aeronaves de menor consumo y mejoras de gestión.

La empresa también es particularmente sensible a las variaciones del tipo de cambio de la libra esterlina. Una apreciación del 10% de la moneda británica ante el dólar estadounidense impactaría negativamente en el patrimonio neto en 262 millones de euros mientras que una depreciación del mismo porcentaje tendría un efecto positivo de 273 millones de euros.

Debido a las mayores inversiones, el flujo de caja libre fue menos de la mitad que en 2017, 1.008 millones de euros según el procedimiento habitual de cálculo. IAG da un dato de 1.801 millones de euros (2.620 millones en 2017) porque utiliza otra metodología. En 2018 la compañía invirtió unos mil millones de euros netos más que en 2016 y 2017, en buena parte al haber adquirido 32 aeronoves nuevas (cinco Boeing 787, dos Airbus A350, cuatro Airbus A330 y 21 aviones de la familia Airbus A320).

La aerolínea es uno de los pocos valores del IBEX 35 que está en negativo e 2019, si bien en 2018 lo hizo mejor que el mercado y continúa siendo uno de los valores más rentables desde 2006.

El crecimiento del beneficio por acción ha sido extraordinario en los últimos años, aunque el bajo PER de las acciones es una señal de que el mercado prevé aumentos más lentos o irregulares en el futuro.

IAG espera que en 2019 el beneficio operativo antes de partidas excepcionales se mantenga a un nivel similar al de 2018, en torno a los 3.230 millones de euros.

Los dividendos de IAG en 2019

 

Las cuentas de Grifols en 2018

Grifols obtuvo en 2018 un beneficio neto de 596,6 millones de euros, 0,867 € por acción, un 10% menos que en 2017. Sin embargo, el beneficio bruto aumentó un 4%.

Esta disparidad se debe a que en 2017 los resultados estuvieron distorsionados por créditos fiscales como consecuencia de la reforma fiscal en Estados Unidos. Ver El verdadero beneficio de Grifols en 2017.

Grifols tiene dos clases de acciones: 426,1 millones de títulos de clase A, que son las cotizan en el IBEX 35, y 261,4 millones de títulos preferentes sin derecho a voto (clase B). A efectos de los cálculos de las magnitudes por acción hay que tener en cuenta la suma de ambas.

Grifols desarrolla y produce tratamientos terapéuticos basados en las proteínas presentes en el plasma humano, la parte líquida de la sangre. La compañía obtiene el plasma a través de una extensa red de unidades de donación, que fue ampliada en agosto de 2018 tras adquirir 24 nuevos centros en Estados Unidos, por los que pagó 286 millones de dólares. Actualmente cuenta ya con 256 centros de plasma en Estados Unidos y Europa.

El negocio de la sangre: 112 euros el litro

Si bien las acciones cerraron en 2018 a niveles similares a los de 2015, han sido unas de las más rentables de la bolsa española desde 2006. Cien euros invertidos en estos títulos en diciembre de 2006, y tras haber reinvertido los dividendos netos en las propias acciones, habrían valido 547,2 € al cierre de 2018, 5,6 veces más que si se hubieran colocado en un fondo indexado al IBEX 35.

La compañía de hemoderivados aumentó sus ingresos un 3,9% en 2018, aunque a tipos de cambio constantes (sin tener en cuenta las fluctuaciones de divisas) el incremento fue del 9,2%.

En su informe de resultados, indica que el beneficio neto recurrente de 2018 fue de 596,6 millones de euros, que coincide con el beneficio neto informado, mientras que en 2017 fue de 587,9 millones de euros. Las partidas excluidas en esta magntud están relacionadas con la adquisición de Hologic, la reevaluación de los activos de Aradigm y la reforma fiscal de Estados Unidos.

La deuda financiera neta fue de 5.343,1 millones de euros según el cálculo tradicional, que coincide con el dato que ofrece la propia empresa. Supone 5,4 veces el beneficio operativo y 4,3 veces el EBITDA (beneficio operativo más amortizaciones).

