Telefónica, cara o barata

tef2Telefónica ha publicado un incremento de resultados de casi el 70% si se compara el período de enero a septiembre de 2015 con el mismo período del año anterior. En teoría, si la acción está al mismo precio que en noviembre de 2014, parece que se ha vuelto más barata. ¿Es así?

Veamos cómo han evolucionado los beneficios de la empresa en los últimos cuatro trimestres, según los diferentes conceptos que podemos encontrar en la cuenta de resultadios.

El resultado por operaciones interrumpidas es el que procede de líneas de negocio que han sido abandonadas durante el ejercicio y que por tanto no van a producirse en el futuro. En cambio, el beneficio de operaciones continuadas es aquel que obtiene la empresa a partir de actividades que en principio continuará explotando en el futuro. Aunque puede incorporar resultados extraordinarios, a veces muy abultados, como plusvalías por venta de activos, en general nos da una idea mejor sobre la evolución de una sociedad que el beneficio neto consolidado. Esta última magnitud es la suma del beneficio de operaciones continuadas y el de operaciones interrumpidas más un ajuste por intereses minoritarios, es decir beneficios que la sociedad se apunta como propios al consolidar cuentas pero que luego debe deducir ya que en realidad pertenecen a accionistas minoritarios (cuando son negativos significa que los accionistas minoritarios deben soportar pérdidas).

Telefonica _trimestres

Vemos que el beneficio neto atribuido (el que corresponde realmente a los accionistas de Telefónica) en el período de doce meses entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015 fue de 4.729 millones € pero que el beneficio de operaciones continuadas fue de 2.554 millones €, casi la mitad.

El beneficio por acción total viene a ser de 0,97 € pero el de operaciones continuadas, de 0,52 €. A un precio de 12 €, la acción de Telefónica parece barata, pues tiene un PER (relación precio-beneficio) de 12,4. Pero si no tenemos en cuenta los resultados de operaciones interrumpidas, el PER es de 23, muy alto teniendo en cuenta que Telefónica no es una empresa de rápido crecimiento.

 

 

 

 

La “estrategia“ de cambiar cada año a los fondos más rentables

Si somos partícipes de un fondo de inversión, es muy probable es que al final de cada año haya muchos que hayan sido más rentables que el nuestro. De vez en cuando, nuestro fondo estará incluso entre los peores. La tentación para cambiar a alguno de los más rentables es grande, sobre todo teniendo en cuenta que no se devengan impuestos al cambiar de fondo y que actualmente la mayoría de estos productos no cobra comisiones de suscripción ni de reembolso.

Tenía curiosidad por saber si vale la pena hacer el cambio cada vez que las cosas no nos han ido bien, y en base a los rankings de los fondos de renta variable española entre 2009 y 2014, he elaborado las siguientes “estrategias“. 

La primera consiste en comprar al principio de cada año, empezando en 2010, los tres fondos más rentables el año anterior. La segunda, en hacer lo contrario, es decir comprar los tres peores fondos en el año anterior. Y la tercera, en comprar los cinco fondos cuya rentabilidad durante el año anterior haya estado en un término medio, o sea los que hayan sido más “discretos“.

Indico los resultados en la tabla siguiente. El dato de 2015 es hasta el 30 de septiembre.

fondos 2010-2015

Vemos que cambiar cada año a los tres fondos más rentables hubiera generado casi exactamente la misma rentabilidad acumulada entre enero de 2010 y septiembre de 2015 que haber cambiado cada año a los tres peores. El resultado en ambos casos hubiera sido una rentabilidad total de cerca del 9%, solo un 1% más que la rentabilidad media de todos los fondos.

En cambio, si hubiéramos comprado participaciones en los cinco fondos más discretos habríamos ganado algo más, un 15%, y habríamos mejorado incluso la rentabilidad, con dividendos incluidos, de la referencia más amplia de la bolsa española, el Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM). Por otro lado, se observa que este criterio habría producido unos resultados menos volátiles, tanto en relación a los otros dos criterios como en relación al mercado.

