¿Existe el rally de navidad?

Los inversores en bolsa suelen esperar una revalorización positiva en la fase final del año, lo que se conoce como rally de navidad.

Para confirmar si se cumple esta expectativa, he calculado la ganancia del IBEX 35 (sin dividendos) desde el día 15 de diciembre (o, cuando el 15 fue festivo, el 14 o el 16) hasta el cierre del año, para el período de 1993 a 2016, ambos inclusive.

En 16 de los 24 años del período, el IBEX 35 efectivamente subió al menos un 1,4%. Supone el 67% de los años.

Se observa además que en 11 de los 13 años en los que el IBEX 35 subía hasta el día 15 de diciembre hubo rally de navidad. Las dos únicas excepciones se dieron en dos años consecutivos: 2006 y 2007.

En cambio, en los 11 años en los que el índice estuvo a dos semanas de acabar el año con minusvalía, solo cinco concluyeron con una subida reseñable. En 2016 la ganancia solo fue del 0,12% desde el 15 de diciembre, por lo que no ha sido tenida en cuenta. Sin embargo, ese año sí hubo una subida destacable desde el día 12 de diciembre, pues la revalorización desde ese día hasta el cierre del ejercicio fue del 1,8%.

Este año 2017 el IBEX 35 gana un 10,2% hasta el 11 de diciembre, por lo que la estadística juega a favor de un buen final de año.

Estimaciones de los analistas, tan volátiles como la bolsa

Las estimaciones de precio objetivo que realiza una misma firma de análisis respecto a cierto valor cotizado son tan volátiles como la bolsa misma. Está claro que no siempre es el mismo analista el que hace la estimación pero la firma es la cara visible.

También se observa que las revisiones negativas tienen un impacto mayor y más duradero sobre las cotizaciones que las positivas, sobre todo cuando provienen de analistas de firmas de prestigio, como es el caso de UBS (Union de Banques Suisses).

Voy a poner como ejemplo de volatilidad las estimaciones de los analistas de dicha firma respecto a BME (Bolsas y Mercados Españoles), la sociedad encargada de gestionar los mercados de valores del país y cuyos beneficios dependen en gran parte del volumen de negociación de acciones y deuda pública.

UBS empezó su cobertura de BME en febrero de 2008 con un precio objetivo de 45 €. La firma aconsejaba comprar al ser el único valor que iba a beneficiarse de la elevada volatilidad de la bolsa en aquel año (era el inicio de la crisis financiera) ya que a más volatilidad, mayor volumen de negociación. También destacaba su posición de monopolio de mercado y la posibilidad de ser adquirida por un holding de operadores de bolsa al ser el único operador independiente de Europa. Pero BME cerró 2008 a 18,39 € mientras que había empezado el año a 46,60 €: una caída del 60,5%, pérdida que quedó en el 55,1% gracias a los dividendos. En vez de ser uno de los valores más beneficiados por la volatilidad, tal como había previsto UBS, fue uno de los más perjudicados.

Dos años y medio después, en octubre de 2010, UBS establecía un precio objetivo de solo 17 € debido a la caída de negociación en la bolsa española y recomendaba vender. Una revisión a la baja sorprendente, ya que se supone que la valoración de los analistas no es tan voluble como los precios de mercado. A. pesar de ello, las acciones acabaron 2011 a 20,80 €, obteniendo una rentabilidad con dividendos ese año del 27,7%.

En febrero de 2013 el precio objetivo de UBS para BME era de 15,3 €, tras haberlo subido de los 14 € que tenía establecido con anterioridad. En mayo del mismo año, Bolsamania indicaba: “Los expertos de UBS afirman que siguen siendo vendedores de BME, el valor al que tienen menos ‘aprecio’ de su lista porque esperan que siga viéndose perjudicado por problemas estructurales.“ UBS esperaba que la cuota de mercado de BME cayera del 96% al 70% en el futuro. Las acciones estaban entonces a 20,6 € pero cerraron el año en 27,66 €, un 80% por encima de la valoración de UBS en febrero. La rentabilidad de las acciones en 2013 fue del 59,4%.

