El verdadero beneficio por acción de Telefónica en el primer semestre de 2018

Los resultados de Telefónica correspondientes al primer semestre de 2018 indican un beneficio neto atribuible a los accionistas de 1.739 millones de euros, un 8,7% más que en el primer semestre de 2017, como puede verse en la tabla siguiente. Sin embargo, el beneficio por acción se mantiene constante en 0,29 € a pesar de que el número de acciones solo se ha incrementado un 0,6% en el período (ambos datos también figuran en la misma tabla). ¿Cómo es posible?

Como viene siendo habitual en Telefónica en los últimos años, una parte de los beneficios atribuidos a los accionistas incluye la remuneración imputada a los titulares de obligaciones perpetuas subordinadas. Estos títulos, al ser de carácter perpetuo, se consideran híbridos entre deuda y capital, porque la empresa solo paga intereses por los mismos pero nunca devuelve la deuda, y además solo paga intereses si le va bien (por eso son subordinadas). Más o menos como las acciones: la empresa solo paga dividendos si le va bien y no tiene que abonar el precio de las acciones a nadie. Por este motivo, las normas contables permiten considerar las obligaciones perpetuas como “instrumentos de patrimonio“ y los intereses que devengan no son considerados gastos financieros, que es lo que son en realidad.

Concretamente, la empresa dice lo siguiente: “El resultado neto básico por acción se obtiene dividiendo la cifra del resultado del periodo atribuido a los accionistas de la sociedad dominante, ajustado por la imputación al ejercicio del cupón neto correspondiente a los “Otros instrumentos de patrimonio” (277 M€ en enero-junio 2018) entre la media ponderada de acciones ordinarias en circulación durante el periodo.“

Si restamos del beneficio neto atribuido a los accionistas, según lo informado por la sociedad (1.739 millones de euros), los 277 millones de euros imputados a las obligaciones perpetuas, obtenemos 1.462 millones de euros, que es el verdadero beneficio de los accionistas en el primer semestre de 2018. Si dividimos esta cantidad por el número medio ponderado de acciones (5.127 millones), obtenemos un beneficio por acción de 0,285 €.

Los 277 millones de euros imputados a los titulares de obligaciones perpetuas coinciden con el importe ofrecido por Telefónica para todo el ejercicio 2017 en su informe anual, por lo que se entiende que debe restarse dicha cantidad del beneficio neto atribuido en los doce meses de junio de 2017 a junio de 2018 a fin de saber el verdadero beneficio de los accionistas en dicho período.

Si sumamos los beneficios netos atribuidos informados del segundo semestre de 2017 y los del primer semestre de 2018, la cifra es de 3.270,2 millones de euros. Si restamos los 277 millones de euros antes comentados, se obtiene que el verdadero beneficio de los accionistas fue de 2.993,2 millones de euros. Si en vez de dividir por el número medio ponderado de acciones lo hacemos por el número actual efectivo, que es de 5.192,1 millones, el verdadero beneficio por acción interanual a junio de 2018 es de 0,576 € en vez de los 0,63 € que resultarían en caso de no llevar a cabo este ajuste.

El veradero beneficio por acción a junio de 2017 fue de 0,476 €, por lo que el incremento interanual es de un significativo 21%. A los precios actuales de 7,37 €, el ratio PER de las acciones es de 12,8 veces.

Si eres accionista de Santander, BBVA, Telefónica o Repsol, tienes que saber esto

 

 

Cuándo subirá Telefónica

Telefónica sigue cayendo en bolsa y ya cotiza por debajo de los niveles de hace 16 años. La valoración de consenso de las acciones por parte de los analistas, de acuerdo con Thomson-Reuters, es de 9,60 €, lo que daría un potencial de revalorización del 30% al precio actual de 7,35 €. Aunque esto en realidad significa poco, pues el precio objetivo de los analistas ha estado habitualmente muy por encima del precio de mercado en los últimos años.

