Las acciones del Banco Santander cerraron el año 2009 a 11,55 €. En aquel momento, el capital social estaba dividido en 8.155,6 millones títulos, por lo que la capitalización de la entidad era de 94.197 millones €. La capitalización bursátil de una empresa cotizada es el número de acciones del capital social multiplicado por el precio de esas acciones en bolsa.
Desde entonces, el banco ha llevado a cabo diversas ampliaciones de capital, algunas de ellas para pagar parte del dividendo en el programa Santander Dividendo Elección, que permite cobrar el dividendo en acciones o en efectivo. La entidad ha recurrido a esta fórmula cada año desde 2010, salvo en 2019. Algunos años (de 2012 a 2014) toda la remuneración al accionista se instrumentó a través de dicho programa, mientras que en otros años se empleó un modelo mixto.
A día de hoy, el capital social de la entidad está formado por 16.618,1 millones de títulos, algo más del doble que al final de 2009. Al cierre del 2019, la capitalización era de 61.985 millones €, un 34% menor a la de 2009.
El Santander ha obtenido elevados beneficios en términos absolutos en la pasada década, aunque con una tendencia a la baja. En 2009 las ganancias netas fueron de 8.942 millones € mientras que en 2019 fueron de 5.920 millones €, aunque de 7.657 millones € en términos recurrentes. Sin embargo estos resultados se han tenido que repartir entre un número mucho mayor de acciones (más del doble, como he indicado antes). De este modo, si el beneficio por acción de 2009 fue de 1,10 €, en 2019 fue de 0,36 €, un 67,3% menor.
El valor de la acción ha corrido una suerte similar, pues ha pasado de los 11,55 € del cierre de 2009 a los 3,73 € del cierre de 2019, una minusvalía del 67,7%. Es decir, toda la caída del precio de los títulos del Santander entre 2009 y 2019 puede explicarse por la disminución del beneficio por acción en el mismo período.
Gracias a la reinversión de los dividendos netos y a las acciones percibidas bajo el programa Dividendo Elección, cien euros invertidos en acciones de la entidad al final de 2009 se habrían convertido en 63,58 € al final de 2019, una pérdida del 36,4%, lo que reduce la minusvalía a la mitad. No obstante, esta cifra se compara desfavorablemente cuando se calcula lo que se habría obtenido de haberse invertido cien euros en un fondo indexado al IBEX 35, que hubiera sido de 118,2 €.
Si incluimos la evolución del Santander en 2020 hasta el 20 de mayo, la pérdida acumulada asciende al 68% incluso con reinversión de dividendos netos, mientras que la del IBEX 35 se queda en un 16,6%.
El 15 de mayo todas las empresas del IBEX 35, salvo Inditex (que tiene el año fiscal acabado en enero), habían publicado sus informes del primer trimestre. Ya podemos, por tanto, hacer una radiografía del impacto de la pandemia en las cuentas de las principales cotizadas españolas.
La caída conjunta de los ingresos operativos (margen bruto en el caso de los bancos) no fue significativa, de un 7,3% respecto al primer trimestre de 2019. Los mayores descensos los sufrieron, como cabía esperar, compañías relacionadas con el transporte y el turismo, o perjudicadas por el desplome precio del petróleo. Pero cinco compañías consiguieron aumentar su cifra de negocio más de un 10%: Cellnex, MásMóvil, Ferrovial, Grifols y Viscofán.
Sin embargo, la suma de los beneficios netos atribuidos cayó un 50,4%, teniendo en cuenta únicamente los positivos. El total fue de 4.746 millones €, frente a los 9.568 millones € del primer trimestre de 2019.
Si se tienen en cuenta los beneficios netos recurrentes en aquellas empresas que informan de esta magnitud, el descenso fue menor, del 24,4%, aunque también destacable. El BBVA, por ejemplo, aunque contabilizó 1.792 millones € en pérdidas, informó de un beneficio recurrente de 292 millones €.
Los mayores números rojos fueron presentados por el BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria), con 1.792 millones €, debido a las provisiones realizadas, ArcelorMittal, con 1.015 millones €, por la caída del precio del acero, y la aerolínea IAG, con 556 millones €, debido a la paralización del transporte aéreo en el mes de marzo. Otras seis sociedades declararon pérdidas. Solo una lo hizo en el primer trimestre de 2019.
Ocho compañías lograron aumentar sus beneficios estándar: Endesa (132%), Grifols (63%), Colonial (39%), Iberdrola (30%), Viscofán (20%), Enagás (15%), Acciona (7%) y CIE Automotive (0,3%). No obstante, salvo para Viscofán y CIE Automotive, estos aumentos se debieron en gran parte a elementos atípicos. En el caso de Endesa, hubo una reversión de provisiones, que si bien se considera beneficio recurrente, no deja de tener carácter extraordinario.
