Los resultados de Endesa en 2017

Endesa logró lo que parecía improbable este año: superar los resultados de 2016. En el primer semestre de 2017, el beneficio por acción interanual fue de 1,20 € y en el tercer trimestre del año, dicha magnitud fue menor aún, de 1,12 €, debido a las complicadas condiciones del negocio a lo largo de 2017. Finalmente, el beneficio por acción de 2017 ha sido de 1,38 €, por encima de los 1,33 € de 2016.

Las acciones de Endesa han sido más rentables que el IBEX 35 desde 2006. Cien euros invertidos en títulos de la eléctrica en diciembre de 2006 se habrían convertido en 149,5 € en diciembre de 2017 después de impuestos sobre dividendos, mientras que hubieran crecido a 109,8 € invertidos en el IBEX 35 con dividendos netos. En los años 2009 y 2014 hubo dividendos extraordinarios.

A cargo de 2017 la empresa ha propuesto un dividendo de 1,382 €, por lo que distribuirá la totalidad del beneficio. En diciembre de 2017 pagó 0,7 € a cuenta, de modo que queda pendiente un pago de 0,682 € en junio o julio de 2018.

Como el resto de empresas del sector, la compañía se vio perjudicada por una climatología muy adversa para la producción de electricidad a coste eficiente debido a la caída de un 48% en la producción hidroeléctrica, que disparó el precio mayorista de la electricidad un 32% al tener que recurrir a fuentes energéticas más caras. Endesa atribuye la mejoría de resultados a las medidas de gestión adoptadas y a los planes de eficiencia, que permitieron una reducción del 4% de los costes fijos.

La diferencia entre ingresos y aprovisionamientos fue prácticamente la misma en 2017 que en 2016, de 4.987 millones de euros. La mejora del beneficio operativo se debió a menores gastos de personal y a plusvalías del inmovilizado de 51 millones de euros. Si descontamos partidas atípicas, el beneficio operativo recurrente fue de 1.612 millones de euros en 2017, menor al de 2016, que fue de 1.685 millones de euros.

La compañía presenta buenos ratios financieros en todos los aspectos, salvo en el excesivo pay-out (porcentaje de distribución de los beneficios). Su rentabilidad sobre el capital empleado es del 14,1%, que se compara muy favorablemente ante un coste de la deuda del 3,2%. La deuda financiera neta fue de 2,4 veces el beneficio operativo, un ratio muy inferior al de la mayoría de empresas del sector. Los gastos financieros netos supusieron únicamente el 6% del beneficio operativo. El flujo de caja de explotación, a pesar de su reducción este año, cubre ampliamente las necesidades de inversión.

El pay-out del 100% compromete la estabilidad del dividendo en el futuro o bien supondría una descapitalización si se decidiera mantener el dividendo a niveles similares a los actuales en caso de una caída de los beneficios.

En 2018 Endesa espera obtener un beneficio neto de 1.400 millones de euros, lo que implicaría un beneficio por acción de alrededor de 1,32 €. Dado un pay-out del 100%, el dividendo a cargo de 2018 podría, por tanto, ser ligeramente inferior al de 2017, aunque la compañía garantiza un mínimo de 1,33 €.

Para 2019 y 2020 espera un beneficio neto de 1.500 millones y 1.600 millones de euros respectivamente, o sea un beneficio por acción de 1,41 € y 1,51 € respectivamente, que implicarían dividendos a cargo de los mismos importes.

 

Los resultados de Técnicas Reunidas en 2017

El beneficio neto atribuido de Técnicas Reunidas cayó un 69% en 2017. El beneficio por acción fue de 0,73 € según la compañía, sin embargo si no se tienen en cuenta las acciones en autocartera fue de 0,707 €. Para 2018 espera un beneficio neto de 64 millones de euros, lo que supondría un beneficio por acción de 1,14 €, por debajo incluso al del año 2006.

Las acciones empezaron a cotizar el 21 de junio de 2006 a 17,10 €, alcanzaron su nivel más alto en noviembre de 2017, a 61,40 €, y el nivel más bajo en noviembre de 2018, cuando llegaron a 14,70 €. Su rentabilidad acumulada desde 2006 ha sido superior a la del IBEX 35 con dividendos pero desde 2014 su evolución ha sido peor a la del índice.