La corrección actual se produce en un contexto de mejoras significativas en la gestión desde que José María Alvarez-Pallete asumiera la presidencia en abril de 2016 y a pesar de que la situación financiera de la compañía ha mejorado notablemente. La rentabilidad sobre el capital empleado ha pasado del 3,31% en 2015 a un correcto 8,25% en 2017. La deuda financiera neta se ha reducido de 19,8 veces el beneficio operativo a 7,4 veces en 2017, un ratio todavía muy elevado pero más manejable. La proporción del beneficio operativo que se va en pagar intereses de la deuda ha caído de un estratosférico 94% a un aceptable 32%. Finalmente, el coste de la deuda financiera (calculado como el cociente entre los gastos financieros y la deuda financiera bruta media) se ha reducido del 7,3% al 5,6%.

Sin embargo, han sido muchos años de destrucción sistemática de valor para el accionista, como se observa en la tabla siguiente. Parece claro que el mercado necesita tiempo para certificar la recuperación de la compañía.

A pesar de la mejoría indicada, el principal lastre de la empresa continúa siendo el elevado coste de su deuda financiera. Con una rentabilidad sobre el capital empleado (ROCE) del 8,25% y un coste de la deuda del 5,6%, el margen es de un insuficiente 2,65%. Debería alcanzarse una magnitud de por lo menos el 4% para que valiera la pena asumir el riesgo de invertir en las acciones.

Mi impresión es que el mercado debería percibir a Telefónica como una de las empresas más baratas en términos relativos para compensar las dudas que todavía suscita la compañía. Mi apuesta personal es que la operadora debería situarse entre las cinco empresas no financieras del IBEX 35 con el ratio PER más bajo (ahora ocupa la séptima posición). En tal caso entraría en la cartera Contrarian, cuya rentabilidad ha sido del 15,56% anual entre el cuarto trimestre de 2013 y el primer trimestre de 2018, frente al 5,19% anual del IBEX 35 con dividendos.

Por qué no sube Telefónica

La Telefónica actual a 8 € es mejor empresa que la Telefónica de 2015, cuando llegó a cotizar a 14 €. ¿Cómo se explica esto?

El mercado tardó en reaccionar ante el claro deterioro de los estados financieros de Telefónica en 2014. Las cuentas de ese año hacían recomendable evitar las acciones desde principios de 2015. Aún así, estas subieron de los 11,92 € a que cerraron 2014 hasta los 14 € en agosto de 2015. Fue a partir de ese mes cuando empezaron a caer a plomo hasta alcanzar los 7,7 € en junio de 2016.

Es normal que el mercado reaccione con igual lentitud ante la mejoría de la situación financiera de la compañía en 2017 tras tres años consecutivos de empeoramiento, sobre todo teniendo en cuenta que esa mejora solo ha dejado a la empresa en una posición algo más favorable que la de 2014 en cuanto a ratios como la solvencia, la rentabilidad corporativa y el coste de la deuda.

El mercado necesita recuperar una confianza que ha quedado muy tocada tras los sucesivos errores de su anterior presidente, César Alierta, que manejó los hilos de la compañía entre julio de 2000 y abril de 2016. A pesar de su largo “reinado“, mi impresión es que Alierta nunca llegó a comprender cómo funcionan los mecanismos de la bolsa. En una conferencia de prensa de 2015 dijo no entender por qué los inversores compraban bonos con un interés del 2% y no compraban acciones de Telefónica con un rendimiento por dividendo del 8%. El mercado  entendía, en cambio, que un dividendo de 0,75 € con un beneficio por acción de 0,51 € no era un dividendo real y que además descapitalizaba una empresa ya muy endeudada y con una baja rentabilidad corporativa.

Alierta fue sustituido hace dos años por José María Alvarez-Pallete, quien entiende mucho mejor que el primero cómo crear valor para el accionista pero que solo acabó de liquidar la herencia de Alierta hace tan solo unos meses, en enero de este año, tras destituir a los últimos cuatro altos cargos nombrados por su antecesor.

