Ranking por beneficio neto real de las empresas del IBEX 35 en 2018 (corregido)

La tabla siguiente ordena las 35 compañías del IBEX en función de su beneficio neto atribuido a los accionistas en 2018. Los datos están en millones de euros.

En el caso de Santander, BBVA, Telefónica, Repsol, CaixaBank, Bankia, Bankinter y Sabadell se ha restado del beneficio neto atribuido informado la parte imputada a titulares de instrumentos híbridos de patrimonio tales como bonos convertibles, obligaciones contingentemente convertbles (CoCos) o acciones preferentes.

Por ejemplo, si bien Telefónica declaró un beneficio neto superior al de Iberdrola, una vez realizado este ajuste la eléctrica obtuvo un beneficio más elevado.

Nota: Se ha corregido el dato correspondiente a Cellnex y a Mapfre.

El total de beneficios atribuidos a los accionistas sin los resultados negativos de Naturgy (debidos a depreciaciones de activos), de Ferrovial (consecuencia de pérdidas extraordinarias) y de Cellnex fue de 44.775,1 millones de euros, un aumento del 5,3% respecto a los beneficios positivos (ajustados del modo descrito) obtenidos en 2017. Hay que tener en cuenta que la composición del IBEX 35 en marzo de 2018 no es exactamente la misma que en marzo de 2017, pues Abertis y DIA han sido sustituidas por CIE Automotive y ENCE.

 

 

 

Merlin Properties: beneficios recurrentes y dividendos

Merlin Properties, la SOCIMI (Sociedad Cotizada Anónima de Inversión en el Mercado Inmobiliario) que entró en el IBEX 35 en diciembre de 2015, presenta diferentes métricas acerca de sus beneficios.

En el caso de las socimis el beneficio por acción no es del todo comparable al de otras compañías porque buena parte del mismo puede estar constituido por revalorizaciones de activos. Por esta razón, este tipo de sociedades ofrece además la magnitud denominada Fondos de las operaciones (abreviada como FFO, siglas de Funds From Operations) o Flujo de fondos de las operaciones.

En el informe de gestión de 2016, Merlin definía los Fondos de las operaciones del siguiente modo: “Resultado recurrente del negocio calculado como EBITDA menos intereses netos del período.“ En el de 2018 la definición se halla más elaborada: “EBITDA menos pagos de interés netos, menos minoritarios, menos impuesto de sociedades recurrente más porcentaje de ganancias por puesta en equivalencia.“ Es decir, viene a ser lo que la compañía considera como beneficio recurrente.

Además, existe otro concepto, que en el informe de 2016 aparece como Fondos de las operaciones recurrentes y que definía como “FFO menos gastos generales no recurrentes de la compañía“, lo que afina el concepto de resultado recurrente. En el informe de 2018 ya no se refiere a este término e introduce en cambio el AFFO, pero sin definirlo. En las socimis, AFFO es el acrónimo de Adjusted Funds From Operations (Fondos ajustados de las operaciones) y cada compañía lo calcula de una forma diferente. Merlín no define este concepto de forma explícita pero por el contexto (como veremos a continuación) se deduce que lo calcula del modo siguiente: flujo de caja de operaciones menos el pago de intereses y menos el pago de los gastos ordinarios de mantenimiento de los activos.

En el informe de 2018, Merlin da como cifras del FFO las cifras que en el informe de 2016 daba al FFO recurrente y ha revisado a la baja el dato de 2016, de 0,64€ a 0,60 €, pero en el cuadro siguiente he indicado los datos de 2015 y 2016 según se informaron en 2016.

En el cuadro vemos que el beneficio por acción de 2018 fue de 1,82 €, un 22,2% menos que en 2017, pero que los fondos de las operaciones por acción (FFO por acción) fueron de 0,61 € y los FFO recurrentes por acción, de 0,58 €, igual que el año anterior.

La compañía ha anunciado un dividendo a cargo de 2018 de 0,50 €, de los que repartió 0,20 € en octubre de 2018. En mayo de 2019 repartirá, pues, un complementario de 0,30 €. 

En el cuadro se ha calculado la tasa de distribución como el ratio entre el dividendo y el FFO recurrente por acción ya que las revalorizaciones de activos no permiten pagar dividendo. Los dividendos de 2015 a 2017 indicados en el cuadro incluyen distribuciones de la prima de emisión.

Según destaca Merlin como uno de los ejes de su estrategia, su política de dividendos consiste en distribuir “el 80% del AFFO“. Sin embargo, en el aparado sobre Política de dividendos, detalla que ese porcentaje se trata de un mínimo: “La política de dividendos de la Sociedad está fijada en una distribución de un mínimo del 80% del flujo de caja de operaciones menos el pago de intereses y menos el pago de los gastos ordinarios de mantenimiento de los activos“. De hecho, las socimis deben repartir también al menos la mitad de las plusvalías obtenidas por la enajenación de inmuebles.