En febrero de 2014, con la cotización en torno a 30 €, UBS valoró BME a 18,5 € y aconsejó vender por los “vientos en contra“ que afrontaba la compañía. En julio del mismo año estableció un precio objetivo de 27 €, una revisión al alza de nada menos del 51% en cinco meses.

La última recomendación, de nuevo de venta, tuvo lugar el 24 de noviembre pasado, con un objetivo en los 25,5 €, que hizo caer la cotización de 28,34 € a 27,60 € ese día. Hoy (7 de diciembre de 2017) han cerrado a 27,15€. UBS es la firma, de entre las 19 que siguen a BME, que actualmente da un precio más bajo al valor. El precio de consenso es de 30,2 €.

Un inversor no puede estar demasiado pendiente de las estimaciones de los analistas. Por definición, cuando unas acciones tienen un precio determinado es porque la mitad de los expertos piensa que van a subir y la otra mitad considera que van a bajar.

El negocio de la sangre: 112 euros el litro

En la letra pequeña del documento que recibe un donante de sangre que acude a un centro de la Cruz Roja se puede leer algo como lo siguiente: “soy consciente de que ciertos componentes de mi sangre pueden ser utilizados para la fabricación de medicamentos“. Esos “ciertos componentes“ hacen referencia al plasma, la parte líquida de la sangre que transporta nutrientes a todas las células del cuerpo. El plasma está compuesto en un 90% de agua y un 10% de unas proteínas muy codiciadas por la industria farmacéutica.

Solo el 20% del plasma de la sangre recogida por la Cruz Roja va a hospitales. El 80% restante se vende a empresas privadas para la elaboración de medicamentos, que reciben la denominación de hemoderivados.

Cada año, la Cruz Roja, que tiene el monopolio de la recogida de sangre en Suiza, vende 80.000 litros de plasma a la industria farmacéutica, por los que obtiene 9 millones de euros, o sea unos 112 euros por litro.

Así se desprende del reportaje suizo Le business du sang, de Pierre Monnard, Marie Maurisse y François Pilet, emitido recientemente por el canal autonómico TV3.

Las principales empresas que adquieren esa preciada materia prima son la española Grifols, la suiza Octapharma, la australiana CSL Behring y la estadounidense Baxter. Entre las cuatro dominan un mercado de 17.000 millones de dólares.

Los medicamentos a base de plasma sirven, por ejemplo, para tratar pacientes con deficiencias inmunológicas que les hacen contraer infecciones de forma continua. Una paciente que interviene en el reportaje debe someterse cada tres semanas a transfusiones de inmunoglobulina, una sustancia esencial que su cuerpo no produce. Las transfusiones se realizan en sesiones que duran entre 3 y 4 horas y su coste es de 3.600 euros, lo que supone unos 60.000 euros al año.

En Suiza solo es posible donar sangre una vez al mes y no es una práctica remunerada. En Estados Unidos, en cambio, es posible vender sangre dos veces por semana. Por este motivo, Ortopharma ha creado una filial en Estados Unidos para obtener plasma de donantes, con el cual elabora los medicamentos que vende en Suiza y en el resto del mundo.

La filial de la empresa suiza Octapharma en Estados Unidos ha montado una verdadera industria de extracción de sangre en uno de los barrios más deprimidos de Cleveland. En primer lugar los donantes son interrogados acerca de su salud por máquinas. A continuación, pasan a una sala con varias decenas de camillas y que está operativa 12 horas al día 7 días a la semana.

Los donantes, mejor dicho los vendedores de su propia sangre, empiezan ganando 50 dólares por las cinco primeras veces, luego 20 dólares por dos veces a la semana y finalmente 40 dólares semanales por dos extracciones.

Los donantes mienten acerca de su estado salud, algo sencillo ya que el interrogador es una máquina. Muchos de ellos son enviados a los centros de donación por sus suministradores de droga para que puedan costearse su adicción. No obstante, el plasma se limpia sistemáticamente para eliminar todo tipo de patógenos, incluido el virus del sida y de la hepatitis, con la posible excepción del virus que causó la enfermedad de las “vacas locas“. Según Jean-Jacques Huart, director del mayor centro de transfusiones de Francia, las técnicas de limpieza del plasma son muy eficaces pero es probable que no puedan detectar agentes infecciosos todavía desconocidos.

