Los resultados de DIA en 2017

Las acciones de la cadena de supermercados DIA (Distribuidora Internacional de Alimentación) salieron a cotizar a bolsa el 4 de julio de 2011 a un precio de 3,50 € aunque cerraron la sesión a 3,20 €. Los títulos fueron muy rentables en 2012 y 2013 pero en los cuatro últimos años han dado rentabilidad negativa cada ejercicio. En términos acumulados, su rentabilidad ha sido similar a la del IBEX 35 con dividendos.

Las ventas cayeron ligeramente respecto 2016, un 0,5% mientras que el gasto de proveedores aumentó un 0,6%, lo que significa que DIA tuvo que reducir márgenes, ya de por sí muy ajustados. DIA se refiere a dicha reducción de márgenes como “inversión en precio“, es decir la reducción de precios con el fin de incrementar las ventas. El resultado operativo cayó mucho más que las ventas, un 20,1%, debido principalmente a un aumento en las amortizaciones y a los deterioros del inmovilizado.

El consejero delegado, Ricardo Currás, ha afirmado que “la decisión de mantener el liderazgo en precios en España ha impactado en nuestros márgenes, que no han podido ser compensados por los esfuerzos en ahorro de costes y beneficios provenientes de nuestras alianzas comerciales.“

A medida que descendemos por la cuenta de resultados, el deterioro respecto a 2016 se hace más patente. El beneficio bruto cayó un 28%, considerablemente más que el operativo, a causa de un resultado financiero más desfavorable. La caída del beneficio neto atribuido fue aún mayor, del 37%, debido a una mayor tasa impositiva y a un resultado negativo de operaciones interrumpidas superior al de 2016.

El beneficio por acción cayó de 0,28 € a 0,18 € en 2017, el mismo valor que en 2010. DIA ha anunciado un dividendo de 0,18 € a cargo de 2017, por lo que el pay-out será del 100%.

El margen operativo fue de solo el 2,86%. Es decir, de cada 100 € de ingresos, solo logró 2,86 € de beneficio operativo. El margen de beneficio (beneficio bruto / ingresos) fue del 2,16%. DIA compensa su bajo margen con una elevada rotación (ingresos en relación al activo), que fue del 238%. La ROA (rentabilidad sobre el activo) fue de un escaso 5,14%, resultado al que también llegamos si multiplicamos el margen de beneficio por la rotación.

La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) fue muy alta, del 33,6%, pero no debe llevar a engaño, pues la empresa tiene escasez de recursos propios y además se descapitalizó en 2017: su patrimonio neto atribuido cayó un 17%, lo que hizo que su valor contable pasara de 0,63 € a 0,52 €. A un precio de 4 €, la relación precio-valor contable es de 7,7 veces, muy por encima de lo que es habitual en sociedades cotizadas. La ROCE fue del 14,46%, apropiada dado un coste de la deuda del 4,55%, aunque poco representativa por el mismo motivo que acabo de indicar.

El ratio de endeudamiento (medido como la relación entre la deuda financiera neta y el beneficio operativo) subió de 3,3 veces en 2016 a 4,2 veces en 2017, muy alto para una empresa con un margen de beneficio tan escaso.

DIA: ocultar información no evita el declive (10 mayo 2018)

 

 

Los resultados de IAG en 2017

Las acciones de Iberia cotizaron por última vez el 20 de enero de 2011 a 3,42 € y empezaron a cotizar como IAG (sociedad producto de la fusión entre Iberia y British Airways) el 24 de enero siguiente, cerrando ese día a 3,31 €. En virtud de los acuerdos de la fusión, los accionistas de Iberia recibieron 1,0205 acciones de IAG (por ejemplo, un accionista con 10.000 títulos de Iberia hubiera recibido 10.205 títulos de IAG).

La aerolinea ha sido uno de los valores más rentables de la bolsa española. Cien euros invertidos en sus acciones al final de 2006 se habrían convertido en 309,19 € neto de impuestos frente a solo 109,8 € si se hubieran invertido en el IBEX 35 con dividendos netos. El 23 de febrero acumulaban una caída en 2018 del 7,60%.

