Beneficios por acción de las 12 primeras compañías del IBEX 35 en publicar resultados

Hasta el momento han publicado resultados 12 de las 35 compañías del IBEX 35. En general, este primer tercio arroja un panorama decepcionante.

La tabla siguiente indica el beneficio por acción en 2017 que he calculado y el informado por la propia sociedad. CaixaBank y Bankinter han publicado informes de resultados sin mencionar el beneficio por acción, y sus cuentas tampoco están disponibles todavía en los registros de la CNMV.

Las disparidades entre esas magnitudes se deben a diferentes metodologías de cálculo. Las cotizadas en bolsa suelen aplicar la NIC (Norma Internacional de Contabilidad) número 33, según la cual el beneficio por acción básico es el cociente entre el beneficio neto atribuido y el número medio ponderado de acciones en circulación, lo que implica restar las acciones en autocartera. De acuerdo con la misma norma, el beneficio por acción diluido, que es el que verdaderamente interesa al accionista, debe tener en cuenta además las acciones con efectos potencialmente dilutivos, en particular acciones que previsiblemente se vayan a crear en el futuro como consecuencia de la conversión obligatoria de bonos en acciones. En sus presentaciones de resultados, las compañías no suelen distinguir entre ambos conceptos, de modo que es difícil saber a cuál se refieren. En las cuentas remitidas a la CNMV, deben ofrecer ambos datos.

En mi metodología, el beneficio por acción es el cociente entre el beneficio neto atribuido y el número efectivo de acciones más las acciones potencialmente dilutivas, cálculo que considero más favorable a los intereses de los accionistas.

ArcelorMittal publica sus cuentas en dólares, de modo que he convertido los datos a euros teniendo en cuenta la cotización euro-dólar al cierre anual.

En la tabla vemos que hay pocas diferencias salvo en Abertis, Bankia y Santander. En el caso de la concesionaria de autopistas, se debe a la elevada autocartera que mantiene la empresa, equivalente a un 8% de su capital social.

Bankia ha considerado el beneficio sin consolidar Banco Mare Nostrum (BMN), que adquirió en junio de 2017 pero cuya fusión no fue materializada hasta enero de 2018. El beneficio ex-BMN fue de 816 millones de euros pero el resultado consolidado fue de 505 millones.

Banco Santander ha informado de un beneficio por acción de 0,404 € al tener en cuenta el número medio ponderado de acciones en circulación y cierto número no especificado de acciones con efectos dilutivos.

La tabla siguiente indica los beneficios por acción informados de 2017 comparados con los de 2016 (los de CaixaBank y Bankinter de 2017 son los calculados por mí debido a la ausencia de los datos correspondientes).

El incremento de CaixaBank se debe a los menores cargos por deterioros de activos. El margen de explotación cayó un 1,8%. Banco Sabadell se benefició de un aparente crédito fiscal sin determinar (no ha publicado aún el informe anual). Su beneficio bruto fue un 16,8% inferior al de 2016. En el caso de Abertis, el resultado de operaciones continuadas cayó un 7,7% pero los intereses minoritarios se redujeron a la mitad, por lo que el balance fue positivo.

De las doce compañías de la tabla, únicamente ArcelorMIttal mejoró en todos los aspectos. Las ventas aumentaron un 20,9% y el beneficio de explotación, un 30,5%. El crecimiento del beneficio neto se vio impulsado también por una menor carga fiscal y por una fuerte reducción del resultado negativo por diferencias de cambio.

 

 

La fórmula del Banco Santander

En sus informes sobre resultados el Banco Santander ofrece gran cantidad de información pero el accionista debe ir a lo suyo: centrarse en aquellas variables que le incumben.