No obstante, en ninguno de los casos las diferencias son demasiado significativas, por lo que no tiene demasiado sentido cambiar a otros fondos por mucho que el nuestro se haya quedado rezagado durante el año.

Sin embargo, sí que debemos cambiar de fondo cuando este obtiene resultados peores a la media de forma reiterada.

Artículo publicado originariamente en inBestia

También en inBestia: Un inversor en bolsa a largo plazo no se queda sin cobrar ningún año

Fondos en bolsa española: cuáles baten al mercado y por cuánto

 

 

 

Invertir a largo plazo y la importancia de los dividendos: el Dow Jones entre 1965 y 2014

Este artículo salió publicado originariamente en inBestia con el título Un inversor en bolsa a largo plazo no se queda sin cobrar ningún año.

El Dow Jones Industrials, conocido también como Dow Jones 30, es el índice más seguido del mundo. Está formado por 30 de las mayores empresas de Estados Unidos y a pesar de su nombre también incluye algunas entidades financieras.

Uno de los grandes temores de los accionistas es que sus empresas pierdan dinero y que por este motivo tengan que suprimir el dividendo. Esto ocurre de vez en cuando pero una cartera suficientemente diversificada prácticamente elimina ese riesgo.

En el gráfico siguiente he indicado los dividendos y el beneficio por acción (expresados en función del valor del Dow Jones) en el período 1965-2014. Los dividendos son las columnas en verde oscuro y los beneficios por acción las columnas en verde claro. Se puede apreciar cómo en algunos años los beneficios desaparecen mientras que destaca la evolución escalonada de los dividendos.

Dow1965-2014c

En 1982 los beneficios de las empresas del Dow Jones cayeron un 92%, los dividendos solo un 4%. En 1991 pasó algo parecido: los beneficios disminuyeron un 71% mientras que las remuneraciones a los accionistas bajaron un 8%. El tercer peor año para las grandes corporaciones americanas fue 2007, con una reducción de beneficios del 72%, pero ese mismo año los dividendos aumentaron un 12% y al siguiente un 6%.

Desde 1961 hasta 2014 (54 años), los beneficios de las empresas del Dow Jones han caído respecto al año anterior en 17 ocasiones mientras que los dividendos solo lo han hecho en 9 años. Solo en 2009 la reducción fue superior al 10%, concretamente de un 12%.

Pongamos que en diciembre de 1984 alguien hubiera comprado un fondo de inversión cuya composición hubiera sido la misma que la del índice Dow Jones. En los 30 años siguientes habría asistido al crac de 1987, a la crisis de 1990 con la invasión de Kuwait, al desplome de 1998 como consecuencia de la crisis asiática y la suspensión de pagos de Rusia, al estallido de la burbuja tecnológica, a la larga serie de escándalos contables y a los atentados del 11-S en 2000-2002 y a la crisis financiera de 2007-2009.

En el gráfico siguiente he reexpresado la serie de los dividendos para que tenga el mismo valor de partida que el Dow Jones en 1965. Además, he usado una escala proporcional para que los cambios se vean más reales. Puede observarse la línea de crecimiento casi continuo de los dividendos que cruza la volátil línea que representa al índice.

Dow 1965-2014b2

En las últimas tres décadas solo habría visto disminuir su renta vía dividendos en 1991 (un 8%), en 1992 (un 1%) y en 2009 (un 12%). A pesar de toda la volatilidad, este inversor habría obtenido una renta con muy pocos altibajos y casi siempre creciente. Su renta habría aumentado un 6,4% anual en términos nominales y un 3,7% anual en términos reales (pues la inflación media en este período fue del 3,7% anual).

Si uno es capaz de dejar a un lado las oscilaciones del mercado, valorará su capital por lo que este es capaz de darle y no por el precio que el mercado dé a sus acciones. Al igual que el hecho de que una casa aumente o baje de precio no proporciona más o menos cobijo y comodidad, el hecho de que unas acciones suban o bajen no afecta a la renta que nos proporcionan.