En detalle, la política de distribución de resultados de Merlin Properties es la siguiente: “al menos el 50% de los beneficios derivados de la transmisión de inmuebles y acciones o participaciones en filiales cualificadas; siempre que los beneficios restantes deben ser reinvertidos en otros activos inmobiliarios dentro de un periodo máximo de tres años desde la fecha de la transmisión o, sino, el 100% de los beneficios deben ser distribuidos como dividendos una vez transcurrido dicho periodo; (ii) el 100% de los beneficios obtenidos por recepción de los dividendos pagados por filiales cualificadas; (iii) al menos el 80% del resto de los beneficios obtenidos.“

 

 

Las cuentas de Acerinox en 2018

Acerinox obtuvo en 2018 un beneficio neto similar al de 2017. El beneficio por acción fue de 0,86 €, de modo que el PER de los títulos al precio actual de 8,95 € es de 10,4 veces.

Los ingresos operativos fueron de 5.011 millones de euros, similares a los de 2008, y todavía un 28% por debajo del máximo de 2007, aunque crecieron un 8% respecto de 2017 y un 16% desde 2016.

El productor de acero inoxidable afirma que si bien en el último trimestre de 2018 la situación de los mercados del acero, especialmente los europeos, empeoró bruscamente, su posicionamiento global le ha permitido gestionar adecuadamente la situación creada por las medidas proteccionistas aprobadas por el presidente Trump a lo largo de 2018 y que perjudicaron los flujos comerciales del acero inoxidable.

La cotización de Acerinox depende en buena parte de la evolución del precio del níquel. Cuando este sube, los clientes de la compañía aumentan su demanda ante la expectativa de que continúen las subidas. El níquel es el metal que permite al acero evitar la corrosión. El precio de este material alcanzó a principios de 2018 los niveles más altos desde 2014 pero al final del ejercicio había caído un 32% desde esos máximos debido al empeoramiento de las expectativas económicas y a la caída de la demanda.

El valor contable fue de 7,47 € en 2018, de modo que la relación precio contable actual es de 1,2 veces, SIn embargo, esa magnitud apenas ha crecido desde que en 2014 alcanzara los 6,97 €. Esto último se debe en parte a que a cargo de los ejercicios 2015 y 2016 el reparto de dividendos superó ampiiamente el nivel de beneficios, tal como ocurrió también entre 2008 y 2013 (salvo en 2010). Al ser una empresa cíclica, Acerinox procura mantener un dividendo estable con la confianza de poder reducir la tasa de distribución en los buenos tiempos y recapitalizar así la empresa.

Los niveles de solvencia han mejorado desde niveles que ya eran buenos. La deuda financiera neta fue de 555,6 millones de euros, cifra que coincide prácticamente con la ofrecida por la compañía (552 millones de euros). La relación entre esta magnitud y el beneficio operativo se redujo de 2 veces en 2017 a 1,8 veces en 2018. La proporción entre los gastos financieros y el beneficio operativo fue solo del 4,9%.  Hay que destacar igualmente la reducción del coste de la deuda desde 2016, cuando era del 3,51%, al 2,40% en 2018.

La rentabilidad corporativa es igualmente satisfactoria. La ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) no fue excesiva, del 8,85%, pero se compara favorablemente con el coste de la deuda.

Para el primer trimestre de 2019 la compañía espera una nueva mejoría del EBITDA (beneficio operativo más amortizaciones) debido a las medidas de ajuste llevadas a cabo a finales del ejercicio anterior. Para el conjunto del ejercicio tiene expectativas positivas gracias a la recuperación del precio del níquel y la normalización de los inventarios en Europa y Estados Unidos.

En la tabla siguiente se puede apreciar la significativa recuperación del beneficio por acción desde 2013 pero que en este período el precio apenas ha variado de los 8,34 € de finales de 2012 a los 8,66€ de finales de 2018. Las acciones cerraron el año pasado a su ratio PER más bajo desde 2006.

A cargo de los ejercicios de 2006 a 2017, Acerinox ha pagado un dividendo de 0,45 € (a lo largo de 2006 pagó 0,34 € correspondientes al ejercicio 2005). A cargo de 2018 el dividendo se incrementará por primera vez en doce años y será de 0,50 €. A los precios actuales, el rendimiento bruto es del 5,59% y el rendimiento neto, del 4,52%. El reparto se llevará a cabo previsiblemente en julio de 2019.

Cien euros invertidos en títulos de Acerinox se hubieran convertido en 55,3 € en 2018 con reinversión de dividendos netos, frente a los 96,4 € en que se habrían transformado en el IBEX 35.

La acción de Acerinox fue una de las más rentables de la bolsa española entre enero de 1996 y diciembre de 2006. En ese período de once años dio una rentabilidad media del 20,2% anual. Sin embargo, tras alcanzar un máximo de 23,33€ el 27 de diciembre de 2006, encandenó siete años de caídas, con un paréntesis en 2009. El mínimo tuvo lugar el 24 de junio de 2013 en 6,90 €, casi el mismo precio a que cerró a finales de 1997. A continuación ha tenido una evolución extremadamente volátil: subió hasta los 16,05 € en marzo de 2015, en enero de 2016 volvió a estar a 7,15 €, en marzo de 2017 había recuperado los 14 € y actualmente cotiza cerca de los 9 €.

