Las nueve carteras para el cuarto trimestre de 2018

La composición de las nueve carteras de Invertir Low Cost para el cuarto trimestre de 2018 será la siguiente:

Contrarian

Merlin Properties, IAG, ArcelorMittal, Colonial y Repsol

Sale Enagás y entra Repsol.

Nota: La composición de esta cartera se basa en el PER de acuerdo con el beneficio por acción estándar de 2017. En las sociedades inmobiliarias Merlín y Colonial una parte significativa de los beneficios se debe a revalorizaciones de activos. La cartera Contrarian Recurrente excluye a ambas compañías por dicho motivo.

Ver PER de los valores del IBEX 35

Término Medio

Red Eléctrica, DIA, Grifols, Telefónica y Acciona.

Salen Merlin, ArcelorMittal y Técnicas Reunidas. Entran DIA, Telefónica y Acciona.

Consenso Relativo

Inditex, Mediaset, Amadeus, Viscofán, IAG, CIE Automotive, DIA, Endesa, Aena, Red Eléctrica, Merlin, Grifols, ArcelorMittal, Acciona y Telefónica.

Salen Colonial y Técnicas Reunidas. Entran Acciona y Telefónica.

Contrapunto

Merlin Properties, Colonial, ArcelorMittal, Repsol, Endesa

Sale IAG y entra Endesa.

La cartera Contrapunto Recurrente excluye a Merlin Properties y Colonial porque la mayor parte de los beneficios de ambas sociedades son revalorizaciones de activos.

Valor

IAG, Colonial, ArcelorMittal, Merlín, Mediaset, Repsol, Acciona, CIE Automotive, Endesa, Telefónica.

Salen Acerinox, ACS y DIA. Entran Repsol, Acciona y Telefónica.

Valor Al Alza

Repsol, Acciona, Colonial, CIE Automotive, Endesa.

Salen IAG, ArcelorMittal, ACS. Entran Repsol, Acciona y Endesa.

Doble Consenso

Amadeus, Endesa, Viscofán, IAG y CIE Automotive.

Sale Colonial y entra Endesa.

Pragmática

IAG, Colonial, CIE Automotive, Merlín y Repsol.

Sale ArcelorMittal y entra Repsol.

Fusión (Contrapunto + Doble Consenso)

Merlin Properties, IAG, Colonial, ArcelorMittal, Repsol, Amadeus, Viscofán, CIE Automotive y Endesa.

No sale ningún valor y entra Endesa.

La Fusión tiene nueve valores porque Endesa se repite en la Contrapunto y en la Doble Consenso.

Podéis seguir las nueve selecciones a lo largo de la sesión bursátil en la página Las 9 carteras actualizadas y consultar el resultado por trimestres y el acumulado en Rentabilidades históricas.

 

Las nueve carteras en los últimos doce meses

En los últimos doce meses (octubre de 2017 a septiembre de 2018) el IBEX 35 con dividendos ha perdido un 6,03% mientras que el IBEX Empresas, que mide la rentabilidad media con dividendos de las empresas no financieras del IBEX 35, ha ganado un 2,65%. Es decir, solo con haber descartado bancos (y Mapfre, aunque la aseguradora sube en 2018) y haber dado la misma ponderación a cada valor, se habría batido al índice en casi nueve puntos.

La cartera más rentable desde octubre de 2017 es la Fusión (que combina la Contrapunto con la Doble Consenso), con un 17,43%, seguida de la Doble Consenso y de la Pragmática, ambas con más del 14%. En los nueve primeros meses de 2018, la más rentable es la Valor Al Alza, con un 11,77% mientras que el IBEX Empresas gana un 1,31% y el IBEX 35 con dividendos pierde un 3,84%.

La evolución de los valores del IBEX 35 en 2018 no puede ser más dispar. Si bien hay ocho valores que ganan más de un 10% hay nueve que pierden más de ese porcentaje, entre ellos Telefónica, BBVA y Santander.