Grifols indica en su página web que “como ocurre con todos los hemoderivados, el riesgo de transmisión de agentes infecciosos, entre los que se encuentran virus y, teóricamente, el agente de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, no se puede eliminar completamente.“

Según el sociólogo Luke Shaefer, de la Universidad de Michigan, el número de familias en Estados Unidos que declaran ingresos inferiores a 2 dólares por persona y día en cualquier mes se ha incrementado en más del doble en los últimos 15 años y el número de familias que recibe ayuda alimentaria se ha multiplicado por cuatro. De aquí que muchas personas vendan su sangre para obtener unos ingresos que a menudo son los únicos que entran en el hogar.

Un donante dice que “es un trabajo, yo suministro un producto“. Otro asegura que gracias a ese “trabajo“ puede obtener los 200 dólares mensuales que necesita para pagar su modesto piso subvencionado, que le cuesta 32 dólares al mes, y el resto de sus gastos.

Los autores del reportaje concluyen afirmando que “los pobres se han convertido en una reserva ilimitada de materia prima“.

Grifols es la mayor empresa europea en el sector de hemoderivados y posee plantas de producción de plasma en España (Parets del Vallés, cerca de Barcelona) y Estados Unidos (Los Ángeles, Clayton y Melville). En dichas instalaciones se separan las diferentes proteínas del plasma, procedimiento conocido como fraccionamiento. Las proteínas, una vez purificadas de virus, se utilizan para elaborar los medicamentos (hemoderivados).

La farmacéutica obtiene el plasma a través de una red de 150 centros de donación en Estados Unidos. Según afirma, “cada etapa del proceso está diseñada para garantizar la seguridad, la pureza y la calidad del plasma, así como la salud y el bienestar de nuestros donantes. (…) Grifols solo obtiene plasma de donantes cualificados y el plasma se analiza cuidadosamente en nuestros propios laboratorios antes de su envío a producción. En el proceso de producción, se fraccionan las proteínas con utilidad terapéutica que luego serán sometidas al proceso de purificación e inactivación vírica para mejorar su seguridad y eficacia.“

Rendimiento por dividendo de 12 meses de los valores del IBEX 35 y del Medium Cap

Las tablas siguientes indican los dividendos ordinarios pagados por las sociedades del IBEX 35 y del IBEX Medium Cap en los últimos doce meses y el rendimiento por dividendo al cierre del mes de noviembre teniendo en cuenta esos pagos.

En el caso de Telefónica, la empresa pagó 0,34 € el 1 de diciembre de 2016 a los inversores que optaron por el dividendo en efectivo pero la cantidad fue descontada en noviembre, motivo por el cual no aparece en el cuadro. Por otro lado, el próximo pago se llevará a cabo el 12 de diciembre y será de 0,20 €. En tanto que en junio de 2017 pagó la misma cantidad, el rendimiento al precio de 8,60 € del 30 de noviembre era del 4,64%, cifra que consta en el segundo cuadro, que establece un ranking de los 55 valores según su rendimiento.

En cuanto a IAG, el dividendo descontado el 30 de noviembre de 2017 se solapa con el descontado el 1 de diciembre de 2016, por lo que en realidad el dividendo de 12 meses es de 0,25 €, dato que se ha tenido en cuenta en el ranking.

Grifols, Atresmedia, Mapfre, Cellnex, Banco Sabadell y Endesa descuentan en diciembre de 2017 dividendos ordinarios iguales a los de diciembre del año pasado. La farmacéutica 0,18 € el día 1, la sociedad que gestiona Antena 3 y la Sexta descuenta 0,22 € el día 11, la aseguradora 0,0605 € el día 12, la compañía de telecomunicaciones 0,044 € también el 12 y el banco 0,02 € el 27. Endesa descontará su dividendo el 28 de diciembre pero lo abonará el 2 de enero de 2018. En los seis casos se trata de un dividendo a cuenta de 2017.

Sin embargo, Atresmedia pagará un dividendo extraordinario el 21 de diciembre por un importe de 0,45 € a cargo del ejercicio 2017.