 

 

 

 

Las cuentas de Bolsas y Mercados Españoles (BME) en 2018

Bolsas y Mercados Españoles (BME), el gestor de los mercados bursátiles de España, obtuvo un beneficio por acción de 1,63 € en 2018, un 11% menos que en 2017.

Según BME, excluyendo partidas excepcionales, el beneficio neto se redujo un 8,5%.

Se trata de una compañía de elevada calidad pero los resultados muestran un claro estancamiento, algo de esperar de una compañía que reparte prácticamente todo su beneficio en forma de dividendos. El beneficio por acción de 2018 fue similar al de hace doce años.

En la tabla siguiente se observa una caída del precio de los 31,06 € de finales de 2015 a los 24,32 € de finales de 2018. Sin embargo, el ratio PER (precio dividido por el beneficio por acción) ha estado en torno a 14,5 – 15 veces al cierre de cada año de este período.

A pesar de la minusvalía en el precio del 22% entre 2006 y 2018, las acciones de BME han dado una rentabilidad acumulada neta del 68,5% en este período, mientras que el IBEX 35 con dividendos netos ha perdido un 3,6%. Esto se debe a la reinversión de los dividendos. Ver Reinversión de dividendos: cómo doblar el capital con unas acciones que no suben

El 8 de mayo de 2019 la acción de BME descontará 0,57 € de dividendo complementario de 2018. La fecha de pago será el 10 de mayo. El 14 de septiembre de 2018 pagó 0,40 € como primer dividendo a cuenta de 2018 y el 28 de diciembre de 2018, 0,60 € como segundo a cuenta. Por tanto, el dividendo total a cargo de 2018 es de 1,57 €, que supone una tasa de distribución del beneficio del 96%.

La compañía carece de deuda financiera. Los pasivos financieros que aparecen en el balance de situación no son deuda de BME sino depósitos de instrumentos financieros de miembros del mercado para los cuales actúa como contrapartida.

Los elevados datos de rentabilidad corporativa (ROE y ROCE) están distorsionados porque la compañía no acumula prácticamente reservas al patrimonio neto.

El flujo de caja libre se mantiene por encima de los 120 millones de euros pero ha caído respecto de los más de 150 millones de euros obtenidos en los años 2014 y 2015.

BME destaca que en 2018 se incorporaron cinco nuevas compañías al mercado continuo, otras tres al sector de empresas en expansión del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y 20 SOCIMIS (Sociedades Inmbiliarias Cotizadas), así como el crecimiento en un 60% del volumen emitido en el Mercado Alternativo de Renta Fija. Sin embargo, esas circunstancias no permitieron a la compañía mejorar sus resultados. Posiblemente ha pesado más la disminución del 9,7% en el efectivo negociado en renta variable (de 652 mil milliones de euros en 2017 a 589 mil millones de euros en 2018) y a reducción del 24,9% en el número de títulos negociados (204,4 mil millones en 2017 vs. 153,5 mil millones en 2018). En renta fija, el volumen negociado cayó un 4,9% y el número de operaciones un 37,2%.

El valor contable se mantiene apenas sin variaciones en torno a los 5 € desde 2014.

Las cuentas de Vidrala en 2018

Vidrala es uno de los valores que podemos considerar de alto crecimiento en la bolsa española. Como se observa en el cuadro siguiente, el beneficio por acción ha crecido de los 0,86 € en 2006 hasta los 4,47 € en 2018, lo que supone una tasa del 14,7% anual. El flujo de caja libre ha pasado de 10,6 millones de euros en 2017 a los 101 millones actuales.

La compañía, radicada en Alava, fabrica y comercializa envases de vidrio para la industria alimentaria y desarrolla actividades de logística relacionadas con la cadena del envasado.

Vidrala confía en sus perspectivas de crecimiento futuro debido a los condicionantes socioeconómicos que impulsan la demanda del vidrio, como la expansión de las clases medias a nivel mundial, la urbanización de la población, la búsqueda de comodidad y calidad, la sostenibilidad (el vidrio puede ser reciclado de forma infinita) o el comercio electrónico.

La empresa alavesa afirma tener una cuota de mercado del 15% en Europa, al haber vendido 8.300 millones de envases en 2018, del total de 55.000 millones de unidades que se vendieron en el continente.

Las acciones de la compañía han sido cuatro veces más rentables que el IBEX 35 desde 2006 incluyendo la reinversión de dividendos netos. En 2018 los títulos perdieron un 7,3%, cinco puntos menos que el 12,2% que se dejó el IBEX 35 con dividendos. Hoy (8 de marzo de 2019) han cerrado a 81,10 €, con una caída del 1,93%.