 

 

El 30 de septiembre, nueva composición de las carteras

Mañana 30 de septiembre publicaré la composición de las nueve carteras para el último trimestre de 2018.

Se cumplen cinco años desde que las actualizo en el blog. En total, las carteras ya cuentan con un histórico de doce años y medio (las rentabilidades trimestrales del 31 de marzo de 2006 al 30 de septiembre de 2013 se encuentran en el libro Invertir Low Cost, editado por Ediciones Urano).

Así quedaron en el tercer trimestre de 2018. La mejor fue la Doble Consenso, con un 5,11%, seguida de la Fusión, con un 3,55%. La referencia principal, el IBEX Empresas, perdió un 0,45% con dividendos. El IBEX 35 con dividendos cayó un 1,82%.

* Dividendos y otras remuneraciones pagadas durante el trimestre

** Plusvalías y dividendos desde el cierre del trimestre anterior

Los dos problemas de Telefónica

Telefónica continúa hundida en bolsa y pierde ya un 16,6% en 2018. Los expertos siguen revisando el precio objetivo a la baja y ahora lo sitúan en 9,06 € de media. Lejos quedan las valoraciones de 14 o 16 € que le daban influyentes bancos como JP Morgan, Goldman Sachs o Morgan Stanley en 2015 y principios de 2016.

Es curioso que esa desafección de los analistas haya coincidido con una significativa mejoría de la situación financiera de la compañía. Como puede comprobarse en el cuadro siguiente, en el ejercicio 2017 la rentabilidad sobre el activo y sobre el capital empleado se incrementó de forma notable respecto al de 2015 y los ratios de solvencia pasaron de niveles preocupantes a otros más aceptables.

En los últimos doce meses (de junio de 2017 a junio 2018), la situación ha seguido mejorando. El beneficio neto interanual atribuido a los accionistas ha aumentado un 21%, los gastos financieros netos han disminuido un 30% y la deuda financiera neta lo ha hecho en un 10%.

Tras los resultados del primer semestre de 2018 nos llevamos una sorpresa positiva: por primera vez en muchos años, el diferencial entre la rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) y el coste de la deuda financiera se situó por encima del 4%. Esto significa que al fin Telefónica genera una rentabilidad suficiente de sus recursos respecto al coste que le supone mantenerlos.

Sin embargo, la compañía sigue teniendo dos problemas. El primero es su deuda financiera excesiva, que todavía representa 7,25 veces el beneficio operativo. Debería conseguir situar ese ratio de solvencia en torno a 4 veces. Esto implicaría reducir la deuda de los 51.000 millones actuales hacia los 29.000 millones, casi la mitad, dado el nivel actual del beneficio operativo. Si este aumentara un 20% en el transcurso de un año y la deuda financiera neta se redujera a 34.000 millones de euros, también se podría alcanzar esa meta. Pero parece que el camino va a ser largo. Telefónica está valorando vender activos en Centroamérica con el fin de rebajar deuda y la operación podría reportarle en una primera fase unos 2.000 millones, pero es una cantidad poco significativa ante una deuda de 51.108 millones de euros.

El segundo gran problema es la caída continua del patrimonio neto atribuido a los accionistas, una magnitud clave acerca de la evolución financiera de una sociedad. En diciembre de 2013 era de 21.185 millones de euros y en junio de 2018 ya es solo de 14.820 millones de euros. Se trata de una incongruencia en un contexto en el que todas las demás magnitudes están mejorando, ya que indica que a fin de cuentas la sociedad sigue destruyendo valor para el accionista en vez de crearlo, tal como cabría esperar en función del resto de variables.

Notas posteriores:

Una parte relevante de la disminución del patrimonio neto se debe a diferencias de conversión por pérdida de valor de las divisas latinoamericanas, que se imputan al patrimonio neto y que posteriormente podrían ser trasladadas a resultados. En el primer semestre de 2018, el importe negativo de las pérdidas por valoración alcanzó los 3.052 millones de euros, de los que presumiblemente unos 2.174 millones afectarían al patrimonio neto atribuido, ya que el resto se imputa a intereses minoritarios.

