Mediaset: las cuentas de 2018 y el dividendo de 2019

Mediaset fue el tercer peor valor del IBEX 35 en 2018, con una rentabilidad negativa del 34,90%. Cerró el año a 5,49 € y a ese precio presentaba un ratio PER de justo 9 veces. Telecinco, principal marca del grupo, fue en 2018 el canal televisivo líder en audiencia en España por séptimo año consecutivo.

Los grupos de comunicación audiovisual europeos se vieron perjudicados por las rebajas de previsiones de los analistas ante las expectativas de un deterioro de los ingresos publicitarios.

En su informe de resultados anuales, Mediaset desmiente con datos la desaceleración del mercado audiovisual, pues este creció un 4% en 2018 respecto a 2017. Si bien es cierto que dentro de ese mercado, los ingresos publicitarios de televisión cayeron un 0,8%, el retroceso se vio compensado por un crecimiento del 17% de los ingresos publicitarios en los segmentos de Display y Video.

Cien euros colocados en acciones de la compañía a finales de 2006 habrían valido solo 48,8 € en diciembre de 2018.

A principios de 2019 se intensificaron los rumores de OPA por parte de Mediaset Italia, que posee el 41,2% de las acciones de la Mediaset española. Si bien han vuelto a ser desmentidos, la compañía acumula una revalorización del 20,22% en los dos primeros meses del año, convirtiéndose en el segundo mejor valor del IBEX.

Mediaset obtuvo un beneficio neto atribuido de 200,3 millones de euros, un 1,4% más que en 2017. El beneficio por acción aumentó en mayor proporción, un 4,2% (de 0,586 € a 0,611 €) debido a la reducción del número de acciones, que pasó de 336,7 millones a finales de 2017 a 327,4 millones a finales de 2018.

La compañia no tiene apenas deuda financiera (solo 44.000 €, de ahí que en la tabla, donde las cifras están en millones, el valor sea cero). La deuda financiera neta fue negativa en 165,7 millones de euros.

La rentabilidad corporativa de Mediaset siempre ha presentado valores muy elevados, tanto a nivel de ROA (sobre el activo), ROE (sobre recursos propios) como de la ROCE (sobre el capital empleado), en parte porque habitualmente ha repartido una elevada proporción de sus beneficios. Es un caso típico de empresa con excelentes ratios financieros pero que ha tenido una evolución negativa en bolsa debido a la tendencia descendente de sus resultados.

La inversión en inmovilizado fue de 149,6 millones de euros. A diferencia de lo que ocurre con una empresa típica, esta partida estuvo compuesta principalmente por intangibles: el 85% consistió en la compra de derechos de emisión. El flujo de caja libre (flujo de caja menos las inversiones en inmovilizado) estuvo de nuevo por encima de los 200 millones de euros.

Mientras que a cargo de los resultados de 2017 repartió la totalidad de sus beneficios, a cargo de 2018 propondrá a la Junta repartir únicamente el 50% del resultado. De aprobarse la propuesta, el dividendo ascenderá a unos 0,305 €, la mitad que los 0,60316 € repartidos el año pasado. La compañía remunera a sus accionistas a finales de abril o principios de mayo.

También se propone comprar acciones propias hasta un máximo de 32,4 millones de títulos, cerca del 10% del número actual de acciones del capital social hasta el 20 de febrero de 2020. La recompra de acciones es una forma indirecta de retribuir al accionista porque hace subir el valor intrínseco o contable de los títulos.

Por qué ha caído tanto Mediaset a pesar de los buenos resultados de 2017 (abril 2018)

 

 

 

Las cuentas de Viscofán en 2018

Viscofán ganó 123,8 millones de euros en 2018, un 1,4% más que en 2017. De este cantidad, unos 15 millones fueron resultados extraordinarios, de forma que el beneficio neto recurrente fue de unos 109 millones de euros.

No obstante, el dividendo a cargo de 2018 es de 1,72 €, un 11,6% más que el dividendo a cargo de 2017. De este importe, 0,13 €, pagados en marzo de 2018, tienen consideración de dividendo extraordinario.