El beneficio neto atribuido fue de 2.000,2 millones de euros en 2017, un 3,6% más que en 2016. El beneficio por acción básico fue de 0,958 € pero al existir 90,8 millones de acciones con efectos dilutivos, el beneficio por acción diluido (el relevante para el accionista), fue 0,926 €.

IAG utiliza una medida alternativa del beneficio por acción como indicador clave para evaluar su desempeño, el beneficio ajustado por acción. Define como beneficio ajustado la suma del beneficio neto atribuido más las partidas excepcionales más los intereses de los bonos convertibles en acciones, que en 2017 fue de 2.240 millones de euros, frente a 1.995 millones en 2015 y 1.543 millones en 2015. El beneficio por acción ajustado diluido tiene en cuenta las acciones que se crearán por la conversión en acciones de dichos bonos convertibles. La magnitud fue de 1,028 €, un 14% más que los 0,902 € conseguidos en 2016.

IAG presenta buenos ratios en todos los aspectos. La rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) fue del 18,24% mientras que el coste de la deuda fue de solo el 3,34%, siendo el margen entre ambas variables muy amplio. La deuda financiera representa únicamente 1,6 veces el beneficio operativo. Los beneficios de 2017 fueron de calidad, siendo el beneficio por acción recurrente (que incluye las acciones dilutivas) de 0,90 €, muy próximo al beneficio por acción diluido estándar.

Sin embargo, este tipo de compañías no suele alcanzar valoraciones elevadas debido a su alta vulnerabilidad a diversos factores de riesgo, en particular, de seguridad (accidentes y atentados), laborales (huelgas) y de mercado (fluctuaciones del precio del petróleo, elevada competencia). Por este motivo, lo prudente es no pagar más de 8 veces su beneficio por acción.

La empresa prevé un incremento de su beneficio operativo en 2018 si los precios actuales del petróleo y los tipos de cambio se mantienen en los niveles actuales.

IAG ha propuesto un dividendo de 0,27 € a cargo del ejercicio 2017. El 30 de noviembre de 2017 descontó 0,125 € de dividendo a cuenta, por lo que en 2018, previsiblemente en junio, pagará 0,145 € de complementario.

 

Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica (artículo en Rankia)

El 4 de abril de 2016 escribí un artículo titulado Telefónica vale 3 euros. Entonces las acciones valían 9,5 € mientras que el pasado 15 de febrero tocaron los 7,45 €, una minusvalía superior al 20%. En aquellas fechas, la compañìa cerró un ciclo, pues el 8 de abril de 2016 nombró nuevo presidente ejecutivo a José María Alvarez-Pallete, en sustitución de César Alierta tras 16 años en el cargo.

Telefónica se ha convertido sin duda en uno de los grandes misterios de la bolsa española, por las siguientes razones:

Leer la continuación del artículo en Rankia

 

Los resultados de Iberdrola en 2017

Iberdrola obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.804 millones de euros, lo que supone un beneficio por acción de 0,44 € (0,45 € si se tiene en cuenta la prevista amortización del 3% del número de acciones del capital social). Como puede verse en la tabla siguiente, es prácticamente el mismo que en 2006.

Los resultados se vieron impactados negativamente por una climatología muy adversa en 2017 para la producción de electricidad. La falta de lluvias obligó a recurrir en mayor medida a fuentes energéticas más caras, como el carbón y los ciclos combinados.

Las acciones de la eléctrica valían 8,28 € al final de 2006 mientras que cerraron 2017 a 6,46 €. A pesar de esa minusvalía del 22% y gracias al elevado rendimiento por dividendo de las acciones, cien euros invertidos en diciembre de 2006 habrían crecido a 122,31 € en diciembre de 2017 (neto de impuestos), que es más de lo que se habría obenido en el IBEX 35 con dividendos netos.