Las empresas que sí aumentarán su retribución ordinaria al accionista son Viscofán y Enagás. La primera abonará 0,62 € el día 21 (fecha de descuento el 19) mientras que en diciembre de 2016 pagó 0,57 €. El incremento es por tanto del 8,8%. La segunda pagará 0,584 € en la misma fecha, un 5% más que los 0,556 € abonados el año anterior.

Está por determinar el segundo dividendo a cuenta de BME (Bolsas y Mercados Españoles), que se descontará el día 27 y se pagará el 29.


En el ranking que figura a continuación, los valores del IBEX 35 aparecen recuadrados en azul y los del IBEX Medium Cap en amarillo.


En los últimos doce meses ha habido los siguientes pagos extraordinarios:

Prosegur 0,10 € en diciembre de 2016.

Gamesa (antes de la fusión): 3,598 € en abril de 2017.

Mediaset: 0,085 € en mayo de 2017.

Inditex: 0,18 € en octubre de 2017.

Los mejores fondos de bolsa española han superado al mercado en un 3% anual desde 2007

En los tres cuadros siguientes se indica la rentabilidad anualizada de los fondos de inversión que invierten en renta variable española. En gris claro se han resaltado los fondos indexados. Dicha rentabilidad se compara con la del Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) con dividendos, la referencia para evaluar el desempeño de los gestores, y con el IBEX 35 con dividendos netos, la referencia desde el punto de vista del inversor.

El primer cuadro cubre la evolución de los 80 fondos de gestión activa y los 7 fondos indexados con un histórico de al menos tres años, en el período del 28 de noviembre de 2014 al 27 de noviembre de 2017. Un total de 36 de los 80 fondos de gestión activa, o sea el 45%, superaron al mercado y un buen número de ellos lo hizo con un margen considerable.

El segundo cuadro recoge la rentabilidad anual de los 67 fondos de gestión activa y de los 6 fondos indexados con un histórico de al menos 5 años, en el período del 28 de noviembre de 2012 al 27 de noviembre de 2017. De los 67 fondos de gestión activa, 19 batieron al IGBM con dividendos, el 28% del total. De estos, diez lo hicieron en más de un 2% anual.

El último cuadro cubre el período de diez años del 28 de noviembre de 2007 al 27 de noviembre de 2017. En noviembre de 2007 la bolsa española batió sus máximos históricos. De los 54 fondos de gestión activa con un histórico de al menos ese período, 15 batieron al mercado. El porcentaje es también del 28%. Sin embargo, solo tres de ellos lo hicieron en más de un 2% anual, concretamente alrededor del 2,5% anual.

 

Rentabilidad de los fondos indexados al IBEX 35 a 3, 5 y 10 años

Los fondos indexados son fondos de inversión que invierten en los mismos valores que componen un índice determinado y con la misma ponderación, con objeto de obtener una rentabilidad similar a la de dicho índice. También se conocen como fondos de gestión pasiva.

En el cuadro siguiente se indica la rentabilidad anual de los seis fondos indexados al IBEX 35 con un histórico de 10 años. El dato de 2017 es hasta el 27 de noviembre. El de 3 años, es la rentabilidad anualizada del 28 de noviembre de 2014 al 27 de noviembre de 2017. El de 5 años es desde el 28 de noviembre de 2012 y el de 10 años, desde el 28 de noviembre de 2007.

Estos fondos tienen comisiones inferiores a los de gestión activa porque los gestores se limitan a replicar un índice. La comisión de gestión de los fondos indexados de Bankia y del Santander es del 1,01%-1,02%, la del BBVA Bolsa Indice del 1,33%, la de CaixaBank Bolsa Indice del 1,51% y la del ING Direct del 1,10%. Si comparamos sus rentabilidades a 5 años con la del IBEX 35 con dividendos brutos, vemos que la diferencia es de alrededor de un 1,5%-2% anual, algo superior a la comisión de gestión.

Vemos que todos ellos han obtenido rentabilidades similares a la del IBEX 35 con dividendos netos, que para un inversor particular es la referencia principal ya que debe asumir una retención fiscal del 19% sobre los dividendos. El mejor de los últimos 10 años ha sido el de ING Direct y el menos rentable, el de Liberty debido a su elevada comisión de gestión, del 2,42%.