Hay que tener en cuenta que el patrimonio neto de 2017 (26.617 millones de euros) incluye 7.518 millones de euros de obligaciones perpetuas subordinadas, que se consideran “otros instrumentos de patrimonio“. Dado que todos los intereses de estos títulos se minoran del beneficio neto atribuido, se entiende que dicho saldo minora igualmente el patrimonio neto atribuido. Por tanto, el patrimonio neto realmente atribuido a los accionistas sería de 7.302 millones de euros a junio de 2018.

Un año después de la recomendación de Goldman Sachs de vender eléctricas

El 15 de septiembre de 2017 los medios de comunicación se hicieron eco de las negativas perspectivas de los analistas de Goldman Sachs acerca del sector energético español, en particular Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Red Eléctrica, y también Acciona debido a la presencia de esta constructora en energías renovables.

El mismo día, publiqué en este blog una entrada titulada ¿Hay que vender Red Eléctrica, tal como recomienda Goldman Sachs?, en la que afirmaba que los consejos de venta del mayor banco de inversión del mundo solían funcionar como un indicador de compra.

En efecto, un año después la rentabilidad media de los cinco valores desaconsejados por Goldman Sachs ha sido del 9,30%, mientras que el IBEX 35 con dividendos ha perdido un 3,39%. Así, haber comprado los valores que el banco de inversión recomendaba vender habría permitido batir el índice de referencia en más de un 12%.

La tabla siguiente recoge la evolución de todos los valores del IBEX 35 desde el 15 de septiembre de 2017 hasta el 21 de septiembre de 2018.

 

 

Hoy en la Cuatro, “La gran apuesta“, gran película sobre la crisis financiera

Hoy a las 22.45 en Cuatro se emite “La gran apuesta“, una película de 2015 basada en el libro The Big Short, de Michael Lewis, escrito dos años después de la crisis financiera de 2008. Está producida por Brad Pitt, que también interviene como actor junto con Christian Bale, Ryan Gosling y Steve Carell, quienes interpretan diversos personajes que vieron venir el estallido de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos y decidieron apostar en contra de las hipotecas subprime. Una comedia tan despiadada como el propio sistema que casi acabó consigo mismo.

Después de la película, se ofrece “Lehman Brothers, la crisis que pagamos todos“, un reportaje español de 2018 de 75 minutos presentado por Josep Cuní, sobre las consecuencias en la economía internacional y española de la caída del que fuera el cuarto mayor banco de inversión de Estados Unidos.

Cómo detectar una estafa financiera

La mayoría de los ahorradores son conservadores, por lo que existe un fuerte interés en captar su dinero por parte de un gran número de agentes, incluyendo individuos u organizaciones sin escrúpulos. En esta entrada me voy a referir a las estafas relacionadas con los sellos de Fórum Filatélico y Afinsa, las preferentes de Bankia y los pagrés de Nueva Rumasa para ver cómo hubieran podido ser detectadas.

El número de personas estafadas en España con productos financieros o pseudofinancieros supuestamente seguros se cuenta por millones, con frecuencia con la complicidad, más o menos despistada, de instituciones públicas. Fórum Filatélico y Afinsa vendían sellos como activos de inversión con la particularidad de que unos mismos sellos eran vendidos a diferentes personas, lo cual era posible porque ambas sociedades se quedaban los bienes en custodia. Los rendimientos de la inversión provenían supuestamente de la revalorización de los sellos cuando en realidad se pagaban con las aportaciones de los nuevos compradores.