Los ratios de rentabilidad corporativa disminuyeron significativamente. Esto tiene que ver principalmente con un notable incremento del activo y del patrimonio neto a raíz de las compras realizadas y las inversiones llevadas a cabo en la División Bioscience. La adquisición de la alemana Haema AG ha permitido a Grifols tener los primeros centros de obtención de plasma fuera de Estados Unidos, mientras que la de Biotest US Corporation ha reforzado su presencia en Estados Unidos. Tras dichas adquisiciones, la farmacéutica catalana ha vuelto a vender ambas empresas por el mismo importe para evitar un aumento de la deuda financiera, pero reservándose una opción de compra y el control operativo de las unidades de donación.

Así, al dividir el beneficio operativo sobre un capital empleado más elevado (11.073,4 millones de euros frente a los 9.690,9 millones de euros de 2017), la ROCE cae del 10,35% al 8,98%. La División Bioscience, dedicada a la investigación, producción y comercialización de proteínas específicas, es la principal fuente de ingresos de la compañía, pues representó el 78,4% de los ingresos de 2018.

Esta caída de la rentabilidad sobre el capital empleado coincide además con un aumento del coste de la deuda, lo que hace disminuir la rentabilidad efectiva del 6,01% al 4,38%.

 

Mediaset: las cuentas de 2018 y el dividendo de 2019

Mediaset fue el tercer peor valor del IBEX 35 en 2018, con una rentabilidad negativa del 34,90%. Cerró el año a 5,49 € y a ese precio presentaba un ratio PER de justo 9 veces. Telecinco, principal marca del grupo, fue en 2018 el canal televisivo líder en audiencia en España por séptimo año consecutivo.

Los grupos de comunicación audiovisual europeos se vieron perjudicados por las rebajas de previsiones de los analistas ante las expectativas de un deterioro de los ingresos publicitarios.

En su informe de resultados anuales, Mediaset desmiente con datos la desaceleración del mercado audiovisual, pues este creció un 4% en 2018 respecto a 2017. Si bien es cierto que dentro de ese mercado, los ingresos publicitarios de televisión cayeron un 0,8%, el retroceso se vio compensado por un crecimiento del 17% de los ingresos publicitarios en los segmentos de Display y Video.

Cien euros colocados en acciones de la compañía a finales de 2006 habrían valido solo 48,8 € en diciembre de 2018.

A principios de 2019 se intensificaron los rumores de OPA por parte de Mediaset Italia, que posee el 41,2% de las acciones de la Mediaset española. Si bien han vuelto a ser desmentidos, la compañía acumula una revalorización del 20,22% en los dos primeros meses del año, convirtiéndose en el segundo mejor valor del IBEX.

Mediaset obtuvo un beneficio neto atribuido de 200,3 millones de euros, un 1,4% más que en 2017. El beneficio por acción aumentó en mayor proporción, un 4,2% (de 0,586 € a 0,611 €) debido a la reducción del número de acciones, que pasó de 336,7 millones a finales de 2017 a 327,4 millones a finales de 2018.

La compañia no tiene apenas deuda financiera (solo 44.000 €, de ahí que en la tabla, donde las cifras están en millones, el valor sea cero). La deuda financiera neta fue negativa en 165,7 millones de euros.

La rentabilidad corporativa de Mediaset siempre ha presentado valores muy elevados, tanto a nivel de ROA (sobre el activo), ROE (sobre recursos propios) como de la ROCE (sobre el capital empleado), en parte porque habitualmente ha repartido una elevada proporción de sus beneficios. Es un caso típico de empresa con excelentes ratios financieros pero que ha tenido una evolución negativa en bolsa debido a la tendencia descendente de sus resultados.

La inversión en inmovilizado fue de 149,6 millones de euros. A diferencia de lo que ocurre con una empresa típica, esta partida estuvo compuesta principalmente por intangibles: el 85% consistió en la compra de derechos de emisión. El flujo de caja libre (flujo de caja menos las inversiones en inmovilizado) estuvo de nuevo por encima de los 200 millones de euros.