El 24 de agosto de 2017, la compañía cerró la integración de sus participadas brasieñas Neoenergia y Elektro, creando una empresa líder en Brasil en redes y energías renovables. La cuenta de resultados solo recoge la aportación de dicha empresa a partir de agosto.

La reforma fiscal en Estados Unidos aportó un resultado positivo no recurrente de 1.284 millones de euros, que se aprovechó para compensar otros resultados negativos no recurrentes, como el saneamiento del negocio del gas en aquel país. La fusión de Gamesa con la división eólica de Siemens aportó 291 millones de euros no recurrentes. En total, los resultados no recurrentes positivos fueron de 1.544 millones de euros, y los negativos de 1.445 millones de euros, siendo la diferencia de 99 millones.

Los ingresos aumentaron un 8,7% pero el beneficio de explotación u operativo descendió un 42,1% debido al fuerte aumento de los gastos operativos (un 20,3%), en particular los gastos de personal, y sobre todo a un incremento de las provisiones (173,1 millones en 2016 vs. 1.422,5 millones en 2017) por el saneamiento del negocio del gas en Estados Unidos y el impacto, en este caso negativo, de la reforma fiscal en dicho país sobre el valor del negocio de renovables.

La deuda financiera neta se incrementó en unos 3.000 millones de euros, siendo la causa principal la integración de Neoenergia, que añadió 2.817 millones de euros a esta partida. Debido a la caída en el beneficio de explotación, el ratio que relaciona la deuda financiera con el beneficio operativo se dispara de 6,6 veces en 2016 a 12,6 veces en 2017. A pesar de que los gastos financieros bajaron un 4,4%, la proporción del beneficio operativo destinada a pagar intereses de la deuda casi se duplicó, pasando del 19,3% en 2016 al 34,5% en 2017, debido a la caída del beneficio operativo.

No obstante, hay que tener en cuenta que la caída del beneficio operativo obedece a elementos no recurrentes. También es preciso considerar que Iberdrola ha consolidado la deuda total de Neoenergía, por valor de 2.817 millones de euros, mientras que solo recoge la aportación del beneficio operativo de la filial brasileña al grupo desde el 24 de agosto de 2017.

El beneficio antes de impuestos cayó un 48% pero créditos fiscales de 1.397 millones de euros permitieron un ligero aumento del 3,7% en el beneficio neto.

Iberdrola pagó un dividendo de 0,177 € en julio de 2017 como complementario de 2016 y otro de 0,14 € (a través de la modalidad de Dividendo Flexible) en enero de 2018, por lo que el dividendo pagado en los últimos doce meses ha sido de 0,317 €. A un precio de 6 €, el rendimiento bruto por dividendo es del 5,28%.

Tras la ampliación de capital de enero de 2018 para pagar en acciones parte del dividendo a cuenta de 2017, el capital social está dividido en 6.438 millones de acciones. Sin embargo, de acuerdo con el Plan 2016-2020 Iberdrola se ha comprometido a dejar el número de acciones de su capital en 6.240 millones, por lo que amortizará 198,7 millones de títulos. Teniendo en cuenta esto, el beneficio por acción efectivo de 2017 fue de 0,449 €.

 

Los resultados de Telefónica en 2017: mejoría con matices

La situación financiera de Telefónica mejoró en 2017 por vez primera desde 2013, lo que podría marcar un punto de inflexión en la negativa evolución de las acciones en bolsa.

Si bien la cifra de negocios cayó ligeramente, los gastos de personal fueron un 15% inferiores a los de 2016 debido a las reducciones de plantilla, lo que permitió incrementar el beneficio de explotación un 24%. La plantilla promedio fue de 125.371 personas en 2017, un 5,1% menos que en 2016.

