Viscofán, ¿una oportunidad? Parte 1: Análisis cualitativo

Introducción: las incertidumbres de Viscofan

 

Viscofán ha sido una de las cotizadas, no solo españolas sino también europeas, que más se ha revalorizado en los últimos años.

Aunque menos conocida que Inditex, ha sido casi tan rentable como esta desde 2004. Su rentabilidad bruta ha sido del 19,56% anual en los doce años de diciembre de 2004 a diciembre de 2016, frente al 20,70% anual de Inditex. Las acciones salieron a cotizar a bolsa el 24 de noviembre de 1986.

Al observar el cuadro siguiente, ninguno diría que en este período hubo tantas crisis bursátiles. En 2008, año en que el IGBM cayó un 40,5% y el IBEX 35 un 39,4%, las acciones de Viscofán solo lo hicieron un 2,9%. En el trienio 2010-2012, el IGBM se dejó un 33,6% y el IBEX 35 un 31,6% mientras que las acciones de Viscofán lograron la proeza de multiplicar su valor por 2,4.

En cambio, entre 2013 y 2016 ambos índices de referencia han subido alrededor de un 14,5% pero Viscofán solo lo ha hecho un 9,4%.

Teniendo en cuenta un impuesto del 18% sobre los dividendos, cien euros invertidos en acciones de Viscofan el 31 de diciembre de 2004 se habrían convertido en 808 € en diciembre de 2016, casi cinco veces más de lo que se habría obtenido al invertir en una cartera de valores representativa del Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM).

Viscofán fue excluida del IBEX 35 a finales de 2014 al ser el valor menos negociado del índice, a pesar de que el 79% de sus acciones circula en bolsa. No deja de ser curioso que la segunda empresa más rentable del “club de los 35“ recibiera tan poco interés por parte de los inversores mientras que varias compañías que han causado pérdidas de hasta el 85% en la última década, incluso con dividendos incluidos, estuvieran entre las más negociadas. Sin embargo, su estancia fuera del IBEX 35 le sentó bien, pues las acciones se revalorizaron un 26% en 2015.

El 20 de junio de 2016 Viscofán reingresó en el club, junto con Cellnex. ¿Significa eso que se había incrementado el interés de los inversores en la empresa? En realidad, las dos empresas que salieron entonces del IBEX 35, Sacyr y OHL, aún se negociaban más que Viscofán pero el hundimiento de sus precios había reducido su capitalización de tal manera que el Comité Asesor Técnico del IBEX tuvo que excluirlas del índice. Así que Viscofán entró más bien como suplente.

El 29 de julio de 2016, tras la presentación de los resultados del primer semestre, los accionistas de la compañía se llevaron un sobresalto al que no estaban acostumbrados: una caída del 8%, la mayor en un solo día en 18 años. La razón fue un profit warning, un aviso sobre resultados, a causa de la debilidad de la demanda en América Latina. Hacía solo un mes que la empresa había sido readmitida en el club.

Viscofán rebajó sus estimaciones de incremento de variables clave para 2016: en el apartado de ingresos al 1% frente al 2%-4% anterior y en cuanto al beneficio operativo al 0%-2% frente al 4%-6% anterior, aunque mantuvo su previsión de aumento del beneficio neto al 6-8%.

Las acciones cayeron de los 52 € a los 47,46 € en dos días, repuntaron hasta los 49,80 € el 2 de septiembre de 2016 pero posteriormente hicieron un mínimo de 42,50 € el 11 de noviembre de 2016. La caída de septiembre-noviembre de 2016 fue del 14,6% mientras que el IBEX 35 solo llegó a perder un 5,4% en dicho período.

La cuestión es que 2016 fue un mal año para las acciones de Viscofán, que perdieron un 13,3% mientras que el IGBM con dividendos ganó un 2,7%.

Los resultados efectivos presentados por la compañía el 28 de febrero de 2017 fueron peores de los previstos en el aviso de resultados: los ingresos cayeron 1,3%, el beneficio operativo lo hizo un 4% (un 7% sin extraordinarios) y el beneficio neto creció un 4%. A pesar de ello, la reacción en bolsa fue menos contundente que tras el aviso de julio de 2016. Los títulos cayeron de los 49,42 € a que cerraron antes de la presentación de resultados a 48,07 € diez días después, una minusvalía del 2,7%. Los inversores tardaron en digerir los resultados. El 4 de abril de 2017, las acciones todavía estaban a 48,22 €.

A continuación, las acciones se revalorizaron nada menos que un 15,5% en menos de mes y medio, hasta el 16 de mayo de 2017, cuando cerraron a 55,67 €. Actualmente (30 de agosto de 2017) cotizan en torno a los 50 €.

El éxito bursátil de Viscofán se había cimentado en su consideración de valor de alto crecimiento incluso en períodos de crisis económica. ¿Ha perdido la compañía tal consideración precisamente ahora que se supone estamos en un ciclo de recuperación?

Por otro lado, algunas de las inversiones más rentables en bolsa se obtienen con valores de calidad que generan incertidumbres. ¿Es Viscofán una oportunidad o se ha acabado su época dorada?

Lo que está claro es que el crecimiento de la empresa se ha vuelto mucho más lento en los últimos años. Entre diciembre de 2015 y diciembre de 2011 (6 años), el beneficio por acción se multiplicó por 3,34, un incremento del 22,2% anual. En cambio desde diciembre de 2011 a diciembre de 2016 solo ha aumentado un 23,5%, lo que representa una tasa media del 4,3% anual. Viscofán ha dejado de ser el valor de alto crecimiento que solía ser.

Todas las buenas empresas pasan por períodos más o menos largos de estancamiento relativo en sus beneficios. Después de esta etapa, el crecimiento suele volver, normalmente no con la misma fuerza que antes, pero sí por encima de la media. ¿Qué podemos esperar de esta compañía? ¿Una vuelta a tasas de crecimiento más atractivas o un estancamiento más duradero? El análisis de una compañía no permite predecir el futuro pero puede asignar diferentes probabilidades a ambos posibles escenarios.

1. Análisis cualitativo de Viscofán

1.1. A qué se dedica la compañía

Lo primero que hay que destacar de Viscofán es que elabora un producto de calidad, y una empresa que hace un producto de calidad y/o ofrece un buen servicio tiene muchas probabilidades de ser ella misma una empresa de calidad.

Estamos acostumbrados a que las empresas tengan una gama de productos más o menos amplia con objeto de llegar a un número elevado de clientes y de mercados, así como para diversificar su oferta. Dicha diversificación puede ser ventajosa en caso de crisis de demanda de alguno de sus productos o de alguno de sus mercados.

No es el caso de Viscofán. Lo que más sorprende cuando conoces esta empresa es que prácticamente solo hace una cosa: envolturas para productos cárnicos. Si ayer comiste un hot-dog, es muy probable que la envoltura que lo recubría hubiese sido elaborada por Viscofán.

La compañía describe las envolturas como recipientes blandos con forma cilíndrica, de origen natural o sintético, que se utilizan para contener mezclas de carne embutida, ya sea fresca o procesada. A menudo las envolturas artificiales son denominadas tripas artificiales porque tradicionalmente las envolturas cárnicas estaban hechas de tripas naturales. Pueden ser de celulosa, colágeno, fibrosa o a base de plásticos. Permiten alargar la vida del producto cárnico, incrementar su seguridad alimentaria, ahorrar costes de producción y proporcionan una mejor conservación de las propiedades nutricionales.