Este trimestre he comentado los resultados de las siguientes compañías:
MásMóvil fue una de las compañías del IBEX 35 con mayor crecimiento de ingresos en el primer trimestre de 2020 respecto al mismo período de 2019, un 16%. Solo fue superada por Cellnex, que creció un 48%. Ambas operan en el sector de las telecomunicaciones y entraron en el IBEX recientemente: MásMóvil lo hizo en junio de 2019 y Cellnex en junio de 2016.
La compañía afirma que el número de suscriptores móviles de banda ancha y postpago aumentó un 43% y un 18% interanual respectivamente. MásMóvil opera las marcas Lebara, Pepephone y Yoigo, entre otras.
El resultado neto, en cambio, se mantuvo estable en 20 millones € y el resultado neto ajustado o recurrente descendió de los 37 a los 33 millones €. En términos interanuales (marzo de 2019 a marzo de 2020), el beneficio neto es de 92,9 millones €, igual al del cierre de 2019, mientras que el beneficio recurrente asciende a 150 millones €.
El capital social de la compañía está dividido en 131,7 millones de acciones pero a efectos del cálculo del beneficio por acción hay que incluir 14,3 millones de acciones con efectos dilutivos, debido a la existencia de bonos convertibles, lo que eleva el total a 146 millones de títulos. Por tanto, el beneficio por acción interanual fue de 0,636 € al cierre de marzo (un 38% más que al cierre de marzo de 2019) y de 1,027 € en términos recurrentes (un aumento del 29,5% en términos interanuales).
El resultado neto ajustado o recurrente descarta gastos operativos no recurrentes y otros impactos contables no relacionados con el negocio, como costes de integración o amortización de base de clientes adquirida. Este trimestre los gastos no recurrentes incluyen los derivados de las iniciativas solidarias para dar soporte y ayuda durante la crisis sanitaria (donación de mascarillas, terminales y tarjetas SIM, entre otras).
Al precio actual de 17,6 €, la acción cotiza con un ratio PER (relación precio-beneficio) de 27,7, que se convierte en 17,1 cuando se toma como referencia el beneficio por acción ajustado. La acción es una de las de mejor comportamiento relativo en bolsa este año, al perder un 13,47%, la mitad de lo que se deja el IBEX 35, que es un 28,30% hasta el 18 de mayo. Desde el mínimo anual de 12,20 € del 20 de marzo ha subido un 44%.
A mitad del segundo trimestre (14 de mayo), la compañía ha reiterado sus objetivos para el presente ejercicio y el siguiente a pesar de la irrupción de la pandemia. Es una de las contadas compañías del IBEX que no va a variar sus planes de inversión para 2020. Espera continuar con su plan de desapalancamiento para situar su deuda financiera neta, que actualmente es de 1.845 millones €, en 3,2 veces el beneficio bruto de explotación (EBITDA) ajustado. En marzo de 2019 la deuda neta era de 1.241 millones €, 2,6 veces el EBITDA ajustado.
En febrero de este año adquirió Lyca, operador móvil virtual especializado en prepago, por el que ha pagado 372 millones €, para reforzarse en este segmento. La adquisición se ha financiado con deuda bancaria pero la compañía espera un aumento en el apalancamiento financiero del Grupo de solo 0,2 veces el EBITDA ajustado como consecuencia de la operación, tras tener en cuenta las sinergias aportadas por la nueva marca.
La compañía logró mantener sus ingresos en el primer trimestre de 2020 respecto al mismo período de 2019 (131,8 millones € vs. 132,6 millones €) a pesar de que en los últimos 17 días del trimestre ofreció una bonificación del 100% a los locales comerciales que tuvieron que cerrar debido al estado de alarma decretado el 14 de marzo.
El resultado neto cayó un 35,7% pero esta variable no es significativa en el caso de Merlín, ya que suele incluir plusvalías por ventas de inmuebles o revalorizaciones de activos. El resultado recurrente, medido a través de los fondos de las operaciones (FFO), cayó un 5,6%.
En términos interanuales (marzo de 2019 a marzo de 2020), el beneficio por acción estándar fue de 1,154 €, frente a los 1,705 € de marzo de 2019. En cambio, el beneficio por acción recurrente (0,658 €) se mantuvo por encima del de hace un año (0,63 €).
La acción pierde un 45% en 2020 (cerró 2019 a 12,79 €). El mercado anticipa una significativa reducción de los ingresos en el segundo trimestre, ya que tal vez la totalidad del período estará bajo los efectos del estado de alarma. Sin embargo, la compañía afirma que sus ingresos están ampliamente diversificados por categoría de activos, tipología de inquilinos y exposición sectorial, con lo que espera mitigar los efectos del confinamiento. Añade que el 89% de los locales comerciales resultaron afectados, pero que únicamente suponen el 22% de su cartera de activos, mientras que solo el 3,5% de las oficinas ha tenido que cerrar, y estos activos suponen el 47% del total de su cartera patrimonial. Por otro lado, el 73% de los inquilinos de locales comerciales son empresas que cotizan en bolsa o grandes corporaciones privadas y el 95% de los inquilinos de oficinas son grandes corporaciones.