Los títulos alcanzaron su máximo hace cerca de un año, el 27 de marzo de 2018, a 95 €. El 16 de noviembre de 2018 cerraron a 69,7 €, aunque este precio descuenta el valor teórico del derecho de suscripción por valor de 3,619 € procedente de la ampliación liberada en la proporción 1×20 llevada a cabo entre el 29 de octubre y el 12 de noviembre de 2018.

En 2018 las ventas aumentaron un 16,1%, aunque en términos orgánicos (sin efecto divisa y sin tener en cuenta la aportación de compañías adquiridas) la variación fue del 3,8%. El beneficio neto atribuido aumentó un 30,2% pero el beneficio por acción lo hizo un 23,8% debido al aumento del número de acciones como resultado de la ampliación liberada de noviembre de 2018.

La compañía presenta buenos ratios financieros en todos los aspectos. Su ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) fue del 14,09%, que además se compara muy favorablemente con un coste de la deuda financiera de solo el 2,89%.

La deuda financiera neta fue de 411,1 millones de euros según el cálculo tradicional, que coincide con el ofrecido por la compañía. Supone una reducción del 16% respecto a 2017. Representa 2,8 veces el beneficio operativo, un nivel adecuado para una empresa de crecimiento. Según Vidrala, equivale a 1,7 veces el EBITDA (beneficio operativo más amortizaciones). Los gastos financieros netos solo representan el 6,2% del beneficio operativo. En 2019 Vidrala espera continuar su creciente generación de caja y proseguir con la reducción del endeudamiento.

La capitalización es de 2.109 millones de euros, superior a la de algunos valores del IBEX 35, como Ence, Indra, Meliá y Técnicas Reunidas. Sin embargo, su liquidez es muy inferior a la de estos valores. En los últimos seis meses ha negociado al día una media de 17.000 títulos y un efectivo medio de 1,3 millones de euros, mientras que el valor más pequeño del IBEX, Técnicas Reunicas, ha negociado una media de 4,7 millones de euros.

En 2018 Vidrala pagó un dividendo ordinario de 0,9619 €: 0,6967 € en febrero como pago a cuenta de 2017 y 0,2652 € en julio como complementario de 2017. En febrero de 2019 abonó 0,7664 € a cuenta de 2018. En julio de 2019 pagará 0,2917 € como complementario de 2018. Por tanto, el dividendo total a cargo de 2018 será de 1,0581 €, un 10% superior al de 2017.

 

 

Repsol: las cuentas de 2018 y previsiones para 2019-2020

Repsol obtuvo un beneficio de 2.341 millones de euros en 2018,  un 10,4% más que en 2017, cuando ganó 2.121 millones de euros. Sin embargo, el beneficio por acción se ha incrementado un 7,4%, de los 1,35 € informados en 2017 a los 1,45 € en 2018.

En las cuentas de 2018, Repsol ha recalculado el número de acciones de 2017 para incluir el efecto de las ampliaciones de capital llevadas a cabo para pagar el dividendo flexible, de tal modo que ha revisado el beneficio por acción de 2017 de 1,35 € a 1,29 €. 

Para calcular el beneficio por acción de 2018, Repsol ha restado el gasto financiero correspondiente a las obligaciones perpetuas subordinadas por un importe de 29 millones de euros, tal como hizo en 2017. Luego ha dividido el resultado por el número medio de acciones en circulación a lo largo de 2018. Es decir, (2.341 millones € – 29 millones €) entre 1.593,3 millones de acciones, lo que da 1,451 €.

Los 2.359 millones de euros de beneficio consolidado de 2018 comprenden 412 millones de euros de resultados por operaciones interrumpidas, que incluyen 344 millones de euros de plusvalías por la venta de Naturgy y 68 millones de euros de beneficios generados por esta participación hasta el 22 de febrero de 2018, cuando procedió a la venta de la misma a 19 € por acción. El beneficio consolidado de operaciones continuadas fue 1.947 millones de euros en 2018 (1.887 millones en 2017). El beneficio de operaciones continuadas sin minoritarios fue de 1.929 millones de euros, 1,21 € por acción.

Las acciones de Repsol han sido igual de rentables que el IBEX 35 desde 2006, en ambos casos considerando la reinversión de los dividendos netos. Cien euros en títulos de la petrolera se habrían depreciado a 96,8 € en 2018 y a 96,4 € en el IBEX 35.

La deuda financiera se redujo en 2018 gracias principalmente a los ingresos obtenidos por la venta de la participación del 20,072% que la compañía tenía en Naturgy.  Sin embargo, el ratio entre la deuda financiera neta y el beneficio de explotación aumentó ligeramente de 3,47 en 2017 a 3,58 en 2018.

La calidad crediticia de la deuda financiera de Repsol es BBB según la agencia Standard&Poor’s. Es la segunda más baja dentro del grado de inversión. Significa calidad crediticia satisfactoria aunque con tensiones a largo plazo.

El flujo de caja libre fue de 2.037 millones de euros en 2018. Repsol da un dato de 5.056 millones de euros porque incluye 3.816 millones de ingresos de la venta de su participación en Naturgy, lo cual no es un procedimiento ortodoxo.