Viscofán se define como el especialista en envolturas artificiales para la industria de carne procesada. Es lider mundial con una cuota estimada del 15% en el mercado de envolturas y del 30% en el segmento de envolturas sintéticas. La compañía tiene centros productivos especializados en cada uno de estos materiales, ubicados en diferentes países, y que denomina “centros de excelencia“ ya que siguen un modelo de mejora permanente. En España tiene el centro de envolturas de celulosa, en Alemania el de colágeno, en Estados Unidos el de fibrosa mientras que en la República Checa y en Brasil concentra la producción de plásticos.

En 2015 la compañía cumplió 40 años, a lo largo de los cuales ha pasado de ser una pequeña empresa de Navarra a un líder global con presencia en 14 naciones, entre las cuales Canadá, Estados Unidos, Rusia y China, y que distribuye sus productos a más de un centenar de países.

1.2. Factores de crecimiento

Se considera que el mercado de envolturas crece entre un 3% y un 5% anual. Viscofán espera que se mantenga esa tasa en los próximos años.

La compañía basa su crecimiento en dos factores principales:

a) La evolución de los hábitos alimenticios de la población de los países emergentes.

En los países emergentes de Asia y América Latina, la población, sobre todo la urbana, crece a un ritmo superior a la media mundial y sus hábitos alimentarios están evolucionado hacia un consumo más elevado de proteína animal debido a la globalización y a la mejora del poder adquisitivo de la clase media. La clase media tiende a demandar soluciones prácticas, por tanto también en su alimentación diaria, de modo que tiende a aumentar el consumo de alimentos cárnicos procesados. En esta zona del mundo, el nivel de penetración de las envolturas artificiales es muy inferior al de los países más desarrollados, de forma que hay un potencial de crecimiento significativo.

b) El aumento de la demanda de productos más seguros y sofisticados en los países desarrollados.

Si bien el consumo de carne se ha moderado en las naciones más desarrolladas, los habitantes de estos países demandan productos más seguros y sofisticados, los cuales tienen un mayor valor añadido.

Estos factores permitieron a la compañía continuar su senda creciente de resultados durante la larga crisis económica de 2008-2013.

La tasa de crecimiento de los beneficios de una empresa depende en parte de cómo evoluciona el sector o mercado en el que opera. Cuando un sector o mercado crece por encima de su media histórica, podemos razonablemente esperar una reversión a la media en el futuro, lo cual puede incluir un período de crecimiento por debajo de la media o incluso un crecimiento negativo. Tal como queda recogido en el plan BE MORE elaborado por Viscofán, entre los años 2007 y 2011, el mercado de tripas artificiales creció a una tasa compuesta del 5,2% anual, en la parte alta de la media histórica del 3-5% anual. Esto puede haber influido en una ralentización de la tasa de crecimiento de los beneficios netos de la empresa en los cinco años siguientes (2012-2016), que ha sido del 4,3% anual.

1.3. Fortalezas y debilidades

El hecho de que Viscofán elabore un único producto puede ser visto como una debilidad. De hecho, si todo el mundo dejara de comer embutidos, la compañía se quedaría sin negocio. Invertir en este empresa implica dar por supuesto que la gente continuará comiendo butifarras, salchichas o hamburguesas durante al menos unas cuantas décadas más. Pero asigno una baja probabilidad al hecho de que todos los seres humanos se vuelvan vegetarianos.

Por otro lado, el producto que elabora Viscofán es muy versátil. Como compañía global, lo adapta según el tipo de embutido, el estilo de producción y la tradición de cada país, de forma que tanto puede servir para “la salchicha cocida más básica como para productos exclusivos con grandes períodos de maduración“, como indica la propia empresa.

La versatilidad de un único producto de calidad excelente es superior a una diversificación defensiva. Por poner un ejemplo, Coca-Cola ha diversificado de forma significativa su oferta de refrescos a lo largo de los últimos años para responder a la caída de la demanda de su producto estrella, pero sus beneficios se han ido deteriorando. La razón es que la caída de la demanda no solo afecta a la Coca-Cola sino a los refrescos en general, de modo que no tiene mucho sentido diversificar en productos que tienen el mismo problema que aquel que te ha empujado a diversificar. Te quieres defender de un problema pero no haces más que agrandarlo. La respuesta de Viscofán es muy diferente. No es de naturaleza defensiva sino adaptativa. Comparando ambas empresas, parece que la visión de la española es más acertada que la de los gestores de Coca-Cola. No es de extrañar que las acciones del fabricante del famoso refresco estén todavía al mismo nivel que en 1998.

De hecho, en 2015 Viscofán se concentró aún más en el negocio de envolturas ya que vendió su división de alimentación vegetal.

Para la empresa es prioritaria la continua adaptación a los nuevos requerimientos de los productores y a la evolución de las preferencias de los consumidores. La capacidad de adaptación es la mayor fortaleza que puede manifestar una empresa, particularmente en un mundo que cambia constantmente y a menudo de forma imprevisible. Viscofán va más allá y procura anticiparse a los cambios antes de que se produzcan para mejorar su capacidad de respuesta ante los cambios. Esta filosofía otorga a la empresa una ventaja competitiva ante otras del mismo sector que puedan estar enfocadas hacia una diversificación defensiva o que tienen otras prioridades.

La principal debilidad es la consecuencia a largo plazo que puede tener la declaración, en octubre de 2015, por parte de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la cual el consumo de carne procesada (jamón, embutidos, carne preparada…) puede ser cancerígeno, mejor dicho, es cancerígeno, en el sentido de que incrementa el riesgo de padecer cáncer. Así, la carne procesada ha pasado a ser considerada una de las sustancias más peligrosas para la salud humana, al nivel del tabaco, el alcohol o el aire contaminado. Las conclusiones se basan en 18 estudios epidemiológicos realizados en diversos países, doce de los cuales encontraron una relación entre este tipo de carne y el cáncer colorrectal. También se ha encontrado una asociación con el cáncer de estómago.

No obstante, el mismo informe de la OMS indica que el consumo de carne procesada tiene que ser elevado y muy continuado para tener un impacto relevante sobre la salud de un individuo. Concretamente, el consumo tiene que ser de 50 gramos diarios durante años para que el riesgo de padecer cáncer colorrectal se incremente un 18%. En España, el consumo medio diario de carne procesada fue de 44,8 gramos en 2015, de forma que si la gente toma conciencia de que ha de moderar su consumo de este tipo de alimento, no podemos esperar un gran incremento de la demanda de productos cárnicos. Aún así, Viscofan tiene una fuerte presencia en mercados emergentes donde el consumo es muy bajo y en los que queda un largo recorrido hasta alcanzar un consumo moderado. En Europa y América del Norte, con una población combinada de 1.132 millones de personas, el consumo ponderado por cápita de tripas artificiales fue de 1,05 € en 2011 mientras que en América Latina, con 606 millones de habitantes, fue de 0,33 € y en la región de Asia y Pacífico, con 4.296 millones de habitantes, de solo 0,11 €.

Viscofán depende de la evolución del precio de las materias primas que utiliza, lo cual introduce un elemento de incertidumbre en sus resultados. En 2009 se alcanzaron precios máximos en algunas de estas materias primas pero su efecto quedó parcialmente contrarrestado por la implantación de sistemas de compras centralizadas, el aumento del número de proveedores, una gestión más eficiente de los inventarios y la reducción de los costes de transporte gracias a una mejor logística.