Entre la gran cantidad de métricas ofrecidas, cada año hay un buen número de ellas que indican que la entidad avanza, ya sea hacia sus objetivos estratégicos, una mayor solvencia, una mejora de márgenes, etc. Sin embargo, el valor de la acción sigue un 60% por debajo del que tenía en 2006 y es el mismo que en 2011. Como se indica en la tabla siguiente, 100 € invertidos en acciones del banco a finales de 2006 se habrían convertido en 78,96 € al final de 2017 mientras que si se hubieran invertido en una cesta de acciones representativa del IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

Los tres datos resaltados en primer lugar en el informe de resultados de 2017 son los siguientes:

1) El dividendo en efectivo crece de los 0,17 € de 2016 a los 0,19 € de 2017, lo que supone un aumento del 11,7%. Sin embargo, el dividendo total, que incluye un pago opcional en acciones o efectivo (programa Dividendo Elección), crece de los 0,21 € pagados a cargo de 2016 a los 0,22 € que la entidad ha anunciado para 2017, un aumento del 4,7% (Santander dice que el aumento es del 7% porque ajusta el dividendo de 2016 en función de la ampliación de capital de 2017, una metodología sui generis). Es curioso que se mencione la parte del dividendo pagada en efectivo porque, en realidad, los dividendos pagados en acciones son tan válidos como los pagados en efectivo, pero de eso hablaremos otro día.

2) El TNAV es el Tangible Net Asset Value o Fondos Propios Tangibles por acción, que es la métrica utilizada por el banco para determinar su valor contable por acción. Es el capital más las reservas (o sea los fondos propios en sentido estricto) menos el fondo de comercio y los activos intangibles, todo ello dividido por el número de acciones. Este dato se mantuvo sin variaciones en 4,15 € respecto a 2016. Sin embargo, el valor contable estándar (patrimonio neto atribuido dividido por el número de acciones) cayó un 6%, de los 6,24 € de 2016 a los 5,86 € de 2017.

3) El beneficio por acción (BPA) ordinario se incrementó un 8%, de los 0,429 € a los 0,463 €. Pero desde hace varios años el beneficio ordinario presentado por el Santander no incluye depreciaciones de activos, costes de reestructuración, pérdidas de valor del fondo de comercio y otros saneamientos que las empresas no financieras suelen cargar al beneficio ordinario.

En la cuenta de resultados resumida presentada por la entidad, vemos que el beneficio neto ordinario atribuido fue de 7.516 millones de euros, un 14% más que en 2016. Pero la entidad calculó unos resultados negativos no recurrentes de 1.257 millones de euros, incluyendo una depreciación del fondo de comercio por valor de 603 millones de euros y unos costes de integración por la compra de Banco Popular de 300 millones de euros, que se vieron compensados por plusvalías extraordinarias y la reforma fiscal en Estados Unidos, lo que arrojó un saldo negativo de partidas consideradas no recurrentes de un total de 897 millones de euros. Tras ese cargo, el beneficio neto atribuido ascendió a 6.619 millones de euros, un incremento del 7% respecto a 2016. 

No obstante, lo que interesa a un acconista es el beneficio por acción. Y el número de acciones pasó de 14.582 millones al final de 2016 a 16.136 millones de acciones al final de 2017, un aumento del 10,6%, debido principalmente a la ampliación de capital llevada a cabo para comprar Banco Popular. Banco Santander calcula un beneficio por acción de 0,404 €, que es prácticamente el mismo que en 2015 y 2016 (para el beneficio por acción se tiene en cuenta el número medio ponderado de acciones en circulación durante el ejercicio y una parte de las acciones que se crearán en los próximos años por bonos convertibles, programas de remuneración en acciones para directivos, etc.)

Hemos visto que de un incremento en el beneficio ordinario neto atribuido del 14% hemos llegado a una variación plana del beneficio por acción.

 

 

Mapfre cotiza a su valor contable, ¿es normal?

La aseguradora Mapfre redujo su valor contable de los 2,96 € de 2016 a los 2,80 € en 2017. Actualmente cotiza a 2,73 €: a pesar de dicha reducción, el precio está un 2,5% por debajo de su valor contable. Normalmente las sociedades cotizadas en bolsa tienen un precio superior a su valor en libros, de modo que uno puede preguntarse si esta situación es normal.

Si observamos la evolución del beneficio por acción desde 2007, entenderemos por qué Mapfre no cotiza por encima de su valor contable. Desde 2007 el beneficio por acción se ha reducido un 28%. Desde la salida de la crisis se observa un estancamiento. Es una sociedad que no logra crecer. Lo que es más importante, los inversores no tienen expectativas de que el beneficio por acción vaya a incrementarse de forma sostenida en el futuro.

