Cómo saber en todo momento el ratio PER del IBEX 35

El ratio PER de un índice nos da una idea sobre si la bolsa está cara, barata o correctamente valorada. En el caso de la bolsa española, históricamente ha variado entre un mínimo de 6 en épocas de inflación galopante como a finales de la década de 1970 y máximos de más de 30 a principios de la misma década. Un valor alrededor de 15 se considera correcto. En épocas de baja inflación como la actual y expectativas razonables de incremento de beneficios, un valor de 20 es aceptable.

En la prensa financiera suele utilzarse el PER prospectivo, que tiene en cuenta los beneficios esperados para el año en curso. De hecho, cuando un medio especializado se refiere al PER de un índice, no especifica que se basa en estimaciones porque se da por sentado que lo que importa son los beneficios futuros, no los pasados. Si bien la mayoría de años los resultados globales de las empresas son relativamente predecibles, hay otros años en los que las estimaciones fallan por completo. Es más seguro, por tanto, tomar como referencia los beneficios acumulados en los últimos doce meses. Al fin y al cabo el desfase es de unos dos meses, que es el tiempo máximo que tardan las compañías en publicar sus resultados trimestrales (salvo en países como Francia, donde la publicación de resultados suele ser semestral).

El IBEX 35 es un índice ponderado por capitalización, lo que significa que las variaciones de precio de las empresas con mayor valor bursátil influyen más en las variaciones del índice que las de las empresas con menor valor. Es también un índice ajustado por capital flotante (capital que no está en manos de accionistas de control) de modo que aquellas sociedades con un elevado porcentaje de su capital en propiedad de accionistas de referencia ponderan menos de lo que les correspondería por su capitalización, de acuerdo con unos coeficientes de ajuste que tienen en cuenta la proporción del captial que no circula libremente o es susceptible de hacerlo. Por ejemplo, el 66% del capital de Inditex está en manos de la familia Ortega, a lo que le corresponde un coeficiente reductor del 40%. Es decir, en el cómputo del IBEX 35 solo se tiene en cuenta el 60% del capital de Inditex.

La capitalización conjunta de los valores del IBEX 35 al cierre de 2017 fue de 642.031 millones de euros y los beneficios netos atribuidos conjuntos, de 42.478 millones de euros (a falta de conocer los resultados de Inditex he contabilizado los beneficios de esta empresa de septiembre de 2016 a septiembre de 2017). Al dividir ambas magnitudes obtenemos el PER ponderado del IBEX sin ajustar, que da un valor de 15,11. Al aplicar los coeficientes de ajuste se obtiene un PER de 15,20, que es el relevante (ver tabla).

Cuando dividimos el valor del IBEX 35, que fue de 10.043,9 puntos, por el PER ajustado, obtenemos el beneficio por acción del IBEX 35 en 2017, o sea 660,73 puntos (provisional, pues falta conocer los resultados anuales de Inditex).

Para saber cuál es el PER en todo momento del IBEX 35 respecto a los resultados de 2017 solo tenemos que dividir el valor del índice por 660,7. Por ejemplo, el 5 de marzo el IBEX cerró a 9.590,8 puntos. Al dividir ese valor por 660,7 habríamos obtenido un PER de 14,52. Esto se puede comprobar calculando de nuevo la capitalización conjunta computable al cierre de ese día, que fue de 511.084 millones de euros y dividiendo esta cifra por los beneficios netos atribuidos computables, que fueron de 35.210 millones de euros, tal como indica la tabla.

El beneficio por acción de un índice se mide en puntos, al igual que el propio índice.

También podéis consultar el ratio PER del IBEX 35 en el menú IBEX 35 – Ratios – PER del IBEX 35.

 

Los resultados de BME en 2017


Bolsas y Mercados Españoles (BME) tiene desconcertados a algunos de sus accionistas. Un lector del blog me consultó recientemente cómo es posible que la empresa diga que el “total de flujos canalizados en nuevas acciones ascendió hasta 7.972 millones de euros en 2017, un 141,1% por encima del año anterior“, y que “el total de flujos de inversión canalizados a Bolsa han supuesto 39.723 millones de euros frente a los 28.580 del año anterior, con un aumento del 39,0% respecto a un año antes“ pero que los ingresos de 2017 hayan sido prácticamente los mismos que en 2016, alrededor de 320 millones de euros.

Las afirmaciones antes reseñadas las encontramos en la primera página de la presentación de resultados. Sin embargo, más adelante nos enteramos de que el volumen efectivo negociado en renta variable fue casi el mismo (un 0,3% inferior) que en 2016, unos 652.000 millones de euros, y que el efectivo negociado en renta fija cayó un 38,9% respecto a 2016 (de 353.000 millones a 215.000 millones de euros). Esto explica en gran parte por qué los ingresos no aumentaron.