Ese clásico esquema piramidal había sido recomendado como inversión por el propio gobierno español. Como revelaba el diario El País el 19 de mayo de 2016, un artículo de diciembre de 2001 en una publicación oficial del Ministerio de Economía, el Boletín Económico de Información Comercial Española (ICE), titulado Filatelia: coleccionismo, comercio e inversión, recomendaba la inversión en sellos por ser estos “el mejor valor refugio para invertir“. Aseguraba que en los últimos años los sellos se habían revalorizado un 12% anual y que «una buena colección iniciada en 1950 podría valer hoy 5.000 veces más» (lo que, de ser cierto, hubiera supuesto una revalorización media del 18,5% anual).

Dicho artículo presentaba la modalidad de compra de sellos que facilitaban Fórum Filatélico y Afinsa como la inversión ideal, pues ambas sociedades se comprometían bajo contrato a recomprar los sellos en una fecha futura asegurando una plusvalía mínima garantizada.

El País reconoce que un artículo publicado en el propio diario en mayo de 2002 también recomendaba invertir en sellos a través de Fórum Filatélico y Afinsa. El artículo, titulado Piezas de colección muy rentables, empezaba así: “El sello constituye la inversión en bienes físicos más rentable. Los rendimientos pueden triplicar la inflación y sobrepasar con amplitud el 10%. Escasez, demanda, precio facial y antigüedad son las variables que miden una buena inversión. Las sociedades de asesoramiento filatélico advierten que sólo ellas pueden ofrecer las garantías para culminar con éxito una operación, ya que los términos de la inversión se recogen en contrato, incluso los seguros sobre las piezas.“

Si bien allí se recomendaba diversificar en diferentes activos, no se detectó que el esquema propuesto por ambas sociedades filatélicas tenía que ser necesariamente una estafa. Y el autor no lo detectó porque no tuvo en cuenta el siguiente principio: Todo rendimiento superior al de la deuda pública conlleva un riesgo y cuanto mayor sea la diferencia, mayor será el riesgo.

Tener siempre presente este principio evitará caer en el sinfín de propuestas que prometen el Santo Grial del inversor: un producto que sea tan seguro como la deuda del Estado pero más rentable. Recordemos que bancos de todo el mundo cayeron en una ilusión similar cuando compraron títulos hipotecarios subprime porque estos eran considerados tan seguros como la deuda pública pero resultaban mucho más rentables, lo que se convirtió en el principal desencadenante de la crisis financiera de 2008. Si un banquero puede caer en tal espejismo, no es de extrañar que cualquier ahorrador pueda hacerlo también.

Si una Letra del Tesoro (tal como se denomina la deuda pública del Estado español con un vencimiento máximo de 18 meses) da un interés del 2% anual, cualquier activo que ofrezca un rendimiento del 3% tendrá un riesgo superior al de la Letra del Tesoro. Esto es así por necesidad.

Las participaciones preferentes de Bankia eran obviamente una estafa. Las emisiones de pagarés de la Nueva Rumasa de Ruiz Mateos se anunciaban en la televisión pública a pesar de ser evidentemente fraudulentas.

¿Por qué era evidente que las preferentes de Bankia o los pagarés de Nueva Rumasa eran una estafa? En primer lugar, porque cuando una sociedad recurre en último término al ahorrador individual es porque no ha sido capaz de obtener financiación del modo como suelen hacerlo las empresas solventes: a través de emisiones de deuda en los mercados financieros o a través de una entidad financiera.

En segundo lugar, tanto las preferentes de Bankia como los pagarés de Nueva Rumasa se vendían a los particulares como productos totalmente seguros a pesar del elevado rendimiento que ofrecían.

Por ejemplo, Caja Madrid (principal entidad que luego daría lugar a Bankia) emitió participaciones perpetuas preferentes en mayo de 2009 por un valor nominal de 100 € cada una, a un interés del 7% anual hasta julio de 2014 y del euribor a 3 meses más un diferencial del 4,75% a partir de dicha fecha. La inversión mínima era de una participación.