 

 

 

Casi toda la rentabilidad de la bolsa española ha venido de los dividendos

Estamos acostumbrados a seguir índices que no incluyen dividendos, como el IBEX-35, el Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM), el Dow Jones o el S&P 500. Algunos pocos índices, aunque no lo especifiquen, sí que los incluyen. El caso más representativo es el DAX-30 alemán. Así, comparar el IBEX-35 con el DAX-30 no es, en realidad, correcto, pues miden cosas diferentes.

El IBEX-35 y el IGBM tienen ambos sus parientes con dividendos. En el primer caso tenemos el IBEX-35 con dividendos y en el segundo, el IGBM Total. A este tipo de índices se les conoce como índices de rentabilidad total.

En la tabla podemos ver cómo ha evolucionado cada uno de ellos entre el 31 de diciembre de 1998 y el 31 de diciembre de 2014 (un período de 16 años). Vemos que a finales de 2014 el IGBM estaba prácticamente igual que en 1999 pero que el IGBM Total se ha duplicado en este período.

En los 16 años que recoge la tabla, el IGBM ha subido una media del 1,15% anual pero ha dado una rentabilidad del 6,08%. Es decir, el rendimiento por dividendo de este índice fue del 4,93% anual. En otras palabras, el 81% de la rentabilidad de la bolsa se debió a los dividendos. El IGBM incorpora un mayor número de valores (114 en la actualidad) que el IBEX-35, por lo que puede considerarse más representativo del mercado bursátil español.

En cuanto al selectivo IBEX-35, su plusvalía ha sido de solo el 0,28% anual pero su rentabilidad, del 4,26% anual, de modo que la proporción de la rentabilidad debida a los dividendos aún fue mayor.

La rentabilidad es compuesta, es decir, se considera que los dividendos han sido reinvertidos en la compra de acciones, que a su vez han generado nuevos dividendos. Hay que tener en cuenta que se trata de una rentabilidad bruta. En términos netos, el rendimiento por dividendos sería menor, así como su contribución a la rentabilidad total. De todos modos, en un ciclo bajista de muy largo plazo como el que hemos vivido en los últimos 16 años, los dividendos han sido una renta constante.

Muchas empresas han dejado de pagar dividendos en algunos años pero el conjunto de todas las sociedades cotizadas no ha dejado de pagarlos en ningún año. Este mercado tan volátil que llamamos bolsa tiene otra cara mucho más estable, pues es también un conjunto diversificado de empresas que nunca deja de pagar rendimientos al accionista que, a su vez, posea un conjunto diversificado de esas empresas.

ibex-igbm 1999-2014

 

 

Eric Green: Por qué los mercados nunca hacen lo que esperamos

El artículo siguiente es una traducción parcial de un artículo de Eric Green, de GreenBelt Capital, publicado en Rectitude Market. 

imagen1¿Se ha preguntado por qué las buenas noticias van seguidas de una caída de los precios? ¿O por qué una visión pesimista de la Reserva Federal puede disparar la bolsa? Hay un par de razones fundamentales para ello. (…)

El mercado es un conjunto de puntos de vista y expectativas de todos los agentes que participan en él, quienes además tienen diferentes horizontes temporales. Los inversores a largo plazo son los que poseen el mayor porcentaje de los activos cotizados. Los traders (tanto los intradía como los que operan a una semana o un mes) representan una parte bastante pequeña del mercado total. Pero desde 2008, con la introducción del trading de alta frecuencia (HFT por las siglas del inglés High Frequency Trading), el volumen de transacciones llevado a cabo por los traders es mucho mayor que en años pasados. Algunos datos han indicado que tanto como un 30% de todo el volumen es resultado del HFT.

Por qué las reacciones del mercado no siempre son lógicas

Contrariamente a lo que suele creerse, existe una gran desconexión entre la bolsa y la economía. El mercado, por naturaleza, valora sucesos futuros anticipando lo que pasará. Todos hemos oído el dicho “compra con el rumor, vende con la noticia“. Los acontecimientos que tienen implicaciones muy negativas para la economía y el sentimiento del inversor pueden desencadenar contramedidas del banco central que pueden dar lugar a una fuerte subida. El mercado valora todas estas posibilidades futuras en el momento de la reacción inicial.