La rentabilidad sobre el capital empleado fue de un escaso 5,51% en 2018, que resulta aún más desfavorable cuando se compara con el coste de su deuda financiera, que fue del 4,91%. La diferencia entre ambas variables fue de un exiguo 0,60%.

El valor contable de la acción de Repsol fue de 20,05 €. Al cierre de 2018, los títulos cotizaban a 0,70 veces su valor contable.

El valor contable de Repsol apenas ha aumentado desde el año 2010, lo que significa que los elevados beneficios obtenidos en los últimos años no han añadido valor a la acción, en parte debido al aumento del número de títulos.

Ver Análisis de Repsol (abril 2018)

Dividendos

Repsol pagó 0,873 € de dividendo a cargo de los resultados de 2017, de los cuales 0,386 € en diciembre de 2017 y 0,485 € en junio de 2018.

A cargo de 2018 prevé pagar 0,90 €, de los que descontó 0,411 € el 24 de diciembre de 2018 en virtud del programa de dividendo flexible como pago a cuenta, aunque los inversores que optaron por el dividendo en efectivo lo recibieron en enero de 2019. Por tanto, se prevé que en junio de 2019 abone unos 0,489 €.

El dividendo previsto a cargo de 2019 es de 0,95 €. El pago a cuenta podría ser de 0,43 € en diciembre de 2019. Así, en los próximos doce meses, Repsol abonará unos 0,919 €: 0,489 € en junio de 2019, en concepto de complementario de 2018, y 0,43 € en diciembre de 2019, en concepto de dividendo a cuenta de 2019.

A cargo de 2020 espera abonar 1 euro por acción.

Repsol prevé realizar todos estos pagos a través de su programa de Dividendo Flexible, que da la opción al accionista de recibir nuevas acciones o un dividendo en efectivo. Al mismo tiempo, tiene la intención de recomprar la totalidad de las nuevas acciones creadas parar pagar los dividendos, con objeto de amortizarlas y mantener un número estable de acciones.

Ver Los dividendos futuros de Repsol hasta 2020

Beneficio por acción previsto en 2020

Repsol prevé aumentar en 0,6 € su beneficio por acción para el año 2020, un 12% anualizado tomando como base el año 2017. La compañía no especifica la magnitud base pero entiendo que se refiere a los 1,29 € del beneficio por acción revisado de 2017 y no a los 1,35 € informados en 2017. En tal caso, la magnitud prevista para 2020 estaría en torno a los 1,89 €.

En 2019 prevé una inversión orgánica de 2.800 millones de euros para desarrollo de proyectos y en nuevas oportunidades de crecimiento, en particular en países como Estados Unidos, Noruega, Brasil, Malasia, Colombia, Canadá y Reino Unido.

 

 

 

Los dividendos de Red Eléctrica hasta junio de 2023

Red Eléctrica pagará un total de 0,9831 € a cargo de los resultados de 2018, de los que 0,7104 € serán abonados en junio de 2019. Dado que el beneficio por acción de 2018 fue de 1,31 €, distribuirá el 75% de sus beneficios.

A cargo de 2019 pagará 1,05 €, de los que previsiblemente unos 0,29 € en enero de 2019 como pago a cuenta y unos 0,76 € en junio de 2020 como complementario.

El dividendo en los próximos doce meses será casi exactamente de un euro (0,7104 € en junio de 2019 y 0,29 € aprox. en enero de 2020). A los precios actuales de 18,5 €, supone un rendimiento bruto del 5,4% y un rendimiento neto del 4,38%.

En la actualización de su plan estratégico hasta 2022, ha anunciado que a cargo de los ejercicios 2020, 2021 y 2022 pagará un dividendo mínimo de 1 €. Esto significa que en enero de 2021, 2022 y 2023 podría abonar unos 0,27 € a cuenta y en junio de los mismos años, 0,73 € de complementario.

La compañía prevé un crecimiento del beneficio neto superior al 1% anual hasta 2022 tomando como año base 2017. Dado que en 2017 obtuvo un beneficio por acción de 1,24 €, el beneficio por acción de 2022 podría ser de 1,30 €, similar al de 2018, en caso de que el crecimiento sea de solo el 1% anual. Esto implica que en principio el dividendo tiene escaso recorrido al alza.

Las cuentas de Red Eléctrica en 2018

Un año después de la recomendación de Goldman Sachs de vender eléctricas

Los riesgos de Red Eléctrica (noviembre 2017)

El verdadero beneficio del Banco Santander en 2018

El Banco Santander obtuvo un beneficio neto atribuido de 7.810 millones de euros en 2018. Este concepto es habitualmente sinónimo de “beneficio atribuido a los accionistas“ pero en este caso conviene hacer una puntualización.

La entidad tiene 23.820 millones de euros en pasivos subordinados, de los cuales 345 millones de euros en acciones preferentes y 9.717 millones de euros en participaciones preferentes. Las participaciones preferentes son productos híbridos porque a pesar de ser deuda se consideran instrumentos de patrimonio. Como indica el propio banco, “su retribución está condicionada a la obtención de beneficios distribuibles suficientes“, es decir, solo se pagan si se pueden pagar, igual que los dividendos. Así, que a efectos prácticos se consideran equivalentes a las acciones ordinarias, de modo que los intereses que se pagan por las mismas no se consideran gastos financieros.