Mientras que a cargo de los resultados de 2017 repartió la totalidad de sus beneficios, a cargo de 2018 propondrá a la Junta repartir únicamente el 50% del resultado. De aprobarse la propuesta, el dividendo ascenderá a unos 0,305 €, la mitad que los 0,60316 € repartidos el año pasado. La compañía remunera a sus accionistas a finales de abril o principios de mayo.

También se propone comprar acciones propias hasta un máximo de 32,4 millones de títulos, cerca del 10% del número actual de acciones del capital social hasta el 20 de febrero de 2020. La recompra de acciones es una forma indirecta de retribuir al accionista porque hace subir el valor intrínseco o contable de los títulos.

Por qué ha caído tanto Mediaset a pesar de los buenos resultados de 2017 (abril 2018)

 

 

 

Las cuentas de Viscofán en 2018

Viscofán ganó 123,8 millones de euros en 2018, un 1,4% más que en 2017. De este cantidad, unos 15 millones fueron resultados extraordinarios, de forma que el beneficio neto recurrente fue de unos 109 millones de euros.

No obstante, el dividendo a cargo de 2018 es de 1,72 €, un 11,6% más que el dividendo a cargo de 2017. De este importe, 0,13 €, pagados en marzo de 2018, tienen consideración de dividendo extraordinario.

La empresa, que fabrica envolturas para la industria cárnica, tuvo un elevado crecimiento hasta 2011. Desde entonces los resultados han aumentado a un ritmo mucho más moderado, un 3% anual. Las acciones cerraron el año 2018 a un ratio PER de 18,09, similar al del cierre de 2012.

En cambio, el dividendo ha crecido de forma muy significativa en el mismo período, un 10,3% anual.

Los títulos de Viscofán han sido unos de los más rentables del IBEX desde 2006. Cien euros invertidos en estas acciones habrían crecido a 441,6 euros en 2018 (con reinversión de dividends netos), 4,6 veces más que si se hubieran invertido en el IBEX 35.

A pesar de su lento crecimiento, la compañía presenta buenos ratios en todos los aspectos. Su rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) es del 16,39%, muy por encima de la media del mercado, Más significativa aún es la rentabilidad efectiva que resulta de restar el coste de la deuda (1,58%) a la ROCE, que da un valor del 14,81%.

La empresa no tiene apenas deuda y los gastos financieros netos solo supusieron el 1,2% del beneficio operativo en 2018.

El 26 de octubre de 2018, las acciones se desplomaron un 19,5% (hasta los 50 € justos) al recortar la compañía sus previsiones de beneficios en 2018 debido al a las peores perspectivas de los mercados asiáticos, en particular China, en los que está presente. Entonces avanzó un crecimiento del beneficio neto de entre el 2% y el 5% para 2018. Curiosamente, el crecimiento anunciado el 1 de marzo de 2019 ha sido menor, del 1,4%, pero las acciones se han revalorizado un 5,5% al cierre, hasta los 54,20 €. La razón es que Viscofán ha clarificado y cuantificado sus perspectivas en su presentación de resultados anuales.

Para 2019 espera obtener unos ingresos de entre 833 y 850 millones de euros, entre un 6% y un 8% más que en 2017, y un resultado neto recurrente de entre 117 y 124 millones de euros, entre un 8% y un 14% más que en 2018.

La compañía ve “sólidos fundamentos de crecimiento a largo plazo“ sin necesidad de llevar a cabo grandes inversiones, lo que llevará a un incremento considerable del flujo de caja libre en 2019. Por otro lado, se propone continuar financiando su crecimiento principalmente con su flujo de caja operativo, es decir con escaso recurso a fuentes de financiación ajenas, sin renunciar por ello a pagar dividendos crecientes.

Ver Análisis de Viscofán (agosto 2017)

 

 

Las cuentas de Endesa en 2018

Endesa obtuvo un beneficio por acción de 1,338 € en 2018, un 3,2% inferior a los 1,382 € de 2017 y muy similar a los 1,333 € de 2016. Como es normal esperar de una compañía que distribuye la práctica totalidad de sus beneficios, estos tienden a estancarse. No obstante, Endesa recalca el hecho de que el EBITDA (beneficio de explotación más amortizaciones) aumentó un 2% y que el incremento fue del 12% en términos ajustados (sin extraordinarios).