¿Cuál de estos dos gestores crees que estaría mejor pagado?

Imagina que puedes escoger entre dos fondos de inversión que en los últimos siete años han tenido los siguientes resultados:

La gran mayoría de las personas a las que planteo este dilema se quedan dudando entre ambas opciones. Sin embargo, cuando les pregunto qué gestor creen que estaría mejor pagado, la respuesta es tan inmediata como unánime: el del Fondo Liebre.

Es curioso, porque a primera vista no está claro cuál de los dos es mejor. Lo que sí está claro es que el primero tiene resultados más espectaculares, lo cual parece merecer un salario más alto.

Si hacemos la media simple de las rentabilidades de cada fondo, vemos que la del Fondo Liebre es del 11,57% mientras que la rentabilidad media simple del Fondo Tortuga es del 7,86%. En principio, pues, parece que el Fondo Liebre ha sido efectivamente más rentable.

Sin embargo, la rentabilidad media no se puede calcular así cuando hay porcentajes negativos y positivos. ¿Cuál es la media de 25% y de -25%? ¿Es cero? No, porque si tengo 100, paso a tener 125 y luego pierdo un 25%, me quedaré con 93,75.

La forma de averiguar la verdadera rentabilidad media es a través de un índice, tal como he hecho en la tabla siguiente:

Así queda claro qué fondo ha sido más rentable: el Tortuga.

Ahora podemos calcular la rentabilidad media de cada fondo. La del Fondo Liebre ha sido de (166,76 / 100) elevado a (1/7), a lo que le restamos la unidad para tener un porcentaje. Resultado: 7,58% anual, muy diferente a la calculada según la media simple. Si seguimos el mismo procedimiento, vemos que la rentabilidad media del Fondo Tortuga ha sido del 7,86% anual, muy similar a la media simple porque en este caso no hay porcentajes negativos.

El Fondo Liebre no solo ganó menos que el Tortuga sino que debería haber ganado mucho más para compensar su elevada volatilidad. Imagina que en el año 3 o el 6 hubieses necesitado disponer de tu capital: con el Fondo Liebre habrías ganado mucho menos que con el Tortuga.

Suponiendo que esas rentabilidades hubiesen sido antes de comisiones de gestión, la rentabilidad neta para el inversor del Fondo Tortuga habría sido aún más favorable, ya que previsiblemente el Fondo Liebre tendría comisiones mucho más altas que el aburrido Fondo Tortuga.

 

Los beneficios del Banco Santander de los últimos diez años han sido ficticios

Entre los años 2007 y 2016, el Banco Santander ha declarado beneficios netos atribuidos de más de 55.000 millones de euros y ha captado 16.000 millones de euros en el mercado a través de ampliaciones de capital, como se indica en la tabla siguiente.

Sin embargo, hay algo que no cuadra. Como puede verse en el siguiente cuadro, 100 euros invertidos en acciones del banco a finales de 2006 solo valían 79,27 € al final de 2016 con reinversión de dividendos y derechos procedentes de las ampliaciones de capital, tanto de las liberadas como de la realizada con prima de emisión en 2008. ¿Cómo puede ser que un banco que ha ganado 55.000 millones de euros en diez años haya causado péridas del 20% a sus accionistas?

Si consideramos que siempre se hubiese solicitado el pago en efectivo del dividendo en los programas Dividendo Elección, que el impuesto hubiese sido del 20% sobre los dividendos y del 0% sobre los derechos de suscripción de 2008, la rentabilidad acumulada habría sido negativa en un 31% (ver tabla siguiente).

En primer lugar, veamos cómo ha evolucionado el patrimonio neto de la entidad. El patrimonio neto del Santander está compuesto en parte por instrumentos financieros híbridos que en realidad son un pasivo pero cuya baja exigibilidad los hace asimilables a las acciones ordinarias, como las acciones preferentes, la deuda perpetua o las provisiones genéricas. Pero no voy a entrar en esto.