Lo primero que vemos al calcular el beneficio por acción de la entidad es una incongruencia. Si dividimos los 7.810 millones de euros por el número medio de acciones en circulación, incluyendo las que tienen efectos dilutivos (16.193 millones), obtenemos un beneficio por acción de 0,482 €. Sin embargo, en el informe remitido a la CNMV, en la presentación de resultados y en el Informe financiero consolidado, la entidad da un dato de 0,448 €, un 7% menos.

La explicación la encontramos en el Informe de auditoría y cuentas anuales consolidadas. De los 7.810 millones de beneficio atribuido se restan 560 millones de euros de retribuciones correspondientes a los titulares de participaciones preferentes contingentemente convertibles en acciones ordinarias. Estos títulos computan a efectos de recursos propios como capital de nivel 1 adicional. Se trata de participaciones perpetuas que pueden ser recompradas por el emisor en ciertas circunstancias, cuya remuneración es discrecional (se paga si se quiere) y que serán convertidas en acciones ordinarias de nueva emisión en caso de que el banco presente un ratio de capital inferior al exigido por las normas de solvencia.

De este modo, el beneficio atribuido a los accionistas de Banco Santander fue de 7.250 millones de euros. Al dividir por el número medio de acciones en circulación más las dilutivas, se obtiene un beneficio por acción de 0,448 €.

La retribución de las preferentes va aumentando cada año. En 2015 fue de 276 millones de euros, por lo que se ha duplicado entre 2015 y 2018.

El beneficio por acción teniendo en cuenta este ajuste fue de 0,396 € en 2015, como se ve en la tabla siguiente, obtenida del Informe de auditoría y cuentas anuales de 2017. Por tanto, el crecimiento de esta magnitud ha sido del 13% entre 2015 y 2018, un 4,2% anual.

La tabla siguiente indica la evolución del beneficio por acción de la entidad entre 2006 y 2018.

Banco Santander, ¿una historia de éxito?

 

Banco Santander, ¿una historia de éxito?

El Santander es el banco más valioso por capitalización bursátil de la zona euro. En 2018 ganó la increíble cifra de 7.810 millones de euros, siendo, con diferencia, la compañía cotizada con más beneficios de España.

Los responsables del banco sienten que forman parte de una gran historia de éxito. El informe anual de 2018 está repleto de referencias en este sentido, por ejemplo:

Según el informe remitido a la CNMV, los consejeros fueron remunerados en 2018 con 28,9 millones de euros y los directivos, con 62,5 millones de euros. Un total de 91,4 millones de euros, apenas el 1,2% del total del beneficio neto informado. La retribución de los consejeros de la entidad tiene cuatro componentes: un salario fijo, una retribución variable ligada al desempeño individual, un plan de pensiones con una parte fija y otra variable, y otras retribuciones como seguros de vida.

En cambio, los accionistas se habrán repartido la suculenta cantidad de 3.724 millones de euros, el 48% de los resultados de 2018.

Sin embargo, el banco tiene 17 consejeros (según consta en el informe anual) y 4.130.000 accionistas. Los primeros ingresaron una media de 5,4 millones de euros y los segundos, una media de 901 euros.

Si calculamos la rentabilidad de las acciones del Santander teniendo en cuenta los dividendos elección sin retención fiscal (ya que equivalen a suscribir acciones nuevas) y los ordinarios con retención, se constata que 100 € invertidos en las mismas en diciembre de 2006 habrían valido 64,52 € en diciembre de 2018: una pérdida acumulada del 35,48%. Esos 100 € invertidos en un fondo indexado al IBEX 35 con dividendos netos se habrían depreciado mucho menos, un 4%.

Entre las prioridades estratégicas, se menciona la cultura interna, la fidelidad de los clientes, la transformación digital, la excelencia operativa, la fortaleza de capital, la gestión de riesgos, la rentabilidad y la aportación a la sociedad. El enfoque se centra en el crecimiento del banco y en su imagen corporativa. Obviamente, el Santander hace continuas referencias a la defensa de los intereses de los accionistas, pero se da la paradoja de que si bien estos han compartido buena parte de los beneficios, no han compartido el éxito del propio banco.

El verdadero beneficio del Banco Santander en 2018

 

 

 

 

Los dividendos de IAG en 2019 (actualizado 4-7-2019)

IAG paga un complementario a cargo de 2018 de 0,165 € el 8 de julio de 2019. La fecha de descuento es el 4 de julio.

En noviembre de 2018 descontó el pago a cuenta por 0,145 €, de modo que el dividendo ordinario total a cargo de 2018 es de 0,31 €.

El aumento del beneficio por acción fue del 44% en 2018 mientras que el dividendo ordinario aumentará un 14,8% (el dividendo a cargo de 2017 fue de 0,27 €). Este incremento está en línea con el del beneficio por acción recurrente, según la definición de la empresa, que fue del 15,1%.