A pesar de que el precio de las acciones sufrió una minusvalía del 21,6% entre diciembre de 2006 y diciembre de 2017, la rentabilidad acumulada en el período teniendo en cuenta la reinversión de dividendos netos fue positiva en un 25,6%, lo que de nuevo pone de manifiesto la importancia de los dividendos.

 

Telefónica vs. el Dow Jones Telecommunications Titan 30 Index

Telefónica forma parte del Dow Jones Telecommunications Titan 30 Index, que reúne a las 30 empresas líderes en el sector de las telecomunicaciones a nivel mundial. En la actualidad está formado por cuatro empresas japonesas, tres estadounidenses, tres chinas, dos del Reino Unido, Canadá e Italia y una de otros once países.

Cien euros invertidos en acciones de Telefónica al final de 2007 se habrían convertido en 63 € al final de 2017 una vez descontada la retención fiscal sobre dividendos. Implica una rentabilidad negativa del 4,52% anual.

Si hubiéramos invertido cien dólares en las 30 acciones del Dow Jones Telecommunications Titan 30 habríamos obtenido 122,59 dólares en el mismo período, una rentabilidad del 2,06% anual. SIn embargo, el dólar se ha depreciado de los 1,472 euros de finales de 2007 a los 1,194 euros de finales de 2017, de modo que la rentabilidad media anual en euros habría sido prácticamente nula, del -0,06%, y cien euros de 2007 se habrían convertido en 99,44 € en 2017 con dividendos netos. Se trata de un 58% más de lo que se hubiera obtenido en Telefónica. 

Si bien todas las empresas del sector de telecomunicaciones se han enfrentado a los mismos retos en los últimos diez años, los resultados han sido muy dispares.

Bolsa de Nueva York: lo que ocurre después de una corrección según Goldman Sachs

El índice más representativo de la bolsa estadounidense, el S&P 500, ha caído más de un 10% por primera vez en dos años. Entre el máximo histórico (2.872,87 puntos) del 26 de enero y el cierre de ayer 8 de febrero (2.581,00 puntos) la corrección es del 10,16%.

Un artículo de Evelyn Cheng en el portal de noticias cnbc.com recoge un estudio de Goldman Sachs que repasa qué ocurre después de una corrección de entre el 10% y el 18% y después de una caída igual o superior al 19%. En la tabla, extraída de dicho artículo, se indica el período en que tuvo lugar la minusvalía, el porcentaje de la misma, la duración en meses y el tiempo en meses que tardó el índice en recuperar el nivel previo a la caída.

Por ejemplo, en la última corrección, que tuvo lugar entre noviembre de 2015 y febrero de 2016, el S&P 500 cayó un 13% a lo largo de tres meses y tardó cuatro meses en recuperar el nivel previo a la corrección.

En la tabla se han resaltado en gris las caídas superiores al 19% aunque parece que por error no se ha destacado la de 1948-1949.

Según el estudio, la duración media de una corrección de entre un 10% y un 18% es de cuatro meses. Muchas duran apenas unas semanas mientras que la más extensa fue la de 1959-1960, que duró 14 meses, pero la mayoría no se extiende más allá de los tres meses. En cuanto al período medio de recuperación, es también de cuatro meses. Teniendo en cuenta que revertir una caída del 10%-18% implica una ganancia del 11%-21%, podemos decir que esa es la expectativa media de ganancia en pocos meses tras una corrección de esa magnitud.

El problema es que la corrección puede convertirse en un ciclo bajista, si definimos como tal las caídas del 19% o más (en realidad la caída del 32% en 1987 y la de 19% en 1998 fueron sendos desplomes dentro de un ciclo alcista). En tal caso, la minusvalía media es del 30%, la duración media es de 13 meses y el tiempo medio de recuperación, de 22 meses.

Dado que la mayoría de ciclos bajistas tiene lugar debido a una recesión económica, y por el momento no hay indicios de tal circunstancia, el escenario más probable es que se trate de una corrección, aunque nada impide que esta pueda extenderse algunas semanas más.

La próxima recesión en Estados Unidos según JP Morgan

 

Evolución de los valores del IBEX 35 en la corrección, su PER y su rendimiento por dividendo

La tabla siguiente recoge la rentabilidad de los valores del IBEX 35 desde el viernes 26 de enero, con el índice a 10.595 puntos, hasta el cierre de hoy 8 de febrero. El máximo anual se alcanzó el día 23 en los 10.609 puntos.