Merlín indica que el valor contable por acción fue de 15,72 € al cierre de marzo de 2020, mientras que en marzo de 2019 fue de 14,94 €. Sin embargo, el valor contable según la metodología de la asociación EPRA (European Public Real Estate), proporcionado por la propia compañía, fue de 7,384 €. La acción cotiza actualmente a 7 €, muy cerca de este valor. El valor neto contable según la EPRA, abreviado como EPRA NAV (estas últimas, siglas de Net Asset Value) considera las propiedades y otras inversiones a su valor justo y solo tiene en cuenta los activos susceptibles de generar valor en una estrategia de inversión inmobiliaria a largo plazo.
La deuda financiera bruta era de 6.380 millones €. Tras descontar 1.277 millones en efectivo y equivalentes de efectivo, se obtiene una deuda neta de 5.103 millones €. Según Merlín, el interés medio de la deuda fue del 1,99% en el primer trimestre.
En la Junta General del 17 de junio propondrá un dividendo complementario de 0,146 € y una devolución de la prima de emisión de 0,176 €, lo que supone un importe combinado de 0,30 €. Ya pagó 0,20 € a cuenta en octubre de 2019, de modo que la remuneración total a cargo de 2019 será de 0,50 €, si se aprueba la propuesta.
La compañía cuenta con un rating crediticio de S&P Global de BBB, que en una escala del 0 al 10 podríamos considerar un 5,5 y que significa calidad crediticia satisfactoria.
Al igual que Merlin Properties, Inmobiliaria Colonial obtiene la mayoría de sus ingresos recurrentes con el alquiler de propiedad inmueble de tipo comercial y sus clientes son principalmente grandes corporaciones.
Los activos de Colonial están concentrados en Barcelona, Madrid y París. Los nuevos proyectos están íntegramente situados en el centro de estas tres ciudades, con un 50% de su valor en tres proyectos en París.
El resultado neto del trimestre aumentó un 39% respecto al primer trimestre de 2019, si bien la magnitud más significativa del beneficio recurrente lo hizo un 9% (mientras que el de Merlin cayó un 5,6%). La diferencia entre ambas magnitudes se debe a que el resultado financero mejoró en 6 millones € en el primer caso pero solo 1 millón € en términos recurrentes.
En términos interanuales, el beneficio por acción estándar se sitúa en 1,645 € al cierre de marzo y el beneficio por acción recurrente, en 0,279 €. Al precio actual de 7,35 €, el PER (relación precio-beneficio) estándar es de 4,4 y el PER recurrente (más significativo), de 26,3. En el caso de Merlin Properties, el PER estándar es de 6 mientras que el PER recurrente, de 10,6, sensiblemente inferior al de Colonial.
La acción de Colonial ha caído menos que la de Merlín Properties en lo que llevamos de año (35% vs. 45%). El 15 de mayo había recuperado un 16% respecto del mínimo de 6,35 € del 19 de marzo. Merlin, en cambio, solo ha recuperado un 4% en relación al mínimo de 6,70 € del día 23.
Colonial tiene un menor endeudamiento relativo (medido por el Loan To Value o deuda en relación al valor de los activos): un 36% vs. el 40,1% de Merlin.
El rating crediticio de la compañía es BBB+, según la escala de S&P Global, un grado por encima del de Merlin.
Colonial no ha actualizado su valor contable segun la metodología EPRA (EPRA NAV), como sí lo ha hecho Merlín. En 2019 esta magnitud fue de 11,46 €, una mejora sustancial respecto a los 10,03 € de 2018. Así, mientras la acción de Merlin Properties cotiza a un valor muy cercano al de su EPRA NAV, Colonial cotiza un 35% por debajo de esa referencia.
La compañía afirma que la liquidez que tiene disponible de 2.000 millones € cubre todos los vencimientos de deuda hasta el año 2023, si bien hay que tener en cuenta que únicamente 500 millones € son efectivo en caja.
En estos momentos, la tasa de ocupación de las propiedades del grupo en todos los usos (oficinas, comercial y logístico) es del 98%. Pero Colonial señala que los resultados del primer trimestre no reflejan todavía el impacto de la crisis generada por la pandemia. Indica que la tasa de impago de las rentas se situó en solo el 1% en abril pero que podría empeorar en los meses siguientes. Las negociaciones de aplazamientos o bonificación de rentas alcanza actualmente al 2% de los resultados pero Colonial estima, de momento, que podría llegar impactar un máximo del 6% en los resultados del conjunto del ejercicio.
La compañía tomará una decisión sobre el dividendo en la próxima Junta General, que el año pasado se celebró a mediados de junio. Con cargo a 2019 repartió 0,20 € por acción.
Entre el 14 y el 28 de mayo, los accionistas de Ferrovial tienen tres opciones para cobrar el dividendo complementario de 2019.