Según la compañía, los resultados se han visto afectados por la paralización total de los proyectos de la división de petróleo y gas, así como por sobrecostes en proyectos específicos, cuya recuperación ve altamente incierta en la actual coyuntura. Según su consejero delegado, Juan Lladó, la empresa había empezado 2017 con “altas expectativas, por las adjudicaciones de grandes proyectos y el éxito en varias licitaciones en Oriente Medio. En la segunda mitad del año, sufrimos la cancelación de proyectos en Latinoamérica y el retraso en la firma y el lanzamiento de los proyectos de Oriente Medio.“

Los ingresos aumentaron un 5,7% en 2017. Sin embargo, el gasto de proveedores lo hizo en mucha mayor medida, un 18,9%. Esta es la razón principal por la cual el beneficio operativo cayó un 47,7%.

A pesar de la fuerte caída de los beneficios, la compañía continúa presentando unos ratios financieros aceptables. La deuda financiera neta fue negativa, al igual que en 2016, al ser la liquidez superior a la deuda financiera bruta. La rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) fue del 11,43%, con un amplio margen sobre el coste de la deuda. Sin embargo, se observa un progresivo deterioro en la capacidad para transformar los ingresos en beneficios operativos.

Técnicas Reunidas pagó el dividendo complementario de 2016, de 0,7289 €, en julio de 2017 y un dividendo a cuenta de 2017 de 0,667 € en enero de 2018, por lo que el dividendo repartido en los últimos doce meses ha sido de 1,396 €.

En sus previsiones para 2018, la empresa indica su “compromiso con la política de remuneración al accionista“. Si con ello se refiere al mantenimiento del dividendo que ha pagado en los últimos años, de 1,396 €, deberá pagar la mitad del mismo a cargo de reservas, con la consiguiente descapitalización que ello conlleva. Si quiere evitar dicha descapitalización, deberá reducir el dividendo al menos a la mitad.

Desplome del beneficio y del dividendo por acción de Técnicas Reunidas (14 mayo 2018)

 

 

Los resultados de DIA en 2017

Las acciones de la cadena de supermercados DIA (Distribuidora Internacional de Alimentación) salieron a cotizar a bolsa el 4 de julio de 2011 a un precio de 3,50 € aunque cerraron la sesión a 3,20 €. Los títulos fueron muy rentables en 2012 y 2013 pero en los cuatro últimos años han dado rentabilidad negativa cada ejercicio. En términos acumulados, su rentabilidad ha sido similar a la del IBEX 35 con dividendos.

Las ventas cayeron ligeramente respecto 2016, un 0,5% mientras que el gasto de proveedores aumentó un 0,6%, lo que significa que DIA tuvo que reducir márgenes, ya de por sí muy ajustados. DIA se refiere a dicha reducción de márgenes como “inversión en precio“, es decir la reducción de precios con el fin de incrementar las ventas. El resultado operativo cayó mucho más que las ventas, un 20,1%, debido principalmente a un aumento en las amortizaciones y a los deterioros del inmovilizado.

El consejero delegado, Ricardo Currás, ha afirmado que “la decisión de mantener el liderazgo en precios en España ha impactado en nuestros márgenes, que no han podido ser compensados por los esfuerzos en ahorro de costes y beneficios provenientes de nuestras alianzas comerciales.“

A medida que descendemos por la cuenta de resultados, el deterioro respecto a 2016 se hace más patente. El beneficio bruto cayó un 28%, considerablemente más que el operativo, a causa de un resultado financiero más desfavorable. La caída del beneficio neto atribuido fue aún mayor, del 37%, debido a una mayor tasa impositiva y a un resultado negativo de operaciones interrumpidas superior al de 2016.

El beneficio por acción cayó de 0,28 € a 0,18 € en 2017, el mismo valor que en 2010. DIA ha anunciado un dividendo de 0,18 € a cargo de 2017, por lo que el pay-out será del 100%.

El margen operativo fue de solo el 2,86%. Es decir, de cada 100 € de ingresos, solo logró 2,86 € de beneficio operativo. El margen de beneficio (beneficio bruto / ingresos) fue del 2,16%. DIA compensa su bajo margen con una elevada rotación (ingresos en relación al activo), que fue del 238%. La ROA (rentabilidad sobre el activo) fue de un escaso 5,14%, resultado al que también llegamos si multiplicamos el margen de beneficio por la rotación.