Los valores que mejor han aguantado han sido Abertis, Siemens-Gamesa y Bankinter, mientras que once valores han perdido entre un 10% y un 12%.

En la segunda tabla he indicado el ratio PER calculado en función del beneficio por acción interanual de septiembre de 2016 a septiembre de 2017 y el rendimiento por dividendo calculado a partir del dividendo ordinario pagado en los últimos doce meses.

El PER medio es de 18,6 pero está distorsionado por el elevado ratio de Cellnex. El PER mediano, más representativo, es de 15,6.

El rendimiento medio es del 3,52% y el mediano, del 3,67%.

Ver los dividendos pagados entre enero de 2017 y enero de 2018.

 

La próxima recesión en Estados Unidos según JP Morgan

En una entrevista en el diario El Mundo, Clay Erwin, jefe de renta variable de la división de Banca Privada del banco estadounidense JP Morgan, analiza los factores que podrían desencadenar la próxima recesión en Estados Unidos. Un asunto que preocupa a todo el mundo y, como no puede ser menos, a los inversores en bolsa ya que podría dar lugar a un ciclo bajista.

El ciclo expansivo actual de la economía americana dura ya nueve años y Clay Erwin cree que podría extenderse al menos 18 meses más porque aún no se detectan desequilibrios.

Según el analista, las causas más probables de la próxima recesión (que, eso sí, parece dar como inevitable) serían un brusco aumento del precio del petróleo, un incremento más rápido de lo esperado del rendimiento de los bonos o una subida de salarios que presione al alza la inflación, siendo este último el más probable.

En cuanto a la mayor de las preocupaciones actuales, el aumento del rendimiento de la deuda pública, no cree que sea el principal foco de atención porque los bancos centrales son conscientes del problema y están preparados para evitar un desplome del mercado de deuda (los precios de los bonos ya emitidos caen cuando el rendimiento de las nuevas emisiones aumenta).

Erwin cree que las bolsas de todo el mundo subirán en 2018 y que lo harán a doble dígito. Los sectores a los que ve mayor potencial son el tecnológico, el sanitario, el industrial y la banca.

Respecto al mercado español, considera que es uno de los que tiene mayor potencial aunque su previsión de crecimiento de beneficios para este año, del 14-15%, parece demasiado optimista por el momento.

El deterioro de Gas Natural

Gas Natural obtuvo en 2017 un beneficio neto atribuido de 1.360 millones de euros, un 1% más que en 2016. Sin embargo, incluye 460 millones de euros de resultados no recurrentes mientras que esta magnitud fue de 193 millones de euros en 2016. Sin tener en cuenta dichos extraordinarios, la variación del beneficio neto ha sido negativa en un 22%. Gas Natural afirma que en 2017 tuvo 110 millones de euros en costes no recurrentes.

La tabla siguiente indica la evolución del beneficio por acción desde el año 2005. Se observa un estancamiento desde 2009, año en que consolidó cuentas con la eléctrica Unión Fenosa. Se da la circunstancia de que el ratio PER, la relación entre el precio y el beneficio por acción, fue el mismo al final de 2017 que al final de 2005, razón por la cual la caída de la cotización de las acciones de Gas Natural ha sido la misma que la de su beneficio por acción.

Las cuentas muestran un deterioro de los principales ratios financieros. El ratio de solvencia, medido como el cociente entre la deuda financiera neta y el beneficio de explotación, alcanzó un valor de 7,21, en el límite de lo recomendable.

Según la compañía, el coste de la deuda financiera neta fue de 611 millones de euros, lo que representa un 4,01% en términos porcentuales. Dada una ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) del 5,74%, la diferencia entre ambas magnitudes es de solo el 1,73%, cuando lo recomendable es por lo menos un 4%.

Gas Natural ha acordado distribuir 1.001 millones de euros en dividendos, el 73,6% del beneficio neto atribuido. Supone 1 € por acción, del que 0,33 € fueron pagados en septiembre de 2017 como dividendo a cuenta y el complementario de 0,67 € se pagará en junio de este año.