1.4. Misión y visión estratégica

La compañía declara que su misión es satisfacer las necesidades de la industria alimentaria mundial a través de envolturas artificiales y generar valor para sus grupos de interés. Por “grupos de interés“ se refiere a todos aquellos que interactúan con la empresa: los accionistas, los proveedores, los clientes, los empleados y la sociedad en general.

La empresa se apoya fuertemente en su equipo de más de cuatro mil personas y da un gran valor al talento, el espíritu de superación, la ambición y el compromiso con los valores corporativos.

Es destacable la filosofía que mueve a la empresa en su expansión geográfica. No crea nuevos centros productivos en el exterior con la única intención de vender más sino para estar más cerca de sus clientes, establecer relaciones de confianza con estos y adaptarse mejor a sus necesidades específicas.

Aunque no se propone crecer por crecer, en 2009 había alcanzado un tamaño superior al de sus tres principales competidores juntos, gracias a su crecimiento orgánico y a adquisiciones selectivas.

En los últimos años, ha operado en el marco de una estrategia determinada. En 2009-2011 siguió el plan que denominó “BE ONE: The scale opportunity“, en 2012-2015 el programa “BE MORE: The growth opportunity“ y recientemente aprobó el plan “MORE TO BE: The casing company“ para el período 2016-2020.

En el plan estratégico BE ONE se propuso aprovechar las economías de escala que le proporcionaba la expansión lograda en los años precedentes y situó la creación de valor en el “epicentro de nuestra estrategia corporativa“. Introdujo las tripas artificiales en los procesos productivos, lo que supuso una mejora de los niveles de calidad y ahorros productivos significativos para los procesadores cárnicos.

Si el plan estratégico BE ONE estaba dirigido a aprovechar las economías de escala, el plan BE MORE para el período 2012-2015 se propuso dar un nuevo impulso al crecimiento. “Be more“ significa “ser más“ pero MORE es también el acrónimo de Mercado, Optimización, Retorno a los grupos de interés y Excelencia. Mercado hace referencia al posicionamiento como líder global, Optimización se refiere a la eficiencia de costes, Retorno a los grupos de interés quiere decir creación de valor para estos y Excelencia engloba la protección de los valores de la empresa, la mejora del servicio y el compromiso con los derechos humanos y el medio ambiente.

En cada aspecto del negocio, Viscofán tiene una iniciativa dirigida a una mejora continua, de forma que la gestión energética de sus centros productivos no podía quedar al margen en esta búsqueda de excelencia. Así, en cada una de sus plantas productivas que tiene repartidas por diferentes países ha implantado mejoras tecnológicas dirigidas a conseguir ahorros de energía, que además de tener un impacto positivo sobre el medio ambiente permiten aumentar la productividad.

La filosofía de Viscofán se basa en un conjunto de vocaciones, que tienen una implicación más profunda y de más largo plazo que los objetivos, los cuales pueden ir cambiando al lo largo del tiempo. En el plan estratégico BE ONE indicó que ni la crisis económica mundial ni las nuevas condiciones geopolíticas derivadas de la misma habían implicado una revisión estratégica sino que, al contrario, la empresa reafirmaba su enfoque en “la protección y creación de valor ante otras alternativas de crecimiento“, una actitud que revela una orientación hacia el largo plazo.

Viscofán tiene una “clara vocación de liderazgo“ y en plan estratégico BE MORE se propuso ser líder en el mercado de tripas artificiales. Fundamenta su liderazgo en la propuesta de valor que ofrece a sus clientes, los procesadores cárnicos: nuevas oportunidades de crecimiento con ahorros productivos significativos en un entorno de optimización y excelencia productiva. Gracias a la empresa, los clientes mejoran su velocidad de producción, incrementan la automatización de sus procesos, sufren menos interrupciones en su producción, deben usar una cantidad menor de materias primas y mejoran sus controles de calidad.

Este es un punto relevante que revela la filosofía de la compañía. Más que poner el acento en crecer y hacer beneficios, lo pone en hacer crecer y hacer ganar a sus clientes. Al mismo tiempo que tiene una sólida vocación de liderazgo, tiene también una fuerte vocación de servicio. No se trata de una empresa que hace un producto y recurre al marketing para ver cómo lo puede vender. Es una empresa que pregunta al cliente qué necesita, se ajusta a las necesidades de producción de este y le ofrece la mejor alternativa posible, de tal forma que sitúa al cliente “en el centro de sus decisiones operativas“. De esta forma, la compañía contribuye a que los productores sean más eficientes, generen ahorros en sus procesos y elaboren un producto de más calidad y más diferenciado.

En el último plan estratégico, que cubre el período 2016-2020, Viscofán se propone convertirse en un “auténtico líder global“. Ha añadido la denominación “The casing company“ (la empresa de envolturas) a su logo ya que quiere ser la referencia en el sector de envolturas cárnicas. Pretende convertirse en líder global reforzando las tres áreas que ya han sido una prioridad en los últimos años, la tecnologia, el ahorro de costes y el servicio, con los objetivos de aportar más valor a sus grupos de interés (accionistas, clientes, proveedores…) y de aumentar su competitividad. Según Viscofán, solo se puede crear valor si se es competitivo a largo plazo.

La empresa pone especial énfasis en las prácticas de buen gobierno corporativo, que considera esenciales no solo por motivos éticos sino también para alcanzar su objetivo de crear valor para todos sus grupos de interés. Estas buenas prácticas incluyen una cuidada gestión de los riesgos que pueden afectar a la empresa y que se instrumenta a través de una comisión del consejo de administración, un departamento de auditoría interna, un comité de responsabilidad corporativa y cumplimiento normativo, un comité de ética y un comité de riesgos de crédito, entre otros organismos. Los riesgos que la empresa quiere identificar son de tipo financiero, estratégico (es decir, que afecten a sus objetivos prioritarios), operativo (vinculados al uso eficiente de los recursos), los relacionados con la fiabilidad de la información relevante en la toma de decisiones y finanalmente aquellos relacionados con el cumplimiento con las normas legales o internas.

1.5. Creación de valor para el accionista

Todas las sociedades cotizadas en bolsa aseguran que quieren crear valor para el accionista. Tal vez el trabajo más importante del análisis de una compañía consiste en distinguir las que tienen la intención verdadera de hacerlo de aquellas que solo lo dicen.

En su plan estratégico BE MORE, Viscofán indicó que concentraba sus esfuerzos en crear valor para sus accionistas de modo sostenible. Esta última palabra introduce un matiz significativo ya que la creación de valor no tiene mucho sentido cuando no es sostenida en el tiempo. La evolución de los resultados de la empresa, así como la de sus acciones, ha sido efectivamente sostenida, de manera que Viscofán no se queda solo en buenas palabras.

El valor contable de unas acciones nos dice poco sobre el precio que podríamos estar dispuestos a pagar por las mismas porque solo nos da una visión estática de una empresa, es decir, nos dice lo que vale en ese momento pero no tiene en cuenta la capacidad de generación de beneficios a largo plazo. No obstante, la tasa de crecimiento del valor contable nos dice mucho sobre la capacidad de la empresa para crear valor.