La ROE (rentabilidad sobre recursos propios) fue muy alta, del 33,6%, pero no debe llevar a engaño, pues la empresa tiene escasez de recursos propios y además se descapitalizó en 2017: su patrimonio neto atribuido cayó un 17%, lo que hizo que su valor contable pasara de 0,63 € a 0,52 €. A un precio de 4 €, la relación precio-valor contable es de 7,7 veces, muy por encima de lo que es habitual en sociedades cotizadas. La ROCE fue del 14,46%, apropiada dado un coste de la deuda del 4,55%, aunque poco representativa por el mismo motivo que acabo de indicar.

El ratio de endeudamiento (medido como la relación entre la deuda financiera neta y el beneficio operativo) subió de 3,3 veces en 2016 a 4,2 veces en 2017, muy alto para una empresa con un margen de beneficio tan escaso.

DIA: ocultar información no evita el declive (10 mayo 2018)

 

 

Los resultados de IAG en 2017

Las acciones de Iberia cotizaron por última vez el 20 de enero de 2011 a 3,42 € y empezaron a cotizar como IAG (sociedad producto de la fusión entre Iberia y British Airways) el 24 de enero siguiente, cerrando ese día a 3,31 €. En virtud de los acuerdos de la fusión, los accionistas de Iberia recibieron 1,0205 acciones de IAG (por ejemplo, un accionista con 10.000 títulos de Iberia hubiera recibido 10.205 títulos de IAG).

La aerolinea ha sido uno de los valores más rentables de la bolsa española. Cien euros invertidos en sus acciones al final de 2006 se habrían convertido en 309,19 € neto de impuestos frente a solo 109,8 € si se hubieran invertido en el IBEX 35 con dividendos netos. El 23 de febrero acumulaban una caída en 2018 del 7,60%.

El beneficio neto atribuido fue de 2.000,2 millones de euros en 2017, un 3,6% más que en 2016. El beneficio por acción básico fue de 0,958 € pero al existir 90,8 millones de acciones con efectos dilutivos, el beneficio por acción diluido (el relevante para el accionista), fue 0,926 €.

IAG utiliza una medida alternativa del beneficio por acción como indicador clave para evaluar su desempeño, el beneficio ajustado por acción. Define como beneficio ajustado la suma del beneficio neto atribuido más las partidas excepcionales más los intereses de los bonos convertibles en acciones, que en 2017 fue de 2.240 millones de euros, frente a 1.995 millones en 2015 y 1.543 millones en 2015. El beneficio por acción ajustado diluido tiene en cuenta las acciones que se crearán por la conversión en acciones de dichos bonos convertibles. La magnitud fue de 1,028 €, un 14% más que los 0,902 € conseguidos en 2016.

IAG presenta buenos ratios en todos los aspectos. La rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) fue del 18,24% mientras que el coste de la deuda fue de solo el 3,34%, siendo el margen entre ambas variables muy amplio. La deuda financiera representa únicamente 1,6 veces el beneficio operativo. Los beneficios de 2017 fueron de calidad, siendo el beneficio por acción recurrente (que incluye las acciones dilutivas) de 0,90 €, muy próximo al beneficio por acción diluido estándar.

Sin embargo, este tipo de compañías no suele alcanzar valoraciones elevadas debido a su alta vulnerabilidad a diversos factores de riesgo, en particular, de seguridad (accidentes y atentados), laborales (huelgas) y de mercado (fluctuaciones del precio del petróleo, elevada competencia). Por este motivo, lo prudente es no pagar más de 8 veces su beneficio por acción.

La empresa prevé un incremento de su beneficio operativo en 2018 si los precios actuales del petróleo y los tipos de cambio se mantienen en los niveles actuales.

IAG ha propuesto un dividendo de 0,27 € a cargo del ejercicio 2017. El 30 de noviembre de 2017 descontó 0,125 € de dividendo a cuenta, por lo que en 2018, previsiblemente en junio, pagará 0,145 € de complementario.

 

Los resultados de Iberdrola en 2017

Iberdrola obtuvo un beneficio neto atribuido de 2.804 millones de euros, lo que supone un beneficio por acción de 0,44 € (0,45 € si se tiene en cuenta la prevista amortización del 3% del número de acciones del capital social). Como puede verse en la tabla siguiente, es prácticamente el mismo que en 2006.