Las acciones de Telefónica han dado rentabilidad negativa en siete de los últimos once años. Cien euros invertidos en los títulos de la operadora al final de 2007 se habrían convertido en 88,9 € al final de 2017, mientras que la misma cantidad invertida en una cesta de acciones representativa del IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

La deuda financiera neta se redujo de los 56.624 millones de euros de 2016 a los 50.553 millones de euros de 2017. En tanto que el beneficio de explotación se incrementó de manera significativa, el ratio de solvencia que relaciona la deuda fianciera neta con el beneficio de explotación mejoró de forma muy significativa, pasando de 10,4 veces a 7,4 veces, todavía elevado pero más aceptable.

Telefónica da una cifra de 44.230 millones de euros para la deuda financiera neta porque deduce 2.154 millones de euros de activos financieros corrientes y 2.812 millones de euros de instrumentos financieros derivados de activo a largo plazo, entre otras partidas. Mi cálculo se basa en el procedimiento estándar que suele utilizarse para todas las empresas no financieras (la suma de los pasivos financieros menos el efectivo y los equivalentes de efectivo).

Los gastos financieros se redujeron en algo más de mil millones de euros debido a la caída del coste de la deuda en divisas europeas y latinoamericanas. La proporción de dichos gastos en relación al beneficio operativo cayó de un peligroso 45,9% a un mucho más razonable 32% en 2017. Es el primer ejercicio desde 2013 en que esta proporción se sitúa en niveles aceptables.

En el lado negativo, el patrimonio neto atribuido volvió a reducirse, algo ya habitual en la compañía, en gran parte debido a sus desorbitados dividendos. Dicha magnitud alcanzó los 16.920 millones de euros mientras que en 2015 era de 21.135 millones de euros.

El valor contable por acción pasó de los 3,60 € de 2016 a los 3,26 € en 2017. Fue de 4,25 € en 2015.

La reducción de los gastos de personal y de los gastos financieros fueron las claves del fuerte incremento del beneficio neto atribuido, que fue del 32%. El beneficio por acción fue de 0,56 €. La cifra es menor a la que resulta de dividir el beneficio neto atribuido por el número de acciones del capital social (que daría 0,603 €) porque existe un elevado número de títulos con efectos dilutivos. La compañía no ha publicado aún el informe anual del ejercicio pasado, por lo que no sabemos la cantidad exacta.

La operadora pagará el dividendo complementario de 2017 en junio de 2018 por un importe de 0,2 €. En diciembre de 2017 pagó el dividendo a cuenta del mismo ejercicio por una cantidad similar. Ha anunciado que el dividendo a cargo de 2018 será también de 0,40 €, por lo que a los precios actuales el rendimiento por dividendo es del 5%. Dicho pago se realizará en dos tramos, el primero en diciembre de 2018 y el segundo en junio de 2019, ambos de 0,20 €.

El pay-out (porcentaje de distribución de los beneficios) sigue siendo alto: 0,40 € de dividendo de un beneficio por acción de 0,56 €, lo que representa un 71%. No obstante, supone una reducción significativa respecto a años anteriores, en los que el dividendo fue incluso superior al beneficio.

El reto que se le plantea ahora a Telefónica es mejorar resultados a partir de un incremento de la cifra de negocios y no solo por la vía de la reducción de gastos. Sin embargo, la previsión de la empresa para 2018 es de un aumento de los ingresos de un 1%, por lo que deberá continuar reduciendo costes si no quiere decepcionar al mercado.

Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica

 

 

Los resultados de Enagás en 2017

El beneficio neto de Enagás aumentó un 17,6% en 2017 gracias en gran parte a la consolidación de GNL Quintero, de la que posee el 45,4% del capital. Sin la aportación de su participada chilena, el incremento habría sido del 4,9%.

El beneficio por acción fue de 2,06 €, lo que implica que a los precios actuales (20,68 €) el ratio PER es prácticamente de 10 veces. No obstante, en 2018 la compañía prevé un beneficio neto de 443 millones de euros, lo que supondría un beneficio por acción de 1,85 €. El PER estimado es pues de 11,2 veces.

El dividendo a cargo de 2018 previsto es de 1,53 €, de modo que el pay-out (porcentaje de distribución del beneficio) sería del 83% (frente al 71% de 2017 y el 81% de 2016).