El euribor a 3 meses estaba entonces al 1,33% (anualizado). La “ib“ de euribor significa interbancario. Es decir, es el interés que se cobran los bancos entre sí. Si Caja Madrid ofrecía un 7% anual cuando en el mercado interbancario los bancos se prestaban al 1,33% anual, esto significaba que ningún banco se fiaba de la caja madrileña. Los responsables de la entidad tuvieron que ofrecer un interés desorbitado para atraer capitales. Los inversores profesionales sabían que asumían un riesgo elevado pero según sus cálculos y expectativas ese riesgo estaba compensado por el alto rendimiento del activo. Sin embargo, Caja Madrid colocaba sus participaciones a sus propios clientes como un producto seguro. Pero un ahorrador que hubiese aplicado el principio antes indicado se habría dado cuenta de la incongruencia. No se podía vender como seguro un producto con un rendimiento tan alto.

Además, ¡una entidad financiera que en teoría podría financiarse al 1,33% en el mercado interbancario pedía prestado al 7% a sus propios clientes! Muchos clientes de Caja Madrid tenían entonces hipotecas referenciadas al euribor a un año más un diferencial del 2% o incluso de menos del 1%, que la entidad había concedido, al igual que el resto de bancos, durante el boom inmobiliario de 2002-2007. ¡Caja Madrid prestaba a sus clientes al 3% y les pedía prestado al 7%!

En cuanto a Nueva Rumasa, empezó ofreciendo pagarés a un interés del 6% anual y llegó a ofrecer hasta un 12% anual, cuando el banco le habría prestado al 4% si hubiera sido una sociedad solvente. La empresa anunciaba sus emisiones en televisión con el eslogan de que estaba “comprometida con el empleo“, y consiguió así granjearse la simpatía de millones de españoles. Muchos vieron en ese diferencial de rendimiento una oportunidad cuando en realidad era una señal de alarma. Si ningún banco, que diversifica los riesgos, quería prestarle al 4% ni al 6% ni al 12%, ¿por qué un inversor conservador sí tenía que estar dispuesto a hacerlo?

En vez de buscar un producto seguro, el ahorrador prudente debe orientarse hacia un plan de ahorro seguro. Esto implica la necesidad de diversificar entre diferentes tipos de activos y asumir las fluctuaciones típicas de los precios de mercado. En contrapartida, supone eliminar el riesgo más grave que a menudo se asume sin ser consciente de ello: la insolvencia y/o la intención fraudulenta del emisor.

Arruiné a mi banco con tanto ingenio que merecía una recompensa

La máquina de hacer dinero, Carlos Torres y Ona Peña, Ediciones B, 2011.

Hoy se cumplen diez años de la quiebra del que fuera cuarto mayor banco de inversión de Estados Unidos, Lehman Brothers.

Este hecho suele considerarse como el principal desencadenante de la peor crisis financiera del mundo occidental desde 1929. Sin embargo, ya entre febrero y marzo de 2007, unos 18 meses antes de la quiebra de Lehman, había habido un primer aviso de que el sistema financiero de Estados Unidos estaba en ciernes de derrumbarse. En aquellos dos meses, nada menos que 25 sociedades hipotecarias se volvieron insolventes como consecuencia de la acumulación de retrasos o impagos de los préstamos hipotecarios que habían concedido a personas de baja calificación crediticia.

La quiebra de Lehman fue en realidad un punto de inflexión. Las tres grandes sociedades hipotecarias de Estados Unidos, New Century, Ameriquest y Countrywide, quebraron en serie entre abril de 2007 y enero de 2008, pero las dos últimas (las dos mayores) fueron adquiridas, y por tanto, rescatadas, por Citigroup y Bank of America. Cuando quebró Bear Stearns, el quinto mayor banco de inversión, este fue adquirido por JP Morgan.

Pero nadie quiso salir al rescate de Lehman Brothers. Ni la Reserva Federal ni ninguna entidad privada. Fue la revelación de que el legendario banco era completamente inviable e hizo correr la sospecha de que podía haber muchas otras entidades en igual situación. Como así fue.