Bolsas y Mercados Españoles obtiene la mayoría de sus ingresos de la negociación de acciones. Del total de 317,5 millones de euros de ingresos netos, 144,5 millones provinieron de este apartado. Otros 126,4 millones de euros se debieron a los servicios de información en tiempo real proporcionados por BME Market Data y a los servicios de liquidación y registro, y el resto a negociación de renta fija, a derivados y al servicio de clearing (compensación y liquidación de operaciones).

Bolsas y Mercados Españoles se encuentra entre los valores preferidos de muchos inversores debido a su elevado rendimiento por dividendo, su amplio margen operativo, su ausencia de deuda y su recurrente flujo de caja libre.

Para unos ingresos de 320,8 millones de euros, en 2017 únicamente destinó 5,2 millones de euros a proveedores y 8,1 millones a amortizaciones del inmovilizado. El beneficio operativo fue de 201,7 millones de euros, por lo que el margen de explotación fue del 63%, muy alto en comparación con la mayoría de empresas.

En cada uno de los cinco últimos años, BME ha destinado menos de 4,5 millones de euros a inversiones en inmovilizado, frente a un flujo de caja operativo superior a los 130 millones de euros, lo que revela una empresa que necesita invertir poco para mantener su negocio.

BME carece de deuda financiera. La partida “otros pasivos financieros corrientes“ que vemos en el balance de situación se corresponde exactamente con la partida “otros activos financieros corrientes“, que en ambos casos se refieren a garantías recibidas de participantes en el mercado y a instrumentos financieros en contrapartida.

El beneficio por acción de 2017 fue de 1,84 €. Sin embargo, existen 510.195 acciones con efectos potencialmente dilutivos en virtud del Plan de Retribución Variable Plurianual en Acciones para directivos de la compañía, por lo que el beneficio por acción diluido, el relevante para el accionista, fue de 1,83 €.

En la tabla siguiente se observa que BME no es, desde luego, una empresa de crecimiento pero que tiene beneficios muy estables.

BME cotiza en el IBEX Medium Cap, aunque ha pasado algunas temporadas en el IBEX 35. A pesar de que cerró 2017 un 15,2% por debajo del precio que tenía al final de 2006, las acciones han sido bastante más rentables que el IBEX 35 en los últimos once años gracias a la reinversión de su elevado dividendo, como puede verse en la tabla siguiente, aunque en los últimos dos años ha perdido terreno frente al índice.

La empresa descontará 0,78 € de dividendo complementario de 2017 el 9 de mayo de 2018. Junto con los dividendos a cuenta de 2017 pagados en septiembre y diciembre de 2017 (0,4 € y 0,6 € respectivamente) hacen un dividendo total a cargo de 2017 de 1,78 €, que es un 1% menos que los 1,80 € pagados a cargo de 2016 (los dividendos indicados en la tabla hacen referencia a los pagos realizados durante el año natural).

Beneficios por acción estándar, base y recurrente en 2017 e Indice de Calidad del Beneficio

La tabla recoge el beneficio por acción estándar, base y recurrente en 2017 de acuerdo con mi metodología de cálculo.

La cartera Contrarian se basa en el beneficio por acción estándar y la Contrarian Recurrente en el recurrente. Desde que empecé a calcular esta última en junio de 2015, la primera ha dado mucho mejor resultado, lo que no esperaba ya que las cuentas de resultados de las cotizadas españolas incluyen un elevado número de partidas atípicas y elementos extraordinarios que restan calidad al beneficio. Por el momento, parece que el mercado pone más atención en el beneficio global que en el beneficio de calidad.

Ver el PER de los valores del IBEX 35 en base a estas magnitudes.

La segunda tabla ordena los valores del IBEX 35 según su Indice de Calidad del Beneficio (ICB). Dicho índice mide la proporción del beneficio neto atribuido a los accionistas que se puede considerar recurrente. Por ejemplo, un ICB de 85 quiere decir que el 85% del beneficio neto generado por la sociedad durante el ejercicio ha procedido de la actividad ordinaria, de modo que no se tienen en cuenta plusvalías obtenidas con la venta de activos fijos o financieros, revalorizaciones de activos, subvenciones y gastos activados. Por tanto, cuanto mayor es el ICB, de mayor calidad se puede considerar el beneficio.