En tanto que el valor contable es el resultado de dividir los recursos propios por el número de acciones del capital social, su crecimiento nos indica la tasa a la cual la empresa se capitaliza y, por tanto, genera recursos para incrementar sus resultados futuros. Pero la variación del valor contable es más relevante que la de los recursos propios porque está expresado por acción, que es la magnitud relativa que interesa al accionista.

En el período 2004-2016, los recursos propios se multiplicaron por 3 y el valor contable lo hizo por 3,12 (un poco más debido a la reducción del número de acciones en parte del período), lo que representa una tasa de crecimiento del 9,96% anual en un período de doce años, una cifra muy significativa.

Viscofán, ¿una oportunidad? Parte 2: Análisis financiero y conclusiones

El verdadero beneficio de Telefónica

Interpretar las cuentas de Telefónica viene siendo una tarea complicada desde hace años.

En el primer semestre de 2017 la compañía dijo haber obtenido un beneficio neto atribuido de 1.600,3 millones de euros. Sin embargo, esto no es cierto. El concepto de beneficio neto atribuido hace referencia al resultado que efectivamente pertenece a los accionistas de la sociedad y no es esa la cantidad que corresponde a los titulares de acciones de la empresa.

La propia compañía indica que el beneficio por acción del primer semestre fue de 0,29 €. Este dato, que sí es cierto, revela algo que no cuadra. El capital social de Telefónica está compuesto por 5.037,8 millones de acciones, a las que hay que añadir 153,9 millones de títulos por obligaciones necesariamente convertibles y planes de derechos sobre acciones, lo que da un total de 5.191,7 millones de acciones (se podrían deducir 141,2 millones de acciones en autocartera pero voy a contar el total de acciones existentes y potenciales). Si dividimos el beneficio declarado de 1.600,3 millones de euros por el número de acciones computable, obtenemos un beneficio por acción de 0,308 €. Pero, como hemos visto, Telefónica reconoce un dato de 0,29 €.

En su informe anual, la compañía indica que de los 2.369 millones de beneficio neto atribuido, en realidad 257 millones corresponden a titulares de obligaciones perpetuas subordinadas. Esto significa que los accionistas de Telefónica deben ser conscientes de que están repartiendo una parte de los beneficios con obligacionistas y que esa porción es creciente con el paso de los años. En 2014 fue de 187 millones de euros y en 2015, de 250 millones.

Si sumamos el beneficio neto atribuido del segundo semestre de 2016 con el del primero de 2017 obtenemos un total de 2.728 millones de euros. Pero la empresa no informa de la parte del beneficio neto del primer semestre que atribuye a esos titulares de obligaciones, por lo que en realidad no sabemos cuál es el beneficio que realmente corresponde a los accionistas de Telefónica. Si restamos la misma cantidad atribuida en 2016 (257 millones), tenemos que la cifra pertinente es de unos 2.471 millones de euros.

Esta cantidad dividida por el número de acciones a tener en cuenta nos da un beneficio por acción de 0,476 €. A un precio de 9 €, el PER de las acciones de Telefónica es de 19.

La compañía repartió un dividendo a cuenta de 0,34 € en noviembre de 2016 a cargo de los resultados de 2016 mediante una ampliación liberada y en junio de 2017 un complementario de 0,20 € en efectivo, lo que hace un dividendo total a cargo de 2016 de 0,54 €. El beneficio por acción de 2016 fue de 0,407 €, de modo que Telefónica reparte más de lo que gana, de aquí que parte del dividendo sea a cargo de reservas.

 

 

 

Los dividendos, la tabla de salvación del inversor en bolsa entre 1996 y 2016

En un artículo reciente he demostrado que el beneficio relevante (o sea, el beneficio por acción en términos reales) de las sociedades del IBEX 35 creció menos que el PIB real español entre 1996 y 2016. Dicho aumento fue del 28,1%, frente al 50,6% que creció la economía española, en ambos casos una vez deducida la inflación.

En cuanto a los dividendos, la historia ha sido algo diferente.

Según Merrill Lynch (banco de inversión estadounidense que adquirió FG Valores en 1996), el dividendo por acción del IBEX 35 fue de 156 puntos en ese mismo año. En 2016, esta magnitud fue de 440 puntos según se desprende de los datos de la Sociedad de Bolsas. El incremento nominal fue muy superior al del beneficio por acción: 182% vs. 99%. Esto se debe a que las cotizadas han aumentado de forma sensible el porcentaje de beneficios que pagan como dividendos (payout). En particular, en 2016 Abertis, Acerinox, Mediaset y Telefónica tuvieron payouts cercanos o superiores al 100%. Por otro lado, Endesa y Gas Natural anticiparon uno de sus dividendos.

Deducida la inflación, el incremento de los dividendos fue del 81,4% en total entre 1996 y 2016.

El conjunto de los valores del Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM), que además de las sociedades del IBEX 35 incluye aproximadamente otros 80 valores, incrementó sus retribuciones al accionista a un ritmo mayor que los 35 del IBEX: un 4,7% anual frente al 3% anual. En parte por este motivo, el IGBM se revalorizó más que el selectivo.

Además, el rendimiento por dividendo del IGBM fue superior al del IBEX 35. Como se ve en la tabla, la rentabilidad con dividendos incluidos del IBEX 35 fue del 6,99% anual. Dado que la plusvalía nominal fue del 3,02%, la contribución de los dividendos a la rentabilidad fue del 3,97% anual. En cuanto al IGBM, su rentabilidad con dividendos fue del 8,46% anual y la contribución de los dividendos fue del 4,63% anual.

Cuando pasamos las magnitudes nominales a reales, la contribución de los dividendos a la rentabilidad total resulta más significativa aún. El IBEX 35 solo se revalorizó un 0,78% anual en términos reales mientras que la rentabilidad total real fue del 4,66%. Esto significa que de este porcentaje, un 3,88% fue gracias a los dividendos y solo un 0,78% a la plusvalía.

Se puede constatar que la inflación afecta mucho más a las plusvalías que a los dividendos, y es porque el crecimiento de los precios erosiona el valor del capital, o sea resta valor al crecimiento de los precios de los activos. En cambio, con los dividendos tiende a ocurrir justo al contrario: se actualizan en base a la inflación. En definitiva, el capital decrece con la inflación mientras que los dividendos crecen con ella.

 

Los beneficios del IBEX 35 han crecido menos que el PIB en los últimos 20 años

Entre 1996 y 2016 la economía española creció un 50,6% en términos reales, lo que supone un 2,07% anual. En el mismo período de 20 años, ¿cuánto han aumentado los beneficios del conjunto de las sociedades que integran el principal índice de la bolsa española?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la variación del PIB es una magnitud real, o sea deflactada por la inflación. Por tanto, tenemos que calcular el crecimiento de los beneficios en términos reales.

Por otro lado, comparar los beneficios en términos absolutos no tiene mucho sentido ya que el IBEX 35 ha variado su composición en muchas ocasiones. Más importante aún, una parte de esos beneficios han sido obtenidos, retenidos o desviados a costa de diluir la participación de los accionistas vía ampliaciones de capital, ya sea mediante operaciones corporativas como fusiones y adquisiciones, remuneraciones en acciones a accionistas, planes de incentivos a directivos, etc.