La empresa, que fabrica envolturas para la industria cárnica, tuvo un elevado crecimiento hasta 2011. Desde entonces los resultados han aumentado a un ritmo mucho más moderado, un 3% anual. Las acciones cerraron el año 2018 a un ratio PER de 18,09, similar al del cierre de 2012.

En cambio, el dividendo ha crecido de forma muy significativa en el mismo período, un 10,3% anual.

Los títulos de Viscofán han sido unos de los más rentables del IBEX desde 2006. Cien euros invertidos en estas acciones habrían crecido a 441,6 euros en 2018 (con reinversión de dividends netos), 4,6 veces más que si se hubieran invertido en el IBEX 35.

A pesar de su lento crecimiento, la compañía presenta buenos ratios en todos los aspectos. Su rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) es del 16,39%, muy por encima de la media del mercado, Más significativa aún es la rentabilidad efectiva que resulta de restar el coste de la deuda (1,58%) a la ROCE, que da un valor del 14,81%.

La empresa no tiene apenas deuda y los gastos financieros netos solo supusieron el 1,2% del beneficio operativo en 2018.

El 26 de octubre de 2018, las acciones se desplomaron un 19,5% (hasta los 50 € justos) al recortar la compañía sus previsiones de beneficios en 2018 debido al a las peores perspectivas de los mercados asiáticos, en particular China, en los que está presente. Entonces avanzó un crecimiento del beneficio neto de entre el 2% y el 5% para 2018. Curiosamente, el crecimiento anunciado el 1 de marzo de 2019 ha sido menor, del 1,4%, pero las acciones se han revalorizado un 5,5% al cierre, hasta los 54,20 €. La razón es que Viscofán ha clarificado y cuantificado sus perspectivas en su presentación de resultados anuales.

Para 2019 espera obtener unos ingresos de entre 833 y 850 millones de euros, entre un 6% y un 8% más que en 2017, y un resultado neto recurrente de entre 117 y 124 millones de euros, entre un 8% y un 14% más que en 2018.

La compañía ve “sólidos fundamentos de crecimiento a largo plazo“ sin necesidad de llevar a cabo grandes inversiones, lo que llevará a un incremento considerable del flujo de caja libre en 2019. Por otro lado, se propone continuar financiando su crecimiento principalmente con su flujo de caja operativo, es decir con escaso recurso a fuentes de financiación ajenas, sin renunciar por ello a pagar dividendos crecientes.

Ver Análisis de Viscofán (agosto 2017)

 

 

Las cuentas de Endesa en 2018

Endesa obtuvo un beneficio por acción de 1,338 € en 2018, un 3,2% inferior a los 1,382 € de 2017 y muy similar a los 1,333 € de 2016. Como es normal esperar de una compañía que distribuye la práctica totalidad de sus beneficios, estos tienden a estancarse. No obstante, Endesa recalca el hecho de que el EBITDA (beneficio de explotación más amortizaciones) aumentó un 2% y que el incremento fue del 12% en términos ajustados (sin extraordinarios).

Por otro lado, la eléctrica afirma que el “Resultado neto ordinario“, que define como la diferencia entre el resultado neto informado menos el resultado neto por enajenación de activos no financieros menos el resultado neto por deterioro de activos no financieros, aumentó un 4%. Ambas partidas restaron 110 millones de euros al beneficio operativo en 2018 mientras que sumaron 51 millones de euros al de 2017.

Se da la circunstancia de que no solo el beneficio por acción de 2018 fue similar al de 2016 sino que el precio al cierre de 2018 (20,13 €) fue el mismo que el del cierre de 2016.

Endesa fue el segundo valor más rentable del IBEX 35 en 2018, con una ganancia del 20,52% con dividendos. Cien euros invertidos en acciones de la eléctrica en 2006 habrían crecido a 178 € en 2018 con reinversión de dividendos netos.

La compañía presenta buenos ratios financieros en todos los aspectos. La deuda financiera neta aumentó un 15,5% en 2018 pero siguió siendo menos de tres veces el beneficio operativo (en el caso de Enagás e Iberdrola este ratio está por encima de seis veces). Los gastos financieros netos solo representaron una proporción del 7,1% del beneficio operativo.