Beneficio por acción informado y efectivo de los valores del IBEX 35 en 2017

La tabla recoge el beneficio por acción según ha sido informado en sus estados financieros por cada sociedad del IBEX 35, la misma magnitud en términos efectivos y la discrepancia entre ambas.

Para calcular el beneficio por acción, las sociedades cotizadas se basan en el número medio ponderado de acciones en circulación a lo largo del ejercicio. Por ejemplo, si el 31 de diciembre de 2016 el capital social estaba compuesto por 1.000 acciones y el 31 de octubre de 2017 empezaron a cotizar 200 acciones procedentes de una ampliación de capital, el número medio ponderado de acciones será de 1.033 unidades (1000*10/12 + 200*2/12). A esto habría que descontar el número medio de acciones en autocartera. En cambio, para mi cálculo del beneficio por acción efectivo, en este caso tendría en cuenta las 1.200 acciones existentes el 31 de diciembre de 2017 y no haría ninguna deducción por autocartera ya que las acciones en autocartera, si bien no reciben dividendo, son susceptibles de ser puestas de nuevo en circulación en cualquier momento.

Las principales discrepancias entre el beneficio por acción informado y el efectivo se dan en Abertis, Inmobiliaria Colonial, Indra, Santander y Técnicas Reunidas.

En Abertis la diferencia es del 8,5% y se debe a que la concesionaria posee el 7,96% de su capital en autocartera.

Inmobiliaria Colonial empezó el ejercicio con 356,8 millones de acciones, el 8 de mayo de 2017 fueron admitidos 35,6 millones de nuevos títulos y el 4 de diciembre, otros 42,8 millones de títulos. El número final fue de 435,3 millones de acciones. Según la empresa, el número medio ponderado de acciones, deducida una autocartera de unos 4,9 millones de títulos, fue de 373,3 millones. Dado que el beneficio neto atribuido fue de 682,5 millones de euros, el beneficio por acción resultante es de 1,83 €, mientras que si dividimos el beneficio por 435,3 millones de títulos obtenemos un beneficio por acción de 1,57 €.

Indra llevó a cabo dos ampliaciones de capital, en abril y en mayo, ambas para satisfacer la compra del 97,21% del capital de Tecnocom. El número de acciones al principio de 2017 era de 164,1 millones y al final del ejercicio, de 176,6 millones, a las que hay que sumar 28,2 millones de acciones potencialmente dilutivas debido al saldo existente de bonos convertibles.

El Banco Santander se basa en un número medio ponderado de acciones en circulación de 15.394,4 millones, mientras que el número efectivo al final del ejercicio fue de 16.040,5 millones.

En el caso de Técnicas Reunidas, la discrepancia se debe a la autocartera del 3,8% que mantiene la firma.

 

Accionistas de Bankia, Bankinter y Banco Sabadell: también os toca compartir vuestros beneficios con acreedores

En una entrada anterior me he referido a la diferencia entre el beneficio neto declarado por BBVA, Repsol, Banco Santander y Telefónica y el beneficio neto que realmente corresponde a los accionistas de dichas entidades.

Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto

Tras examinar las cuentas de Bankia, Bankinter y Banco Sabadell, he visto que estos bancos también cargan o imputan al beneficio neto el rendimiento de valores de deuda que la ley les permite computar como recursos propios debido a su baja exigibilidad.

Declarar un beneficio neto atribuido a los accionistas que no se corresponde con la realidad, por muy legal que sea, vulnera un principio básico de la gestión empresarial. Pero más grave aún es la absoluta falta de transparencia a la hora de explicar a los accionistas las razones por las cuales estos tienen que compartir sus beneficios con ciertos acreedores, generalmente titulares de bonos convertibles en acciones. Al igual que BBVA, Santander, Repsol y Telefónica, Bankia, Bankinter y Sabadell no informan del asunto en sus presentaciones de resultados ni en los completísimos informes anuales. Solo Repsol da cierta información incompleta en una nota a pie de página. Bankinter, a pesar de una mención nada explícita en una nota a pie de página del informe anual, se lleva el premio a la falta de transparencia en este sentido ya que es el que ha conseguido ocultar mejor el dato relevante (me ha costado una hora encontrarlo en su dichoso informe de gestión de 497 fotocopias).

En el caso de BBVA y Telefónica, el beneficio real es casi un 9% inferior al declarado. En Bankia, Bankinter y Banco Sabadell la diferencia es mucho menor, pero la ausencia de explicaciones por parte de los gestores hace temer que cada año la porción del resultado realmente atribuible a los accionistas vaya disminuyendo. Bankia y Banco Sabadell imputaron rendimientos de bonos convertibles al beneficio de los accionistas por primera vez en 2017 (o al menos no lo hicieron en 2016), de ahí que de momento el impacto sea reducido, pero la incertidumbre respecto a lo que ocurrirá en el futuro es elevada debido precisamente al silencio de los administradores.