Las acciones de Enagás han sido una de las más rentables del IBEX 35 desde 2006. SIn embargo, actualmente se encuentran a un precio similar al de final de 2007, a pesar de que en la década transcurrida su dividendo se ha multiplicado por tres.

En diciembre de 2017 la compañía titulizó los derechos de cobro del défcit de tarifa por valor de 355 millones de euros. Gracias a ello sacó esa deuda de su balance y cedió los derechos sobre la misma a un consorcio de siete bancos. En el conjunto del ejercicio redujo su deuda financiera en 725 millones de euros pero al consolidar GNL Quintero ha tenido que asumir 644 millones de euros de deuda de esta empresa. La deuda financiera neta disminuyó ligeramente, de los 5.297 millones de euros de 2016 a los 5.071 millones de 2017. Sin embargo, el ratio de endeudamiento se redujo de forma considerable gracias al elevado aumento del beneficio de explotación derivado de la integración de GNL: fue de 8,1 veces en 2016 y de 6,9 veces en 2017.

La ROA (rentabilidad del activo) pasó del 5,86% al 6,59% y la ROCE (rentabilidad del capital empleado) del 7,63% al 8,47%. En contrapartida, el coste de la deuda financiera aumentó del 2% al 3,3%, de modo que disminuyó el margen entre la ROCE y el coste de la deuda, del 5,63% al 5,21%, un valor algo justo (el de Red Eléctrica es del 8,68%).

Enagás ha propuesto un dividendo de 1,46 € para este año. A los precios actuales supone un rendimiento bruto por dividendo del 7,05% y del 5,72% neto.

Los resultados de Red Eléctrica en 2017

Red Eléctrica incrementó su beneficio neto atribuido un 5,1% en 2017, dentro de las expectativas. El beneficio por acción se situó en 1,238 €, por lo que al precio de cierre del 19 de febrero de 2018 (16,13 €) el ratio PER es de justo 13 veces, que está por debajo de su media histórica, como puede verse en la tabla siguiente.

La compañía de transporte de electricidad ha sido uno de los valores más rentables del IBEX 35 desde 2006 (ver tabla siguiente).

Si bien la empresa está siendo penalizada en bolsa debido a las expectativas de recortes en los ingresos regulados a partir de 2020, muestra una buena situación financiera en todos los aspectos. La rentabilidad sobre el capital empleado es del 11,14%, igual prácticamente que en 2016, pero se amplía la diferencia entre este ratio y el coste de la deuda, que es del 8,68%, perfectamente adecuada.

La solvencia también es correcta. La compañía solo destinó el 13,8% del beneficio operativo a intereses de la deuda, frente al 15,1% en 2016. La relación entre la deuda financiera neta y el beneficio de explotación es de 5,4 veces mientras que en 2016 fue de 5,8. El ratio es algo elevado pero aceptable dada la recurrencia de los beneficios.

El valor contable se incrementó un 6,5% y la relación precio-valor contable es ahora de 2,8 veces, mientras que al final de 2016 fue de 3,3 veces.

La relación Enterprise Value / Beneficio operativo es de 13,9 veces, que se sitúa por debajo de la media de las empresas no financiera del IBEX 35 al cierre de 2017, que fue de 17,8. Este ratio es una alternativa al PER o relación precio-beneficio. El Enterprise Value es la suma de la capitalización, la deuda financiera neta y el patrimonio neto atribuido a minoritarios.

Beneficios por acción de las 12 primeras compañías del IBEX 35 en publicar resultados

Hasta el momento han publicado resultados 12 de las 35 compañías del IBEX 35. En general, este primer tercio arroja un panorama decepcionante.

La tabla siguiente indica el beneficio por acción en 2017 que he calculado y el informado por la propia sociedad. CaixaBank y Bankinter han publicado informes de resultados sin mencionar el beneficio por acción, y sus cuentas tampoco están disponibles todavía en los registros de la CNMV.

