Ilusionismo en la bolsa: el ejemplo de Vidrala

El lunes 28 de octubre, Vidrala inició una ampliación de capital liberada que asigna a cada accionista una acción gratuita por cada 20 acciones. Por ejemplo, un inversor que el viernes 25 de octubre tuviera 200 acciones, tiene derecho a 10 acciones gratuitas. Las acciones nuevas pueden suscribirse hasta el 11 de noviembre incluido.

El capital social antes de la ampliación estaba formado por unas 26.034.000 acciones, mientras que ahora se emiten 1.301.702 acciones nuevas (se puede comprobar que esta última cifra es la primera dividida por 20).

Otra alternativa es vender los derechos de suscripción. Se tienen tantos derechos como acciones y en caso de que el número de acciones no sea múltiplo de 20, el broker abona la diferencia en efectivo.

El valor teórico del derecho depende del precio del día anterior a la ampliación y de la proporción de la misma. En este caso, es igual a 81 € (precio de cierre del 25 de octubre) dividido por 21, o sea 3,857 €. Este importe se deduce del precio de apertura en el primer día de la ampliación ya que el inversor se queda igual que como estaba. Es decir, si el día antes tenía 20 acciones con un valor de 81 €, el día siguiente tendrá 21 acciones a un precio de 77,14 €. En ambos casos, el capital es de 1.620 €. La diferencia entre ambos precios es dicho valor teórico del derecho de suscripción.

De hecho, el 28 de octubre, las acciones de Vidrala llegaron a cotizar a 76,50 €. Sin embargo, cerraron a 79,80 €, de modo que subieron un 3,44% (del precio ex-derecho de 77,14 € a 79,80 €) cuando lo normal hubiera sido cerrar a un precio más próximo a 77 € que recogiera el descuento del derecho.

Esta circunstancia se debe probablemente al efecto psicológico de ver las acciones a un precio que ha servido de soporte en los últimos meses, pues los títulos han cerrado por encima de los 76 € desde el mes de abril. Pero 76,5 € de ahora equivalen a 80,35 € de antes de la ampliación. Otros inversores no se habrán percatado de que al comprar a 79,8  €, en realidad estaban pagando 82,45 €, o sea 2,65 € de más en términos comparativos (es decir, el valor del derecho menos la diferencia entre el precio anterior a la ampliación y el precio de adquisición).

Si bien los resultados de Vidrala evolucionan favorablemente, hay que recordar que el precio actual no es comparable al de antes de la ampliación ya que los beneficios deberán repartirse entre un número mayor de títulos.

En octubre de 2018, la compañía hizo otra ampliación de capital liberada de la misma proporción (1×20) y emitió 1.239.700 acciones. Desde entonces ha recomprado 95.422 títulos propios (equivalente al 7,7% de las acciones emitidas en octubre-noviembre de 2018). La tabla siguiente recoge las operaciones de autocartera llevadas a cabo en este período.

Vidrala, uno de los valores más rentables de la bolsa española

Las cuentas de Vidrala en 2018

 

 

Las cuentas de Vidrala en 2018

Vidrala es uno de los valores que podemos considerar de alto crecimiento en la bolsa española. Como se observa en el cuadro siguiente, el beneficio por acción ha crecido de los 0,86 € en 2006 hasta los 4,47 € en 2018, lo que supone una tasa del 14,7% anual. El flujo de caja libre ha pasado de 10,6 millones de euros en 2017 a los 101 millones actuales.

La compañía, radicada en Alava, fabrica y comercializa envases de vidrio para la industria alimentaria y desarrolla actividades de logística relacionadas con la cadena del envasado.

Vidrala confía en sus perspectivas de crecimiento futuro debido a los condicionantes socioeconómicos que impulsan la demanda del vidrio, como la expansión de las clases medias a nivel mundial, la urbanización de la población, la búsqueda de comodidad y calidad, la sostenibilidad (el vidrio puede ser reciclado de forma infinita) o el comercio electrónico.

La empresa alavesa afirma tener una cuota de mercado del 15% en Europa, al haber vendido 8.300 millones de envases en 2018, del total de 55.000 millones de unidades que se vendieron en el continente.