El cuadro siguiente indica la cantidad que las siete entidades analizadas cargaron o imputaron al beneficio de los accionistas en 2016 y en 2017. Puede verse que en el caso de BBVA y Santander, que ya partían de niveles elevados en 2016, los incrementos han sido muy significativos, y desde luego muy superiores a los del beneficio.


 Bankia

Bankia ha declarado un beneficio neto atribuido de 504,5 millones de euros en 2017 pero de esta cantidad deduce 14,3 millones en concepto de retribución de bonos contingentemente convertibles (conocidos popularmente como Cocos). Es curioso observar cómo el beneficio antes y después de aplicar la deducción recibe el mismo nombre, salvo que se cambia “aribuido“ por “atribuible“, que significan exactamente lo mismo.

Bankinter

El beneficio neto atribuido declarado por Bankinter en 2017 fue de 495,2 millones de euros, de los que 11,6 millones de euros se imputan a los titulares de bonos eventualmente convertibles. Para referirse al beneficio real se habla de “ganancias“ en vez de “beneficios“, que obviamente significan lo mismo.

Banco Sabadell

El Banco de Sabadell ha informado de un beneficio neto atribuido de 801,4 millones de euros pero el beneficio realmente atribuible a los accionistas es de 23,5 millones de euros menos.
La tabla siguiente indica el beneficio neto atribuido informado en 2017 por las siete entidades analizadas y el real.

 

Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto

El beneficio neto atribuido o atribuible que declaran las sociedades cotizadas en bolsa hace referencia al beneficio neto que corresponde a los accionistas. Sin embargo, las carambolas contables permitidas por los reguladores hacen que debamos cerciorarnos de qué parte del beneficio corresponde efectivamente a sus propietarios, o sea a los titulares de las acciones.

La cuestión es que algunas empresas y bancos en dificultades han estado recurriendo en los últimos años a la emisión de obligaciones cuya baja exigibilidad las hace prácticamente asimilables al capital. En la jerga financiera se conocen como híbridos entre deuda y capital. Pues bien, los rendimientos que se pagan o se imputan a dichas obligaciones se cargan al beneficio neto de los accionistas. Es lo que ocurre con BBVA, Banco Santander, Telefónica y, en menor medida, Repsol.

Por tanto, si eres accionista de alguna de estas sociedades, debes saber que tienes que compartir tus beneficios con ciertos acreedores, lo que en última instancia va a afectar a los dividendos que recibas en el futuro.

Llama la atención la escasa transparencia de dichas sociedades acerca del beneficio neto atribuido real. No es un dato que proporcionen a la ligera, por ejemplo en las presentaciones con colorines para analistas, ni siquiera en el informe anual que prácticamente nadie lee, sino en otro documento que es posible que solo haya visto la persona que lo ha confeccionado, el informe de gestión, que a veces es una compilación de 200 o 300 fotocopias, y al no ser un texto digital hay que pasar página por página hasta dar con el dato relevante.

Así es como informa de los datos pertinentes el BBVA en su informe de gestión (las cifras están en miles de millones de euros):

BBVA declara un beneficio neto “atribuible a los propietarios de la dominante“ de 3.519 millones de euros (los propietarios de la dominante son los accionistas de BBVA). De aquí deduce 301 millones de euros para remunerar “instrumentos de capital de nivel 1 adicional“, que hace referencia principalmente a obligaciones perpetuas convertibles en acciones. Tras ello llegamos al dato de 3.218 millones de beneficio neto realmente atribuible a los accionistas. ¿Y cómo define este concepto el BBVA? De nuevo como beneficio neto “atribuible a los propietarios de la dominante“ pero en negrita.

Banco Santander sencillamente no tiene un concepto para refererirse al beneficio neto atribuido real:

Los 6.619 millones de beneficio neto atribuido se convierten en 6.224 millones de euros tras descontar 395 millones de euros como retribución a participaciones preferentes eventualmente convertibles.

En el caso de Telefónica, el beneficio neto atribuido informado fue de 3.132 millones de euros, a los que hay que deducir 276 millones de euros de imputación a las obligaciones perpetuas subordinadas.