Los resultados se vieron impactados negativamente por una climatología muy adversa en 2017 para la producción de electricidad. La falta de lluvias obligó a recurrir en mayor medida a fuentes energéticas más caras, como el carbón y los ciclos combinados.

Las acciones de la eléctrica valían 8,28 € al final de 2006 mientras que cerraron 2017 a 6,46 €. A pesar de esa minusvalía del 22% y gracias al elevado rendimiento por dividendo de las acciones, cien euros invertidos en diciembre de 2006 habrían crecido a 122,31 € en diciembre de 2017 (neto de impuestos), que es más de lo que se habría obenido en el IBEX 35 con dividendos netos.

El 24 de agosto de 2017, la compañía cerró la integración de sus participadas brasieñas Neoenergia y Elektro, creando una empresa líder en Brasil en redes y energías renovables. La cuenta de resultados solo recoge la aportación de dicha empresa a partir de agosto.

La reforma fiscal en Estados Unidos aportó un resultado positivo no recurrente de 1.284 millones de euros, que se aprovechó para compensar otros resultados negativos no recurrentes, como el saneamiento del negocio del gas en aquel país. La fusión de Gamesa con la división eólica de Siemens aportó 291 millones de euros no recurrentes. En total, los resultados no recurrentes positivos fueron de 1.544 millones de euros, y los negativos de 1.445 millones de euros, siendo la diferencia de 99 millones.

Los ingresos aumentaron un 8,7% pero el beneficio de explotación u operativo descendió un 42,1% debido al fuerte aumento de los gastos operativos (un 20,3%), en particular los gastos de personal, y sobre todo a un incremento de las provisiones (173,1 millones en 2016 vs. 1.422,5 millones en 2017) por el saneamiento del negocio del gas en Estados Unidos y el impacto, en este caso negativo, de la reforma fiscal en dicho país sobre el valor del negocio de renovables.

La deuda financiera neta se incrementó en unos 3.000 millones de euros, siendo la causa principal la integración de Neoenergia, que añadió 2.817 millones de euros a esta partida. Debido a la caída en el beneficio de explotación, el ratio que relaciona la deuda financiera con el beneficio operativo se dispara de 6,6 veces en 2016 a 12,6 veces en 2017. A pesar de que los gastos financieros bajaron un 4,4%, la proporción del beneficio operativo destinada a pagar intereses de la deuda casi se duplicó, pasando del 19,3% en 2016 al 34,5% en 2017, debido a la caída del beneficio operativo.

No obstante, hay que tener en cuenta que la caída del beneficio operativo obedece a elementos no recurrentes. También es preciso considerar que Iberdrola ha consolidado la deuda total de Neoenergía, por valor de 2.817 millones de euros, mientras que solo recoge la aportación del beneficio operativo de la filial brasileña al grupo desde el 24 de agosto de 2017.

El beneficio antes de impuestos cayó un 48% pero créditos fiscales de 1.397 millones de euros permitieron un ligero aumento del 3,7% en el beneficio neto.

Iberdrola pagó un dividendo de 0,177 € en julio de 2017 como complementario de 2016 y otro de 0,14 € (a través de la modalidad de Dividendo Flexible) en enero de 2018, por lo que el dividendo pagado en los últimos doce meses ha sido de 0,317 €. A un precio de 6 €, el rendimiento bruto por dividendo es del 5,28%.

Tras la ampliación de capital de enero de 2018 para pagar en acciones parte del dividendo a cuenta de 2017, el capital social está dividido en 6.438 millones de acciones. Sin embargo, de acuerdo con el Plan 2016-2020 Iberdrola se ha comprometido a dejar el número de acciones de su capital en 6.240 millones, por lo que amortizará 198,7 millones de títulos. Teniendo en cuenta esto, el beneficio por acción efectivo de 2017 fue de 0,449 €.

 

Los resultados de Telefónica en 2017: mejoría con matices

La situación financiera de Telefónica mejoró en 2017 por vez primera desde 2013, lo que podría marcar un punto de inflexión en la negativa evolución de las acciones en bolsa.

Si bien la cifra de negocios cayó ligeramente, los gastos de personal fueron un 15% inferiores a los de 2016 debido a las reducciones de plantilla, lo que permitió incrementar el beneficio de explotación un 24%. La plantilla promedio fue de 125.371 personas en 2017, un 5,1% menos que en 2016.