Por otro lado, la eléctrica afirma que el “Resultado neto ordinario“, que define como la diferencia entre el resultado neto informado menos el resultado neto por enajenación de activos no financieros menos el resultado neto por deterioro de activos no financieros, aumentó un 4%. Ambas partidas restaron 110 millones de euros al beneficio operativo en 2018 mientras que sumaron 51 millones de euros al de 2017.

Se da la circunstancia de que no solo el beneficio por acción de 2018 fue similar al de 2016 sino que el precio al cierre de 2018 (20,13 €) fue el mismo que el del cierre de 2016.

Endesa fue el segundo valor más rentable del IBEX 35 en 2018, con una ganancia del 20,52% con dividendos. Cien euros invertidos en acciones de la eléctrica en 2006 habrían crecido a 178 € en 2018 con reinversión de dividendos netos.

La compañía presenta buenos ratios financieros en todos los aspectos. La deuda financiera neta aumentó un 15,5% en 2018 pero siguió siendo menos de tres veces el beneficio operativo (en el caso de Enagás e Iberdrola este ratio está por encima de seis veces). Los gastos financieros netos solo representaron una proporción del 7,1% del beneficio operativo.

La rentabilidad sobre el capital empleado está por encima de la media, en el 12,88%. Al restar el coste de la deuda financiera, del 2,86%, se obtiene una rentabilidad efectiva de un destacable 10,02%.

Al igual que Iberdrola, Endesa se propone continuar reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y está aumentando su apuesta por las energías renovables, que considera un motor de crecimiento para el futuro. Según la compañía, el 50% de la producción eléctrica que genera está libre de CO2.

Ver El dividendo de Endesa en 2019 y previsión para 2020

 

Las cuentas de Enagás en 2018

Enagás redujo en 2018 sus beneficios por vez primera desde al menos 2007. Sin embargo, en 2017 el incremento de resultados, que fue del 17,6%, se debió a la consolidación de su participada chilena GNL Quintero, sin la cual el beneficio por acción de 2017 habría sido de 1,84 €. En febrero de 2018, la compañía preveía obtener un beneficio por acción de 1,85 € en 2018, que finalmente ha sido de 1,86 €.

Por tanto, el crecimiento del beneficio neto en 2018 respecto a 2017 sin tener en cuenta GNL Quintero fue del 1%.

La compañía forma parte, por undécimo año consecutivo, del Dow Jones Sustainability Index y es líder mundial del sector de transporte y almacenamiento de petróleo y gas. Es además “líder en gestión del cambio climático alcanzando la neutralidad en carbono de sus plantas de regasificación, flota corporativa y sede central“.

En el cuadro siguiente puede observarse que las acciones han cerrado en los últimos tres años a un precio muy similar, en torno a los 24 €. Al haber aumentado la retribución al accionista en este período, el rendimiento por dividendo se ha incrementado del 5,59% en diciembre de 2016 al 6,30% en diciembre de 2018.

Ver Los dividendos de Enagás en 2019, 2020 y 2021

La deuda financiera neta se redujo considerablemente en 2018, de los 5.070,9 millones de euros a los 4.315,9 millones de euros. Según los datos de la propia compañía, la deuda financiera neta fue de 4.275 millones de euros (cada empresa la calcula de modo algo diferente). Solo el 6% de la deuda financiera es a corto plazo.

La rentabilidad del capital empleado (ROCE) fue de nuevo adecuada, de un 8,10%, especialmente cuando se compara con el coste financiero de su deuda, que fue del 2,82%.

El coste medio de la deuda de Enagás se incrementó en 2017 debido a la consolidación de GNL Quintero. Según la compañía, el coste financiero sin dicha consolidación habría sido del 2,3% en 2018, mientras que el efectivo fue del 2,8%.

El ratio de solvencia es correcto dada la recurrencia de los beneficios. A pesar de un endeudamiento relativamente elevado, los gastos financieros netos fueron solo del 12,9% del beneficio operativo.