Los acontecimientos negativos pueden dar lugar a acontecimientos futuros con consecuencias positvas. Por este motivo, el mercado puede subir tras malos datos económicos o informes de resultados peores a los esperados. (…)

Cómo evaluar datos fundamentales a partir de datos técnicos

Cuando busca acciones para comprar, hay un par de factores que debería considerar. Las acciones que están en máximos de 52 semanas están ahí por alguna razón, tienen fuerza fundamental. Mientras que los operadores a corto plazo tienen la capacidad de empujar una acción a nuevos máximos, son los inversores quienes pueden mantenerla ahí. Por la misma razón, las acciones que alcanzan mínimos de 52 semanas han bajado por alguna razón. Son fundamentalmente débiles, hay razones fundamentales de peso que han arrastrado la acción tan abajo. De esta manera podemos encontrar valores que están “fundamentalmente“ fuertes o débiles. (…)

[Nota: En este blog llevo a cabo un experimento para poner a prueba esta teoría con los valores del IBEX-35. Ver #ExperimentoIBEX: balance de tres meses.]

Cómo mejorar su capacidad para predecir el mercado y su intuición

Le recomiendo mucho que lleve dos diarios de operaciones, uno para registrar sus operaciones y otro para anotar sus observaciones sobre el mercado. En este segundo diario, tome notas sobre lo que ocurre en el mercado en general y entonces escriba cuáles cree que serán o deberían ser las consecuencias de las circunstancias actuales. Una vez sepa lo que ha ocurrido realmente, tome nota de ello y compare el resultado real con sus previsiones. Es una forma muy útil para mejorar su comprensión de la macroeconomía y su intuición como operador del mercado. Recuerde siempre “esperar lo imprevisible“.

En los mercados, cualquier cosa puede ocurrir.

Ver artículo original

Traducido con permiso de Rectitude Market

Fondos en bolsa española: cuáles baten al mercado y por cuánto

El cuadro siguiente establece un ranking de los fondos de inversión en bolsa española según la rentabilidad anual que han obtenido en el período de diez años entre el 31 de octubre de 2005 y el 31 de octubre de 2015. Se compara su rentabilidad con la del Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) con dividendos.

La capacidad de un fondo de inversión para superar al mercado solo puede valorarse a partir de séptimo año. Hay criterios que pueden funcionar muy bien en un ciclo de tres años, por ejemplo haber seleccionado acciones según el rendimiento por dividendo hubiera permitido batir ampliamente al mercado en la crisis de 2000-2002. Aunque dicho criterio deje de funcionar a continuación, es muy posible que la rentabilidad media siga siendo durante un tiempo mejor que la del índice de referencia gracias a los primeros tres años. Pero es a partir del séptimo año cuando un gestor demostrará ser capaz de batir al mercado de forma consistente y no solo de forma coyuntural.

Cualquier gestor de inversiones que supere a su índice de referencia en un período inferior a siete años no puede colgarse todavía medalla alguna.

En el trienio de octubre de 2012 a octubre de 2015, 22 de los 81 fondos de inversión en renta variable española superaron a la referencia más amplia del mercado español, el Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) con dividendos. Es una proporción del 27%.

En el período de cinco años de octubre de 2010 a octubre de 2015, la proporción es más elevada: 28 de los 78 fondos (un 36% del total) con un historial de al menos cinco años superaron al IGBM con dividendos pero la rentabilidad del índice en este período fue muy inferior a la de los últimos tres años: un 5,27% anual frente al 15,77% que ha ganado la bolsa desde octubre de 2012.

En los últimos diez años desde octubre de 2005, la proporción de fondos que superan al mercado cae al 17% (10 fondos sobre un total de 59 con historial de al menos diez años). Es un porcentaje más alto de lo habitual, que suele ser inferior al 10%. Sin embargo, la ventaja obtenida no supera en ningún caso el 3,25% anual.

La mayoría de los fondos de inversión compara su rentabilidad con la del índice de referencia sin dividendos, lo cual no es correcto, pues la rentabilidad de los fondos incluye dividendos.