De hecho, el 14 de mayo el importe del dividendo ya fue descontado del precio de la acción, por un valor de 0,312 €, importe que se corresponde con el precio garantizado por Ferrovial para la compra de los derechos de asignación gratuita (luego aclaramos qué es esto).
El día 13 la acción cerró a 23,78 € y el día 14, a 22,60 €. Esto no significa que la acción perdiera 1,18 €, pues hay que descontar los 0,312 € del dividendo, de modo que la caída real fue de 0,868 €.
A pesar de que el dividendo ya ha sido descontado del precio de la acción, los accionistas tienen tres opciones entre el 14 y el 28 de mayo (hasta el 22 de mayo si se elige el dividendo en efectivo). En este período, estará en marcha una ampliación de capital en la que la compañía ofrece una acción gratis a cada accionista por cada 71 acciones que este tenga en cartera. Si el número de acciones no es múltiplo de 71, se cubre la diferencia con un pago en efectivo. Por ejemplo, si se tienen 100 acciones, se recibirá una acción gratis y por las 29 acciones restantes se percibirán unos 9,05 € (29 x 0,312 €) menos la comisión del intermediario.
La segunda opción es vender los derechos de suscripción en bolsa. Por cada acción que se tenga, se tiene también un derecho de suscripción. La venta de derechos tiene interés si es posible obtener un precio superior a los 0,312 € garantizados por Ferrovial. Para que esto ocurra, el precio de la acción tiene que estar por encima de los 22,15 €, al menos teóricamente ya que hay que tener en cuenta las comisiones del intermediario. Esto es así porque un inversor que no sea accionista de Ferrovial puede acudir al mercado y comprar 71 derechos para obtener una acción gratis. Si la acción vale 22,15 €, el derecho valdrá 0,312 €, pues 71 x 0,312 € = 22,15 €.
El primer día de negociación de los derechos, el 14 de mayo, la acción cerró a 22,60 €, que se corresponde con un valor del derecho de suscripción de 0,318 €. Si en los próximos días, el precio de la acción cae por debajo de 22,15 €, el valor negociable del derecho sería inferior a 0,312 €, de modo que al accionista le convendría solicitar el pago en efectivo.
En la terminología de las operaciones de ampliación de capital liberadas cuyo objetivo es remunerar al accionista, los “derechos de asignación gratuita“ son los derechos a suscribir acciones nuevas y el “precio garantizado del derecho de asignación gratuita“ es el valor en efectivo del dividendo.
Ferrovial garantiza un precio de 0,312 € por acción a los accionistas que no negocien sus derechos de suscripción en bolsa. Es decir, si un accionista vende sus derechos en bolsa y los vuelve a comprar, no puede beneficiarse del precio garantizado. Con esos derechos tendrá que suscribir acciones o bien venderlos de nuevo. Lo mismo ocurre con un inversor que no era accionista y que compra derechos en bolsa: no puede pretender vendérselos después a la compañía. Las condiciones de la ampliación lo establecen claramente: “esa opción se extenderá únicamente a los derechos de asignación gratuita recibidos por los accionistas gratuitamente de la Sociedad, no a los derechos de asignación gratuita comprados o de otro modo adquiridos en el mercado.“
Hay que tener en cuenta que si bien los derechos se pueden negociar hasta el 28 de mayo inclusive, la fecha límite para solicitar el pago en efectivo es el 22 de mayo, de modo que debemos avisar a nuestro intermediario antes de esa fecha, en caso de elegir esta opción.
La constructora ya pagó 0,408 € a cuenta en noviembre de 2019, lo que sumado a los 0,312 € del complementario hace un total de 0,72 € a cargo de 2019, el mismo importe que a cargo de 2018.
Amadeus, uno de los valores con mejor trayectoria de la bolsa española en los últimos años, frenó en seco su positiva progresión en el primer trimestre de 2020, debido a su elevada dependencia del tráfico aéreo. Aunque el estado de alarma en España se decretó el 13 de marzo, la compañía empezó a notar los efectos de la pandemia a mediados de febrero.
Los datos ofrecidos por la compañía en su informe de resultados dan idea del impacto que la restricción a la libertad de movimientos ha tenido en las cuentas: el número de reservas de agencias de viajes cayó un 47,7%, los ingresos descendieron un 27,3% y el beneficio neto bajó un 62,1%.
No obstante, el flujo de caja libre (flujo de caja menos inversiones en activos fijos) mejoró un 3% respecto al primer trimestre de 2019, hasta los 289,8 millones €.
La compañía reaccionó rápidamente a la nueva situación y fue la primera del IBEX en cancelar su dividendo complementario, que estaba previsto para junio. Con esta medida consiguió retener unos 319 millones €. Puso en marcha un plan de reducción de costes fijos y de inversiones en inmovilizado por valor de 300 millones €. También modificó su programa de recompra de acciones propias que había aprobado en febrero, de un máximo inicial de 72 millones € a 28 millones €.