JP Morgan Chase, el mayor banco de Estados Unidos, y otras grandes instituciones financieras como Goldman Sachs y Morgan Stanley valoraban la acción de Telefónica a 14 €  en enero de 2016, cuando la situación financiera de la empresa era aún peor que la de 2014. Cinco meses más tarde, la acción valía casi la mitad de ese precio. Goldman Sachs llegó a valorar Telefónica a 15,1 € en junio de 2015 (Invertia). No deja de ser curioso que en marzo de 2018, con una situación financiera mucho mejor que la de 2015, JP Morgan Chase deshiciese sus posiciones en el valor en torno a los 8 €. Morgan Stanley rebajó su precio objetivo a 10,5 € en agosto de 2017 y de Goldman Sachs no se tienen noticias desde que recomendara comprar en septiembre de 2017.

Esto nos recuerda que los analistas que mueven los mercados rara vez se miran los estados financieros de las empresas ya que de haber lo hecho, no habrían valorado Telefónica a 14 o 15 euros. Tras haberse pasado años recomendando las acciones, a saber en base a qué criterios, parece que ahora dan la espalda al valor. Pero la gran mayoría de inversores profesionales se basan principalmente en las recomendaciones de compra o venta de los bancos norteamericanos, británicos, franceses o suizos. Así, nos encontramos con que los gestores de fondos de inversión no se leen los informes anuales y se fían de quienes tampoco se los leen.

Por último, la acción de Telefónica ha estado inmersa en una tendencia bajista desde que alcanzara un máximo relativo de 10,60 € en marzo de 2017 y marcó un mínimo de 7,47 € el 14 de febrero de 2018. Un ciclo bajista suele extenderse unos catorce meses, o más según la dinámica del mismo, y a menudo nada puede alterar su curso. Los balances del primer semestre, que en principio se darán a conocer el 26 de julio, deberían continuar en la senda de la recuperación para que actúen como catalizador de las acciones.

Los resultados de Telefónica en 2017: mejoría con matices

Si eres accionista de Telefónica, Santander o BBVA, tienes que saber esto

 

 

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Telefónica a marzo de 2018

Beneficio por acción

Telefónica ha obtenido un beneficio neto atribuido entre marzo de 2017 y marzo de 2018 de 3.190 millones de euros. Pero de esta cifra hay que deducir la parte imputada a “tenedores de otros instrumentos de patrimonio“, concretamente titulares de deuda subordinada emitida por la compañía y que es computada como recursos propios debido a la baja exigibilidad de la misma.

El problema es que este dato solo está disponible en el Informe de gestión anual. En 2017, fue de 276 millones de euros. Ese año el beneficio neto atribuido declarado fue de 3.131,8 millones de euros pero el verdadero beneficio neto atribuido a los accionistas de Telefónica fue de 2.855,8 millones de euros, 0,55 € por acción.

Si imputamos el mismo importe al resultado neto de doce meses a marzo de 2018, el beneficio de los accionistas asciende a 2.914 millones de euros, lo que representa 0,561 € por acción. A un precio de 8,25 €, el ratio PER de las acciones de Telefónica es de 14,7.

Valor contable

En el primer trimestre de 2018, Telefónica emitió 2.250 millones de nueva deuda subordinada pero amortizó 1.777 millones de emisiones ya existentes. Así, el incremento neto de la deuda subordinada fue de 473 millones de euros. No obstante, mediante esta operación, Telefónica ha conseguido reducir el coste medio del 5,34% al 4,41%, si bien ha extendido el vencimiento medio de 3,2 a 4,7 años.

Dado que al final de 2017 había un saldo de 7.518 millones de euros en deuda subordinada, el saldo actual estaría en torno a los 7.991 millones de euros.

A 31 de marzo de 2018, el patrimonio neto atribuido a los accionistas y a “tenedores de otros instrumentos de patrimonio“ fue de 17.729 millones de euros. Si restamos los 7.991 millones de euros de deuda subordinada, resulta que el patrimonio neto atribuido a los accionistas de Telefónica es actualmente de unos 9.738 millones de euros. Dado que el capital social de la empresa está compuesto por 5.192,1 millones de acciones, implica un valor contable de 1,875 €. Aunque supone un incremento del 3,6% respecto al valor contable real de 1,81 € al cierre de 2017, está lejos de los 3,42 € que resulta de calcular el valor contable del modo tradicional.