La rentabilidad sobre el capital empleado está por encima de la media, en el 12,88%. Al restar el coste de la deuda financiera, del 2,86%, se obtiene una rentabilidad efectiva de un destacable 10,02%.

Al igual que Iberdrola, Endesa se propone continuar reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y está aumentando su apuesta por las energías renovables, que considera un motor de crecimiento para el futuro. Según la compañía, el 50% de la producción eléctrica que genera está libre de CO2.

Ver El dividendo de Endesa en 2019 y previsión para 2020

 

El dividendo de Endesa en 2019 y previsión para 2020

Endesa prevé distribuir 1.510,9 millones de euros en dividendos a cargo del resultado de 2018, cifra que supera con creces el flujo de caja libre (909 millones de euros según el cálculo de la compañía) y en 94 millones de euros el beneficio neto atribuido (1.417 millones de euros).

Pero Endesa vincula al pago del dividendo al resultado neto ordinario (magnitud que resulta de descontar las enajenaciones y el deterioro de actvos no financieros), que fue precisamente de 1.511 millones de euros.

Ver Las cuentas de Endesa en 2018

El dividendo por acción a cargo de 2018 será de 1,427 €. De esta cantidad, se descontó un pago a cuenta de 0,70 €  el 28 de diciembre de 2018, de modo que el complementario será de 0,727 € a descontar previsiblemente a finales de junio o principios de julio de 2019.

El importe total supone un 7,3% más que el dividendo mínimo de 1,33 € que la compañía había garantizado para 2018. Es además un 3,3% más que los 1,382 € repartidos a cargo de los resultados de 2017, a pesar de que el beneficio por acción declarado fue de 1,338 € en 2018, un 3,2% menos que los 1,382 € de 2017.

Es decir, a cargo de 2017, Endesa repartió el 100% del beneficio neto declarado, si bien este incluyó 51 millones de euros de resultados por enajenaciones y deterioros de activos no financieros. En cambio, para 2018 ha tomado como referencia el beneficio sin tener en cuenta pérdidas combinadas de 110 millones de euros por las mismas partidas.

En términos comparables, un dividendo de 1,427 € frente a un beneficio por acción de 1,338 € supone un pay-out (porcentaje de distribución del beneficio) del 107%.

Endesa prevé ganar 1.500 millones de euros en 2019 (1,417 € por acción) y 1.600 millones en 2020 (1,51 € por acción). En tanto que la empresa prevé repartir la totalidad de los beneficios netos, el dividendo a cargo de 2019 sería de unos 1,417 €, de los que podría repartir 0,70 € en diciembre de 2019 y 0,717 € en junio o julio de 2020. 

Ver Dividendos del IBEX 35 previstos para 2019, por meses

 

Los dividendos de Enagás en 2019, 2020 y 2021

Enagás, la compañía que gestiona la red de distribución del gas, pagará 1,53 € a cargo de los resultados de 2018. Como ya distribuyó 0,612 € a cuenta en diciembre de 2018, el complementario a abonar en julio de 2019 será de 0,918 €.

La compañía obtuvo un beneficio por acción de 1,86 € en 2018, por lo que el pay-out (porcentaje de distribución del beneficio) es del 82%.

A cargo a 2019 espera pagar 1,60 €, Como suele distribuir el 40% como pago a cuenta, el dividendo de diciembre de 2019 será de unos 0,64 € y el complementario de julio de 2020, de unos 0,96 €.

Esto quiere decir que a lo largo de 2019 distribuirá el complementario de 2018 por un importe de 0,918 € y el pago a cuenta de 2019 por una cantidad de 0,64 €, lo que hace un total de 1,558 € brutos (1,262 € netos). A los precios actuales de 24,79 €, el rendimiento bruto por dividendo es del 6,28%.

De los resultados de 2020 prevé satisfacer un dividendo de 1,68 €, cuyo importe se pagará previsiblemente en diciembre de 2020 a razón de unos 0,67 € y en julio de 2021 por unos 1,01 €.

A cargo de 2015 pagó 1,32 €, por lo que los incrementos previstos para el período 2015-2020 son del 5% anual.