En una empresa o banco lo que nos interesa realmente es cómo ha evolucionado su beneficio por acción, y no su resultado en términos absolutos. Si, por ejemplo, el beneficio se ha duplicado pero el número de acciones se ha cuadriplicado, el beneficio por acción se habrá reducido a la mitad.

Del mismo modo, lo que importa es averiguar cómo ha evolucionado el beneficio por acción del IBEX 35, una magnitud que tiene en cuenta todos los beneficios por acción de las entidades que componen dicho índice así como las ponderaciones relativas de estas en el conjunto.

Según datos de la sociedad FG Valores (adquirida por Merrill Lynch en 1996), el beneficio por acción del IBEX 35 fue de 310 puntos hace 20 años (el beneficio por acción de un índice no se expresa en euros sino en puntos, al igual que el propio índice). El IBEX 35 cerró 1996 a 5154,77 puntos, por lo que su ratio PER fue de 16,6.

Según mis propios datos, en 2016 el beneficio por acción del IBEX 35 fue de 617,7 puntos. El aumento en términos nominales en estos 20 años fue del 99,3%. Sin embargo, la inflación acumulada en este mismo período fue del 55,5%. En términos reales, el incremento ha sido del 28,1% (el resultado correcto se obtiene por cociente, o sea deflactando, y no por sustracción).

Es decir, entre 1996 y 2016, el beneficio por acción del principal índice de la bolsa española aumentó un 28,1% en términos reales, menos que el conjunto de la economía española, que creció un 50,6%. Las principales sociedades cotizadas, en conjunto, han creado muy poco valor para el accionista y para el ahorrador que haya confiado en las acciones como instrumento de acumulación de capital.

Esto explica en buena parte por qué al cierre de 2016 el IBEX 35 todavía estaba a 9.352,10 puntos, que se traduce en una plusvalía de únicamente el 0,78% anual en términos reales. Por otro lado, nos recuerda la importancia de una buena selección que se concentre en las empresas mejor gestionadas.

Se da la circunstancia de que el valor actual del IBEX 35 (10.500 puntos) es el doble que al cierre de 1996, una revalorización muy similar al incremento nominal del 99% en el beneficio por acción entre 1996 y 2016. Por si no fuera evidente, a muy largo plazo la bolsa solo puede subir lo mismo que los beneficios relativos.

Lo que ha ocurrido en este período con los dividendos dibuja un escenario diferente, del que hablaré en una próxima ocasión.

 

El ratio PER del IBEX es de 16,8 tras los últimos resultados

Una vez publicados todos los resultados del primer trimestre de 2017 (Inditex fue la última en hacerlo la semana pasada), constatamos que prosigue la clara mejoría en los balances de las sociedades del IBEX 35.

En conjunto, las 35 del IBEX (con Inmobiliaria Colonial, que entró el 19 de junio en el selectivo, y sin Banco Popular) obtuvieron un beneficio neto atribuido (el que corresponde a los accionistas) de 10.522,8 millones de euros en los tres primeros meses del año, un 34% más que en el mismo período de 2016. El incremento fue mayor entre las 28 empresas no financieras, un 38,4%. Los seis bancos y Mapfre mejoraron sus resultados un 28,3%.

El beneficio neto atribuido de todas las sociedades del IBEX 35 acumulado en los doce meses entre el 31 de marzo de 2016 y el 31 de marzo de 2017 fue de 40.185,6 millones de euros, como puede verse en la tabla. Al cierre del día 19 de junio de 2017 (primer día en que cotizó Colonial en sustitución de Banco Popular), la capitalización total del índice era de 679.347 millones de euros. Si dividimos ambas magnitudes obtenemos el PER del IBEX 35, que resulta ser de 16,91.

Sin embargo, el IBEX 35 es un índice ajustado por capital flotante (capital que no está en manos de accionistas de control). Cuando la suma de participaciones significativas no supera el 50% del capital social, no se hace ajuste alguno. ArcelorMittal solo computa por el 20% de su capitalización, Endesa por un 40%, Inditex, Aena, Bankia, Gas Natural, Mapfre y Gamesa por un 60%, y Acciona, Acerinox, Caixabank, Cellnex, Mediaset y Melià Hotels por un 80%. Como las variaciones del IBEX se basan en la capitalización ajustada, es más significativo calcular el ratio PER teniendo en cuenta la capitalización que efectivamente computa en el cálculo del índice. Esto implica al mismo tiempo ajustar el beneficio neto atribuido de cada sociedad según su coeficiente de ajuste.

En la tabla podemos ver que la capitalización ajustada o computable del conjunto de sociedades era de 563.374 millones de euros al cierre del 19 de junio de 2017 mientras que el conjunto de beneficios netos atribuidos ajustados era de 33.472,9 millones de euros. Al dividir ambas cifras, obtenemos un valor de 16,83, que es el ratio PER del IBEX 35 que podemos considerar más preciso. Indica una correcta valoración, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia creciente de los beneficios.

Si hacemos un cálculo similar para las empresas no financieras, vemos que su PER medio es de 18,94 mientras que el PER medio de los valores financieros (bancos y Mapfre) es de 13,73.

Nota: El ratio PER estándar, base y recurrente que publico en la portada del blog está basado en los resultados semestrales, por lo que no coincidirá con los datos indicados en esta entrada. Por otro lado, aquí me he referido únicamente al PER estándar.

Si eres accionista de Telefónica, esto te incumbe

Con este artículo no quiero influirte para que vendas o dejes de comprar acciones de Telefónica sino informarte de unas circunstancias que tal vez no conozcas. Aunque mis opiniones sobre la empresa suelen ser negativas, no tengo absolutamente nada en contra de la misma. Me baso únicamente en el análisis de sus estados financieros.

Las cuentas de Telefónica se parecen a las de los bancos

Si eres accionista de una empresa, hay dos datos que te interesan en particular. El primero, el patrimonio neto atribuido (o atribuible), que es el patrimonio neto que pertenece a los accionistas. El segundo, el beneficio neto atribuido (o atribuible), que es la ganancia neta que corresponde a los accionistas.

Sin embargo, en la mayoría de bancos y en algunas empresas, ambos conceptos han sufrido algunos “retoques“. Dentro del patrimonio neto atribuido se puede incluir cierta clase de deuda y los intereses que se pagan por esa cierta clase de deuda pueden no ser restados del beneficio.

Esa cierta clase de deuda está constituida por obligaciones que “más o menos“ se tienen que cumplir. Por ejemplo, la deuda subordinada, que como su nombre indica está subordinada al cumplimiento de una condición, normalmente que la entidad obtenga beneficios suficientes. También puede incluir deuda perpetua, ya que solo devenga intereses, mientras que el principal no tiene por qué ser amortizado. Las obligaciones necesariamente convertibles en acciones también entran en esa categoría: devengan intereses mientras estén en vigor pero su principal no debe ser devuelto, ya que están destinadas a convertirse en acciones.

Las prácticas de atribuir una parte del patrimonio neto a ciertos acreedores, incluir intereses de la deuda en el beneficio neto atribuido a los accionistas, así como emitir obligaciones necesariamente convertibles en acciones, fueron iniciadas hace años por la mayoría de los bancos, unas prácticas a la que se han apuntado algunas empresas no financieras, entre ellas Telefónica.

En el informe anual de Telefónica podemos leer:

En todas estas emisiones de obligaciones perpetuas subordinadas el emisor tiene la posibilidad de diferir en el tiempo el pago de los cupones, por lo que no son exigibles por los titulares.