Ver análisis de Gas Natural en febrero de 2017

Lo que la historia de la bolsa americana predice acerca de la corrección actual

Un artículo de Michael Santoli para el canal de noticias CNBC comenta un estudio de la firma de análisis Bespoke Investment Group, que analiza qué ocurrió en las siete ocasiones anteriores en las que el índice S&P 500 de la bolsa estadounidense pusiera fin a un período de más de 200 días naturales sin una corrección de al menos el 3%.

El estudio abarca desde 1928 y las conclusiones quedan recogidas en el cuadro siguiente. Lo primero que se observa es que una semana después del fin de un largo período sin apenas volatilidad, el índice experimentó una ligera variación respecto del nivel alcanzado tras la corrección de al menos un 3%, salvo en 1996. En el caso actual, el S&P 500 corrigió un 3,85% entre el 26 de enero (2.872,87 puntos) y el 2 de febrero de 2018 (2.762,13 puntos), poniendo fin a un período de 448 días sin una caída reseñable. Esto querría decir que el viernes 9 podría estar de nuevo a un nivel similar.

A un mes vista, los datos indican, en general, una recuperación. A tres, seis y doce meses el índice se había revalorizado de forma significativa o bien había sufrido un ligero retroceso, lo que parece indicar que no cabe esperar una fase bajista.

Hay que tener en cuenta que las plusvalías indicadas en la tabla parten del nivel del índice después de la corrección del 3%. En tanto que la caída se acentuó en la mayoría de casos, las revalorizaciones desde el fin de la caída fueron más elevadas.

Estas conclusiones parecen indicar que un largo período de baja volatilidad tiene pocas probabilidades de desembocar en un ciclo bajista.

 

 

Qué nos dice el indicador “Bull & Bear“ de Merrill Lynch

Merrill Lynch, el que fuera banco de inversión hasta la crisis financiera de 2008, cuando fue adquirido por Bank of America, publica desde 2002 el indicador “Bull & Bear“. Se trata de un indicador de sentimiento calculado en base a los flujos de entrada y de salida de dinero en el mercado bursátil a través de los fondos de inversión de renta variable. Cuanto mayores son los flujos de entrada en relación a los de salida, mayor es el sentimiento favorable de los inversores hacia el mercado, lo que puede tener implicaciones bajistas ya que ante una eventual noticia negativa quedará poco dinero para entrar y habrá mucho dispuesto a salir.

Bank of America Merrill Lynch, el propietario actual del índice, aseguraba el 26 de enero de 2018 (precisamente el día en que el S&P 500 alcanzó su máximo histórico de 2.872,87 puntos) que el “Bull & Bear“ había vuelto a dar señal de venta, la cual había funcionado correctamente once veces consecutivas desde 2002. Su pronóstico era una corrección del S&P 500 hasta los 2.686 puntos.

Ayer (5 de febrero de 2018), el índice más representativo de la bolsa estadounidense cerró a 2.648,94 puntos, por lo que el indicador resultó de nuevo acertado. La corrección media que tiene lugar tras una señal de venta es del 12% y la actual es del 7,8%.

A pesar de ello, Bank of America Merrill Lynch mantiene perspectivas optimistas para 2018 y prevé que el S&P 500 alcance los 3.000 puntos, lo que supondría una revalorización anual del 12%.

La visión de Jim Cramer sobre el pánico bursátil

Jim Cramer fue el gestor de un hedge fund (fondo de inversión de cobertura), fundado por él mismo en 1987. Entre 1988 y 2001, año en que se retiró, obtuvo una rentabilidad media del 24% anual, según Business Week, lo que le convierte en uno de los inversores de mayor éxito.

Desde 2005 dirige el programa Mad Money en la CNBC, donde ofrece su particular visión sobre los mercados con un afán didáctico.

El 3 de enero de 2018, aseguró en dicho programa que los analistas estaban calentando el mercado con revisiones al alza en sus recomendaciones de valores con el argumento de las positivas repercusiones que la reforma fiscal de Trump iba a tener sobre los beneficios empresariales. Según Cramer los efectos de dicha reforma ya estaban descontados en los precios de las acciones, por lo que no tenía sentido revisar al alza las cotizaciones por esa razón. Afirmó que nunca en los últimos 16 años había visto tantas recomendaciones positivas y se refirió a un efecto contagio.