Las acciones de la compañía han sido cuatro veces más rentables que el IBEX 35 desde 2006 incluyendo la reinversión de dividendos netos. En 2018 los títulos perdieron un 7,3%, cinco puntos menos que el 12,2% que se dejó el IBEX 35 con dividendos. Hoy (8 de marzo de 2019) han cerrado a 81,10 €, con una caída del 1,93%.

Los títulos alcanzaron su máximo hace cerca de un año, el 27 de marzo de 2018, a 95 €. El 16 de noviembre de 2018 cerraron a 69,7 €, aunque este precio descuenta el valor teórico del derecho de suscripción por valor de 3,619 € procedente de la ampliación liberada en la proporción 1×20 llevada a cabo entre el 29 de octubre y el 12 de noviembre de 2018.

En 2018 las ventas aumentaron un 16,1%, aunque en términos orgánicos (sin efecto divisa y sin tener en cuenta la aportación de compañías adquiridas) la variación fue del 3,8%. El beneficio neto atribuido aumentó un 30,2% pero el beneficio por acción lo hizo un 23,8% debido al aumento del número de acciones como resultado de la ampliación liberada de noviembre de 2018.

La compañía presenta buenos ratios financieros en todos los aspectos. Su ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) fue del 14,09%, que además se compara muy favorablemente con un coste de la deuda financiera de solo el 2,89%.

La deuda financiera neta fue de 411,1 millones de euros según el cálculo tradicional, que coincide con el ofrecido por la compañía. Supone una reducción del 16% respecto a 2017. Representa 2,8 veces el beneficio operativo, un nivel adecuado para una empresa de crecimiento. Según Vidrala, equivale a 1,7 veces el EBITDA (beneficio operativo más amortizaciones). Los gastos financieros netos solo representan el 6,2% del beneficio operativo. En 2019 Vidrala espera continuar su creciente generación de caja y proseguir con la reducción del endeudamiento.

La capitalización es de 2.109 millones de euros, superior a la de algunos valores del IBEX 35, como Ence, Indra, Meliá y Técnicas Reunidas. Sin embargo, su liquidez es muy inferior a la de estos valores. En los últimos seis meses ha negociado al día una media de 17.000 títulos y un efectivo medio de 1,3 millones de euros, mientras que el valor más pequeño del IBEX, Técnicas Reunicas, ha negociado una media de 4,7 millones de euros.

En 2018 Vidrala pagó un dividendo ordinario de 0,9619 €: 0,6967 € en febrero como pago a cuenta de 2017 y 0,2652 € en julio como complementario de 2017. En febrero de 2019 abonó 0,7664 € a cuenta de 2018. En julio de 2019 pagará 0,2917 € como complementario de 2018. Por tanto, el dividendo total a cargo de 2018 será de 1,0581 €, un 10% superior al de 2017.

 

 

Vidrala, uno de los valores más rentables de la bolsa española

Vidrala es uno de los valores de la bolsa española que más se han revalorizado en los últimos años, de modo justificado pues su beneficio por acción se ha multiplicado por 4,2 entre 2006 y 2017.

Cien euros invertidos en títulos de la compañía en diciembre de 2006 se habrían convertido en 459 € en diciembre de 2017, una cantidad similar a la obtenida en las dos estrellas del IBEX 35, Viscofán (491 €) e Inditex (431 €). Esos 100 € invertidos en el IBEX 35 con dividendos netos solo habrían crecido hasta 110 €.

Vidrala fabrica envases de vidrio para la industria alimentaria. Tiene su sede en Alava (de hecho su nombre es una contracción de Vidrerías de Alava). Cotiza en bolsa desde 1985.