Las acciones de Telefónica han dado rentabilidad negativa en siete de los últimos once años. Cien euros invertidos en los títulos de la operadora al final de 2007 se habrían convertido en 88,9 € al final de 2017, mientras que la misma cantidad invertida en una cesta de acciones representativa del IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

La deuda financiera neta se redujo de los 56.624 millones de euros de 2016 a los 50.553 millones de euros de 2017. En tanto que el beneficio de explotación se incrementó de manera significativa, el ratio de solvencia que relaciona la deuda fianciera neta con el beneficio de explotación mejoró de forma muy significativa, pasando de 10,4 veces a 7,4 veces, todavía elevado pero más aceptable.

Telefónica da una cifra de 44.230 millones de euros para la deuda financiera neta porque deduce 2.154 millones de euros de activos financieros corrientes y 2.812 millones de euros de instrumentos financieros derivados de activo a largo plazo, entre otras partidas. Mi cálculo se basa en el procedimiento estándar que suele utilizarse para todas las empresas no financieras (la suma de los pasivos financieros menos el efectivo y los equivalentes de efectivo).

Los gastos financieros se redujeron en algo más de mil millones de euros debido a la caída del coste de la deuda en divisas europeas y latinoamericanas. La proporción de dichos gastos en relación al beneficio operativo cayó de un peligroso 45,9% a un mucho más razonable 32% en 2017. Es el primer ejercicio desde 2013 en que esta proporción se sitúa en niveles aceptables.

En el lado negativo, el patrimonio neto atribuido volvió a reducirse, algo ya habitual en la compañía, en gran parte debido a sus desorbitados dividendos. Dicha magnitud alcanzó los 16.920 millones de euros mientras que en 2015 era de 21.135 millones de euros.

El valor contable por acción pasó de los 3,60 € de 2016 a los 3,26 € en 2017. Fue de 4,25 € en 2015.

La reducción de los gastos de personal y de los gastos financieros fueron las claves del fuerte incremento del beneficio neto atribuido, que fue del 32%. El beneficio por acción fue de 0,56 €. La cifra es menor a la que resulta de dividir el beneficio neto atribuido por el número de acciones del capital social (que daría 0,603 €) porque existe un elevado número de títulos con efectos dilutivos. La compañía no ha publicado aún el informe anual del ejercicio pasado, por lo que no sabemos la cantidad exacta.

La operadora pagará el dividendo complementario de 2017 en junio de 2018 por un importe de 0,2 €. En diciembre de 2017 pagó el dividendo a cuenta del mismo ejercicio por una cantidad similar. Ha anunciado que el dividendo a cargo de 2018 será también de 0,40 €, por lo que a los precios actuales el rendimiento por dividendo es del 5%. Dicho pago se realizará en dos tramos, el primero en diciembre de 2018 y el segundo en junio de 2019, ambos de 0,20 €.

El pay-out (porcentaje de distribución de los beneficios) sigue siendo alto: 0,40 € de dividendo de un beneficio por acción de 0,56 €, lo que representa un 71%. No obstante, supone una reducción significativa respecto a años anteriores, en los que el dividendo fue incluso superior al beneficio.

El reto que se le plantea ahora a Telefónica es mejorar resultados a partir de un incremento de la cifra de negocios y no solo por la vía de la reducción de gastos. Sin embargo, la previsión de la empresa para 2018 es de un aumento de los ingresos de un 1%, por lo que deberá continuar reduciendo costes si no quiere decepcionar al mercado.

Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica

 

 

Los resultados de Enagás en 2017

El beneficio neto de Enagás aumentó un 17,6% en 2017 gracias en gran parte a la consolidación de GNL Quintero, de la que posee el 45,4% del capital. Sin la aportación de su participada chilena, el incremento habría sido del 4,9%.

El beneficio por acción fue de 2,06 €, lo que implica que a los precios actuales (20,68 €) el ratio PER es prácticamente de 10 veces. No obstante, en 2018 la compañía prevé un beneficio neto de 443 millones de euros, lo que supondría un beneficio por acción de 1,85 €. El PER estimado es pues de 11,2 veces.

El dividendo a cargo de 2018 previsto es de 1,53 €, de modo que el pay-out (porcentaje de distribución del beneficio) sería del 83% (frente al 71% de 2017 y el 81% de 2016).