Ver Las cuentas de Enagás en 2018

Dividendos del IBEX 35 previstos en 2019, por meses

 

 

 

Las cuentas de Enagás en 2018

Enagás redujo en 2018 sus beneficios por vez primera desde al menos 2007. Sin embargo, en 2017 el incremento de resultados, que fue del 17,6%, se debió a la consolidación de su participada chilena GNL Quintero, sin la cual el beneficio por acción de 2017 habría sido de 1,84 €. En febrero de 2018, la compañía preveía obtener un beneficio por acción de 1,85 € en 2018, que finalmente ha sido de 1,86 €.

Por tanto, el crecimiento del beneficio neto en 2018 respecto a 2017 sin tener en cuenta GNL Quintero fue del 1%.

La compañía forma parte, por undécimo año consecutivo, del Dow Jones Sustainability Index y es líder mundial del sector de transporte y almacenamiento de petróleo y gas. Es además “líder en gestión del cambio climático alcanzando la neutralidad en carbono de sus plantas de regasificación, flota corporativa y sede central“.

En el cuadro siguiente puede observarse que las acciones han cerrado en los últimos tres años a un precio muy similar, en torno a los 24 €. Al haber aumentado la retribución al accionista en este período, el rendimiento por dividendo se ha incrementado del 5,59% en diciembre de 2016 al 6,30% en diciembre de 2018.

Ver Los dividendos de Enagás en 2019, 2020 y 2021

La deuda financiera neta se redujo considerablemente en 2018, de los 5.070,9 millones de euros a los 4.315,9 millones de euros. Según los datos de la propia compañía, la deuda financiera neta fue de 4.275 millones de euros (cada empresa la calcula de modo algo diferente). Solo el 6% de la deuda financiera es a corto plazo.

La rentabilidad del capital empleado (ROCE) fue de nuevo adecuada, de un 8,10%, especialmente cuando se compara con el coste financiero de su deuda, que fue del 2,82%.

El coste medio de la deuda de Enagás se incrementó en 2017 debido a la consolidación de GNL Quintero. Según la compañía, el coste financiero sin dicha consolidación habría sido del 2,3% en 2018, mientras que el efectivo fue del 2,8%.

El ratio de solvencia es correcto dada la recurrencia de los beneficios. A pesar de un endeudamiento relativamente elevado, los gastos financieros netos fueron solo del 12,9% del beneficio operativo.

La deuda de Enagás tiene calificación A- según las agencias de rating Fitch y Standard & Poor’s, la misma que merece la deuda pública del Estado español.

El flujo de caja libre fue de 1.146,6 millones de euros, un incremento del 32,7% respecto a 2017.

Aunque las acciones de Enagás cayeron un 1,1% en 2018, ocuparon la sexta posición en el ranking de rentabilidad de los valores del IBEX 35 el año pasado, al ganar un 5,1% gracias a su elevado rendimiento por dividendo.

Los títulos de Enagás se encuentran entre los más rentables del IBEX 35 desde 2006. Cien euros invertidos en los mismos se habrían transformado en 220.05 € en 2018, mientras que en el IBEX 35 habrían disminuido a 96,4 €, en ambos casos suponiendo la reinversión de los dividendos netos.

Las cuentas de Red Eléctrica en 2018

Las cuentas de Iberdrola en 2018

 

 

 

Dividendos de Iberdrola previstos para 2019-2022

Iberdrola ha anunciado que pagará 0,20 € de complementario de 2018 en julio de 2019. Junto con el dividendo a cuenta de 0,151 € de enero de 2019, hace un total de 0,351 € de dividendo a cargo de 2018. Ver Dividendos del IBEX 35 previstos en 2019, por meses

Es decir, Ibedrola paga el dividendo a cargo de un ejercicio en el año siguiente. Así, el dividendo a cargo de 2019 se abonará a lo largo de 2020.

En la actualzación de su Plan Estratégico presentada el 26 de febrero de 2019, Iberdrola prevé unos “dividendos suelo“, o sea unos niveles mínimos de remuneración, para los ejercicios 2019 a 2022.