Las disparidades entre esas magnitudes se deben a diferentes metodologías de cálculo. Las cotizadas en bolsa suelen aplicar la NIC (Norma Internacional de Contabilidad) número 33, según la cual el beneficio por acción básico es el cociente entre el beneficio neto atribuido y el número medio ponderado de acciones en circulación, lo que implica restar las acciones en autocartera. De acuerdo con la misma norma, el beneficio por acción diluido, que es el que verdaderamente interesa al accionista, debe tener en cuenta además las acciones con efectos potencialmente dilutivos, en particular acciones que previsiblemente se vayan a crear en el futuro como consecuencia de la conversión obligatoria de bonos en acciones. En sus presentaciones de resultados, las compañías no suelen distinguir entre ambos conceptos, de modo que es difícil saber a cuál se refieren. En las cuentas remitidas a la CNMV, deben ofrecer ambos datos.

En mi metodología, el beneficio por acción es el cociente entre el beneficio neto atribuido y el número efectivo de acciones más las acciones potencialmente dilutivas, cálculo que considero más favorable a los intereses de los accionistas.

ArcelorMittal publica sus cuentas en dólares, de modo que he convertido los datos a euros teniendo en cuenta la cotización euro-dólar al cierre anual.

En la tabla vemos que hay pocas diferencias salvo en Abertis, Bankia y Santander. En el caso de la concesionaria de autopistas, se debe a la elevada autocartera que mantiene la empresa, equivalente a un 8% de su capital social.

Bankia ha considerado el beneficio sin consolidar Banco Mare Nostrum (BMN), que adquirió en junio de 2017 pero cuya fusión no fue materializada hasta enero de 2018. El beneficio ex-BMN fue de 816 millones de euros pero el resultado consolidado fue de 505 millones.

Banco Santander ha informado de un beneficio por acción de 0,404 € al tener en cuenta el número medio ponderado de acciones en circulación y cierto número no especificado de acciones con efectos dilutivos.

La tabla siguiente indica los beneficios por acción informados de 2017 comparados con los de 2016 (los de CaixaBank y Bankinter de 2017 son los calculados por mí debido a la ausencia de los datos correspondientes).

El incremento de CaixaBank se debe a los menores cargos por deterioros de activos. El margen de explotación cayó un 1,8%. Banco Sabadell se benefició de un aparente crédito fiscal sin determinar (no ha publicado aún el informe anual). Su beneficio bruto fue un 16,8% inferior al de 2016. En el caso de Abertis, el resultado de operaciones continuadas cayó un 7,7% pero los intereses minoritarios se redujeron a la mitad, por lo que el balance fue positivo.

De las doce compañías de la tabla, únicamente ArcelorMIttal mejoró en todos los aspectos. Las ventas aumentaron un 20,9% y el beneficio de explotación, un 30,5%. El crecimiento del beneficio neto se vio impulsado también por una menor carga fiscal y por una fuerte reducción del resultado negativo por diferencias de cambio.

 

 

La fórmula del Banco Santander

En sus informes sobre resultados el Banco Santander ofrece gran cantidad de información pero el accionista debe ir a lo suyo: centrarse en aquellas variables que le incumben.

Entre la gran cantidad de métricas ofrecidas, cada año hay un buen número de ellas que indican que la entidad avanza, ya sea hacia sus objetivos estratégicos, una mayor solvencia, una mejora de márgenes, etc. Sin embargo, el valor de la acción sigue un 60% por debajo del que tenía en 2006 y es el mismo que en 2011. Como se indica en la tabla siguiente, 100 € invertidos en acciones del banco a finales de 2006 se habrían convertido en 78,96 € al final de 2017 mientras que si se hubieran invertido en una cesta de acciones representativa del IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

Los tres datos resaltados en primer lugar en el informe de resultados de 2017 son los siguientes:

1) El dividendo en efectivo crece de los 0,17 € de 2016 a los 0,19 € de 2017, lo que supone un aumento del 11,7%. Sin embargo, el dividendo total, que incluye un pago opcional en acciones o efectivo (programa Dividendo Elección), crece de los 0,21 € pagados a cargo de 2016 a los 0,22 € que la entidad ha anunciado para 2017, un aumento del 4,7% (Santander dice que el aumento es del 7% porque ajusta el dividendo de 2016 en función de la ampliación de capital de 2017, una metodología sui generis). Es curioso que se mencione la parte del dividendo pagada en efectivo porque, en realidad, los dividendos pagados en acciones son tan válidos como los pagados en efectivo, pero de eso hablaremos otro día.