La deuda de Enagás tiene calificación A- según las agencias de rating Fitch y Standard & Poor’s, la misma que merece la deuda pública del Estado español.

El flujo de caja libre fue de 1.146,6 millones de euros, un incremento del 32,7% respecto a 2017.

Aunque las acciones de Enagás cayeron un 1,1% en 2018, ocuparon la sexta posición en el ranking de rentabilidad de los valores del IBEX 35 el año pasado, al ganar un 5,1% gracias a su elevado rendimiento por dividendo.

Los títulos de Enagás se encuentran entre los más rentables del IBEX 35 desde 2006. Cien euros invertidos en los mismos se habrían transformado en 220.05 € en 2018, mientras que en el IBEX 35 habrían disminuido a 96,4 €, en ambos casos suponiendo la reinversión de los dividendos netos.

Las cuentas de Red Eléctrica en 2018

Las cuentas de Iberdrola en 2018

 

 

 

Plan estratégico de Iberdrola: perspectivas hasta 2022

Ibedrola ha presentado el 26 de febrero de 2019 su actualización del Plan Estratégico 2018-2022.

La eléctrica espera obtener un EBITDA de 12.000 millones de euros en 2022. El EBITDA es el beneficio operativo más las amortizaciones. En 2018, esta magnitud fue de 9.035,3 millones de euros, de modo que el crecimiento previsto es del 33% en cuatro años, una tasa del 7,3% anual.

En 2014 el EBITDA fue de 6.828 millones de euros. El crecimiento en los cuatro últimos años (2014-2018) fue, por tanto, del 32,3%, muy similar al previsto para el próximo cuatrienio. El beneficio neto atribuido a los accionistas creció de forma similar en dicho período, un 29,5%.

El beneficio neto previsto se sitúa en un rango entre 3.700 y 3.900 millones de euros. En el plan inicial, la parte alta del rango era de 3.700 millones de euros, que ahora se convierte en la parte baja del mismo. Se entiende que la empresa se refiere al beneficio neto atribuido al accionista, pues la comparación se hace en base a los 3.014 millones de euros de beneficio neto atribuido de 2018. Actualmente el número de acciones del capital social es de 6.520,5 millones pero Iberdrola planea reducirlo y mantenerlo en 6.240 millones de títulos. Esto implica un beneficio por acción de entre 0,59 € y 0,62 € en 2022.

Fuente: Actualización Perspectivas 2018-2022, Iberdrola.

La compañía mantendrá su propuesta de dividendo flexible, que implica la creación de nuevas acciones, pero se entiende que recomprará acciones propias para neutralizar el efecto de las ampliaciones de capital liberadas necesarias para pagar parte del dividendo en acciones.

La eléctrica ha elevado el volumen previsto de inversiones para el período 2018-2022 a 34.000 millones de euros (frente a los 32.000 millones del Plan inicial), de los cuales 30.000 millones ya están en marcha o han sido realizados. De este importe, 13.000 millones se destinarán a energías renovables con objeto de generar electricidad más limpia, y 16.000 millones a redes.

Iberdrola es una compañía muy internacionalizada, como da idea de la composición por divisas del EBITDA esperado en 2022: el 37% será en euros, el 27% en dólares, el 19% en libras esterlinas y el 16% en reales brasileños.

Las cuentas de Iberdrola en 2018

Dividendos de Iberdrola previstos para 2019-2022

 

Las cuentas de CIE Automotive en 2018

CIE Automotive, el proveedor de componentes para el sector de la automoción, entró en el IBEX 35 el 18 de junio de 2018. Para una presentación de la compañía, ver CIE Automotive, la joya de la corona.

En 2018 obtuvo un beneficio neto atribuido de 396,7 millones de euros, un 84% más que en 2017. Sin embargo, de este importe, 209,1 millones de euros corresponden a resultados de operaciones interrumpidas procedentes principalmente de las plusvalías obtenidas por la venta de un paquete accionarial de su filial Global Dominion. El beneficio neto de operaciones continuadas fue de 228,3 millones de euros, un 1,7% inferior al de 2017.