Las acciones de Enagás han sido una de las más rentables del IBEX 35 desde 2006. SIn embargo, actualmente se encuentran a un precio similar al de final de 2007, a pesar de que en la década transcurrida su dividendo se ha multiplicado por tres.

En diciembre de 2017 la compañía titulizó los derechos de cobro del défcit de tarifa por valor de 355 millones de euros. Gracias a ello sacó esa deuda de su balance y cedió los derechos sobre la misma a un consorcio de siete bancos. En el conjunto del ejercicio redujo su deuda financiera en 725 millones de euros pero al consolidar GNL Quintero ha tenido que asumir 644 millones de euros de deuda de esta empresa. La deuda financiera neta disminuyó ligeramente, de los 5.297 millones de euros de 2016 a los 5.071 millones de 2017. Sin embargo, el ratio de endeudamiento se redujo de forma considerable gracias al elevado aumento del beneficio de explotación derivado de la integración de GNL: fue de 8,1 veces en 2016 y de 6,9 veces en 2017.

La ROA (rentabilidad del activo) pasó del 5,86% al 6,59% y la ROCE (rentabilidad del capital empleado) del 7,63% al 8,47%. En contrapartida, el coste de la deuda financiera aumentó del 2% al 3,3%, de modo que disminuyó el margen entre la ROCE y el coste de la deuda, del 5,63% al 5,21%, un valor algo justo (el de Red Eléctrica es del 8,68%).

Enagás ha propuesto un dividendo de 1,46 € para este año. A los precios actuales supone un rendimiento bruto por dividendo del 7,05% y del 5,72% neto.

Los resultados de Red Eléctrica en 2017

Red Eléctrica incrementó su beneficio neto atribuido un 5,1% en 2017, dentro de las expectativas. El beneficio por acción se situó en 1,238 €, por lo que al precio de cierre del 19 de febrero de 2018 (16,13 €) el ratio PER es de justo 13 veces, que está por debajo de su media histórica, como puede verse en la tabla siguiente.

La compañía de transporte de electricidad ha sido uno de los valores más rentables del IBEX 35 desde 2006 (ver tabla siguiente).

Si bien la empresa está siendo penalizada en bolsa debido a las expectativas de recortes en los ingresos regulados a partir de 2020, muestra una buena situación financiera en todos los aspectos. La rentabilidad sobre el capital empleado es del 11,14%, igual prácticamente que en 2016, pero se amplía la diferencia entre este ratio y el coste de la deuda, que es del 8,68%, perfectamente adecuada.

La solvencia también es correcta. La compañía solo destinó el 13,8% del beneficio operativo a intereses de la deuda, frente al 15,1% en 2016. La relación entre la deuda financiera neta y el beneficio de explotación es de 5,4 veces mientras que en 2016 fue de 5,8. El ratio es algo elevado pero aceptable dada la recurrencia de los beneficios.

El valor contable se incrementó un 6,5% y la relación precio-valor contable es ahora de 2,8 veces, mientras que al final de 2016 fue de 3,3 veces.

La relación Enterprise Value / Beneficio operativo es de 13,9 veces, que se sitúa por debajo de la media de las empresas no financiera del IBEX 35 al cierre de 2017, que fue de 17,8. Este ratio es una alternativa al PER o relación precio-beneficio. El Enterprise Value es la suma de la capitalización, la deuda financiera neta y el patrimonio neto atribuido a minoritarios.

La fórmula del Banco Santander

En sus informes sobre resultados el Banco Santander ofrece gran cantidad de información pero el accionista debe ir a lo suyo: centrarse en aquellas variables que le incumben.