Repsol es la única sociedad que hace alguna referencia, aunque poco explícita, a la remuneración de las obligaciones convertibles en su presentación de resultados. Curiosamente, es la que sufre un menor impacto en su resultado por dicha circunstancia. Para conocer el dato efectivo también debemos acudir al informe de gestión:

La tabla siguiente resume los datos indicados con anterioridad:

Accionistas de Bankia, Bankinter y Banco Sabadell: también os toca compartir vuestros beneficios con acreedores

 

Beneficios netos de las empresas del IBEX 35 en 2017 (revisado)

La tabla siguiente recoge el beneficio neto atribuido a los accionistas de las sociedades que componen el IBEX 35, salvo Inditex ya que la textil publica sus estados financieros en marzo. Los datos están en miles de euros.

En el caso de BBVA, Repsol, Santander y Telefónica he descontado la parte del beneficio neto destinada a remunerar a los titulares de obligaciones convertibles u otros instrumentos de capital híbridos. Si eres accionista de BBVA, Repsol, Santander o Telefónica, tienes que saber esto.

He revisado la tabla tras haber comprobado que también Bankia, Bankinter y Banco Sabadell cargaron o imputaron rendimientos de títulos de deuda al beneficio neto. La tabla siguiente indica los datos corregidos para estas entidades. Accionistas de Bankia, Bankinter y Banco Sabadell: también os toca compartir vuestros beneficios con acreedores

El aumento de los beneficios netos totales respecto a 2016 fue del 15,3%. Sin embargo, este dato está distorsionado por ArcelorMittal, que de hecho está domiciliada en Luxemburgo y no presenta cuentas ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Por otro lado, la compañía solo pondera el 1,1% en el índice debido a su bajo porcentaje de capital flotante. Sin tener en cuenta ArcelorMittal, el incremento de los beneficios del IBEX fue del 9,9%.

Los resultados de Endesa en 2017

Endesa logró lo que parecía improbable este año: superar los resultados de 2016. En el primer semestre de 2017, el beneficio por acción interanual fue de 1,20 € y en el tercer trimestre del año, dicha magnitud fue menor aún, de 1,12 €, debido a las complicadas condiciones del negocio a lo largo de 2017. Finalmente, el beneficio por acción de 2017 ha sido de 1,38 €, por encima de los 1,33 € de 2016.

Las acciones de Endesa han sido más rentables que el IBEX 35 desde 2006. Cien euros invertidos en títulos de la eléctrica en diciembre de 2006 se habrían convertido en 149,5 € en diciembre de 2017 después de impuestos sobre dividendos, mientras que hubieran crecido a 109,8 € invertidos en el IBEX 35 con dividendos netos. En los años 2009 y 2014 hubo dividendos extraordinarios.

A cargo de 2017 la empresa ha propuesto un dividendo de 1,382 €, por lo que distribuirá la totalidad del beneficio. En diciembre de 2017 pagó 0,7 € a cuenta, de modo que queda pendiente un pago de 0,682 € en junio o julio de 2018.

Como el resto de empresas del sector, la compañía se vio perjudicada por una climatología muy adversa para la producción de electricidad a coste eficiente debido a la caída de un 48% en la producción hidroeléctrica, que disparó el precio mayorista de la electricidad un 32% al tener que recurrir a fuentes energéticas más caras. Endesa atribuye la mejoría de resultados a las medidas de gestión adoptadas y a los planes de eficiencia, que permitieron una reducción del 4% de los costes fijos.

La diferencia entre ingresos y aprovisionamientos fue prácticamente la misma en 2017 que en 2016, de 4.987 millones de euros. La mejora del beneficio operativo se debió a menores gastos de personal y a plusvalías del inmovilizado de 51 millones de euros. Si descontamos partidas atípicas, el beneficio operativo recurrente fue de 1.612 millones de euros en 2017, menor al de 2016, que fue de 1.685 millones de euros.

La compañía presenta buenos ratios financieros en todos los aspectos, salvo en el excesivo pay-out (porcentaje de distribución de los beneficios). Su rentabilidad sobre el capital empleado es del 14,1%, que se compara muy favorablemente ante un coste de la deuda del 3,2%. La deuda financiera neta fue de 2,4 veces el beneficio operativo, un ratio muy inferior al de la mayoría de empresas del sector. Los gastos financieros netos supusieron únicamente el 6% del beneficio operativo. El flujo de caja de explotación, a pesar de su reducción este año, cubre ampliamente las necesidades de inversión.

El pay-out del 100% compromete la estabilidad del dividendo en el futuro o bien supondría una descapitalización si se decidiera mantener el dividendo a niveles similares a los actuales en caso de una caída de los beneficios.