Por otro lado, el consejo de administración propuso un dividendo especial de 0,35 €, con cargo a las reservas por prima de emisión, que fue aprobado por la junta general de accionistas el 19 de junio. Este importe se pagará al mismo tiempo que el complementario. Por tanto, los accionistas percibirán 0,515 € brutos el 8 de julio.

Incluyendo el dividendo especial, la remuneración total a cargo de 2018 es de 0,66 €, que supone multiplicar por 2,4 la correspondiente al ejercicio 2017. La cobertura del dividendo está garantizada, pues en 2018 el beneficio por acción informado fue de 1,374 €.

La tasa de distribución del dividendo total (0,66 €) respecto al beneficio por acción total (1,374 €) es del 48% mientras que la tasa de distribución del dividendo ordinario (0,31 €) respecto al beneficio por acción ajustado (1,177 €) es del 26,3%.

Las cuentas de IAG en 2018

 

Las cuentas de IAG en 2018: ya gana tanto como Telefónica

IAG obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.884,9 millones de euros en 2018, un 44% más que el beneficio informado en 2017. Esta cifra es casi equivalente a la de Telefónica, que ganó 2.928,9 millones de euros.

Sin embargo, parte del beneficio neto contiene un volumen relativamente elevado de extraordinarios. Según IAG, el beneficio neto ajustado o “antes de partidas excepcionales“ fue de 2.481 millones de euros, siendo el crecimiento del 11,2% respecto a 2017. Pero el aumento del beneficio por acción ajustado fue del 15,1% debido a que a lo largo de 2018 la compañía adquirió 65.956.660 acciones propias que posteriormente eliminó de la circulación. En 2017 recompró y amortizó 75 millones de acciones propias.

El número de acciones del capital social quedó en 1.992,033 millones pero hay que añadir 91,459 millones de títulos con efectos potencialmente dilutivos (que se podrían crear a raíz de la conversión de bonos en acciones y de planes de incentivos a empleados), de forma que el número de acciones a considerar a efectos del beneficio por acción es de 2.083,492 millones. Esto nos da un beneficio por acción en 2018 de 1,384 €. IAG nos da un dato de 1,374 € porque suma 18 millones de euros de “gastos financieros sobre bonos convertibles“ al beneficio neto atribuido, lo que da una cifra de 2.903 millones de euros. Luego divide esta magnitud por la suma del número medio ponderado de acciones a lo largo de 2018, que fue de 2.021,622 millones, y los 91,459 millones de acciones dilutivas antes indicadas. En la tabla se ha indicado el dato proporcionado por IAG.

Dado un beneficio neto ajustado de 2.481 millones de euros y un número de acciones de 2.083,5 millones, el beneficio por acción ajustado de 2018 fue de 1,190 €. Según IAG, fue de 1,177 € debido a que usa el número medio ponderado de acciones.

Ver Los dividendos de IAG en 2019

Nota: Las magnitudes de 2017 indicadas en la tabla corresponden a los datos informados en febrero de 2018. En el informe de 2018, publicado en febrero de 2019, algunas de estas magnitudes han sido reformuladas a la baja. El beneficio operativo ha sido revisado de 2.727,2 millones a 2661,8 millones, el beneficio neto atribuido, de 2.000,2 millones a 1.989,3 millones, y el beneficio por acción, de 0,93 € a 0,92 €. El patrimonio neto de 2017 ha sido revisado a la baja en un 6,3%, de 7.396 millones a 6.933 millones de euros. Este ajuste se debe a un cargo de 432 millones de euros por programas de fidelización, en aplicación de la NIIF 15.


Al precio actual de 6,85 €, el ratio PER de las acciones es justo de 5 veces (5,75 veces si tenemos en cuenta el beneficio por acción ajustado). El bajo PER que suelen tener las acciones de las aerolíneas se debe en parte a la elevada sensibilidad de estas compañías a las fluctuaciones del precio del petróleo. Según informa IAG, un aumento del 30% del precio de esta materia prima no tendría efectos sobre la cuenta de resultados pero sí sobre el patrimonio neto en una cifra de 1.613 millones de euros, que es nada menos que el 24% del patrimonio neto actual. En cambio, un descenso del precio del combustible de un 30% tendría un impacto positivo de 1.695 millones de euros sobre el patrimonio neto.

IAG cubre, con productos derivados, una proporción del consumo de combustible para los próximos tres años contra el riesgo de incrementos de precio del petróleo. En 2018 el precio medio del combustible aumentó un 32%, de 520 dólares por tonelada métrica en 2017 a 685 dólares. Sin embargo, los gastos de combustible y derechos de emisión aumentaron en menor proporción, un 14,6%, debido a aeronaves de menor consumo y mejoras de gestión.

La empresa también es particularmente sensible a las variaciones del tipo de cambio de la libra esterlina. Una apreciación del 10% de la moneda británica ante el dólar estadounidense impactaría negativamente en el patrimonio neto en 262 millones de euros mientras que una depreciación del mismo porcentaje tendría un efecto positivo de 273 millones de euros.

