El Banco Santander ha declarado pérdidas históricas de 10.798 millones en el primer semestre de 2020 por depreciaciones del fondo de comercio de algunas de sus filiales, que han entrado en números rojos debido a la crisis sanitaria. En el pasado, el banco cántabro pagó por esas filiales un precio superior al que valen actualmente, diferencia que ha cargado contra resultados. Al mismo tiempo, ha tenido que depreciar activos por impuestos diferidos ya que en una situación de ausencia de beneficios no pueden ser aplicados.
Las pérdidas han supuesto una caída interanual del patrimonio neto atribuido a la sociedad del 16,6%, de los 98.629 millones € de junio de 2019 a los 82.262 millones €. Sin embargo, el valor contable ha caído menos, un 7%, de los 4,30 € a los 4,00 €. El Santander calcula el valor contable como los recursos propios tangibles por acción, que es la cantidad que cada accionista recibiría en caso de liquidación del banco.
El beneficio neto ordinario, que no tiene en cuenta depreciaciones contables de activos, fue positivo en 1.908 millones €, de los que 1.531 millones obtenidos en el segundo trimestre y 377 millones en el primero.

Sin embargo, en el primer trimestre de 2020, el banco había declarado 1.977 millones € de beneficio neto ordinario, de modo que ha revisado a la baja esta magnitud en 1.600 millones €. En el informe semestral no he hallado aclaración a tal ajuste.

En términos interanuales (junio de 2019 a junio de 2020) el beneficio neto acumulado fue negativo en 8.108,5 millones € (-0,488 € por acción) y el beneficio neto ordinario, de 5.520,1 millones € (0,332 € por acción). Hace tres años, en junio de 2017, el beneficio por acción interanual fue de 0,431 €. En diciembre de 2007, cuando la acción cerró a 14,79 €, fue de 1,32 €.

Dividendo previsto
El Banco Central Europeo ha pedido a los bancos no pagar dividendo con cargo a los resultados de 2020. El Santander se propone pagar 0,10 € por acción a través de una ampiación liberada, sin que se sepa aún si habrá la posibilidad de recibir un pago en efectivo. Este importe sería menos de la mitad de los 0,23 € abonados a lo largo de 2019.


El beneficio neto de Endesa aumentó un 45% en el primer semestre de 2020 frente al mismo período de 2019, hasta los 1.128 millones €. SIn embargo, esta cantidad incluye una partida de 267 millones € por el efecto neto de una reversión de provisiones, debida a la aplicación del nuevo convenio colectivo, y de nuevas provisiones para futuras reestructuraciones de personal. Sin dicha partida, el beneficio neto habría sido de 861 millones €, un 11% más, a pesar de que la demanda de electricidad cayó un 7,4%.


Repsol ha sido una de las compañías más afectadas por la pandemia debido a los efectos de esta sobre la demanda mundial de hidrocarburos, que provocó una caída histórica del precio del gas y el crudo. La petrolera ha declarado pérdidas de 2.484 millones € en el primer semestre.

Dentro de su apuesta por convertirse en una “compañía cero emisiones“ en 2050, en abril de 2020 Repsol creó Solmatch, un nuevo servicio que fomenta el autoconsumo de energía renovable en España a partir de placas solares instaladas en los tejados de edificios en núcleos urbanos.
A diferencia de Naturgy, cuyos resultados del primer semestre se vieron negativamente impactados por la crisis sanitaria y el cambio del marco regulatorio, Iberdrola consiguió aumentar su beneficio neto un 12% en el primer semestre de 2020, hasta los 1.844,9 mlllones €, a pesar de que la demanda de electricidad cayó un 7,7% en el período y del aumento de la morosidad en el pago de las facturas. Esto último obligó a la compañía a incrementar sus provisiones.
La compañía indica que mejoró su eficiencia operativa debido a la contención de gastos y los planes de eficiencia implantados en 2019. El gasto operativo neto fue el 25,8% de su margen bruto, frente al 26,1% de junio de 2019. Iberdrola define el gasto operativo neto como el coste de personal menos los gastos de personal activados, más los servicios exteriores menos otros ingresos de explotación. El margen bruto es la diferencia entre los ingresos y los aprovisionamientos (los costes variables de obtener esos ingresos).





















El dividendo de Siemens-Gamesa es uno de los que más se ha demorado este año como consecuencia de la pandemia. La Junta General de Accionistas estaba prevista para el 26 de marzo de 2020 pero ha sido aplazada al 22 de julio.







