En inglés, los préstamos hipotecarios a clientes solventes se denominan prime mortgage loans mientras que los que se dan a clientes poco solventes se conocen como subprime mortgage loans. Dado que la causa más inmediata de la crisis financiera fue el abuso en la concesión de este último tipo de hipotecas, la crisis financiera de 2008 se conoce como la crisis subprime.

En realidad, si únicamente se hubiera abusado de las hipotecas subprime, “solo“ habrían quebrado algunos bancos y entidades financieras. Pero esta práctica se vio agravada por la transformación sistemática de las hipotecas subprime en títulos negociables que eran vendidos a fondos de inversión, fondos de pensiones y otras entidades financieras.

El procedimiento era ingenioso. Para explicarlo de un modo sencillo: si se consideraba que en un conjunto de hipotecas concedidas a personas poco solventes la probabilidad de impago era tan alta como del 20%, entonces el 80% de los títulos que se crearan a partir de dichas hipotecas podrían ser  completamente seguros porque no quedarían afectados por esa probabilidad de impago del 20%.

La máquina de hacer dinero, Carlos Torres y Ona Peña, Ediciones B, 2011.

Eso estaba tan claro que las principales agencias de calificación de créditos otorgaron a esos títulos la máxima calidad crediticia, la misma que a la deuda pública del gobierno de los Estados Unidos. Así, a pesar de que el activo subyacente (un conjunto de hipotecas a personas poco solventes) era de mala calidad, muchos de los títulos basados en dicho activo eran de la máxima calidad.

Por otro lado, como el precio de la vivienda no paraba de subir, incluso las personas que tenían problemas para pagar sus hipotecas podían refinanciar sus préstamos gracias al aumento de valor del inmueble: era el efecto riqueza.

Era perfectamente lógico conceder un préstamo a alguien insolvente para comprar una casa porque cuando la casa aumentara de valor, esa persona dejaría de ser insolvente. En este contexto, las probabilidades de impago de un conjunto de préstamos podían ser altas al principio pero se consideraba que bajarían con el tiempo.

Todo lo que ocurrió en la crisis financiera de 2007 a 2009 contado por un inversor que sobrevive al peor desastre económico desde la década de 1930.

Pero la circunstancia que más contribuyó a la crisis fue la excesiva difusión de estos títulos a través de todo el sistema financiero internacional. Al ser considerados productos seguros y con un rendimiento elevado en un contexto de tipos de interés a la baja, eran muy demandados.

El problema es que cuando una entidad financiera tiene 100 € para invertir no se limita a invertir 100 € sino que pide prestado a otras entidades para invertir, por ejemplo, 2.000 €: es el apalancamiento financiero. El “sello de calidad“ otorgado por las agencias de calificación creó una sensación de falsa seguridad que llevó a las entidades financieras a perder la noción del riesgo.

Todo el esquema se fundamentaba en realidad en una sola cosa: la subida continua del precio de la vivienda. Bueno, en dos. En esto y en la expectativa de que el precio de la vivienda continuaría subiendo hasta el día en que todo el mundo fuera rico. Cuando el precio empezó a bajar, el único pilar que lo aguantaba todo se resquebrajó y provocó la reacción en cadena que dio lugar a los pavorosos acontecimientos que se vivieron a lo largo de 2008 y principios de 2009.

Fue una época en la que primó el ingenio por encima de cosas más vulgares como salvaguardar los intereses de los clientes y de los accionistas. Y convencer a la gente de que si te endeudas te puedes hacer rico, tiene su mérito. Nada de trabajar duro, nada de crear una empresa, nada de tener ideas. Había que hacer lo que hacen los bancos: apalancarse, o sea comprar activos con deuda, si es posible con un volumen de deuda superior al valor del activo.

Los directivos de los bancos que tuvieron que ser rescatados con dinero público se embolsaron salarios, indemnizaciones y planes de pensiones millonarios. A fin de cuentas, quisieron enriquecer a la sociedad. No funcionó pero fue ingenioso.