El Banco Santander ha pagado un total de 24.649 millones de euros en dividendos en efectivo. Esta cantidad incluye los dividendos pagados enteramente en efectivo, así como la porción de los dividendos opcionales bajo los programas Dividendo Elección que los accionistas solicitaron recibir en efectivo.  El cuadro siguiente indica el importe de los dividendos en efectivo pagados por el banco según se recoge en los estados financieros remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Como los importes que figuran en dichos estados financieros hacen referencia al año natural mientras que una parte de los dividendos pagados en un ejercicio corresponden al ejercicio anterior, la primera columna está expresada en bienios, excepto en 2007, año en que solo he tenido en cuenta los dividendos que efectivamente correspondieron a ese ejercicio.

Esto significa que si los beneficios totales de los ejericios 2007 a 2016 han sido de 55.716 millones de euros y los dividendos en efectivo pagados a cargo de esos mismos ejercicios fueron de 24.649 millones de euros, los beneficios no distribuidos fueron de 31.067 millones de euros. Si sumamos esta cantidad al patrimonio neto de 2006, que fue de 44.851 millones de euros, y el capital suscrito en este período, que fue de 15.997 millones de euros, la suma total es de 91.916 millones de euros. El patrimonio neto efectivo de 2016 fue inferior en 977 millones de euros, lo cual se debería a ajustes negativos de valoración.

Hasta aquí, todo parece más o menos normal. El problema está en que el número de acciones, el papel, ha crecido más que el patrimonio y que los beneficios.

Hemos visto que en el período indicado, el patrimonio neto ha pasado de 44.851 millones de euros a 90.939 millones de euros, o sea se ha duplicado. No obstante, el valor contable, que es el patrimonio neto por acción, y que es lo que interesa al accionista, ha caído de 7,17 € a 6,24 €. En junio de 2017, tras la compra del Banco Popular, el valor contable era de 5,53 € pero me voy a centrar en el período acabado en 2016.

Desde el año 2008, el Banco Santander ha creado 8.328 millones de acciones hasta diciembre de 2016 (casi 10,000 millones hasta junio de 2017), de modo que el número de acciones del capital social ha pasado de 6.254 millones al final de 2006 a 14.582 millones al final de 2016. La creación de papel se ha multiplicado por 2,3 mientras que el patrimonio neto atribuido a los accionistas del Santander solo lo ha hecho por 2.

El efecto del aumento del número de acciones es mucho más notable en el beneficio por acción. El beneficio neto atribuido fue de 6.204 millones de euros en 2016, un 31% por debajo de los 9.060 millones de 2006. Sin embargo, el benefico por acción, la magnitud relevante para el accionista, ha caído de 1,21 € a 0,41 €, un 66%.

Desde el punto de vista de la entidad, el patrimonio neto se ha doblado pero el accionista ha visto cómo se ha reducido el valor contable de su acción un 13%, el beneficio por acción un 66% y que su rentabilidad ha sido negativa en un 21%.

La cuestión es que el aumento del número de acciones ha permitido dibujar un escenario incoherente con la realidad de los hechos.

Imaginemos una situación en la que el banco no hubiera generado reservas en todo el período pero que el aumento del número de acciones no hubiese tenido un efecto dilutivo sobre el valor contable. En tal caso, el patrimonio neto (antes del nuevo capital suscrito) hubiera sido de 104.574 millones de euros. Si a esto le sumamos el capital suscrito en este período, que fue de 15.997 millones de euros, el patrimonio neto habria alcanzado la suma de 120.571 millones de euros. Pero el patrimonio neto efectivo fue de 90.939 millones de euros, una diferencia de 29.632 millones. En tanto que en ese período, la entidad repartió 24.649 millones de euros en dividendos en efectivo, el saldo sería un resultado negativo acumulado de 4.983 millones de euros.

Podemos llegar a un resultado similar aislando el efecto del aumento del número de acciones.

Supongamos que el Santander no hubiese llevado a cabo ninguna ampliación de capital entre 2006 y 2016. y que en diciembre de 2016 el valor contable hubiese sido de 6,24 €, tal como fue. Ese mismo escenario se hubiera producido si el patrimonio neto en diciembre de 2016 hubiese sido de 39.003 millones de euros, 5.848 millones de euros inferior al de diciembre de 2006. Esta pérdida de valor hubiera podido haberse debido a depreciaciones de activos o a resultados negativos.