El beneficio por acción total de 2018 fue de 3,08 € debido a los extraordinarios antes mencionados pero para hallar un beneficio por acción comparable al de 2017, una opción es calcular la diferencia entre el beneficio neto de operaciones continuadas y los intereses minoritarios para ambos años, y dividir el resultado por los 129 millones de acciones del capital social.

En 2017 el beneficio de operaciones continuadas fue de 232,399 millones de euros y se atribuyeron 42,748 millones de euros a minoritarios, de forma que el beneficio neto de operaciones continuadas atribuido fue de 189,651 millones de euros y el beneficio por acción correspondiente, de 1,470 €. En 2018 el beneficio de operaciones continuadas fue de 228,334 millones de euros y los intereses minoritarios, de 40,731 millones de euros. La diferencia dividida por el número de acciones da un beneficio por acción comparable de 1,454 €. 

CIE Automotive, al igual que otras empresas, da una medida alternativa del beneficio que considera un mejor reflejo de la evolución de la empresa, el resultado neto normalizado, que define como el “Resultado Neto del segmento de Automoción después de ajustes no recurrentes positivos y negativos.“ Esta magnitud creció un 20%, de los 202,4 millones de euros de 2017 a los 242,8 millones de euros en 2018. Se llega a esta última cifra tras añadir 44,9 millones de euros correspondientes a partidas no recurrentes, de restar unos impuestos de beneficios de 81,4 millones € (en vez de 90,1 millones €), de restar 2,1 millones € de resultado de operaciones interrumpidas (en vez de sumar 209,1 millones €) y de restar unos intereses minoritarios de 37,1 millones de euros (en vez de 40,7 millones €).

Así, mientras que el beneficio neto informado fue de 396,8 millones de euros, el resultado neto normalizado fue de 242,8 millones de euros. En base a esta magnitud, el beneficio por acción sería de 1,88 €.

La compañía mejoró su rentabilidad corporativa en 2018, al obtener una ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) del 15,29%, que supera al de la mayoría de empresas cotizadas. Al ser el coste de su deuda de un 3,98%, la diferencia entre ambas magnitudes nos da una rentabilidad efectiva del 11,31%, una magnitud muy por encima de la media.

La solvencia sigue en niveles aceptables, con una deuda financiera neta que supone tres veces el beneficio operativo, mientras que los gastos financieros netos solo detraen el 12% de dicho beneficio.

La deuda financiera neta indicada en la tabla es de 1.091, 1 millones de euros pero cada empresa calcula este concepto de forma algo diferente. CIE Automotive da una cifra de 948,2 millones de euros porque resta la partida “otros activos financieros corrientes y no corrientes“.

En su plan estratégico, CIE espera reducir su deuda financiera neta en 2020 hasta una vez el EBITDA. Este ratio fue de 1,79 veces en 2018. También prevé un incremento del resultado neto del 50% entre 2018 y 2020. 

Nota: La compañía ha revisado en 2018 algunas partidas de su cuenta de resultados de 2017. Las principales magnitudes revisadas son: Ingresos operativos (2.842,6 millones €), beneficio operativo (339,1 millones €), ingresos financieros (12,4 millones €), gastos financieros (57,2 millones de euros) y beneficio bruto (303,6 millones €). El beneficio neto atribuido, en cambio, no ha sufrido alteraciones.


A lo largo de 2018, la empresa pagó 0,56 € de dividendo ordinario en dos plazos (enero y junio) y un dividendo extraordinario en acciones de Global Dominion por un equivalente de 3,203 € por acción.

Las acciones de CIE Automotive han sido unas de las más rentables de la bolsa española. CIen euros invertidos en estos títulos en diciembre de 2006 se habrían convertido en 382,8 € en 2018 si se hubieran reinvertido los dividendos netos.

Las cuentas de Iberdrola en 2018

Iberdrola obtuvo un beneficio por acción de 0,471 € en 2018, un 6% más que los 0,444 € de 2017. Desde 2016, las acciones han concluido el año con un ratio PER de entre 14,5 y 14,9 veces y un rendimiento por dividendo de entre el 4,5% y el 4,9%.