 

 

 

El IBEX 35, un 16% más barato que hace un año en términos de PER

Tras la publicación de los resultados semestrales de Inditex, el beneficio neto atribuido conjunto de los valores del IBEX 35 a junio de 2017 alcanzó los 40.433,8 millones de euros en términos interanuales, un 1,1% más que el mismo agregado a junio de 2017. 

Sin embargo, hay dos efectos distorsionadores particularmente relevantes. El primero son los extraordiarios de IAG, relacionados con gastos de personal, que ascienden a 413,5 millones de euros positivos. El segundo, el resultado negativo de Naturgy (Gas Natural) de 2.470,6 millones de euros como consecuencia de depreciaciones de activos, sin las cuales el resultado interanual habría sido de 1.324,9 millones de euros.

Descontando los extraordinarios de IAG y considerando un resultado para Naturgy de 1.324,9 millones de euros, el beneficio conjunto a junio de 2018 sería de 43.815,8 millones de euros, un 9,55% más que el agregado a junio de 2017.

En los datos de la tabla anterior, que están expresados en miles de euros, se ha descontado para Bankia, Bankinter, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Santander, Repsol y Telefónica, la parte del beneficio imputado a titulares de deuda subordinada u otros instrumentos de capital híbridos.

Lo que nos interesa realmente es el aumento del beneficio por acción del IBEX 35 ya que el índice está ponderado por capitalización y ajustado por capitalización flotante. Por ejemplo, ArcelorMittal pondera únicamente un 1% en el índice debido al bajo porcentaje de sus acciones que circulan en bolsa, de modo que la repercusión del fuerte incremento de beneficios que tuvo en el período es menor que si la empresa tuviera la ponderación que le corresponde por capitalización.

A junio de 2017, el beneficio por acción interanual del IBEX 35 fue de 639,12 puntos mientras que a junio de 2018 fue de 689,19 puntos. El incremento resultante es del 7,83%. En dicho cálculo no he tenido en cuenta los resultados negativos, ya que el beneficio por acción de un índice se calcula a efectos de conocer la relación precio-beneficio (PER) del mismo, ni tampoco he hecho los ajustes antes indicados.

A los 9.300 puntos actuales, el ratio PER del IBEX 35 es, pues, de 13,5. Hace un año el índice estaba mil puntos más arriba y su ratio PER era de 16,1 veces. Esto significa que se ha abaratado un 16% en los últimos doce meses.

La tabla siguiente indica los beneficios por acción de los valores del IBEX 35 a junio de 2017 y junio de 2018. El dato de ArcelorMittal está expresado en euros.

Cómo hubiera evolucionado el IBEX 35 si todos los valores ponderaran igual

Tradicionalmente, en el IBEX 35 algunos valores han tenido un gran peso en el índice. Al cierre de 2017, los diez primeros valores del selectivo español suponían el 70,12% del total mientras que en el caso del DAX alemán ese porcentaje era del 64,15%. Y hay que tener en cuenta el diferente número de valores de cada índice. En el IBEX, el 30% restante se lo reparten 25 valores. En el DAX, los 20 valores restantes se reparten un 36%. La ponderación de cada valor se calcula mediante el cociente entre su capitalización ajustada por capital flotante y la capitalización total del índice.

Aún así, el IBEX está menos polarizado de lo que solía estarlo. En 2009, el Santander ponderaba el 17,7%, Telefónica el 16,7% y BBVA el 8,9%. Entre los tres valores copaban el 43,3%. Al cierre de 2017 los tres primeros valores ya solo representaban el 32,4%.

El cuadro siguiente indica la rentabilidad del IBEX 35 con dividendos desde 2006 y la rentabilidad que habría tenido un índice en el que todos los valores hubieran ponderado de la misma forma. Vemos que en 9 de los 13 años (en 2018 hasta el 7 de septiembre), el IBEX 35 lo hizo peor de lo que lo habría hecho este otro índice. También se observa que el IBEX 35 tuvo mayor volatilidad que la media de los 35 valores.