Entre la gran cantidad de métricas ofrecidas, cada año hay un buen número de ellas que indican que la entidad avanza, ya sea hacia sus objetivos estratégicos, una mayor solvencia, una mejora de márgenes, etc. Sin embargo, el valor de la acción sigue un 60% por debajo del que tenía en 2006 y es el mismo que en 2011. Como se indica en la tabla siguiente, 100 € invertidos en acciones del banco a finales de 2006 se habrían convertido en 78,96 € al final de 2017 mientras que si se hubieran invertido en una cesta de acciones representativa del IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

Los tres datos resaltados en primer lugar en el informe de resultados de 2017 son los siguientes:

1) El dividendo en efectivo crece de los 0,17 € de 2016 a los 0,19 € de 2017, lo que supone un aumento del 11,7%. Sin embargo, el dividendo total, que incluye un pago opcional en acciones o efectivo (programa Dividendo Elección), crece de los 0,21 € pagados a cargo de 2016 a los 0,22 € que la entidad ha anunciado para 2017, un aumento del 4,7% (Santander dice que el aumento es del 7% porque ajusta el dividendo de 2016 en función de la ampliación de capital de 2017, una metodología sui generis). Es curioso que se mencione la parte del dividendo pagada en efectivo porque, en realidad, los dividendos pagados en acciones son tan válidos como los pagados en efectivo, pero de eso hablaremos otro día.

2) El TNAV es el Tangible Net Asset Value o Fondos Propios Tangibles por acción, que es la métrica utilizada por el banco para determinar su valor contable por acción. Es el capital más las reservas (o sea los fondos propios en sentido estricto) menos el fondo de comercio y los activos intangibles, todo ello dividido por el número de acciones. Este dato se mantuvo sin variaciones en 4,15 € respecto a 2016. Sin embargo, el valor contable estándar (patrimonio neto atribuido dividido por el número de acciones) cayó un 6%, de los 6,24 € de 2016 a los 5,86 € de 2017.

3) El beneficio por acción (BPA) ordinario se incrementó un 8%, de los 0,429 € a los 0,463 €. Pero desde hace varios años el beneficio ordinario presentado por el Santander no incluye depreciaciones de activos, costes de reestructuración, pérdidas de valor del fondo de comercio y otros saneamientos que las empresas no financieras suelen cargar al beneficio ordinario.

En la cuenta de resultados resumida presentada por la entidad, vemos que el beneficio neto ordinario atribuido fue de 7.516 millones de euros, un 14% más que en 2016. Pero la entidad calculó unos resultados negativos no recurrentes de 1.257 millones de euros, incluyendo una depreciación del fondo de comercio por valor de 603 millones de euros y unos costes de integración por la compra de Banco Popular de 300 millones de euros, que se vieron compensados por plusvalías extraordinarias y la reforma fiscal en Estados Unidos, lo que arrojó un saldo negativo de partidas consideradas no recurrentes de un total de 897 millones de euros. Tras ese cargo, el beneficio neto atribuido ascendió a 6.619 millones de euros, un incremento del 7% respecto a 2016. 

No obstante, lo que interesa a un acconista es el beneficio por acción. Y el número de acciones pasó de 14.582 millones al final de 2016 a 16.136 millones de acciones al final de 2017, un aumento del 10,6%, debido principalmente a la ampliación de capital llevada a cabo para comprar Banco Popular. Banco Santander calcula un beneficio por acción de 0,404 €, que es prácticamente el mismo que en 2015 y 2016 (para el beneficio por acción se tiene en cuenta el número medio ponderado de acciones en circulación durante el ejercicio y una parte de las acciones que se crearán en los próximos años por bonos convertibles, programas de remuneración en acciones para directivos, etc.)

Hemos visto que de un incremento en el beneficio ordinario neto atribuido del 14% hemos llegado a una variación plana del beneficio por acción.

 

 

Mapfre cotiza a su valor contable, ¿es normal?

La aseguradora Mapfre redujo su valor contable de los 2,96 € de 2016 a los 2,80 € en 2017. Actualmente cotiza a 2,73 €: a pesar de dicha reducción, el precio está un 2,5% por debajo de su valor contable. Normalmente las sociedades cotizadas en bolsa tienen un precio superior a su valor en libros, de modo que uno puede preguntarse si esta situación es normal.

Si observamos la evolución del beneficio por acción desde 2007, entenderemos por qué Mapfre no cotiza por encima de su valor contable. Desde 2007 el beneficio por acción se ha reducido un 28%. Desde la salida de la crisis se observa un estancamiento. Es una sociedad que no logra crecer. Lo que es más importante, los inversores no tienen expectativas de que el beneficio por acción vaya a incrementarse de forma sostenida en el futuro.

A pesar de que el precio de las acciones sufrió una minusvalía del 21,6% entre diciembre de 2006 y diciembre de 2017, la rentabilidad acumulada en el período teniendo en cuenta la reinversión de dividendos netos fue positiva en un 25,6%, lo que de nuevo pone de manifiesto la importancia de los dividendos.