El beneficio por acción de 2018 fue prácticamente el mismo que el de 2006 pero el precio ha caído de los 8,28 € a los 7,02 € en este período. Sin embargo, las acciones han dado rentabilidad positiva (y mejor que el mercado) gracias a sus dividendos.

Cien euros invertidos en acciones de la eléctrica a finales de 2006 se habrían convertido en 137,91 € en 2018 con reinversión de dividendos netos, un 43% más que si se hubieran invertido en el IBEX 35.

El beneficio operativo de 2018 fue justo el doble que el de 2017, pero hay que tener en cuenta que en 2017 se cargaron 1.163 millones de euros a deterioros del inmovilizado mientras que en 2018 solo 42 millones. En relación a 2016, el incremento es del 16%.

El beneficio bruto también se duplicó respecto al de 2017 mientras que el beneficio neto atribuido aumentó únicamente un 7,5%. Esto es porque en 2017 hubo un crédito fiscal de 1.397 millones de euros debido a la reforma fiscal en Estados Unidos.

Según Iberdrola, los resultados no recurrentes fueron de 279 millones de euros en 2017 y de 9 millones en 2018, de modo que el beneficio neto recurrente fue de 3.005 millones en 2018, un 19% más que los 2.525 millones de 2017.

La solvencia muestra niveles correctos. La rentabilidad sobre el capital empleado fue del 6,70% pero tras descontar un coste de la deuda del 3,98%, la rentabilidad efectiva resultó ser del 2,72%. Aunque supone una mejora sustancial respecto a años anteriores, es todavía un valor bajo (el de Red Eléctrica, por ejemplo, fue del 8,88%). Ver Las cuentas de Red Eléctrica en 2018.

Iberdrola espera incrementar este año su beneficio neto en un “dígito simple medio“, o sea alrededor del 5%, lo que implicaría un beneficio por acción de unos 0,49 € en 2019. 

La compañia ha anunciado que el dividendo complementario de 2018 será de 0,20 €, a pagar en julio de 2019. En enero abonó 0,151 € a cuenta, de modo que el dividendo total a cargo de 2018 será de 0,351 €, un 7,7% más que los 0,326 € a cargo de 2017.

Dividendos de Iberdrola previstos para 2019-2022

Plan estratégico de Iberdrola: perspectivas hasta 2022

 

 

 

Valor contable informado y efectivo de Telefónica, 2015-2018

El valor contable es el patrimonio neto atribuido a la sociedad dividido por el número de acciones del capital social. Se entiende que el “patrimonio neto atribuido a la sociedad“ es también el patrimonio neto atribuido a los accionistas de dicha sociedad. De hecho, los propietarios de una compañía son sus accionistas.

Sin embargo, existen ciertos tipos de deuda que pueden computar como instrumentos de patrimonio debido a su baja exigibilidad, como los bonos subordinados. Como dice Telefónica en su informe consolidado:

Dado que el repago del principal y el pago de los cupones depende exclusivamente de la decisión que tome Telefónica, estas obligaciones perpetuas subordinadas constituyen un instrumento de patrimonio.

Las obligaciones necesariamente convertibles en acciones también computan como patrimonio porque hoy son deuda pero cuando se conviertan en acciones, dejarán de serlo.

En el cuadro siguiente vemos que el patrimonio neto de la empresa fue de 26.980 millones de euros en 2018, cantidad de la que hay que deducir 9.033 millones de euros que corresponden a intereses minoritarios, es decir, a accionistas que tienen participaciones minoritarias en sociedades dependientes de Telefónica. Esto nos da un patrimonio neto atribuido de 17.947 millones de euros. Pero esta cantidad incluye 7.496 millones de otros instrumentos de patrimonio, que en realidad son instrumentos de deuda de baja exigibilidad. Así, el patrimonio neto en sentido estricto fue de 10.451 millones de euros.

Como el número de acciones del capital social es de 5.192 millones, el valor contable efectivo era de 2,01 € al final de 2018, cerca de un 12% superior al de 2015.