El beneficio neto fue de 117,8 millones €, mientras que en el primer trimestre de 2019 fue de 298,5 millones € (este último dato ha sido revisado a la baja, pues en su día se informó de 311,2 millones €). En términos interanuales (marzo de 2019 a marzo de 2020), el beneficio neto fue de 919,7 millones €, lo que supone un beneficio por acción de 2,133 €.
Amadeus ofrece una medida complementaria del beneficio neto, el beneficio ajustado, que descarta partidas no recurrentes, como las depreciaciones de activos. Esta magnitud fue de 141,8 millones, un 57% menos que los 333,8 millones € del primer trimestre de 2019. En términos acumulados, el beneficio ajustado fue de 1.077,3 millones € o 2,498 € por acción.
La deuda financiera neta al 31 de marzo de 2020 era de 2.779,6 millones €, prácticamente la misma cantidad que en marzo de 2019. Supone 1,39 veces el beneficio bruto de explotación de los últimos doce meses, un bajo endeudamiento en términos relativos. Tal como reconoce la compañía, la definición de deuda financiera no es la estándar, pues está ajustada por las comisiones de financiación diferidas, los intereses devengados y los ajustes de valor razonable de un préstamo del BEI (Banco Europeo de Inversiones). Según la definición habitual, la deuda financiera neta fue 3.030,5 millones €.
El 3 de abril de 2020, Amadeus anunció una ampliación de capital de 19.230.769 acciones a un precio de 39 €, lo que ha supuesto un aumento de recursos propios de 750 millones €. De esta cantidad, el aumento de capital es de 192.307 € (ya que el valor nominal de la acción es de 0,01 €) y el aumento de reservas por prima de emisión es de 749,8 millones € (al ser la prima de emisión de 38,99 €). Por tanto, el capital social está formado ahora por 450.499.205 acciones.
El mismo día, emitió obligaciones convertibles en acciones por valor de otros 750 millones €, con un interés del 1,5% anual y vencimiento a cinco años (abril de 2025). El precio de conversión inicial es de 54,60 €, mientras que ahora la acción cotiza a 37,4 €. Amadeus habrá de computar cada año, hasta el vencimiento, un determinado número de acciones con efectos potencialmente dilutivos, que habrá que sumar a las acciones del capital social a efectos de determinar el beneficio por acción y el valor contable. No necesariamente todas las obligaciones serán convertidas en acciones, ya que la compañía tiene la potestad de amortizar anticipadamente los títulos.
ArcelorMittal anunció el 11 de mayo que recaudaría 2.000 millones de dólares de inversores cualificados con la finalidad de reducir su deuda financiera, reforzar su liquidez y “objetivos corporativos generales“.
Condiciones de la operación
Esta operación se compone de dos partes.
La primera, una ampliación de capital de 80,9 millones de acciones a un precio de 9,27 $, 8,57 € según la tasa de conversión utilizada por la empresa, que esta espera haber cubierto el 14 de mayo a través de inversores cualificados. Dicha ampliación, por tanto, no generará derechos de suscripción a los accionistas.
Justo antes de anunciar la ampliación, en la mañana del 11 de mayo, la acción cotizaba a 10,40 € en la bolsa española. Hoy 12 de mayo cotiza a 8,35 €, de modo que el precio se ha ajustado al precio ofrecido en la operación.
La segunda es una emisión de bonos obligatoriamente convertibles por valor de 1.250 millones de dólares con interés del 5,50% anual y vencimiento de tres años, que la empresa confía cubrir el 18 de mayo. Los bonos podrán ser convertidos en acciones opcionalmente antes del vencimiento pero tendrán que haber sido convertidos obligatoriamente en acciones en la fecha del vencimiento.
El precio mínimo de conversión será de 9,27 $ y el máximo, de 10,89 $. Por ejemplo, si un inversor compra 10.000 $ en bonos, recibirá entre 918 y 1.078 títulos en el momento de la conversión.
Impacto en el valor contable
El número de acciones actual de la compañía es de 1.021,9 millones de títulos y el patrimonio neto atribuido a los accionistas, de 34.249 millones de dólares, de modo que el valor contable es de 33,51 $ (30,38 € con el cambio euro – dólar del 31 de marzo).
Tras la ampliación, el número de acciones será de 1.102,8 millones y el patrimonio neto, de 34.999 millones de dólares. El valor contable disminuirá, por tanto, a 31,7 $ (28,7 €). La razón de que el valor contable baje en vez de aumentar es que las acciones se ofrecen a un precio inferior (de hecho, muy inferior) al valor contable actual.
Sin embargo, hay que tener en cuenta el efecto dilutivo de las acciones que se emitirán en los próximos tres años debido a la emisión de los bonos convertibles. Dados los precios de conversión mínimo y máximo, dicho número estará entre 134,8 y 114,8 millones, siendo la media de 124,8 millones. De acuerdo con las normas contables, aunque ninguna de esas acciones se haya todavía emitido, una parte de las mismas debe ser contabilizada como acciones con efectos potencialmente dilutivos. Dado que el vencimiento de la emisión es de tres años, en 2020 debemos considerar la tercera parte de 124,8 millones, o sea 41,6 millones, de acciones potencialmente dilutivas.