Fondos 10 años octubre 2015a

Fondos 10 años octubre 2015b

 

 

 

 

#ExperimentoIBEX: balance de 13 semanas (3 meses)

El 30 de octubre se cumplieron tres meses desde que inicié esta sección en la que se trata de comprobar si vale la pena:

  • Comprar “gangas“, o sea las acciones que más han caído desde los máximos. En general, se trata de valores cuyas expectativas vienen deteriorándose desde hace tiempo.
  • Comprar “oportunidades“, o sea los valores que peor han evolucionado en las últimas dos semanas. Tales valores, a diferencia de los más alejados de máximos, pueden haber caído recientemente por cuestiones puntuales.
  • Comprar “gangas“ u “oportunidades“ solo si se trata de empresas solventes.
  • Comprar valores en máximos, o sea comprar los valores más cerca de sus máximos de 52 de semanas.
  • “Apuntarse a las movidas“, o sea comprar los valores que más han subido en las últimas dos semanas.

El cuadro siguiente recoge la rentabilidad en las últimas cuatro semanas de cada una de estas estrategias. Para consultar las rentabilidades de semanas anteriores, ver el Balance de 6 semanas y el Balance de 10 semanas.

4 semanas

El cuadro siguiente indica la rentabilidad acumulada desde el inicio. 

La que ha sido mejor estrategia (“comprar oportunidades solo si se trata de empresas solventes“) en las últimas semanas ha vuelto otra vez a ampliar su ventaja respecto al mercado, que ya es del 15,28%.

Comprar los 10 valores más cerca de máximos de 52 semanas está en el grupo de criterios que lo han hecho mejor que el mercado, siendo la ventaja del 5,53% respecto al índice de referencia.

El peor criterio ha sido comprar los valores más lejos de máximos de 52 semanas (la cartera de “gangas“).

Comprar los valores que más han caído en las últimas dos semanas (la cartera de “oportunidades“) o comprar los que más han subido en ese mismo período (“apuntarse a las movidas“)  casi hubiera doblado las pérdidas del índice de referencia.

Acumulado 31-10-2015

Se considera que una empresa tiene un nivel de solvencia aceptable si no está en la “lista negra“. La lista negra se actualizará cada semestre (o al principio de cada trimestre si hay cambios en la composición del IBEX) y combina los dos criterios de solvencia que pueden encontrarse en estos rankings de solvencia.

La referencia principal de las carteras es la rentabilidad media de todos los valores del IBEX, ya que en las carteras todos los valores tienen la misma ponderación. En el caso de las carteras que solo contienen empresas, la referencia natural es el IBEX Empresas, que solo tiene en cuenta la rentabilidad de las empresas no financieras del IBEX-35.

En #ExperimentoIBEX se puede consultar las nuevas carteras para la próxima semana.

Rentabilidad de los valores del IBEX-35 esta semana

ibex semana13

Las carteras esta semana

Carteras 13a

Carteras 13b

 

 

IAG se convierte en uno de los valores más baratos del IBEX

Nota: Proporciono la siguiente información a título orientativo. Las carteras solo tienen en cuenta los resultados semestrales publicados de acuerdo con las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera), que dan casi toda la información relevante, así como datos clave contenidos en el Informe Anual de la compañía.

logo iagIAG (International Consolidated Airlines Group), fruto de la fusión de Iberia y British Airways, ha presentado sus resultados correspondientes a los nueve primeros meses de 2015.

La compañía ha informado de un beneficio neto de 1.180 millones de euros de enero a septiembre. Se echa en falta la mención a los intereses minoritarios, de modo que no sabemos con certeza cuál es el beneficio neto atribuido. Es habitual que algunas cotizadas del IBEX “olviden“ indicar detalles importantes. Dado que tampoco suelen contestar a los requerimientos de información, o lo hacen con una fórmula cortés, no queda otro remedio que hacer una estimación. Tanto en 2014 como en el primer semestre de 2015, el beneficio neto atribuido de IAG fue el 97% del beneficio neto, de modo que supondré que el beneficio neto atribuido de los nueve primeros meses de 2015 fue de 1.144 millones de euros.