No obstante, en ambas situaciones descritas la rentabilidad de las acciones hubiese sido aún peor de lo que ha sido, pues la entidad habría declarado pérdidas, no habría generado expectativas de crecimiento y no habría habido dividendos (lo único que ha permitido compensar en parte la caída del precio).

Pero imaginemos que el Banco Santander no hubiese hecho ampliación de capital alguna, que hubiese destinado todo el beneficio a pagar dividendos y que el dividendo por acción hubiese sido cada año de 0,40 €. En tal caso, las acciones habrían sido similares a las de BME (Bolsas y Mercados Españoles), empresa que ha destinado prácticamente todo el beneficio a retribuir al accionista, que ha pagado un dividendo más o menos constante a lo largo de los últimos diez años y que actualmente tiene un rendimiento por dividendo del 6,3%. Así, hubiese sido perfectamente posible que las acciones del Santander hubiesen cerrado 2016 con un rendimiento del 6,23%, o sea a un precio de 6,42 €.

En la tabla siguiente he considerado que el precio hubiese evolucionado del mismo modo que lo hizo hasta 2015 pero que en 2016 hubiese alcanzado los 6,42 €. A ese precio, la rentabilidad de las acciones habría sido la misma que la que ha sido en realidad. No obstante, el Santander solo hubisese necesitado ganar un total de 25.017 millones de euros (6.254 millones de acciones multiplicado por 0,4 por 10 años) en vez de 55.716 millones de euros. Desde el punto de vista del accionista, más de 30.000 millones de beneficios no le han aportado nada.

Si tenemos en cuenta los dividendos netos, un precio de 6,23 € al final de 2016 habría generado la misma rentabilidad neta que en el caso real.La caída del precio de las acciones del Banco Santander desde 2006 no puede atribuirse a que entonces estuvieran sobrevaloradas. A un precio de 14,14 € y un beneficio por acción de 1,21 €, el PER era de 11,7, un valor más bien bajo. La verdadera razón ha sido un aumento continuado del número de acciones que no se ha visto compensado por, como mínimo, un crecimiento similar de los recursos propios. Esta situación es la que se daría en el caso de una empresa o entidad financiera que sin recurrir a ampliaciones de capital no hubiese experimentado una variación positiva en su patrimonio neto, lo que equivale a decir que no hubiese generado reservas.

Relación entre aumento de beneficios y rentabilidad en bolsa

El sentido común nos dice que las acciones de las empresas suben cuando estas aumentan sus beneficios y bajan en caso contrario. No siempre es así ya que las expectativas juegan un papel primordial en bolsa. Es posible, por ejemplo, que unas acciones suban a pesar de que los beneficios disminuyan o incluso haya pérdidas si el mercado espera un cambio de tendencia en el futuro.

Lo que podemos ver este año en el caso del IBEX 35 es que se cumple lo que prevé el sentido común, por lo que parece que las expectativas están influyendo poco en la rentabilidad bursátil de los valores.

La tabla siguiente ordena los valores del IBEX 35 según el aumento de su beneficio por acción interanual a septiembre de 2017 (a junio de 2017 para Inditex, Siemens-Gamesa y DIA) respecto al del ejercicio 2016. En la tercera columna se indica además el aumento de dicha magnitud respecto al beneficio por acción interanual a junio de 2017. La rentabilidad de 2017 es hasta el 17 de noviembre.

Se puede apreciar que, en general, los primeros valores de la tabla estaban siendo más rentables que los que ocupan las últimas posiciones. Los quince valores con mayor aumento del beneficio por acción se revalorizaban (con dividendos incluídos) una media del 13,55% mientras que los quince con menores incrementos lo hacían una media del 6,57%. De hecho, los diez últimos acumulaban una rentabilidad media de -0,73%.

Vemos también que Acerinox es el único valor entre los de mayor incremento del beneficio por acción interanual que pierde en 2017. Se da la circunstancia de que el beneficio interanual a septiembre se ha reducido un 13% respecto al beneficio interanual a junio.

En realidad, no es necesario que los beneficios de una empresa aumenten de forma espectacular para que las acciones sean rentables en bolsa. Si tomamos los quince valores que ocupan las posiciones intermedias de la tabla, comprobamos que la rentabilidad media de esos valores era del 15,92%, que supera a la media de los diez primeros valores, que era del 12,08%.