El dividendo mínimo previsto a cargo de 2019 es de 0,36 €. Por tanto, en enero de 2020 la compañía podría pagar un mínimo de 0,16 € y en julio de 2020 un mínimo de 0,20 €.

La remuneración mínima a cargo de 2022 será de 0,40 €. Así, en enero de 2023 el pago podría ser de un mínino de 0,18 € y en julio de 2023, de un mínimo de 0,22 €.

En caso de que el dividendo a cargo de 2022 fuera de 0,40 €, el crecimiento acumulado desde 2018 habría sido del 14%, un 3,3% anual. En principio, el crecimiento será algo superior, pues el beneficio por acción previsto por Iberdrola en 2022 está en un rango entre 0,59 € y 0,62 €, lo que supone entre un 25% y un 32% más que en 2018.

El pay-out (porcentaje de distribución) se situará entre un 65% y un 75%. El dividendo máximo que podría pagarse a cargo de 2022 sería, pues, del 75% de 0,62 €, o sea 0,465 €.

Las cuentas de Iberdrola en 2018

Plan estratégico de Iberdrola: perspectivas hasta 2022

 

 

Plan estratégico de Iberdrola: perspectivas hasta 2022

Ibedrola ha presentado el 26 de febrero de 2019 su actualización del Plan Estratégico 2018-2022.

La eléctrica espera obtener un EBITDA de 12.000 millones de euros en 2022. El EBITDA es el beneficio operativo más las amortizaciones. En 2018, esta magnitud fue de 9.035,3 millones de euros, de modo que el crecimiento previsto es del 33% en cuatro años, una tasa del 7,3% anual.

En 2014 el EBITDA fue de 6.828 millones de euros. El crecimiento en los cuatro últimos años (2014-2018) fue, por tanto, del 32,3%, muy similar al previsto para el próximo cuatrienio. El beneficio neto atribuido a los accionistas creció de forma similar en dicho período, un 29,5%.

El beneficio neto previsto se sitúa en un rango entre 3.700 y 3.900 millones de euros. En el plan inicial, la parte alta del rango era de 3.700 millones de euros, que ahora se convierte en la parte baja del mismo. Se entiende que la empresa se refiere al beneficio neto atribuido al accionista, pues la comparación se hace en base a los 3.014 millones de euros de beneficio neto atribuido de 2018. Actualmente el número de acciones del capital social es de 6.520,5 millones pero Iberdrola planea reducirlo y mantenerlo en 6.240 millones de títulos. Esto implica un beneficio por acción de entre 0,59 € y 0,62 € en 2022.

Fuente: Actualización Perspectivas 2018-2022, Iberdrola.

La compañía mantendrá su propuesta de dividendo flexible, que implica la creación de nuevas acciones, pero se entiende que recomprará acciones propias para neutralizar el efecto de las ampliaciones de capital liberadas necesarias para pagar parte del dividendo en acciones.

La eléctrica ha elevado el volumen previsto de inversiones para el período 2018-2022 a 34.000 millones de euros (frente a los 32.000 millones del Plan inicial), de los cuales 30.000 millones ya están en marcha o han sido realizados. De este importe, 13.000 millones se destinarán a energías renovables con objeto de generar electricidad más limpia, y 16.000 millones a redes.

Iberdrola es una compañía muy internacionalizada, como da idea de la composición por divisas del EBITDA esperado en 2022: el 37% será en euros, el 27% en dólares, el 19% en libras esterlinas y el 16% en reales brasileños.

Las cuentas de Iberdrola en 2018

Dividendos de Iberdrola previstos para 2019-2022

 

Las cuentas de CIE Automotive en 2018

CIE Automotive, el proveedor de componentes para el sector de la automoción, entró en el IBEX 35 el 18 de junio de 2018. Para una presentación de la compañía, ver CIE Automotive, la joya de la corona.

En 2018 obtuvo un beneficio neto atribuido de 396,7 millones de euros, un 84% más que en 2017. Sin embargo, de este importe, 209,1 millones de euros corresponden a resultados de operaciones interrumpidas procedentes principalmente de las plusvalías obtenidas por la venta de un paquete accionarial de su filial Global Dominion. El beneficio neto de operaciones continuadas fue de 228,3 millones de euros, un 1,7% inferior al de 2017.