En 2018 Endesa espera obtener un beneficio neto de 1.400 millones de euros, lo que implicaría un beneficio por acción de alrededor de 1,32 €. Dado un pay-out del 100%, el dividendo a cargo de 2018 podría, por tanto, ser ligeramente inferior al de 2017, aunque la compañía garantiza un mínimo de 1,33 €.

Para 2019 y 2020 espera un beneficio neto de 1.500 millones y 1.600 millones de euros respectivamente, o sea un beneficio por acción de 1,41 € y 1,51 € respectivamente, que implicarían dividendos a cargo de los mismos importes.

 

Los resultados de Técnicas Reunidas en 2017

El beneficio neto atribuido de Técnicas Reunidas cayó un 69% en 2017. El beneficio por acción fue de 0,73 € según la compañía, sin embargo si no se tienen en cuenta las acciones en autocartera fue de 0,707 €. Para 2018 espera un beneficio neto de 64 millones de euros, lo que supondría un beneficio por acción de 1,14 €, por debajo incluso al del año 2006.

Las acciones empezaron a cotizar el 21 de junio de 2006 a 17,10 €, alcanzaron su nivel más alto en noviembre de 2017, a 61,40 €, y el nivel más bajo en noviembre de 2018, cuando llegaron a 14,70 €. Su rentabilidad acumulada desde 2006 ha sido superior a la del IBEX 35 con dividendos pero desde 2014 su evolución ha sido peor a la del índice.

Según la compañía, los resultados se han visto afectados por la paralización total de los proyectos de la división de petróleo y gas, así como por sobrecostes en proyectos específicos, cuya recuperación ve altamente incierta en la actual coyuntura. Según su consejero delegado, Juan Lladó, la empresa había empezado 2017 con “altas expectativas, por las adjudicaciones de grandes proyectos y el éxito en varias licitaciones en Oriente Medio. En la segunda mitad del año, sufrimos la cancelación de proyectos en Latinoamérica y el retraso en la firma y el lanzamiento de los proyectos de Oriente Medio.“

Los ingresos aumentaron un 5,7% en 2017. Sin embargo, el gasto de proveedores lo hizo en mucha mayor medida, un 18,9%. Esta es la razón principal por la cual el beneficio operativo cayó un 47,7%.

A pesar de la fuerte caída de los beneficios, la compañía continúa presentando unos ratios financieros aceptables. La deuda financiera neta fue negativa, al igual que en 2016, al ser la liquidez superior a la deuda financiera bruta. La rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) fue del 11,43%, con un amplio margen sobre el coste de la deuda. Sin embargo, se observa un progresivo deterioro en la capacidad para transformar los ingresos en beneficios operativos.

Técnicas Reunidas pagó el dividendo complementario de 2016, de 0,7289 €, en julio de 2017 y un dividendo a cuenta de 2017 de 0,667 € en enero de 2018, por lo que el dividendo repartido en los últimos doce meses ha sido de 1,396 €.

En sus previsiones para 2018, la empresa indica su “compromiso con la política de remuneración al accionista“. Si con ello se refiere al mantenimiento del dividendo que ha pagado en los últimos años, de 1,396 €, deberá pagar la mitad del mismo a cargo de reservas, con la consiguiente descapitalización que ello conlleva. Si quiere evitar dicha descapitalización, deberá reducir el dividendo al menos a la mitad.

Desplome del beneficio y del dividendo por acción de Técnicas Reunidas (14 mayo 2018)

 

 

Los resultados de DIA en 2017

Las acciones de la cadena de supermercados DIA (Distribuidora Internacional de Alimentación) salieron a cotizar a bolsa el 4 de julio de 2011 a un precio de 3,50 € aunque cerraron la sesión a 3,20 €. Los títulos fueron muy rentables en 2012 y 2013 pero en los cuatro últimos años han dado rentabilidad negativa cada ejercicio. En términos acumulados, su rentabilidad ha sido similar a la del IBEX 35 con dividendos.

Las ventas cayeron ligeramente respecto 2016, un 0,5% mientras que el gasto de proveedores aumentó un 0,6%, lo que significa que DIA tuvo que reducir márgenes, ya de por sí muy ajustados. DIA se refiere a dicha reducción de márgenes como “inversión en precio“, es decir la reducción de precios con el fin de incrementar las ventas. El resultado operativo cayó mucho más que las ventas, un 20,1%, debido principalmente a un aumento en las amortizaciones y a los deterioros del inmovilizado.