Es decir, si a Telefónica no le va bien pagar los intereses, no los paga. De aquí que dichas obligaciones no sean tan obligatorias.

A continuación, se indica lo siguiente:

Dado que el repago del principal y el pago de los cupones depende exclusivamente de la decisión que tome Telefónica, estas obligaciones perpetuas subordinadas constituyen un instrumento de patrimonio.

Resumiendo, la deuda que uno paga si puede, o si quiere, se considera patrimonio.

Puedes preguntarte por qué hay quien presta su dinero (es decir, compra títulos de deuda) a un banco o empresa que considera ese dinero como patrimonio y no como deuda. La cuestión es que este inversor presupone que la entidad responsable cumplirá sus compromisos porque en caso contrario nadie querrá financiarla en el futuro a través de ese tipo de emisiones. En tanto que el banco o empresa que quiere aprovechar las ventajas de la deuda “discrecional“ le interesa poder seguir haciéndolo de forma indefinida, podemos considerar que tiene la obligación de cumplir. Así que si bien la entidad contabiliza esas obligaciones como no exigibles, desde el punto de vista del acreedor sí lo son.

Patrimonio menguante

En el balance de situación, a estos títulos híbridos, o sea títulos que son parte deuda y parte patrimonio, se les reconoce bajo la denominación genérica de “otros instrumentos de patrimonio“.

En 2013, el patrimonio neto atribuido de Telefónica era de 21.185 millones de euros, de los que 2.466 millones pertenecían a “otros instrumentos de patrimonio“. En 2016, el patrimonio neto era de 18.157 millones de euros y la parte correspondiente a la “deuda que es medio deuda“ ya alcanzaba los 7.803 millones de euros. Así que en este período, el patrimonio neto realmente atribuible a los accionistas ha pasado de 18.179 millones de euros en 2013 a 10.354 millones de euros en 2016.

Buena parte de esta disminución se debe a los elevados pagos en dividendos realizados en los últimos años, que en ocasiones han sido superiores a los beneficios, lo cual ha descapitalizado la compañía.

Beneficio real

El beneficio neto atribuido de Telefónica fue de 2.369 millones de euros en 2016. Sin embargo, en una nota a los estados financieros anuales vemos que una parte de este beneficio, concretamente 257 millones de euros, corresponde a los titulares de obligaciones perpetuas subordinadas. Por tanto, el beneficio real fue de 2.112 millones de euros.

Por otro lado, la compañía ha emitido obligaciones necesariamente convertibles. Esto implica que hay que dividir el beneficio entre un número mayor de títulos al que existe actualmente, ya que en un futuro próximo dichas obligaciones se transformarán en acciones. En 2016, dichas acciones potenciales o dilutivas fueron de 151,27 millones.

Un PER de 22

En el primer trimestre de 2017, el beneficio neto atribuido fue de 779 millones de euros. Telefónica no especifica qué parte de este resultado se imputa a los titulares de obligaciones perpetuas subordinadas, pero de modo indirecto se puede estimar que son unos 70 millones de euros. Por tanto, el beneficio estimado para los accionistas fue de unos 709 millones de euros.

Supone un incremento sustancial respecto a los 548 millones de euros del primer trimestre de 2016. De esta cantidad, unos 92 millones fueron imputables a acreedores y unos 456 millones a los accionistas. Por tanto, el incremento del beneficio realmente atribuible a los accionistas ha sido del 55%.

Gran parte de esta mejoría se debe a la disminución en el coste de la deuda en divisas, lo cual ha reducido el pago de gastos financieros en 231 millones en el trimestre.

El beneficio neto atribuido real de Telefónica entre marzo de 2016 y marzo de 2017 fue de 2.364 millones de euros, lo que dividido por el número de acciones (incluyendo las potenciales o dilutivas), nos da un beneficio por acción de unos 0,456 €. Al precio actual de 10,20 €, los títulos cotizan a un ratio PER (relación entre el precio y el beneficio por acción) de 22.

Goldman Sachs recomienda comprar Telefónica…otra vez

El banco de inversión más poderoso lleva años recomendando comprar acciones de la compañía española. En junio de 2015, cuando los títulos cotizaban a 13 €, fijó un precio objetivo de 15,10 €.

El pasado 18 de mayo Goldman volvió a aconsejar las acciones, con un precio objetivo de 11,60 € a 12 meses, tras destacar que la calidad de los activos de la compañía y la capacidad de esta para reducir costes y deuda la sitúa en una senda de crecimiento sostenible.

Black Rock ya tiene 278,5 millones de acciones

No solo el mayor banco de inversión del mundo sino también la mayor gestora de fondos de inversión del planeta confía plenamente en Telefónica, pues ya posee el 5,565% del capital de esta. Entre diciembre de 2009 y septiembre de 2016 su particpación era del 3,77%, período en el que los títulos cayeron de 19 € a 9 €.

 

Acerinox consolida su recuperación

El beneficio por acción de Acerinox se incrementa de los 0,29 € de 2016 a 0,676 € en los doce meses de abril de 2016 a marzo de 2017. Esto ha sido posible porque en el primer trimestre de 2016 la compañía perdió 8,3 millones de euros, mientras que en los tres primeros meses ha ganado 97,95 millones de euros, más incluso que en todo 2016.

A los precios actuales de alrededor de 12 €, el PER calculado según el beneficio por acción de 2016 es de 41. Sin embargo, utilizando el dato más actualizado, el PER se reduce a 17,75.

Acerinox se ha visto favorecido por un incremento significativo en la actividad y por un fuerte aumento de los precios del acero inoxidable, lo que ha dado como resultado que la cifra de negocio del primer trimestre de este año haya sido un 31% más alta que en el mismo período del año pasado.

Un dato relevante es que el margen sobre ventas ha alcanzado el 15,3%, el nivel más alto desde el segundo trimestre de 2007, justo antes de la crisis financiera, que afectó de lleno al precio de las materias primas industriales. Este margen se da con precios del acero muy por debajo de los niveles de 2007. Acerinox indica que esto prueba la gran mejoría de competitividad lograda por  la empresa.

La deuda financiera neta al final de marzo de 2017 era de 601 millones de euros, menor a la que había al final de 2016, que era de 620 millones de euros. La proporción entre la deuda financiera neta y el beneficio operativo se reduce justo la mitad, pues pasa de 4 veces al final de 2016 a 2 veces en marzo de 2017.

Acerinox repartirá un dividendo de 0,45 €, en un pago único en el próximo mes de julio, correspondiente al ejercicio 2016. Este importe es superior al beneficio por acción, de modo que una parte del dividendo se pagará a cargo de reservas. Tras cuatro ejercicios de dividendos flexibles (posibilidad de cobrar la remuneración en acciones), la empresa vuelve al pago en efectivo.

 

El ratio PER de las acciones de ArcelorMittal

ArcelorMittal, empresa que cotiza en el IBEX 35, hace efectivo hoy jueves 18 de mayo una operación de reagrupación de acciones o contrasplit en una proporción de tres a uno. Esto significa que el número de acciones se divide por tres y obliga a ajustar la cotización de mercado. Ayer 17, los títulos cerraron a 6,655 €, de modo que el precio ajustado por contrasplit para ese día es de 19,97 €.