Esto nos da un beneficio neto atribuible (estimado) de 1.510 millones de euros en el período de 12 meses de septiembre de 2014 a septiembre de 2015. El número de acciones a considerar es otro de los detalles importantes. Oficialmente el capital de IAG está dividido en 2.040 millones de acciones pero existe una cantidad de acciones que todavía no se han emitido pero se sabe que van a ser emitidas y que deben ser tenidas en cuenta. Estimo que el total de acciones es de 2.165 millones. La empresa indica costes no recurrentes pero no dice nada acerca de ingresos no recurrentes, que sí quedan reflejados en los estados financieros según las NIIF

Los datos anteriores nos dan un beneficio por acción estándar de 12 meses 0,697 €. Esta magnitud era de 0,563 € en junio de 2015.

IAG ha recibido los buenos resultados con una caída del 5%, a pesar de ser mejores a los esperados y de haber elevado la previsión de beneficios para 2015. Algo que ocurre con frecuencia en bolsa. Las acciones habían subido con fuerza en los últimos días en anticipación de los resultados. Como dicen algunos “compra con el rumor y vende con la noticia“.

A un precio de 8 €, IAG tiene un PER estándar de 11,5, por lo que se ha convertido en uno de los valores más baratos del IBEX de acuerdo con este criterio.

La empresa ha anunciado su primer dividendo, que será de 0,10 € por acción a cuenta de los resultados de 2015, a pagar el próximo 7 de diciembre. Prevé completar este pago en 2016 de modo que el dividendo sea igual al 25% del beneficio “subyacente“ después de impuestos. IAG repite a menudo la palabra “subyacente“ en su Informe Anual de 2014 pero nunca da una definición de esta palabra, otra curiosidad del modo de comunicarse de las empresas cotizadas. Se supone que se refiere al beneficio recurrente.

En la tabla del PER me baso en los estados financieros semestrales, por lo que no quedan reflejados los datos del tercer trimestre.

Diferencia entre el PER estándar, básico y recurrente

 

 

 

 

IBEX-35 o mercado continuo: qué es mejor

El IBEX-35 reúne los valores más negociados de la bolsa española mientras que el mercado continuo está formado por un número variable de valores (114 en el segundo semestre de 2015) y su evolución queda medida por el Indice General de la Bolsa de Madrid (IGBM). Se considera que el mercado continuo contiene algunas de las empresas de crecimiento más rápido, por lo que existe la idea de que puede ser más rentable invertir en un mercado más amplio que hacerlo únicamente en el selecto club del IBEX-35.

En el cuadro siguiente comparo la evolución del IGBM Total y del IBEX Total (en realidad denominado IBEX con dividendos) en el período de 16 años que va de diciembre de 1998 a diciembre de 2014. Es decir, en ambos índices se incluyen dividendos y otras remuneraciones.

En todo el período, el IGBM tuvo una rentabilidad del 6,08% anual mientras que el IBEX ganó un 4,26% anual, dividendos incluidos. Así, pues, efectivamente el mercado continuo fue casi un 2% anual más rentable que el selectivo. Mil euros invertidos el 31 de diciembre de 1998 en un fondo que hubiera replicado al mercado continuo se habrían convertido en 2.571 € en diciembre de 2014 mientras que si se hubieran colocado en un fondo indexado al IBEX-35 se habrían transformado en 1.949 €.

Sin embargo, si dividimos este período de 16 años en dos subperíodos de 8 años cada uno, vemos que toda la ventaja del mercado continuo respecto al IBEX 35 tuvo lugar en el primer subperíodo, el que va de 1999 a 2006. En estos años, el IGBM dio una rentabilidad del 11,43% anual frente al 7,25% anual del IBEX. En cambio, en el segundo subperíodo el IBEX-35 fue algo más rentable (1,35% anual vs. 0,98% del mercado continuo).