El beneficio por acción total de 2018 fue de 3,08 € debido a los extraordinarios antes mencionados pero para hallar un beneficio por acción comparable al de 2017, una opción es calcular la diferencia entre el beneficio neto de operaciones continuadas y los intereses minoritarios para ambos años, y dividir el resultado por los 129 millones de acciones del capital social.

En 2017 el beneficio de operaciones continuadas fue de 232,399 millones de euros y se atribuyeron 42,748 millones de euros a minoritarios, de forma que el beneficio neto de operaciones continuadas atribuido fue de 189,651 millones de euros y el beneficio por acción correspondiente, de 1,470 €. En 2018 el beneficio de operaciones continuadas fue de 228,334 millones de euros y los intereses minoritarios, de 40,731 millones de euros. La diferencia dividida por el número de acciones da un beneficio por acción comparable de 1,454 €. 

CIE Automotive, al igual que otras empresas, da una medida alternativa del beneficio que considera un mejor reflejo de la evolución de la empresa, el resultado neto normalizado, que define como el “Resultado Neto del segmento de Automoción después de ajustes no recurrentes positivos y negativos.“ Esta magnitud creció un 20%, de los 202,4 millones de euros de 2017 a los 242,8 millones de euros en 2018. Se llega a esta última cifra tras añadir 44,9 millones de euros correspondientes a partidas no recurrentes, de restar unos impuestos de beneficios de 81,4 millones € (en vez de 90,1 millones €), de restar 2,1 millones € de resultado de operaciones interrumpidas (en vez de sumar 209,1 millones €) y de restar unos intereses minoritarios de 37,1 millones de euros (en vez de 40,7 millones €).

Así, mientras que el beneficio neto informado fue de 396,8 millones de euros, el resultado neto normalizado fue de 242,8 millones de euros. En base a esta magnitud, el beneficio por acción sería de 1,88 €.

La compañía mejoró su rentabilidad corporativa en 2018, al obtener una ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) del 15,29%, que supera al de la mayoría de empresas cotizadas. Al ser el coste de su deuda de un 3,98%, la diferencia entre ambas magnitudes nos da una rentabilidad efectiva del 11,31%, una magnitud muy por encima de la media.

La solvencia sigue en niveles aceptables, con una deuda financiera neta que supone tres veces el beneficio operativo, mientras que los gastos financieros netos solo detraen el 12% de dicho beneficio.

La deuda financiera neta indicada en la tabla es de 1.091, 1 millones de euros pero cada empresa calcula este concepto de forma algo diferente. CIE Automotive da una cifra de 948,2 millones de euros porque resta la partida “otros activos financieros corrientes y no corrientes“.

En su plan estratégico, CIE espera reducir su deuda financiera neta en 2020 hasta una vez el EBITDA. Este ratio fue de 1,79 veces en 2018. También prevé un incremento del resultado neto del 50% entre 2018 y 2020. 

Nota: La compañía ha revisado en 2018 algunas partidas de su cuenta de resultados de 2017. Las principales magnitudes revisadas son: Ingresos operativos (2.842,6 millones €), beneficio operativo (339,1 millones €), ingresos financieros (12,4 millones €), gastos financieros (57,2 millones de euros) y beneficio bruto (303,6 millones €). El beneficio neto atribuido, en cambio, no ha sufrido alteraciones.


A lo largo de 2018, la empresa pagó 0,56 € de dividendo ordinario en dos plazos (enero y junio) y un dividendo extraordinario en acciones de Global Dominion por un equivalente de 3,203 € por acción.

Las acciones de CIE Automotive han sido unas de las más rentables de la bolsa española. CIen euros invertidos en estos títulos en diciembre de 2006 se habrían convertido en 382,8 € en 2018 si se hubieran reinvertido los dividendos netos.

Las cuentas de Iberdrola en 2018

Iberdrola obtuvo un beneficio por acción de 0,471 € en 2018, un 6% más que los 0,444 € de 2017. Desde 2016, las acciones han concluido el año con un ratio PER de entre 14,5 y 14,9 veces y un rendimiento por dividendo de entre el 4,5% y el 4,9%.