El consejero delegado, Ricardo Currás, ha afirmado que “la decisión de mantener el liderazgo en precios en España ha impactado en nuestros márgenes, que no han podido ser compensados por los esfuerzos en ahorro de costes y beneficios provenientes de nuestras alianzas comerciales.“

A medida que descendemos por la cuenta de resultados, el deterioro respecto a 2016 se hace más patente. El beneficio bruto cayó un 28%, considerablemente más que el operativo, a causa de un resultado financiero más desfavorable. La caída del beneficio neto atribuido fue aún mayor, del 37%, debido a una mayor tasa impositiva y a un resultado negativo de operaciones interrumpidas superior al de 2016.

El beneficio por acción cayó de 0,28 € a 0,18 € en 2017, el mismo valor que en 2010. DIA ha anunciado un dividendo de 0,18 € a cargo de 2017, por lo que el pay-out será del 100%.

El margen operativo fue de solo el 2,86%. Es decir, de cada 100 € de ingresos, solo logró 2,86 € de beneficio operativo. El margen de beneficio (beneficio bruto / ingresos) fue del 2,16%. DIA compensa su bajo margen con una elevada rotación (ingresos en relación al activo), que fue del 238%. La ROA (rentabilidad sobre el activo) fue de un escaso 5,14%, resultado al que también llegamos si multiplicamos el margen de beneficio por la rotación.

La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) fue muy alta, del 33,6%, pero no debe llevar a engaño, pues la empresa tiene escasez de recursos propios y además se descapitalizó en 2017: su patrimonio neto atribuido cayó un 17%, lo que hizo que su valor contable pasara de 0,63 € a 0,52 €. A un precio de 4 €, la relación precio-valor contable es de 7,7 veces, muy por encima de lo que es habitual en sociedades cotizadas. La ROCE fue del 14,46%, apropiada dado un coste de la deuda del 4,55%, aunque poco representativa por el mismo motivo que acabo de indicar.

El ratio de endeudamiento (medido como la relación entre la deuda financiera neta y el beneficio operativo) subió de 3,3 veces en 2016 a 4,2 veces en 2017, muy alto para una empresa con un margen de beneficio tan escaso.

DIA: ocultar información no evita el declive (10 mayo 2018)

 

 

Los resultados de IAG en 2017

Las acciones de Iberia cotizaron por última vez el 20 de enero de 2011 a 3,42 € y empezaron a cotizar como IAG (sociedad producto de la fusión entre Iberia y British Airways) el 24 de enero siguiente, cerrando ese día a 3,31 €. En virtud de los acuerdos de la fusión, los accionistas de Iberia recibieron 1,0205 acciones de IAG (por ejemplo, un accionista con 10.000 títulos de Iberia hubiera recibido 10.205 títulos de IAG).

La aerolinea ha sido uno de los valores más rentables de la bolsa española. Cien euros invertidos en sus acciones al final de 2006 se habrían convertido en 309,19 € neto de impuestos frente a solo 109,8 € si se hubieran invertido en el IBEX 35 con dividendos netos. El 23 de febrero acumulaban una caída en 2018 del 7,60%.

El beneficio neto atribuido fue de 2.000,2 millones de euros en 2017, un 3,6% más que en 2016. El beneficio por acción básico fue de 0,958 € pero al existir 90,8 millones de acciones con efectos dilutivos, el beneficio por acción diluido (el relevante para el accionista), fue 0,926 €.

IAG utiliza una medida alternativa del beneficio por acción como indicador clave para evaluar su desempeño, el beneficio ajustado por acción. Define como beneficio ajustado la suma del beneficio neto atribuido más las partidas excepcionales más los intereses de los bonos convertibles en acciones, que en 2017 fue de 2.240 millones de euros, frente a 1.995 millones en 2015 y 1.543 millones en 2015. El beneficio por acción ajustado diluido tiene en cuenta las acciones que se crearán por la conversión en acciones de dichos bonos convertibles. La magnitud fue de 1,028 €, un 14% más que los 0,902 € conseguidos en 2016.

IAG presenta buenos ratios en todos los aspectos. La rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) fue del 18,24% mientras que el coste de la deuda fue de solo el 3,34%, siendo el margen entre ambas variables muy amplio. La deuda financiera representa únicamente 1,6 veces el beneficio operativo. Los beneficios de 2017 fueron de calidad, siendo el beneficio por acción recurrente (que incluye las acciones dilutivas) de 0,90 €, muy próximo al beneficio por acción diluido estándar.

Sin embargo, este tipo de compañías no suele alcanzar valoraciones elevadas debido a su alta vulnerabilidad a diversos factores de riesgo, en particular, de seguridad (accidentes y atentados), laborales (huelgas) y de mercado (fluctuaciones del precio del petróleo, elevada competencia). Por este motivo, lo prudente es no pagar más de 8 veces su beneficio por acción.