Es posible que esta diferencia se deba a que el segundo período abarca la mayor parte de la crisis económica que se inició en 2008 y que en este contexto, junto con las dificultades de financiación debidas a la crisis bancaria, las pequeñas y medianas empresas se hayan visto más perjudicadas que las compañías más establecidas del IBEX-35. Es probable que en una nueva etapa de expansión económica, el mercado en general vuelva a ser más rentable que las compañías más maduras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el riesgo es también más elevado entre empresas poco consolidadas, lo cual requiere una mayor diversificación, que a su vez requiere disponer de un capital más elevado.

En 2015, hasta el 29 de octubre, el IBEX-35 con dividendos y el IGBM Total ganan prácticamente lo mismo (4,25%  y 4,38% respectivamente). Pero el IBEX Médium Cap, que incorpora valores de mediana capitalización, sube un 15,11%, a lo que aún habría que añadir los dividendos.

IGBM-IBEX 1998-2014

Existe un producto financiero con el cual es posible comprar todo el IBEX-35 de una sola vez, tal como he explicado en el siguiente artículo: Invertir en bolsa a partir de 100 € con máxima diversificación, sin apenas comisiones ni impuestos.

Me han preguntado si hay un producto similar vinculado al mercado continuo. De momento no lo hay y es poco probable que lo haya debido a la falta de liquidez de algunas empresas del mercado continuo, lo que podría distorsionar la fijación del precio de tal producto. Una de las causas que motivó la creación del IBEX-35 fue precisamente proporcionar al mercado un instrumento cuya fijación de precios fuera lo más transparente y fidedigna posible y que sirviera como referencia para operaciones de opciones y futuros.

 

 

Banco Santander: ¿ha sido una inversión rentable? (actualización)

santanderA raíz de la fuerte caída del Santander a principios de 2015, un conocido me aseguró que el banco había sido uno de los peores valores de la bolsa española de los últimos 10 años. Mi impresión era que había sido menos rentable que la media pero que tampoco estaba entre los peores.

Para confirmar o desmentir impresiones, nada mejor que ponerse a calcular. Partí de enero de 1999 para examinar la trayectoria del Santander desde su fusión con el Central Hispano, por lo que el período abarcaría un total de 16 años.

Imaginemos que el 31 de diciembre de 1998 un adivino nos hubiera dicho que en 2014 los beneficios del banco se habrían multiplicado por siete. Aquel día, las acciones del Santander cotizaron a 8,475 € (teniendo en cuenta el split 1×2 de junio de 1999). Puesto que nos han dicho que el precio de las acciones tiende a subir a largo plazo en una proporción similar a la de los beneficios, habríamos pensado que en 2014 las acciones valdrían siete veces más, o sea casi 60 €. Pero hoy valen la décima parte de ese hipótetico precio.

El caso es que el adivino no nos hubiera dado información sobre un detalle: la evolución del número de acciones. En diciembre de 1998, el capital del banco estaba dividido en 2.295 millones de acciones. En septiembre de 2015 tenía 14.317 millones de títulos. Esto significa que el beneficio por acción, que es el dato que realmente le importa al accionista y no el volumen de beneficios, no ha variado mucho. En diciembre de 1998 fue de 0,38 €. En 2014 el Santander obtuvo un beneficio neto atribuido de 5.816 millones de euros, de modo que el beneficio por acción fue de 0,42 €. Es decir, el beneficio por acción del Santander solo aumentó un 10,5% en 16 años, un 0,6% anual. Contrasta claramente con el espectacular crecimiento de la entidad en volumen de activos, hasta llegar a situarse entre las mayores del mundo. La tan prometida creación de valor para el accionista no se ha hecho realidad.

En septiembre de 2015, el beneficio por acción era de 0,517 €, un 36% más que en 1998. Pero al menos el precio de las acciones debería haber subido un 36% desde 1998, ¿no? En cambio, ha caído un 40%. Otra cosa que no podía saber nuestro adivino era el estado de las expectativas en 2015. En 1998 el Santander tenía muy buenas perspectivas, y eso se traducía en el precio que los inversores estaban dispuestos a pagar por sus acciones. Entonces, por un beneficio por acción de 0,38 € pagaban 8,5 €, o sea 22 veces (es lo que se conoce como relación precio-beneficio o PER). En enero de 2015 pagaban 6 € por un beneficio por acción de 0,42 €, o sea 14 veces.  En septiembre de 2015 pagaban 5 € por un beneficio por acción de 0,517 €, unas 10 veces. En definitiva, el adivino solo habria predicho lo más llamativo pero lo más irrelevante: el volumen de los beneficios.