Varios portales de bolsa muestran una revalorización del 200% de las acciones (o sea que su precio se multiplica por tres). Eso es porque no han ajustado todavía el precio de cierre del día anterior. Tampoco en la página web corporativa de la compañía se ha procedido a hacer el oportuno ajuste.

Los contrasplits no son operaciones usuales. Son mucho más frecuentes los splits o desdoblamientos de nominal, que consisten en dividir el valor nominal por un número determinado y en multiplicar la cantidad de acciones por el mismo número.

ArcelorMittal está domiciliada en Luxemburgo y sus acciones cotizan en las bolsas de Madrid, París, Amsterdam, Luxemburgo y Nueva York. El día 12 de mayo, presentó sus resultados del primer trimestre de 2017, los cuales indican que prosigue la recuperación en beneficios después de años de pérdidas. El beneficio operativo fue de 1.576 millones de dólares y el beneficio neto atribuido, de 1.002 millones, mientras que en el primer trimestre de 2016 ambas magnitudes fueron de 275 millones y unas pérdidas de 476 millones respectivamente.

El cálculo del ratio PER  (precio dividido por el beneficio por acción) de ArcelorMittal en el mercado europeo presenta una dificultad especial, ya que la empresa publica sus estados financieros en dólares pero cotiza en euros. Con el contrasplit, el cálculo se hace un poco más complicado aún.

En 2016, el beneficio por acción informado por ArcelorMittal fue de 0,62 $. Las acciones efectivamente en circulación alcanzaron la cifra de 3.066 millones de títulos (3.071 milliones incluyendo los títulos con efectos potencialmente dilutivos). Por tanto, el beneficio por acción efectivo diluido fue de 0,55 $. A finales de 2016, el euro estaba a 1,0525 $, lo que resultó en un beneficio por acción en euros de 0,523 unidades. El 31 de marzo de 2017, las acciones de la compañía cerraron a 7,88 € en el mercado español, así que su ratio PER fue de 15,07.

Tras la publicación de resultados del primer trimestre, el beneficiio neto atribuido acumulado en los últimos doce meses (de marzo de 2016 a marzo de 2017) ha sido de 3.197 millones de dólares. Debido al contrasplit, el número de acciones en circulación ha pasado a ser de 1.022 millones (1.024 millones incluyendo acciones dilutivas).  Esto resulta en un beneficio por acción diluido de 3,12 $ y de 2,80 € (teniendo en cuenta que el euro cotiza actualmente a 1,114$). A un precio de 19,50 € en la bolsa española, el PER es de 7.

Sin el contrasplit, las acciones estarían a 6,50 € y el beneficio por acción sería de 1,04 $ y su equivalente en euros, de 0,933 €.

Qué hacer si te has perdido la reciente subida de la bolsa

Los inversores que estaban en bolsa antes de las elecciones presidenciales francesas del 23 de abril se jugaban la posibilidad de una debacle: la que se hubiera desencadenado si los dos candidatos más votados hubiesen sido Marine Le Pen, de la extrema derecha antieuropea, y Jean Luc Mélenchon, de la extrema izquierda antieuropea. No faltó mucho para ello. El candidato más votado en la primera vuelta, el centrista Emmanuel Macron, obtuvo el 24% de los votos, mientras que Marine Le Pen obtuvo el 21% de los sufragios, François Fillon el 20% y Jean Luc Mélenchon el 19,6%. En Francia, los dos candidatos con más apoyo se disputan la presidencia en unas segundas elecciones.

Por tanto, haber estado fuera del mercado hasta ese día equivalía a no estar dispuesto a asumir el riesgo de una Francia capitaneada por un jefe de estado contrario a las instituciones europeas, circunstancia que no solo habría provocado un desplome en las bolsas occidentales sino también el inicio de un nuevo ciclo bajista.

Una vez eliminado el principal riesgo que afrontaban las bolsas europeas, pero dada la importante revalorización que estas acumulan, muchos pueden preguntarse si vale la pena ahora comprar acciones o si ya han llegado demasiado tarde.

Hasta el día de las elecciones el IBEX 35 acumulaba una subida del 20,6% desde el 2 de diciembre de 2016. Esta revalorización se justifica debido a la significativa mejoría de los resultados y de la salud financiera de las entidades que componen el índice selectivo. En las dos semanas transcurridas desde la primera vuelta de las elecciones francesas, el IBEX 35 se ha revalorizado un 7% adicional.

Por justificadas que estén las subidas, las caídas de mayor o menor magnitud forman parte de la dinámica de la bolsa. En este sentido, el IBEX 35 lleva ya 22 semanas sin corregir siquiera un 5%, lo cual se sale de la normalidad. Desde 2007, el período más largo sin una caída del 5% había sido de 17 semanas (entre el 24 de junio y el 21 de octubre de 2013). La probabilidad estadística de una corrección moderada es, pues, elevada. Sin embargo, en condiciones normales es improbable que el IBEX caiga por debajo del nivel al que cerró el día previo a las elecciones francesas (10.377 puntos).

Apostar por una vuelta a los 10.000 puntos es apostar por un suceso improbable ya que ahora ha desaparecido la incertidumbre que existía cuando el IBEX estaba a ese nivel. Sin embargo, a muchos el valor actual de más de 11.000 puntos puede darles vértigo.

En esta situación, un inversor que esté deseando invertir en bolsa pero todavía esté indeciso, tiene tres alternativas. La primera es asumir que debe pagar un precio más alto por las acciones porque en su momento no aceptó la incertidumbre que representaba una presidencia francesa contraria al euro. A cambio, ahora puede invertir en un contexto de menor riesgo. Lo mismo vale si la razón para mantenerse al margen del mercado bursátil era la falta de claridad que había respecto a los estados financieros de las empresas antes de febrero de 2017.

La segunda alternativa es esperar una corrección, por ejemplo hacia los 10.500 puntos, que supondría una caída del 5% respecto de los 11.135 puntos del 5 de mayo. Si bien es un hecho probable, el problema es que si dicha corrección no tiene lugar, uno puede encontrarse en el futuro comprando acciones a precios todavía más altos.

De cualquiera de las maneras, se está asumiendo un riesgo. Si se compra ahora, el riesgo es perder la oportunidad de comprar más barato. Si se espera, el riesgo es comprar más tarde a precios más altos. Hay que elegir cuál de los dos riesgos es preferible.

La tercera alternativa es abstraerse de las condiciones del mercado y del nivel alcanzado por los índices y fijarse únicamente en valores individuales. Si uno cree que unas acciones son ahora mismo una buena inversión, no hay razón para demorar la compra.

 

Seis valores acaparan la mitad del mercado

Los inversores que realizan operaciones frecuentes deben tener en cuenta el volumen de negociación de los valores, ya que en ocasiones puede haber dificultades para vender las acciones poco líquidas y sobre todo para hacerlo a un precio adecuado.

A lo largo del mes de enero de 2017, el mercado continuo negoció un total de 55.634 millones de euros, de los que 52.540 millones de euros correspondió a los valores del IBEX 35. Es decir, los 35 valores del principal índice concentraron el 94,4% de la contratación, mientras que el conjunto de los 115 valores restantes solo supuso un 5,6% del efectivo total negociado.