La rentabilidad acumulada del IBEX 35 fue del 56,63% en el período indicado, mientras que un índice equiponderado habría dado un 72,69%. Es una diferencia acumulada del 10,25% (172,69 entre 156,63 es 1,1025).

Por tanto, un fondo de inversión indexado al IBEX 35 hubiera sido más rentable y de menor riesgo si hubiera estado compuesto por todos los valores con mismas ponderaciones. Habría sido una buena iniciativa, pues un fondo en el que tres valores suponen el 43% de la cartera no está adecuadamente diversificado.

DIA fue uno de los valores más recomendados hasta finales de 2017

Ayer recogí la evolución de las recomendaciones de los analistas sobre Telefónica por trimestres desde junio de 2015. Hoy haré lo propio con las del grupo DIA.

Como se ve en el cuadro, el 30 de junio de 2015, cuando las acciones estaban a 6,85 €, DIA era el valor más recomendado del IBEX 35. En los nueve trimestres siguientes, hasta el 30 de septiembre de 2017, la cadena de supermercados se situó entre los diez favoritos.

No fue hasta el 31 de marzo de 2018, con las acciones a 3,45 € (un 50% por debajo del precio de junio de 2015), cuando la compañía se situó en el grupo de valores menos recomendados. La caída desde entonces ha sido de casi otro 50%.

DIA se beneficiaba de unos ratios financieros aparentemente buenos. En particular, su rentabilidad sobre el capital empleado era buena y esta presentaba un margen totalmente adecuado respecto al coste de la deuda financiera. Sin embargo, a algunos analistas les empezó a preocupar la falta de crecimiento de la compañía y la incapacidad de esta para ganar cuota de mercado ante competidores mejor posicionados.

Los directivos intentaron disimular ese deterioro ocultando conceptos contables que sabían que eran tomados como referencias clave por los inversores, tal como indiqué en un artículo del 10 de mayo de 2018 (Supermercados DIA: ocultar información contable no evita el declive). Desde entonces, la caída del precio de la acción ha sido del 46%.

Evolución de las recomendaciones de los analistas sobre Telefónica desde junio de 2015

El hecho de que una compañía esté entre las más recomendadas por los expertos no es un motivo en sí mismo para comprarla. En cambio, sí tiende a cumplirse, por regla general, que el conjunto de valores menos recomendados lo haga bastante peor que el mercado.

Desde junio de 2015 calculo la rentabilidad por trimestres de tres carteras de valores del IBEX 35 basadas en las recomendaciones de los analistas. Una de ellas está formada por los diez valores con mejor recomendación de acuerdo con las opiniones recogidas por Thomson-Reuters, otra por los diez menos recomendados y la tercera por el resto de valores.

En el cuadro siguiente, indico en qué lugar se ha situado Telefónica en las preferencias de los analistas al principio de cada trimestre desde junio de 2015 y el precio de la acción en las fechas indicadas.

Por ejemplo, el 30 de junio de 2015, Telefónica cotizaba a un precio de 12,75 € y estaba entre los diez valores más recomendados. El 30 de septiembre cotizaba a 10,83 € y pasó a situarse entre los valores con recomendación media.

En todo el período, la compañía nunca ha estado entre los títulos menos recomendados del IBEX 35.

El 31 de marzo de 2017, Telefónica, entonces a 10,48 €, volvió a situarse entre los valores preferidos por los expertos. El 30 de junio de 2018, ya a 7,28 €, seguía estando entre los diez favoritos.

Como explica un artículo publicado en Bolsamanía, La crisis eterna de Telefónica, las iniciativas llevadas a cabo por José María Alvarez Pallete desde su llegada a la presidencia del grupo en abril de 2016, no han logrado los efectos esperados.

Cuándo subirá Telefónica (28/06/2018)