Lo que nos interesa ahora es saber cómo se ha comportado el Santander respecto a la media del mercado. En enero de 2015, el IBEX cotizaba a un nivel muy próximo al del cierre de 1998, que fue de 9.836 puntos. Así, mientras el IBEX al menos se había mantenido, el Santander cayó un 30% en este período. Seguramente, es lo que hacía pensar a este conocido mío que el mayor banco español había sido uno de los peores valores del mercado.

Sin embargo, debemos tener en cuenta la rentabilidad con dividendos y ampliaciones de capital, no solo la plusvalía. Muchas de las ampliaciones de capital del Santander han sido para remunerar al accionista. La macroampliación de 2008 tiró el precio por los suelos pero generó unos derechos de suscripción. Tras considerar todas las remuneraciones pagadas por el banco en este período, la rentabilidad fue del 4,93% anual de diciembre de 1998 a diciembre de 2014. En el mismo período, la rentabilidad con dividendos y ampliaciones del IBEX-35 fue del 4,26% anual. Es decir, el Santander se comportó ligeramente mejor que la media del mercado. 

Sin embargo, en lo que llevamos de 2015 (hasta el 29 de octubre) el Santander pierde un 22% con dividendos incluidos mientras que el IBEX 35 gana un 3,7% también con dividendos. Esto significa que la rentabilidad anual del Santander desde diciembre de 1998 está ahora alrededor del 3,8% anual y la del IBEX 35 en torno al 4,2% anual. Por tanto, el Santander lo ha hecho algo peor que el mercado en este período.

Desde 2010, la situación es más desfavorable para el Santander. De 2010 a 2014, el banco dio una rentabilidad negativa del 1,1% anual mientras que el IBEX generó un resultado positivo del 2,76% anual, a lo que habría que añadir el mal comportamiento relativo del banco en 2015.

Y para contestar al conocido que me planteó la cuestión, en los 10 años que van de diciembre de 2004 a diciembre de 2014, la rentabilidad del Santander fue del 5,37% anual y la del IBEX, del 6,33% anual. Algo de razón tenía, pero no tanta.

La paradoja del Santander: cae un 60% desde 2007 pero está al mismo precio que entonces

 

 

 

 

La paradoja del Santander: cae un 60% desde 2007 pero está al mismo precio que entonces

santanderEl precio en bolsa es un concepto relativo. Unas acciones que cuestan 100 € pueden estar más baratas que otras que valen 2 €. El precio absoluto no nos dice absolutamente nada.

El precio relativo no es otra cosa que la relación precio-beneficio (PER), es decir el precio en relación con el beneficio por acción. Y aún en este caso habría que comparar dicho precio relativo con otras variables, como la tasa de crecimiento de los beneficios, pero el PER nos dice realmente cuánto se está pagando por una acción.

En el año 2007 el Banco Santander batió su récord de beneficios con 9.060 millones de euros. Entonces su beneficio por acción fue de 1,32 €. Los títulos llegaron a cotizarse cerca de los 15 € en diciembre de 2007 pero el precio más frecuente en aquel entonces estaba alrededor de los 13 €. Es decir, su PER era de unas 10 veces. En otras palabras, podemos decir que su precio relativo era de 10.

En los doce meses entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015, el banco obtuvo un beneficio neto atribuido de 7.396 millones de euros, no muy lejos del récord de 2007. Pero su beneficio por acción es ahora de 0,517 €, un 61% menos que en 2007. La razón son las continuas ampliaciones de capital que ha llevado a cabo. Al precio actual de 5 €, cotiza con un PER de 9,7 veces, prácticamente el mismo que en 2007.

Es decir, en este período su precio en términos absolutos ha caído alrededor de un 60% pero su precio relativo no ha variado.

Banco Santander: ¿ha sido una inversión rentable?