Deuda financiera

La deuda financiera bruta ascendió a 55.903 millones de euros (55.746 millones en diciembre de 2017). La deuda financiera neta también aumentó de 50.553 millones en diciembre de 2017 a 51.081 millones en marzo de 2018.

Según Telefónica, su deuda financiera neta fue de 43.975 millones de euros porque deduce activos financieros corrientes y otras partidas, aunque la aumenta a 48.073 millones de euros al sumar compromisos netos por prestaciones a trabajadores.

A pesar de que la deuda financiera no ha disminuido, Telefónica ha reducido el coste de sus emisiones, lo que repercutirá en unos menores gastos financieros.

El verdadero beneficio por acción y valor contable de Banco Santander a marzo de 2018

 

 

En qué se equivocaban los análisis de Telefónica

En enero de 2016, tres de las instituciones financieras más prestigiosas del mundo, los bancos estadounidenses Goldman Sachs, JP Morgan y Morgan Stanley, valoraban las acciones de Telefónica a 14 €. Ver Cuando JP Morgan valoraba Telefónica a 16 €

Seguramente muchos inversores compraron títulos de la compañía en torno a los 9,5 € a que cotizaban entonces, animados por tal expectativa de revalorización. En abril de 2016, la influyente gestora Bestinver aumentó su exposición a la operadora, lo que debió de empujar a otros tantos inversores al precipicio.

Sin embargo, cualquier persona con un mínimo conocimiento sobre estados financieros hubiese desaconsejado completamente la inversión en Telefónica. Así lo hice yo mismo en mi entrada titulada Telefónica vale 3 euros el 4 de abril de 2016, cuando las acciones estaban también a 9,5 €. Mi tesis se basaba en que en aquel momento no se podía pagar más del valor contable, que entonces era de 3,3 €. Fue una valoración muy baja pero que sirvió para que, según me consta, al menos algunos inversores decidieran eliminar el valor de su cartera. El 15 de febrero de 2018 los títulos llegaron a pagarse a 7,45 €.

Entre el 1 de abril de 2016 y el cierre de marzo de 2018, las acciones de Telefónica han caído de 9,47 € a 8,03 €, un 15%. En el mismo período, el IBEX 35 ha pasado de los 8.602 puntos a los 9.630 puntos, una plusvalía del 12%. Las acciones lo han hecho por tanto un 27% peor que la referencia.

Los resultados de 2017 muestran al fin una mejoría, como he indicado en el artículo publicado en Rankia Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica.

Para entender por qué tantos analistas han sido tan optimistas con la empresa durante tanto tiempo, tomemos como ejemplo un artículo publicado el 25 de agosto de 2017 en una conocida página de Internet titulado “Telefónica, potencial de un 20% de revalorización en bolsa…y subiendo“. Los títulos estaban entonces a 9,1 €. Las razones dadas para apoyar dicha revalorización eran las siguientes:

1) Un ratio PER de 13,8, por debajo de la media histórica de 17,4.

El “PER por debajo de su media histórica“ es un concepto muy utilizado por los expertos pero es una mera constatación, no un argumento. Para que tal aseveración tenga sentido, debe explicarse por qué se considera que las acciones están infravaloradas en relación con el pasado. Por ejemplo, supongamos que hasta hace unos años una compañía aumentaba sus beneficios a un ritmo del 10% anual y su PER (relación precio-beneficio) era de 20. Desde hace algunos años, en cambio, sus resultados caen cada ejercicio pero su PER es de 10. En tal caso no estamos comparando situaciones homogéneas, por lo que decir que el PER de 10 es muy barato en relación al que tenía antes no tiene ningún sentido.

2) Un PER comparable al de empresas de su sector, como Orange o Deutsche Telekom.

Los analistas tienden a utilizar el ratio PER para comparar entre empresas del mismo sector. De hecho, en muchos manuales de análisis financiero se enseña que esa es la única función del PER. Eso explica por qué cuando un sector está muy sobrevalorado, como el tecnológico en 1999-2000, los analistas recomiendan acciones de empresas que tienen un PER algo inferior a la media del sector, lo que no evita que estén también sobrevaloradas. Tampoco tiene sentido alguno comparar una empresa bien gestionada con otra mal gestionada por mucho que ambas pertenezcan al mismo sector.