Así, el número de acciones a considerar para determinar el valor contable es de 1.144,4 (1.021,9 + 80,9 + 41,6) millones.
En estos momentos podemos considerar que el nuevo valor contable de la acción de ArcelorMittal es el cociente entre el nuevo patrimonio neto atribuido a los accionistas (34.999 millones de dólares) dividido por esos 1.144,4 millones de títulos, o sea 30,6 $ (27,7 €).
Este valor sigue siendo muy superior al precio de mercado de 8,35 €, de tal modo que la acción cotiza a solo 0,3 veces su valor teórico. Cuando esto ocurre, significa que el mercado espera (acertadamente o no) que la empresa continúe teniendo pérdidas en un futuro próximo o que deba afrontar nuevas depreciaciones de activos, circunstancias que irán mermando el patrimonio neto.
ArcelorMittal incurrió en pérdidas por cuarto trimestre consecutivo. Además, el beneficio neto ajustado también entró en terreno negativo. La empresa define el beneficio neto ajustado como el beneficio neto informado menos depreciaciones de activos y partidas extraordinarias.
ArcelorMttal comenta que el beneficio operativo estaba mejorando a principios de año pero admite un deterioro significativo del mercado del acero debido a las medidas de emergencia tomadas por los gobiernos para combatir la pandemia del COVID-19. La compañía ha emprendido una drástica reducción de costes para responder a “niveles de uso de la capacidad excepcionalmente bajos“, hasta el punto que espera recortar los costes fijos en el segundo trimestre entre un 25% y un 30%.
La compañía ha realizado unos cargos excepcionales de 457 millones de dólares (414 millones €) en el primer trimestre derivados del impacto de la pandemia sobre el precio del acero.
El beneficio por acción de doce meses hasta marzo de 2020 es de -3,538 €, aplicando el tipo de cambio euro-dólar del 31 de marzo. El beneficio por acción interanual es de -0,74 €.
ArcelorMIttal informa del beneficio neto ajustado por trimestres desde 2019. Para 2018 solo disponemos del dato anual.
La tabla siguiente recoge ambos tipos de beneficio en los últimos cinco trimestres, en millones de dólares.
Fuente: ArcelorMittal.
El patrimonio neto atribuido a los accionistas fue de 34.249 millones de dólares en marzo de 2020, una reducción significativa respecto a los 42.286 millones de dólares de marzo de 2019. En euros, dicha variable asciende a 31.050 millones, lo que da un valor contable de 30,38 €, el triple del precio al que cotizan actualmente las acciones (10,4 €). Hace un año (30 de abril de 2019), el valor contable era de 36,85 € y la acción cotizaba a 19,35 €.
ArcelorMittal ha decidido cancelar el dividendo con cargo a 2019, por lo que no remunerará a sus accionistas a lo largo de 2020. Esperará a la normalización del entorno operativo para revisar su política de dividendos.
A pesar de la situación de crisis, mantiene su objetivo de bajar su deuda financiera neta a los 7.000 millones de dólares en el corto plazo. Actualmente esta variable asciende a 9.499 millones de dólares, frente a los 11.159 millones de dólares de marzo de 2019.
La compañía está domiciliada en Luxemburgo pero cotiza en la bolsa española. Ocupa el decimoquinto lugar por capitalización aunque pondera un 0,57% debido a los coefcientes de corrección por capital flotante.
Las diez compañías del IBEX con mayor volumen de beneficios en 2019, salvo Iberdrola, perdieron más de un 25% en bolsa en el primer cuatrimestre del año. La pérdida media de este grupo, incluyendo dividendos, fue del 34,18%.
En cambio, las diez compañías con menores resultados perdieron de media un 17,66%, la mitad que el grupo anterior. Las quince empresas en el grupo intermedio tuvieron una rentabilidad media negativa del 25,52%, prácticamente igual que la media de los 35 valores del índice.
Se da la circunstancia, por tanto, de que las compañías con más beneficios están siendo las más vulnerables ante la crisis generada por la pandemia, puesto que son las que más salen perdiendo ante la brusca caída de la actividad económica.
Entre los valores más perjudicados están los tres grandes bancos y las tres grandes compañías relacionadas con el transporte aéreo: IAG, Aena y Amadeus. La banca ha debido realizar fuertes provisiones en el primer trimestre del año. El Santander, por ejemplo, ha informado de un beneficio neto de 331 millones € en los tres primeros meses del año, frente a los 1.840 millones del mismo período de 2019.
Entre los valores con menor volumen de beneficios, o incluso resultados negativos, encontramos los dos grandes ganadores de este año: Viscofán y Cellnex, que se apuntaron un 24% en el período considerado.