El volumen medio diario negociado en euros en el período de seis meses de agosto de 2016 a enero de 2017 fue de 2.079,6 millones de euros, de los cuales 1.878,4 millones correspondió a los valores del IBEX 35, o sea el 90,3% del total. Sobre un total de 150 valores, seis (Banco Santander, BBVA, Telefónica, Inditex, Iberdrola y Repsol) acapararon el 55% de la negociación del mercado.

La tabla siguiente ordena los 150 valores del mercado continuo según su media diaria de contratación en euros en el período de seis meses indicado. Las constructoras OHL y Sacyr siguieron estando entre los valores más negociados a pesar de haber salido del IBEX 35 en julio de 2016.

La segunda tabla se limita a los valores del IBEX 35. Vemos que los dos grandes bancos concentraron el 30,4% del volumen negociado por los valores del selectivo.

 

Clara mejoría de los balances de las empresas del IBEX 35

Una vez concluido el período de presentación de estados financieros para las empresas del IBEX 35 (salvo Inditex, que publica balances en marzo), se observa una franca mejoría en la salud financiera de dichas entidades.

He seleccionado siete criterios clave para cuantificar esta positiva evolución en las empresas no financieras del selectivo respecto a 2015, que quedan resumidos en el cuadro siguiente.

mejoria_ibex35

En primer lugar, vemos que en 2016 todas y cada una de las 27 empresas no financieras del IBEX 35 presentaron un beneficio por acción (BPA) positivo, mientras que en 2015 fueron 23. ArcelorMittal, Indra y Repsol han pasado a obtener ganancias en 2016. La cuarta empresa que perdió dinero en 2015, Fomento de Construcciones y Contratas, ya no forma parte del IBEX 35. Si incluimos entidades financieras, solo Banco Popular presentó pérdidas.

Más notable es el incremento en el número de empresas con beneficio neto recurrente positivo (según mi propia metodología de cálculo), pues pasa de 19 a 26. Solo Acciona, cuyo beneficio se debió en gran parte a plusvalías por ventas de inmovilizado, presenta un valor negativo.

La mejoría más significativa se produce en el número de empresas con una ROA (rentabilidad sobre el activo) superior al 3%, pues pasa de 13 a 21. En cuanto a las empresas con una ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) superior al 6%, 23 cumplieron este criterio según los balances de 2016 mientras que en 2015 solo fueron 15.

Las empresas del IBEX 35 mejoran también de forma sustancial en solvencia. El ratio que relaciona la deuda financiera neta con el beneficio de explotación nos indica una clara reducción del endeudamiento relativo: si en 2015 hubo 15 entidades con un ratio inferior a 7, en 2016 fueron 22. Por otro lado, el número de empresas que tuvo que destinar menos de la tercera parte del beneficio de explotación a pagar intereses de la deuda financiera pasó de 16 a 21.

Por último, si comparamos el ratio clave de rentabilidad de la ROCE con el coste de la deuda (calculado como el cociente entre los gastos financieros y la deuda financiera media), vemos que en 2015 solo hubo 13 empresas cuya ROCE superó en 3% al coste de su deuda mientras que en 2016 hubo 17. Si bien la evolución es evidentemente positiva, hay que señalar que todavía diez empresas del IBEX no generan una rentabilidad suficiente en relación a lo que les cuesta endeudarse, aspecto en el que el IBEX 35 muestra todavía debilidad. Sin embargo, es de esperar que en 2017 prosiga la recuperación.

A lo largo de esta semana iré actualizando las tablas relativas a los beneficios por acción (estándar, base y recurrente) para todas las sociedades del IBEX 35, así como las tablas de rentabilidad corporativa y solvencia de las empresas no financieras del selectivo.

 

Las cuentas de Mediaset en 2016

mediaset_logoMediaset es un grupo de comunicaciones que aglutina los canales de televisión Telecinco, Cuatro, Divinity, Boing, Factoría de Ficción, Energy y Be Mad, además de empresas relacionadas con la publicidad y la producción audiovisual.

Casi todos los ingresos proceden de la publicidad

La sociedad obtiene casi todos sus ingresos de la publicidad. De los 992 millones de euros de ingresos de explotación de 2016, 927 millones procedieron de este apartado. Otros 39,4 millones de euros se debieron a la recaudación de las tres películas producidas por Mediaset a lo largo del año. El resto de ingresos procede de Internet, el juego y la venta de derechos de emisión.

Eficiencia en gastos

A pesar de explotar dos canales más que en 2010, el grupo ha conseguido reducir los costes operativos de los 969,44 millones de euros de 2010 a los 759,55 millones de euros de 2016. Los costes operativos están formados principalmente por gastos de personal, proveedores, alquileres y amortizaciones. En el caso de Mediaset, una parte importante (el 27% en 2016) corresponde a la adquisición de derechos de emisión, en particular de acontecimientos deportivos.

Creación de valor mediante la cancelación de acciones propias

En 2016, Mediaset redujo un 8% el número de acciones del capital social, que pasó de 366,2 millones a 336,7 millones, tras cancelar 29,5 millones de títulos que tenía en autocartera. En el año 2015 ya redujo su capital en 40,7 millones de títulos. En los últimos dos años, pues, el número de acciones ha sido minorado en un 17,2%.

Esta es una manera de crear valor para el accionista ya que al ser más escasas, las acciones tienen más valor en relación a los beneficios.

En 2017, Mediaset prevé continuar con esta política y ha anunciado que comprará acciones propias por un valor máximo de 100 millones de euros. Dado el precio actual de 11€ de los títulos en bolsa, esta inversión en autocartera permitiría la adquisición de un 2,7% del capital.

Beneficio por acción y PER

La compañía obtuvo un beneficio neto atribuible de 171 millones de euros, un 2,9% más que en 2015. Supone un beneficio por acción de 0,508 €. A un precio de 11 €, el PER resultante es de 21,7.

Según Mediaset, el beneficio por acción fue de 0,522 € porque tiene en cuenta el beneficio neto ajustado, que excluye el efecto del cambio fiscal del impuesto de sociedades.

Dividendo a repartir en 2016

Mediaset repartirá todo su beneficio como dividendos. Obtuvo un beneficio por acción de 0,522 €, según el cálculo de la propia compañía, y repartirá 0,522 € por acción. De este importe, 0,437 € será un dividendo ordinario a cargo de resultados y 0,085 € un dividendo extraordinario a cargo de reservas de libre disposición. Desde un punto de vista contable, repartirá el 83,7% del beneficio mientras que el resto del dividendo irá a cargo de reservas. En la práctica, repartirá un importe equivalente a los beneficios del año.

Sin problemas de deuda

Mediaset no tiene problema alguno de deuda financiera. De hecho, su deuda financiera neta (deuda financiera menos efectivo y equivalentes de efectivo) es negativa. Por otro lado, los gastos financieros netos solo supusieron un 0,2% del beneficio de explotación.

Rentable pero poco capitalizada

Mediaset informa de que su flujo de caja libre fue de 242,5 millones de euros, una mejora del 10,9% respecto 2015.

La ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) de Mediaset suele ser una de las más elevadas del IBEX 35. En 2016 fue del 22,5%. Sin embargo, hay que tener en cuenta que al repartir la mayor parte de su beneficio como dividendos, es una compañías que acumula poco capital, de modo que el dato, si bien indica una empresa rentable, no es del todo comparable con el de otras compañías que son capaces de mantener una ROCE elevada a pesar de reinvertir una parte sustancial de su beneficio, como es el caso de Inditex.