3) Una ROE (rentabilidad sobre recursos propios) del 19,4%, lo que indica que la empresa está creando valor para el accionista. 

La ROE es el beneficio neto atribuido dividido por el patrimonio neto atribuido. Los analistas acostumbran a trabajar con estimaciones de futuro ya que consideran que el precio objetivo de una acción depende de variables futuras y no presentes. Lo tienen tan asumido que ni siquiera mencionan que se trata de una proyección. La ROE de Telefónica fue del 13% a finales de 2016 y del 18,5% al final de 2017, por lo que la estimación se acercó bastante al dato efectivo. No obstante, en el caso de una empresa muy endeudada como Telefónica, la ROE resulta engañosa y debe utilizarse la ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado), que además de los recursos propios tiene en cuenta la deuda financiera. Y es aquí precisamente donde encontramos uno de los verdaderos problemas de Telefónica: su baja rentabilidad. Al final de 2016 la ROCE era de solo el 6,16%, una de las más bajas de las empresas del IBEX 35. Pero eso no es todo. La ROCE debe compararse con el coste de la deuda, que fue del 7,08% en 2016. Es decir, Telefónica estaba obteniendo por sus recursos una rentabilidad inferior al coste que tenía que pagar por ellos. Por otro lado, el hecho de que la ROE sea muy alta no significa necesariamente que “la empresa esté creando valor para el accionista“. Esa afirmación parece una broma teniendo en cuenta que ha ocurrido todo lo contrario.

Este ejemplo sugiere que las recomendaciones positivas sobre Telefónica se basaban en el uso inadecuado de algunos ratios financieros, en una interpretación superficial de los balances, en comparar situaciones no homogéneas y en obviar información relevante.

 

 

 

 

 

Accionistas de Bankia, Bankinter y Banco Sabadell: también os toca compartir vuestros beneficios con acreedores

En una entrada anterior me he referido a la diferencia entre el beneficio neto declarado por BBVA, Repsol, Banco Santander y Telefónica y el beneficio neto que realmente corresponde a los accionistas de dichas entidades.

Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto

Tras examinar las cuentas de Bankia, Bankinter y Banco Sabadell, he visto que estos bancos también cargan o imputan al beneficio neto el rendimiento de valores de deuda que la ley les permite computar como recursos propios debido a su baja exigibilidad.

Declarar un beneficio neto atribuido a los accionistas que no se corresponde con la realidad, por muy legal que sea, vulnera un principio básico de la gestión empresarial. Pero más grave aún es la absoluta falta de transparencia a la hora de explicar a los accionistas las razones por las cuales estos tienen que compartir sus beneficios con ciertos acreedores, generalmente titulares de bonos convertibles en acciones. Al igual que BBVA, Santander, Repsol y Telefónica, Bankia, Bankinter y Sabadell no informan del asunto en sus presentaciones de resultados ni en los completísimos informes anuales. Solo Repsol da cierta información incompleta en una nota a pie de página. Bankinter, a pesar de una mención nada explícita en una nota a pie de página del informe anual, se lleva el premio a la falta de transparencia en este sentido ya que es el que ha conseguido ocultar mejor el dato relevante (me ha costado una hora encontrarlo en su dichoso informe de gestión de 497 fotocopias).

En el caso de BBVA y Telefónica, el beneficio real es casi un 9% inferior al declarado. En Bankia, Bankinter y Banco Sabadell la diferencia es mucho menor, pero la ausencia de explicaciones por parte de los gestores hace temer que cada año la porción del resultado realmente atribuible a los accionistas vaya disminuyendo. Bankia y Banco Sabadell imputaron rendimientos de bonos convertibles al beneficio de los accionistas por primera vez en 2017 (o al menos no lo hicieron en 2016), de ahí que de momento el impacto sea reducido, pero la incertidumbre respecto a lo que ocurrirá en el futuro es elevada debido precisamente al silencio de los administradores.