No parece, pues, buena estrategia comprar acciones de las compañías con mayores beneficios en términos absolutos.
Telefónica ha reconocido que la crisis del Covid-19 ha tenido un impacto significativo en sus balances debido a la menor actividad por roaming, prepago y tráfico de empresas, que no se ha visto compensada por el mayor uso de datos a nivel doméstico.
La caída de ingresos respecto al primer trimestre de 2019 fue moderada, de un 5,1%. En términos orgánicos (sin ventas de activos y a tipos de cambio constantes) la reducción fue menor aún, de un 1,3%. SIn embargo, el beneficio neto se redujo un 56%, hasta los 406 millones €. El beneficio recurrente (subyacente en la terminología de la empresa) fue de 619 millones €, un 30,1% inferior. El beneficio subyacente excluye las pluvalías por ventas de activos y los gastos de reestructuración, entre otras partidas atípicas.
En el período de doce meses del 31 de marzo de 2019 al 31 de marzo de 2020, el beneficio neto fue de 621,8 millones € pero en términos subyacentes fue de 3.448 millones €. A estos importes hay que deducir 282 millones € que se imputan a los titulares de “otros instrumentos de patrimonio“, o sea a titulares de deuda subordinada que computa como patrimonio neto debido a la baja exigibilidad de la misma. Por tanto, el beneficio neto atribuido a los accionistas de Telefónica fue de 339,8 millones € (3.166 millones € en términos subyacentes).
Dado que el capital social está compuesto por 5.192,1 millones de títulos, el beneficio por acción interanual es de 0,065 € y el beneficio por acción interanual subyacente, de 0,610 €. Al precio actual de 4,3 €, la acción cotiza con un ratio PER (precio dividido por el beneficio por acción) recurrente de 7 veces.
La tabla siguiente indica la evolución del beneficio por acción interanual de Telefónica desde marzo de 2017 y del beneficio por acción subyacente desde diciembre de 2018.
La compañía afirma que su deuda financiera neta se ha reducido un 5,3% en términos interanuales y al cierre de marzo ascendía a 38.223 millones €. Sin embargo, este dato no incluye arrendamientos financieros. Al incluir estos, la deuda financiera neta asciende a 44.754 millones €, una ligera reducción respecto a los 45.123 millones € del cierre de 2019.
Los intereses disminuyeron un 1%, hasta los 666 millones €. No obstante, los gastos financieros netos (gastos financieros menos ingresos financieros) se han incrementado ligeramente hasta los 428 millones € (411millones € en el primer trimestre de 2019). Según la compañía, el coste de la deuda en los últimos doce meses fue del 3,37%.
Invertia informa de que Telefónica destinará a reducir su deuda la totalidad de los 6.500 millones € que prevé recibir tras la fusión de O2 y Virgin en el Reino Unido
Dividendo de 2020 y 2021
Telefónica ha reiterado que pagará el complementario de 2019 el próximo mes de junio por 0,20 € a través de la modalidad de dividendo flexible voluntario (es decir, con la posibilidad de recibir la remuneración en acciones). El dividendo total a cargo de 2019 habrá sido de 0,40 €, pues en diciembre de 2019 pagó 0,20 € a cuenta.
En tanto que el beneficio por acción del ejercicio 2019 fue de 0,166 € y el dividendo de ese año será de 0,40 €, algo más de la mitad del dividendo se pagará a cargo de reservas.
La compañía confía en la flexibilidad y resistencia de su modelo de negocio en el contexto actual de crisis y en la solidez que le otorga una elevada posición de liquidez. De aquí que también haya confirmado que el dividendo para el ejercicio 2020 será de otros 0,40 €. De este importe, propondrá a la Junta General que el primer tramo, a pagar en diciembre de 2020, sea bajo la modalidad de dividendo flexible voluntario. El segundo tramo, o dividendo complementario, a abonar en junio de 2021, sería en efectivo.
Endesa es otra de las compañías de la bolsa española que mejor está resistiendo la crisis actual.
A pesar de que en el primer trimestre de 2020 la demanda de energía cayó un 3% en relación al primer trimestre de 2019, los ingresos disminuyeron un 0,3%. En cambio, el beneficio neto fue de 844 millones €, un 132% superior. El resultado ordinario neto fue de 831 millones €. Endesa define como “resultado ordinario neto“ o beneficio recurrente la diferencia entre el resultado neto de la sociedad dominante (o sea, de los accionistas de Endesa) menos las plusvalías netas en ventas de activos no financieros (cuando son superiores a 10 millones de euros) y menos las pérdidas netas por deterioro de activos no financieros (superiores a 10 millones de euros).
De hecho, el significativo aumento del beneficio se debió en buena parte a una reversión de provisiones por reestructuración de plantilla por un importe de 356 millones €, con un impacto neto de 267 millones €. Una reversión de provisiones tiene lugar cuando en un momento anterior se llevó a cabo una provisión para cubrir un riesgo que resultó ser excesiva una vez materializado ese riesgo. En realidad, se trata de una partida no recurrente en tanto que tiene carácter extraordinario. Sin embargo, si el exceso de provisión realizado en su día fue contabilizado como gasto ordinario, es lógico que la reversión sea considerada ingreso ordinario.