2) El TNAV es el Tangible Net Asset Value o Fondos Propios Tangibles por acción, que es la métrica utilizada por el banco para determinar su valor contable por acción. Es el capital más las reservas (o sea los fondos propios en sentido estricto) menos el fondo de comercio y los activos intangibles, todo ello dividido por el número de acciones. Este dato se mantuvo sin variaciones en 4,15 € respecto a 2016. Sin embargo, el valor contable estándar (patrimonio neto atribuido dividido por el número de acciones) cayó un 6%, de los 6,24 € de 2016 a los 5,86 € de 2017.

3) El beneficio por acción (BPA) ordinario se incrementó un 8%, de los 0,429 € a los 0,463 €. Pero desde hace varios años el beneficio ordinario presentado por el Santander no incluye depreciaciones de activos, costes de reestructuración, pérdidas de valor del fondo de comercio y otros saneamientos que las empresas no financieras suelen cargar al beneficio ordinario.

En la cuenta de resultados resumida presentada por la entidad, vemos que el beneficio neto ordinario atribuido fue de 7.516 millones de euros, un 14% más que en 2016. Pero la entidad calculó unos resultados negativos no recurrentes de 1.257 millones de euros, incluyendo una depreciación del fondo de comercio por valor de 603 millones de euros y unos costes de integración por la compra de Banco Popular de 300 millones de euros, que se vieron compensados por plusvalías extraordinarias y la reforma fiscal en Estados Unidos, lo que arrojó un saldo negativo de partidas consideradas no recurrentes de un total de 897 millones de euros. Tras ese cargo, el beneficio neto atribuido ascendió a 6.619 millones de euros, un incremento del 7% respecto a 2016. 

No obstante, lo que interesa a un acconista es el beneficio por acción. Y el número de acciones pasó de 14.582 millones al final de 2016 a 16.136 millones de acciones al final de 2017, un aumento del 10,6%, debido principalmente a la ampliación de capital llevada a cabo para comprar Banco Popular. Banco Santander calcula un beneficio por acción de 0,404 €, que es prácticamente el mismo que en 2015 y 2016 (para el beneficio por acción se tiene en cuenta el número medio ponderado de acciones en circulación durante el ejercicio y una parte de las acciones que se crearán en los próximos años por bonos convertibles, programas de remuneración en acciones para directivos, etc.)

Hemos visto que de un incremento en el beneficio ordinario neto atribuido del 14% hemos llegado a una variación plana del beneficio por acción.

 

 

Mapfre cotiza a su valor contable, ¿es normal?

La aseguradora Mapfre redujo su valor contable de los 2,96 € de 2016 a los 2,80 € en 2017. Actualmente cotiza a 2,73 €: a pesar de dicha reducción, el precio está un 2,5% por debajo de su valor contable. Normalmente las sociedades cotizadas en bolsa tienen un precio superior a su valor en libros, de modo que uno puede preguntarse si esta situación es normal.

Si observamos la evolución del beneficio por acción desde 2007, entenderemos por qué Mapfre no cotiza por encima de su valor contable. Desde 2007 el beneficio por acción se ha reducido un 28%. Desde la salida de la crisis se observa un estancamiento. Es una sociedad que no logra crecer. Lo que es más importante, los inversores no tienen expectativas de que el beneficio por acción vaya a incrementarse de forma sostenida en el futuro.