Debido a las mayores inversiones, el flujo de caja libre fue menos de la mitad que en 2017, 1.008 millones de euros según el procedimiento habitual de cálculo. IAG da un dato de 1.801 millones de euros (2.620 millones en 2017) porque utiliza otra metodología. En 2018 la compañía invirtió unos mil millones de euros netos más que en 2016 y 2017, en buena parte al haber adquirido 32 aeronoves nuevas (cinco Boeing 787, dos Airbus A350, cuatro Airbus A330 y 21 aviones de la familia Airbus A320).

La aerolínea es uno de los pocos valores del IBEX 35 que está en negativo e 2019, si bien en 2018 lo hizo mejor que el mercado y continúa siendo uno de los valores más rentables desde 2006.

El crecimiento del beneficio por acción ha sido extraordinario en los últimos años, aunque el bajo PER de las acciones es una señal de que el mercado prevé aumentos más lentos o irregulares en el futuro.

IAG espera que en 2019 el beneficio operativo antes de partidas excepcionales se mantenga a un nivel similar al de 2018, en torno a los 3.230 millones de euros.

Los dividendos de IAG en 2019

 

Las cuentas de Grifols en 2018

Grifols obtuvo en 2018 un beneficio neto de 596,6 millones de euros, 0,867 € por acción, un 10% menos que en 2017. Sin embargo, el beneficio bruto aumentó un 4%.

Esta disparidad se debe a que en 2017 los resultados estuvieron distorsionados por créditos fiscales como consecuencia de la reforma fiscal en Estados Unidos. Ver El verdadero beneficio de Grifols en 2017.

Grifols tiene dos clases de acciones: 426,1 millones de títulos de clase A, que son las cotizan en el IBEX 35, y 261,4 millones de títulos preferentes sin derecho a voto (clase B). A efectos de los cálculos de las magnitudes por acción hay que tener en cuenta la suma de ambas.

Grifols desarrolla y produce tratamientos terapéuticos basados en las proteínas presentes en el plasma humano, la parte líquida de la sangre. La compañía obtiene el plasma a través de una extensa red de unidades de donación, que fue ampliada en agosto de 2018 tras adquirir 24 nuevos centros en Estados Unidos, por los que pagó 286 millones de dólares. Actualmente cuenta ya con 256 centros de plasma en Estados Unidos y Europa.

El negocio de la sangre: 112 euros el litro

Si bien las acciones cerraron en 2018 a niveles similares a los de 2015, han sido unas de las más rentables de la bolsa española desde 2006. Cien euros invertidos en estos títulos en diciembre de 2006, y tras haber reinvertido los dividendos netos en las propias acciones, habrían valido 547,2 € al cierre de 2018, 5,6 veces más que si se hubieran colocado en un fondo indexado al IBEX 35.

La compañía de hemoderivados aumentó sus ingresos un 3,9% en 2018, aunque a tipos de cambio constantes (sin tener en cuenta las fluctuaciones de divisas) el incremento fue del 9,2%.

En su informe de resultados, indica que el beneficio neto recurrente de 2018 fue de 596,6 millones de euros, que coincide con el beneficio neto informado, mientras que en 2017 fue de 587,9 millones de euros. Las partidas excluidas en esta magntud están relacionadas con la adquisición de Hologic, la reevaluación de los activos de Aradigm y la reforma fiscal de Estados Unidos.

La deuda financiera neta fue de 5.343,1 millones de euros según el cálculo tradicional, que coincide con el dato que ofrece la propia empresa. Supone 5,4 veces el beneficio operativo y 4,3 veces el EBITDA (beneficio operativo más amortizaciones).

Los ratios de rentabilidad corporativa disminuyeron significativamente. Esto tiene que ver principalmente con un notable incremento del activo y del patrimonio neto a raíz de las compras realizadas y las inversiones llevadas a cabo en la División Bioscience. La adquisición de la alemana Haema AG ha permitido a Grifols tener los primeros centros de obtención de plasma fuera de Estados Unidos, mientras que la de Biotest US Corporation ha reforzado su presencia en Estados Unidos. Tras dichas adquisiciones, la farmacéutica catalana ha vuelto a vender ambas empresas por el mismo importe para evitar un aumento de la deuda financiera, pero reservándose una opción de compra y el control operativo de las unidades de donación.

Así, al dividir el beneficio operativo sobre un capital empleado más elevado (11.073,4 millones de euros frente a los 9.690,9 millones de euros de 2017), la ROCE cae del 10,35% al 8,98%. La División Bioscience, dedicada a la investigación, producción y comercialización de proteínas específicas, es la principal fuente de ingresos de la compañía, pues representó el 78,4% de los ingresos de 2018.

Esta caída de la rentabilidad sobre el capital empleado coincide además con un aumento del coste de la deuda, lo que hace disminuir la rentabilidad efectiva del 6,01% al 4,38%.