En el ejercicio 2019, el beneficio neto de Endesa fue solo de 171 millones € pero de 1.562 millones € en términos recurrentes. La eléctrica registró un deterioro neto de activos por valor de 1.409 millones de euros correspondiente a la totalidad del valor neto contable de los activos de generación térmica peninsular de carbón (1.105 millones €) y a las Unidades Generadoras de Efectivo (UGEs) de los Territorios No Peninsulares (304 millones €).
En términos interanuales (de marzo de 2019 a marzo de 2020), el resultado neto asciende a 652 millones € y el resultado ordinario neto, a 2.030 millones €. El beneficio por acción estándar es de 0,616 € y el recurrente, de 1,917 €. Supone un crecimiento significativo respecto a los datos de 0,16 € y 1,48 € respectivamente del ejercicio 2019. Al precio actual de 20,5 €, el ratio PER (precio dividido por el beneficio por acción) es de 13,9 veces (teniendo en cuenta el BPA recurrente).
Endesa mantendrá un porcentaje de distribución del beneficio (payout) del 100% en 2019 y 2020. En 2019, el beneficio por acción fue de 1,475 €, de modo que el dividendo será de ese mismo importe, superior al inicialmente previsto de 1,40 €. El 30 de diciembre de 2019 descontó 0,70 € a cuenta y el complementario propuesto por la compañía es de 0,775 €, a pagar en junio o julio de 2020.
A cargo del presente ejercicio prevé pagar 1,60 €, de modo que en diciembre de 2020 el pago a cuenta podría ser de unos 0,80 €.
Así, el dividendo total de aquí a final de año podría ascender a unos 1,575 € brutos (1,275 € netos). Al precio actual, el rendimiento por dividendo es del 7,7% bruto y 6,2% neto.
Endesa ha comunicado que a cargo de los ejercicios 2021 y 2022 el payout será del 80% y del 70% respectivamente. La base a la hora de aplicar dicho payout será el resultado ordinario neto. Si, por ejemplo, en 2021 el beneficio por acción estándar fuera de 2 € y el recurrente (u ordinario) fuera de 2,20 €, el dividendo a cargo de 2021 sería de 1,76 € (el 80% de 2,20 €).
La deuda financiera neta de Endesa era de 7.376 millones € al 31 de marzo de 2020, mientras que el patrimonio neto atribuido a los accionistas ascendía a 8.591 millones €, lo que da un apalancamiento financiero (el cociente entre ambas magnitudes) del 84%, un porcentaje moderado. El ratio de endeudamiento (deuda financiera neta dividida por la suma del patrimonio neto total y de la deuda financiera neta) era del 45,7%.
El valor contable de la acción es de 8,114 € al cierre del primer trimestre.
CIE Automotive aumentó sus ingresos un 1,2% en el primer trimestre de 2020 respecto al mismo período de 2019, a pesar del fuerte impacto de la crisis sanitaria en la industria del automóvil.
La compañía afirma que sigue ganando cuota de mercado frente a sus competidores. En este sentido, un dato elocuente es el crecimiento de las ventas a tipo de cambio constante de CIE (1,8%) en relación a la caída del 24,4% del mercado global de automoción. La diferencia fue especialmente significativa en China, donde CIE creció un 112,3% mientras que el mercado cayó un 49%.
El beneficio neto fue de 72,8 millones €, un 0,2% más. El beneficio neto acumulado entre marzo de 2019 y marzo de 2020 fue de 287,6 millones €, lo que supone un beneficio por acción interanual de 2,23 €, el mismo que en diciembre de 2019 pero un 13,8% superior al de marzo de 2019.
La tabla siguiente indica la evolución del beneficio por acción interanual al cierre de cada trimestre desde 2018:
Al precio actual de 16 €, el ratio PER (relación precio-beneficio) de la acción es de únicamente 7,1 veces, muy bajo para una empresa de crecimiento como CIE.
La compañía obtiene el 31% de sus ingresos en Europa, el 28% en Norteamércia y el 20,6% en India y China. Pero la región que más aporta a su beneficio operativo, y también la más rentable, es Norteamérica, con un margen operativo del 17,7% (mientras que en Europa dicho margen es del 12,1% y en Asia, del 10,5%.
La deuda financiera neta fue de 1.678,2 millones €, lo que supone un razonable ratio de 2,7 veces el EBITDA (beneficio operativo más amortizaciones).
CIE se muestra confiada en sus perspectivas para este año gracias a la mejora de su posición competitiva, a la diversificación de su mercado, a un modelo de gestión flexible que se adapta a las variaciones de la demanda, así como a la gestión local de sus filiales, que compensa los problemas actuales de movilidad.