A pesar de que el precio de las acciones sufrió una minusvalía del 21,6% entre diciembre de 2006 y diciembre de 2017, la rentabilidad acumulada en el período teniendo en cuenta la reinversión de dividendos netos fue positiva en un 25,6%, lo que de nuevo pone de manifiesto la importancia de los dividendos.

 

Telefónica vs. el Dow Jones Telecommunications Titan 30 Index

Telefónica forma parte del Dow Jones Telecommunications Titan 30 Index, que reúne a las 30 empresas líderes en el sector de las telecomunicaciones a nivel mundial. En la actualidad está formado por cuatro empresas japonesas, tres estadounidenses, tres chinas, dos del Reino Unido, Canadá e Italia y una de otros once países.

Cien euros invertidos en acciones de Telefónica al final de 2007 se habrían convertido en 63 € al final de 2017 una vez descontada la retención fiscal sobre dividendos. Implica una rentabilidad negativa del 4,52% anual.

Si hubiéramos invertido cien dólares en las 30 acciones del Dow Jones Telecommunications Titan 30 habríamos obtenido 122,59 dólares en el mismo período, una rentabilidad del 2,06% anual. SIn embargo, el dólar se ha depreciado de los 1,472 euros de finales de 2007 a los 1,194 euros de finales de 2017, de modo que la rentabilidad media anual en euros habría sido prácticamente nula, del -0,06%, y cien euros de 2007 se habrían convertido en 99,44 € en 2017 con dividendos netos. Se trata de un 58% más de lo que se hubiera obtenido en Telefónica. 

Si bien todas las empresas del sector de telecomunicaciones se han enfrentado a los mismos retos en los últimos diez años, los resultados han sido muy dispares.

Bolsa de Nueva York: lo que ocurre después de una corrección según Goldman Sachs

El índice más representativo de la bolsa estadounidense, el S&P 500, ha caído más de un 10% por primera vez en dos años. Entre el máximo histórico (2.872,87 puntos) del 26 de enero y el cierre de ayer 8 de febrero (2.581,00 puntos) la corrección es del 10,16%.

Un artículo de Evelyn Cheng en el portal de noticias cnbc.com recoge un estudio de Goldman Sachs que repasa qué ocurre después de una corrección de entre el 10% y el 18% y después de una caída igual o superior al 19%. En la tabla, extraída de dicho artículo, se indica el período en que tuvo lugar la minusvalía, el porcentaje de la misma, la duración en meses y el tiempo en meses que tardó el índice en recuperar el nivel previo a la caída.

Por ejemplo, en la última corrección, que tuvo lugar entre noviembre de 2015 y febrero de 2016, el S&P 500 cayó un 13% a lo largo de tres meses y tardó cuatro meses en recuperar el nivel previo a la corrección.

En la tabla se han resaltado en gris las caídas superiores al 19% aunque parece que por error no se ha destacado la de 1948-1949.

Según el estudio, la duración media de una corrección de entre un 10% y un 18% es de cuatro meses. Muchas duran apenas unas semanas mientras que la más extensa fue la de 1959-1960, que duró 14 meses, pero la mayoría no se extiende más allá de los tres meses. En cuanto al período medio de recuperación, es también de cuatro meses. Teniendo en cuenta que revertir una caída del 10%-18% implica una ganancia del 11%-21%, podemos decir que esa es la expectativa media de ganancia en pocos meses tras una corrección de esa magnitud.

El problema es que la corrección puede convertirse en un ciclo bajista, si definimos como tal las caídas del 19% o más (en realidad la caída del 32% en 1987 y la de 19% en 1998 fueron sendos desplomes dentro de un ciclo alcista). En tal caso, la minusvalía media es del 30%, la duración media es de 13 meses y el tiempo medio de recuperación, de 22 meses.

Dado que la mayoría de ciclos bajistas tiene lugar debido a una recesión económica, y por el momento no hay indicios de tal circunstancia, el escenario más probable es que se trate de una corrección, aunque nada impide que esta pueda extenderse algunas semanas más.

La próxima recesión en Estados Unidos según JP Morgan