El beneficio por acción de 2018 fue prácticamente el mismo que el de 2006 pero el precio ha caído de los 8,28 € a los 7,02 € en este período. Sin embargo, las acciones han dado rentabilidad positiva (y mejor que el mercado) gracias a sus dividendos.

Cien euros invertidos en acciones de la eléctrica a finales de 2006 se habrían convertido en 137,91 € en 2018 con reinversión de dividendos netos, un 43% más que si se hubieran invertido en el IBEX 35.

El beneficio operativo de 2018 fue justo el doble que el de 2017, pero hay que tener en cuenta que en 2017 se cargaron 1.163 millones de euros a deterioros del inmovilizado mientras que en 2018 solo 42 millones. En relación a 2016, el incremento es del 16%.

El beneficio bruto también se duplicó respecto al de 2017 mientras que el beneficio neto atribuido aumentó únicamente un 7,5%. Esto es porque en 2017 hubo un crédito fiscal de 1.397 millones de euros debido a la reforma fiscal en Estados Unidos.

Según Iberdrola, los resultados no recurrentes fueron de 279 millones de euros en 2017 y de 9 millones en 2018, de modo que el beneficio neto recurrente fue de 3.005 millones en 2018, un 19% más que los 2.525 millones de 2017.

La solvencia muestra niveles correctos. La rentabilidad sobre el capital empleado fue del 6,70% pero tras descontar un coste de la deuda del 3,98%, la rentabilidad efectiva resultó ser del 2,72%. Aunque supone una mejora sustancial respecto a años anteriores, es todavía un valor bajo (el de Red Eléctrica, por ejemplo, fue del 8,88%). Ver Las cuentas de Red Eléctrica en 2018.

Iberdrola espera incrementar este año su beneficio neto en un “dígito simple medio“, o sea alrededor del 5%, lo que implicaría un beneficio por acción de unos 0,49 € en 2019. 

La compañia ha anunciado que el dividendo complementario de 2018 será de 0,20 €, a pagar en julio de 2019. En enero abonó 0,151 € a cuenta, de modo que el dividendo total a cargo de 2018 será de 0,351 €, un 7,7% más que los 0,326 € a cargo de 2017.

Dividendos de Iberdrola previstos para 2019-2022

Plan estratégico de Iberdrola: perspectivas hasta 2022

 

 

 

Valor contable informado y efectivo de Telefónica, 2015-2018

El valor contable es el patrimonio neto atribuido a la sociedad dividido por el número de acciones del capital social. Se entiende que el “patrimonio neto atribuido a la sociedad“ es también el patrimonio neto atribuido a los accionistas de dicha sociedad. De hecho, los propietarios de una compañía son sus accionistas.

Sin embargo, existen ciertos tipos de deuda que pueden computar como instrumentos de patrimonio debido a su baja exigibilidad, como los bonos subordinados. Como dice Telefónica en su informe consolidado:

Dado que el repago del principal y el pago de los cupones depende exclusivamente de la decisión que tome Telefónica, estas obligaciones perpetuas subordinadas constituyen un instrumento de patrimonio.

Las obligaciones necesariamente convertibles en acciones también computan como patrimonio porque hoy son deuda pero cuando se conviertan en acciones, dejarán de serlo.

En el cuadro siguiente vemos que el patrimonio neto de la empresa fue de 26.980 millones de euros en 2018, cantidad de la que hay que deducir 9.033 millones de euros que corresponden a intereses minoritarios, es decir, a accionistas que tienen participaciones minoritarias en sociedades dependientes de Telefónica. Esto nos da un patrimonio neto atribuido de 17.947 millones de euros. Pero esta cantidad incluye 7.496 millones de otros instrumentos de patrimonio, que en realidad son instrumentos de deuda de baja exigibilidad. Así, el patrimonio neto en sentido estricto fue de 10.451 millones de euros.

Como el número de acciones del capital social es de 5.192 millones, el valor contable efectivo era de 2,01 € al final de 2018, cerca de un 12% superior al de 2015.