Ayer (5 de febrero de 2018) describió la caída del índice Dow Jones de la bolsa de Nueva York, que llegó a perder 1.596 puntos durante la sesión, en términos porcentuales un 6,25%, como un flash crash, un crac repentino, causado por la incapacidad del mercado de absorber una avalancha de órdenes de venta causada en buena parte por los programas de trading de alta frecuencia y la activación de órdenes stop loss, de modo que lo podríamos definir también como un pánico endógeno. De hecho, no hubo ninguna noticia que sirviera de detonante. Incluso se dio el caso que el rendimiento de los bonos, una de las principales preocupaciones del mercado, bajó durante la sesión. Cramer considera que “cuando el mercado se rompe“ hay oportunidades de compra.

Sin embargo, el pánico afectará a nivel psicológico a muchos inversores que se habían acostumbrado a un mercado en alza y con baja volatilidad. Es probable que las próximas correcciones no sean vistas como oportunidades de compra sino como señales de venta, lo que podría incrementar la inestabilidad. Según algunos analistas, los inversores van a necesitar un catalizador para volver a confiar en el mercado y esto puede llevar tiempo.

El Dow Jones cerró ayer día 5 a 24.345,75 puntos, con una pérdida de 1.175 puntos, un 4,60%. Acumula un retroceso del 8,53% desde el máximo histórico del 26 de enero de este año (26.616,71 puntos).

Inditex, muy recomendada pero bajista, ¿entonces?

Si hubiera que elegir las diez mejores acciones del mercado europeo, muchos inversores profesionales situarían a Inditex entre ellas, con buenos motivos. Destaca tanto en solvencia y rentabilidad corporativa como en crecimiento y calidad del beneficio.

Es el segundo valor (tras Ferrovial) más recomendado del IBEX 35 por los expertos. De los 37 analistas consultados por Thomson-Reuters, 24 recomiendan comprar o sobreponderar, 9 mantener y solo 4 infraponderar o vender.

El precio de consenso de los analistas calculado por dicha agencia es actualmente de 34,9 €. El precio máximo otorgado por un analista es de 41 € y el mínimo, de 24 €.

El 2 de febrero cerró a 27,65 € y ha caído un 24,6% desde el máximo histórico de 36,67 € del 2 de junio de 2017. Entonces el beneficio por acción era de 1,01 € y el más reciente es de 1,06 €. Por tanto, el PER de las acciones se ha moderado de forma notable. En el máximo de junio de 2017 era de 36,3, muy por encima de la media del mercado, tanto español como europeo, mientras que ahora es de 26,1, mucho más razonable.

La compañía ha sido alcista la mayor parte del tiempo en los últimos diez años, a diferencia de la mayoría de valores nacionales. Desde 2007 solo ha tenido tres ciclos bajistas, incluyendo el actual. Entre el 8 de noviembre de 2007 y el 9 de marzo de 2009 cayó un 53% y entre el 31 de octubre de 2013 y el 16 de octubre de 2014, un 17%. Entre el máximo y el mínimo del ciclo bajista de un valor suelen transcurrir entre 12 y 18 meses. El ciclo actual lleva 8 meses, por lo que es probable que la tendencia continúe, aunque en el transcurso de un ciclo bajista son habituales de una a tres recuperaciones que pueden llegar relativamente lejos.

Entonces, ¿qué hacer? Ante una situación como esta, uno descubre si realmente es un inversor a largo plazo. Un inversor a largo plazo se caracteriza precisamente por no especular con tendencias y tomar decisiones en base a la calidad intrínseca de unas acciones. Este era el enfoque de Philip Fisher, el autor de Acciones ordinarias, beneficios extraordinarios, ídolo de Warren Buffett junto con Benjamin Graham. Ante la pregunta ¿Cuándo es el mejor momento para comprar acciones de una buena compañía?, su respuesta era: siempre.

Ciertamente, este criterio dista de ser perfecto, pues haber comprado Inditex a 36 € no habría dado buen resultado. SIn embargo, ¿hay algún sistema de inversión que sea perfecto? Desde luego que no. Lo que se olvida con frecuencia es que un sistema de inversión tiene que funcionar en el marco de una cartera diversificada, no para cada valor individual.

Así que ante la certeza de comprar un buen valor y una probabilidad más o menos elevada de que este continúe cayendo, la decisión que se tome define nuestras prioridades.