La empresa prevé un incremento de su beneficio operativo en 2018 si los precios actuales del petróleo y los tipos de cambio se mantienen en los niveles actuales.

IAG ha propuesto un dividendo de 0,27 € a cargo del ejercicio 2017. El 30 de noviembre de 2017 descontó 0,125 € de dividendo a cuenta, por lo que en 2018, previsiblemente en junio, pagará 0,145 € de complementario.

 

Los resultados de Iberdrola en 2017

Iberdrola obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.804 millones de euros, lo que supone un beneficio por acción de 0,44 € (0,45 € si se tiene en cuenta la prevista amortización del 3% del número de acciones del capital social). Como puede verse en la tabla siguiente, es prácticamente el mismo que en 2006.

Los resultados se vieron impactados negativamente por una climatología muy adversa en 2017 para la producción de electricidad. La falta de lluvias obligó a recurrir en mayor medida a fuentes energéticas más caras, como el carbón y los ciclos combinados.

Las acciones de la eléctrica valían 8,28 € al final de 2006 mientras que cerraron 2017 a 6,46 €. A pesar de esa minusvalía del 22% y gracias al elevado rendimiento por dividendo de las acciones, cien euros invertidos en diciembre de 2006 habrían crecido a 122,31 € en diciembre de 2017 (neto de impuestos), que es más de lo que se habría obenido en el IBEX 35 con dividendos netos.

El 24 de agosto de 2017, la compañía cerró la integración de sus participadas brasieñas Neoenergia y Elektro, creando una empresa líder en Brasil en redes y energías renovables. La cuenta de resultados solo recoge la aportación de dicha empresa a partir de agosto.

La reforma fiscal en Estados Unidos aportó un resultado positivo no recurrente de 1.284 millones de euros, que se aprovechó para compensar otros resultados negativos no recurrentes, como el saneamiento del negocio del gas en aquel país. La fusión de Gamesa con la división eólica de Siemens aportó 291 millones de euros no recurrentes. En total, los resultados no recurrentes positivos fueron de 1.544 millones de euros, y los negativos de 1.445 millones de euros, siendo la diferencia de 99 millones.

Los ingresos aumentaron un 8,7% pero el beneficio de explotación u operativo descendió un 42,1% debido al fuerte aumento de los gastos operativos (un 20,3%), en particular los gastos de personal, y sobre todo a un incremento de las provisiones (173,1 millones en 2016 vs. 1.422,5 millones en 2017) por el saneamiento del negocio del gas en Estados Unidos y el impacto, en este caso negativo, de la reforma fiscal en dicho país sobre el valor del negocio de renovables.

La deuda financiera neta se incrementó en unos 3.000 millones de euros, siendo la causa principal la integración de Neoenergia, que añadió 2.817 millones de euros a esta partida. Debido a la caída en el beneficio de explotación, el ratio que relaciona la deuda financiera con el beneficio operativo se dispara de 6,6 veces en 2016 a 12,6 veces en 2017. A pesar de que los gastos financieros bajaron un 4,4%, la proporción del beneficio operativo destinada a pagar intereses de la deuda casi se duplicó, pasando del 19,3% en 2016 al 34,5% en 2017, debido a la caída del beneficio operativo.

No obstante, hay que tener en cuenta que la caída del beneficio operativo obedece a elementos no recurrentes. También es preciso considerar que Iberdrola ha consolidado la deuda total de Neoenergía, por valor de 2.817 millones de euros, mientras que solo recoge la aportación del beneficio operativo de la filial brasileña al grupo desde el 24 de agosto de 2017.

El beneficio antes de impuestos cayó un 48% pero créditos fiscales de 1.397 millones de euros permitieron un ligero aumento del 3,7% en el beneficio neto.

Iberdrola pagó un dividendo de 0,177 € en julio de 2017 como complementario de 2016 y otro de 0,14 € (a través de la modalidad de Dividendo Flexible) en enero de 2018, por lo que el dividendo pagado en los últimos doce meses ha sido de 0,317 €. A un precio de 6 €, el rendimiento bruto por dividendo es del 5,28%.

Tras la ampliación de capital de enero de 2018 para pagar en acciones parte del dividendo a cuenta de 2017, el capital social está dividido en 6.438 millones de acciones. Sin embargo, de acuerdo con el Plan 2016-2020 Iberdrola se ha comprometido a dejar el número de acciones de su capital en 6.240 millones, por lo que amortizará 198,7 millones de títulos. Teniendo en cuenta esto, el beneficio por acción efectivo de 2017 fue de 0,449 €.