El ratio PER del IBEX 35 es justo de 15 veces (artículo en Rankia)

La suma de los beneficios netos atribuidos de 12 meses de septiembre de 2016 a septiembre de 2017 de las sociedades del IBEX 35 asciende a un total de 42.381,5 millones de euros. Hacia las 11h de esta mañana del 20 de noviembre de 2017, el IBEX cotizaba a 10.005 puntos y la capitalización total del índice era de 629.759 millones de euros.

Leer la continuación del artículo en Rankia

DIA oculta su verdadero beneficio

DIA (Distribuidora Internacional de Alimentación) llevó a cabo una extraña maniobra contable en la presentación de resultados del tercer trimestre de 2017, al ocultar el beneficio neto atribuido correspondiente a los nueve primeros meses. Tal como puede apreciarse en el cuadro siguiente, en la presentación de los nueve primeros meses de 2016 sí se ofreció ese dato, que es esencial pues es el beneficio que realmente corresponde a los accionistas.

Este año, en vez de darse el dato del resultado neto atribuido, se ofrece el resultado neto de las actividades continuadas:

El resultado neto atribuido es la suma del resultado neto de operaciones continuadas más el resultado neto de operaciones interrumpidas, que corresponde a actividades que han sido vendidas durante el ejericicio o clasificadas como disponibles para la venta.

Se indica que el beneficio de operaciones continuadas bajó un 11,7%, de modo que al ocultar el beneficio atribuido se puede intuir que la caída de este fue mayor aún. 

Si alguno de los resultados no recurrentes negativos forma parte de las actividades interrumpidas, no tiene sentido ocultarlo pues el mercado entiende que es una pérdida que no va a producirse en los siguientes ejercicios.

Una posible razón puede ser que DIA se presenta a sí misma como una empresa de crecimiento, con continuas aperturas de nuevas tiendas en todo el mundo, mientras que los resultados explican una historia diferente. En junio de este año, el beneficio por acción de 12 meses era de 0,27 € mientras que en el ejercicio 2012 fue de 0,29 €.

Las acciones de DIA han caído un 32% desde que alcanzaran los 6 € a finales de julio. Aparentemente no están caras a un PER de 15 pero el nivel de incertidumbre sobre los beneficios es muy alto, lo que resta representatividad a dicha magnitud. Tendremos que esperar a febrero de 2018 para saber cómo se contabilizan los resultados no recurrentes negativos y su impacto en el beneficio atribuido.

A pesar de ello, doce de los 27 analistas consultados por Thomson Reuters recomiendan comprar o sobreponderar, once recomiendan mantener, cuatro infraponderar y ninguno vender. El precio objetivo de consenso es de 5,15 €, un 25% por encima del precio actual de 4,10 €.

 

 

Estrellados en 2016, estrellas en 2017

Es usual que los peores valores de un índice en un año determinado se encuentren entre los mejores al año siguiente. No necesariamente es así, desde luego, pero podemos decir que ocurre con frecuencia.

La tabla siguiente indica los diez peores valores del índice Invesgrama-60, que está compuesto por 60 valores de alta calidad de los mercados europeos, en 2016 y su rentabilidad en 2017 hasta el 17 de noviembre.

Los cinco valores con peor resultado en 2016 fueron la británica Next, IAG, las danesas Novo Nordisk y Novozymes y la francesa Ingenico. Este año, la rentabilidad media de esos cinco valores es del 20,76%, que casi duplica la del índice.

Sin embargo, la rentabilidad media de los cinco siguientes valores de la lista (Hennes&Mauritz, Continental, Luxottica, Viscofán y Bayer) es solo del 2,58% hasta la fecha.

En 2017, los peores valores del Invesgrama-60 están siendo la danesa Pandora (-37,31%), la británica WPP (-30,25%), SIemens-Gamesa (-26,99%), de nuevo la sueca Hennes&Mauritz (-23,19%), la francesa publicis (-14,79%), Next (-14,69%), que ya fue el peor valor en 2016, y la alemana Fresenius (-13,83%).

El Invesgrama-60, que incluye dividendos, se revaloriza un 10,82% hasta el 17 de noviembre.