Actualmente tiene una capitalización de 2.177 millones de euros, cifra que supera la de Indra y Técnicas Reunidas, ambas en el IBEX 35. La capitalización de Vidrala supera también la de siete valores del IBEX Medium Cap y la todos los valores del IBEX Small Cap salvo FCC. Negocia una volumen similar al de algunos valores del Medium Cap y más que la mayoría de los del Small Cap. Sin embargo, en diciembre de 2016 dejó de formar parte del IBEX Medium Cap y tampoco pasó al Small Cap. Para ser componente de uno de esos índices, es necesario que el capital flotante (capital que no está en manos de accionistas de control) sea al menos del 15%, requisito cumplido por Vidrala, pues al cierre de 2017 su capital flotante era del 56,83%. Otro requisito es “tener al menos una rotación anualizada sobre capital flotante real superior al 15% del capital flotante de la compañía“. Posiblemente sea este criterio el que no cumple el valor.

En octubre de 2017 Vidrala completó la compra de la vidrería portuguesa Santos Barosa, por un importe de 252,7 millones de euros, y pasó a consolidar a partir del mismo mes los resultados y el balance de la empresa adquirida. Ello se refleja en un aumento del activo y también de la deuda financiera, que pasa de los 328 millones de 2016 a los 531,8 millones de 2017.

En 2017 la cifra de negocio creció un 6,4% pero el beneficio operativo lo hizo un 26%. La razón de esta diferencia no estuvo en unos menores gastos operativos, pues estos (incluyendo amortizaciones) aumentaron de forma similar, un 6,1% sino en la variación de existencias, por lo que la mejora del beneficio no puede atribuirse a una mejora de la eficiencia.

El beneficio neto atribuido aumentó un 31,6%, más aún que el de explotación, gracias a un resultado financiero más favorable que el de 2016 y a una menor tasa impositiva.

La compañía presenta buenos ratios de rentabilidad, con una ROE (rentabilidad sobre recursos propios) del 16,88% y una ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) del 11,06%. La diferencia entre la ROCE y el coste de la deuda es de un adecuado 8,93%.

La deuda financiera neta se incrementó casi un 50%, en mayor proporción que el beneficio operativo, de aquí que el ratio de solvencia que relaciona ambas magnitudes haya pasado de 3,5 veces en 2016 a 4,2 veces en 2017, dentro de lo aceptable pero que limita la capacidad de endeudamiento futuro. A pesar de ello, los gastos financieros suponen un porcentaje muy reducido en relación al beneficio operativo.

Un aspecto altamente positivo de la compañía es su flujo de caja libre recurrentemente positivo y con tendencia al alza, lo que indica un crecimiento sostenible. Era de 45,1 millones de euros en 2010 y fue de 109,2 millones de euros en 2017.

Vidrala espera un crecimiento de los beneficios en 2018 principalmente por la contribución durante un año completo de Santos Barosa (en 2017 solo consolidó los resultados de tres meses de la adquirida).

A largo plazo, espera un continuo crecimiento de su negocio debido a la creciente demanda de envases de vidrio que favorece el estilo de vida y las tendencias sociodemográficas actuales: “En las regiones desarrolladas, como Europa, a medida que crecen la urbanización y los canales de comercio modernos, los consumidores demandan alimentos y bebidas más seguros y de mayor calidad, adecuadamente preservados y suministrados de manera eficiente. Como resultado, el uso de envases se torna más necesario. Inevitablemente, las tendencias del consumidor evolucionan. No es tan sólo lo que comemos y bebemos, sino también dónde lo hacemos y qué esperamos del envase más allá de las experiencias de consumo tradicionales. La demanda por la calidad, la premiurización, el desarrollo de las clases medias, más hogares de menor número de personas, el creciente interés por la sostenibilidad y el medioambiente, los esfuerzos por reducir los desechos, la tendencia a comer y beber fuera de casa o el comercio on-line, son ejemplos de cambios que respaldan el futuro de la demanda de envases. Y el vidrio, como material de envasado, tiene mucho que decir en este mundo del consumidor en constante evolución.“

En este aspecto, la compañía recalca las grandes ventajas del vidrio: es un material que se obtiene de fuentes naturales y puede ser totalmente reciclado de forma ilimitada, lo que contribuye a un desarrollo sostenible; es, además, el material de envasado más higiénico, más seguro para la salud y el que mejor conserva el sabor y las propiedades de los alimentos.