Las cuentas de Telefónica en 2018

 

Las cuentas de Telefónica en 2018

Telefónica obtuvo en 2018 un beneficio neto de 3.330,9 millones de euros, un 6,36% más que en 2017. Sin embargo, el beneficio por acción aumentó solo un 1,8% a pesar de que el número de acciones no cambió. La explicación de tal diferencia la encontramos en la siguiente nota en la cuenta de resultados: “El resultado neto básico por acción se obtiene dividiendo la cifra del resultado del periodo atribuido a los accionistas de la sociedad dominante, ajustado por la imputación al ejercicio del cupón neto correspondiente a los “Otros instrumentos de patrimonio” (402 M€ en enero-diciembre 2018), entre la media ponderada de acciones ordinarias en circulación durante el periodo.“

Es decir, de los 3.330,9 millones de beneficio neto atribuido a la sociedad hay que restar 402 millones de euros imputados a los titulares de deuda subordinada y obligaciones necesariamente convertibles en acciones para obtener el verdadero beneficio neto atribuido a los accionistas: 2.928,9 millones de euros. Si dividimos esta cifra por los 5.192,1 millones de acciones del capital social de la empresa, obtenemos un beneficio por acción de 0,564 €. Sin embargo, Telefónica toma como referencia el número medio ponderado de acciones, que excluye la autocartera, y que en 2018 fue de 5.127 millones, de lo que resulta un beneficio por acción de 0,571 €.

En 2017, la parte del benefcio neto imputada a titulares de deuda subordinada fue de 276 millones de euros y en 2016 fue de 257 millones, de modo que esta partida se incrementó un 45% en 2018. En 2017, el verdadero beneficio neto atribuido a los accionistas fue de 2.855,8 millones de euros.

La compañía continuó mejorando en solvencia y rentabilidad corporativa. La deuda financiera neta se ha reducido un 18% en los últimos dos años. Aún así, todavía representa 7,1 veces el beneficio operativo, una proporción todavía elevada. A pesar de ello, la proporción de los gastos financieros netos sobre el beneficio operativo ya fue de solo el 19%, una mejora muy sustancial respecto al 32% de 2017 y el 46% de 2016.

La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) fue del 18,56%, pero este ratio resulta poco significativo debido al elevado endeudamiento de la compañía.

El coste de la deuda financiera cayó al 4,44% (según mi método de cálculo), lo que permitió que por primera vez en muchos años la diferencia entre la rentabilidad del capital empleado (8,24%) y dicha magnitud haya superado al fin el 3%, situándose concretamente en el 3,80%. Según Telefónica, el coste efectivo medio de la deuda financiera fue del 3,41% en 2018, lo que haría todavía mayor esa diferencia.

Nota: las partidas de ingresos y gastos financieros de 2017 han sido revisadas por la empresa en las cuentas de 2018. Los ingresos financieros se han reducido de 1.073,2 millones a 671,3 millones y los gastos financieros, de 3.249,6 millones a 2.785,5 millones. Sin embargo, la cifra de los gastos financieros netos (la diferencia entre gastos e ingresos financieros) es similar. En la tabla se indican los datos tal como se presentaron en 2017.


Telefónica pagó un dividendo a cuenta de los resultados de 2018 de 0,20 € en diciembre de 2018 y pagará otros 0,20 € en junio de 2019 como complementario. El porcentaje de distribución del beneficio (considerando el beneficio por acción de 0,57 €, que es lo relevante) es, por tanto, del 70%.

La tabla siguiente indica la evolución del precio de las accionies a final de año desde 2015 y el beneficio por acción. Vemos que el precio se ha reducido de los 16,12 € de diciembre de 2006 a los 7,34 € de diciembre de 2018 pero que el ratio PER fue el mismo en ambas fechas ya que el beneficio por acción se redujo en la misma proporción que el precio.

Las acciones de Telefónica cayeron en 2018 por cuarto año consecutivo. Cien euros invertidos en este valor en diciembre de 2006 se habrían reducido a 83,8 € en 2018 incluyendo la reinversión de dividendos netos, mientras que si se hubieran invertido en el IBEX 35 se habrían quedado en 96,4 €.

Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto (marzo 2018)