 

El deterioro de Gas Natural

Gas Natural obtuvo en 2017 un beneficio neto atribuido de 1.360 millones de euros, un 1% más que en 2016. Sin embargo, incluye 460 millones de euros de resultados no recurrentes mientras que esta magnitud fue de 193 millones de euros en 2016. Sin tener en cuenta dichos extraordinarios, la variación del beneficio neto ha sido negativa en un 22%. Gas Natural afirma que en 2017 tuvo 110 millones de euros en costes no recurrentes.

La tabla siguiente indica la evolución del beneficio por acción desde el año 2005. Se observa un estancamiento desde 2009, año en que consolidó cuentas con la eléctrica Unión Fenosa. Se da la circunstancia de que el ratio PER, la relación entre el precio y el beneficio por acción, fue el mismo al final de 2017 que al final de 2005, razón por la cual la caída de la cotización de las acciones de Gas Natural ha sido la misma que la de su beneficio por acción.

Las cuentas muestran un deterioro de los principales ratios financieros. El ratio de solvencia, medido como el cociente entre la deuda financiera neta y el beneficio de explotación, alcanzó un valor de 7,21, en el límite de lo recomendable.

Según la compañía, el coste de la deuda financiera neta fue de 611 millones de euros, lo que representa un 4,01% en términos porcentuales. Dada una ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) del 5,74%, la diferencia entre ambas magnitudes es de solo el 1,73%, cuando lo recomendable es por lo menos un 4%.

Gas Natural ha acordado distribuir 1.001 millones de euros en dividendos, el 73,6% del beneficio neto atribuido. Supone 1 € por acción, del que 0,33 € fueron pagados en septiembre de 2017 como dividendo a cuenta y el complementario de 0,67 € se pagará en junio de este año.

Ver análisis de Gas Natural en febrero de 2017

La visión de Jim Cramer sobre el pánico bursátil

Jim Cramer fue el gestor de un hedge fund (fondo de inversión de cobertura), fundado por él mismo en 1987. Entre 1988 y 2001, año en que se retiró, obtuvo una rentabilidad media del 24% anual, según Business Week, lo que le convierte en uno de los inversores de mayor éxito.

Desde 2005 dirige el programa Mad Money en la CNBC, donde ofrece su particular visión sobre los mercados con un afán didáctico.

El 3 de enero de 2018, aseguró en dicho programa que los analistas estaban calentando el mercado con revisiones al alza en sus recomendaciones de valores con el argumento de las positivas repercusiones que la reforma fiscal de Trump iba a tener sobre los beneficios empresariales. Según Cramer los efectos de dicha reforma ya estaban descontados en los precios de las acciones, por lo que no tenía sentido revisar al alza las cotizaciones por esa razón. Afirmó que nunca en los últimos 16 años había visto tantas recomendaciones positivas y se refirió a un efecto contagio.

Ayer (5 de febrero de 2018) describió la caída del índice Dow Jones de la bolsa de Nueva York, que llegó a perder 1.596 puntos durante la sesión, en términos porcentuales un 6,25%, como un flash crash, un crac repentino, causado por la incapacidad del mercado de absorber una avalancha de órdenes de venta causada en buena parte por los programas de trading de alta frecuencia y la activación de órdenes stop loss, de modo que lo podríamos definir también como un pánico endógeno. De hecho, no hubo ninguna noticia que sirviera de detonante. Incluso se dio el caso que el rendimiento de los bonos, una de las principales preocupaciones del mercado, bajó durante la sesión. Cramer considera que “cuando el mercado se rompe“ hay oportunidades de compra.

Sin embargo, el pánico afectará a nivel psicológico a muchos inversores que se habían acostumbrado a un mercado en alza y con baja volatilidad. Es probable que las próximas correcciones no sean vistas como oportunidades de compra sino como señales de venta, lo que podría incrementar la inestabilidad. Según algunos analistas, los inversores van a necesitar un catalizador para volver a confiar en el mercado y esto puede llevar tiempo.

El Dow Jones cerró ayer día 5 a 24.345,75 puntos, con una pérdida de 1.175 puntos, un 4,60%. Acumula un retroceso del 8,53% desde el máximo histórico del 26 de enero de este año (26.616,71 puntos).