Las cuentas de Telefónica en 2018

 

Las cuentas de Telefónica en 2018

Telefónica obtuvo en 2018 un beneficio neto de 3.330,9 millones de euros, un 6,36% más que en 2017. Sin embargo, el beneficio por acción aumentó solo un 1,8% a pesar de que el número de acciones no cambió. La explicación de tal diferencia la encontramos en la siguiente nota en la cuenta de resultados: “El resultado neto básico por acción se obtiene dividiendo la cifra del resultado del periodo atribuido a los accionistas de la sociedad dominante, ajustado por la imputación al ejercicio del cupón neto correspondiente a los “Otros instrumentos de patrimonio” (402 M€ en enero-diciembre 2018), entre la media ponderada de acciones ordinarias en circulación durante el periodo.“

Es decir, de los 3.330,9 millones de beneficio neto atribuido a la sociedad hay que restar 402 millones de euros imputados a los titulares de deuda subordinada y obligaciones necesariamente convertibles en acciones para obtener el verdadero beneficio neto atribuido a los accionistas: 2.928,9 millones de euros. Si dividimos esta cifra por los 5.192,1 millones de acciones del capital social de la empresa, obtenemos un beneficio por acción de 0,564 €. Sin embargo, Telefónica toma como referencia el número medio ponderado de acciones, que excluye la autocartera, y que en 2018 fue de 5.127 millones, de lo que resulta un beneficio por acción de 0,571 €.

En 2017, la parte del benefcio neto imputada a titulares de deuda subordinada fue de 276 millones de euros y en 2016 fue de 257 millones, de modo que esta partida se incrementó un 45% en 2018. En 2017, el verdadero beneficio neto atribuido a los accionistas fue de 2.855,8 millones de euros.

La compañía continuó mejorando en solvencia y rentabilidad corporativa. La deuda financiera neta se ha reducido un 18% en los últimos dos años. Aún así, todavía representa 7,1 veces el beneficio operativo, una proporción todavía elevada. A pesar de ello, la proporción de los gastos financieros netos sobre el beneficio operativo ya fue de solo el 19%, una mejora muy sustancial respecto al 32% de 2017 y el 46% de 2016.

La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) fue del 18,56%, pero este ratio resulta poco significativo debido al elevado endeudamiento de la compañía.

El coste de la deuda financiera cayó al 4,44% (según mi método de cálculo), lo que permitió que por primera vez en muchos años la diferencia entre la rentabilidad del capital empleado (8,24%) y dicha magnitud haya superado al fin el 3%, situándose concretamente en el 3,80%. Según Telefónica, el coste efectivo medio de la deuda financiera fue del 3,41% en 2018, lo que haría todavía mayor esa diferencia.

Nota: las partidas de ingresos y gastos financieros de 2017 han sido revisadas por la empresa en las cuentas de 2018. Los ingresos financieros se han reducido de 1.073,2 millones a 671,3 millones y los gastos financieros, de 3.249,6 millones a 2.785,5 millones. Sin embargo, la cifra de los gastos financieros netos (la diferencia entre gastos e ingresos financieros) es similar. En la tabla se indican los datos tal como se presentaron en 2017.


Telefónica pagó un dividendo a cuenta de los resultados de 2018 de 0,20 € en diciembre de 2018 y pagará otros 0,20 € en junio de 2019 como complementario. El porcentaje de distribución del beneficio (considerando el beneficio por acción de 0,57 €, que es lo relevante) es, por tanto, del 70%.

La tabla siguiente indica la evolución del precio de las accionies a final de año desde 2015 y el beneficio por acción. Vemos que el precio se ha reducido de los 16,12 € de diciembre de 2006 a los 7,34 € de diciembre de 2018 pero que el ratio PER fue el mismo en ambas fechas ya que el beneficio por acción se redujo en la misma proporción que el precio.

Las acciones de Telefónica cayeron en 2018 por cuarto año consecutivo. Cien euros invertidos en este valor en diciembre de 2006 se habrían reducido a 83,8 € en 2018 incluyendo la reinversión de dividendos netos, mientras que si se hubieran invertido en el IBEX 35 se habrían quedado en 96,4 €.

Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto (marzo 2018)