El cuadro siguiente indica la cantidad que las siete entidades analizadas cargaron o imputaron al beneficio de los accionistas en 2016 y en 2017. Puede verse que en el caso de BBVA y Santander, que ya partían de niveles elevados en 2016, los incrementos han sido muy significativos, y desde luego muy superiores a los del beneficio.


 Bankia

Bankia ha declarado un beneficio neto atribuido de 504,5 millones de euros en 2017 pero de esta cantidad deduce 14,3 millones en concepto de retribución de bonos contingentemente convertibles (conocidos popularmente como Cocos). Es curioso observar cómo el beneficio antes y después de aplicar la deducción recibe el mismo nombre, salvo que se cambia “aribuido“ por “atribuible“, que significan exactamente lo mismo.

Bankinter

El beneficio neto atribuido declarado por Bankinter en 2017 fue de 495,2 millones de euros, de los que 11,6 millones de euros se imputan a los titulares de bonos eventualmente convertibles. Para referirse al beneficio real se habla de “ganancias“ en vez de “beneficios“, que obviamente significan lo mismo.

Banco Sabadell

El Banco de Sabadell ha informado de un beneficio neto atribuido de 801,4 millones de euros pero el beneficio realmente atribuible a los accionistas es de 23,5 millones de euros menos.
La tabla siguiente indica el beneficio neto atribuido informado en 2017 por las siete entidades analizadas y el real.

 

Si eres accionista de BBVA, Santander, Repsol o Telefónica, tienes que saber esto

El beneficio neto atribuido o atribuible que declaran las sociedades cotizadas en bolsa hace referencia al beneficio neto que corresponde a los accionistas. Sin embargo, las carambolas contables permitidas por los reguladores hacen que debamos cerciorarnos de qué parte del beneficio corresponde efectivamente a sus propietarios, o sea a los titulares de las acciones.

La cuestión es que algunas empresas y bancos en dificultades han estado recurriendo en los últimos años a la emisión de obligaciones cuya baja exigibilidad las hace prácticamente asimilables al capital. En la jerga financiera se conocen como híbridos entre deuda y capital. Pues bien, los rendimientos que se pagan o se imputan a dichas obligaciones se cargan al beneficio neto de los accionistas. Es lo que ocurre con BBVA, Banco Santander, Telefónica y, en menor medida, Repsol.

Por tanto, si eres accionista de alguna de estas sociedades, debes saber que tienes que compartir tus beneficios con ciertos acreedores, lo que en última instancia va a afectar a los dividendos que recibas en el futuro.

Llama la atención la escasa transparencia de dichas sociedades acerca del beneficio neto atribuido real. No es un dato que proporcionen a la ligera, por ejemplo en las presentaciones con colorines para analistas, ni siquiera en el informe anual que prácticamente nadie lee, sino en otro documento que es posible que solo haya visto la persona que lo ha confeccionado, el informe de gestión, que a veces es una compilación de 200 o 300 fotocopias, y al no ser un texto digital hay que pasar página por página hasta dar con el dato relevante.

Así es como informa de los datos pertinentes el BBVA en su informe de gestión (las cifras están en miles de millones de euros):

BBVA declara un beneficio neto “atribuible a los propietarios de la dominante“ de 3.519 millones de euros (los propietarios de la dominante son los accionistas de BBVA). De aquí deduce 301 millones de euros para remunerar “instrumentos de capital de nivel 1 adicional“, que hace referencia principalmente a obligaciones perpetuas convertibles en acciones. Tras ello llegamos al dato de 3.218 millones de beneficio neto realmente atribuible a los accionistas. ¿Y cómo define este concepto el BBVA? De nuevo como beneficio neto “atribuible a los propietarios de la dominante“ pero en negrita.

Banco Santander sencillamente no tiene un concepto para refererirse al beneficio neto atribuido real:

Los 6.619 millones de beneficio neto atribuido se convierten en 6.224 millones de euros tras descontar 395 millones de euros como retribución a participaciones preferentes eventualmente convertibles.

En el caso de Telefónica, el beneficio neto atribuido informado fue de 3.132 millones de euros, a los que hay que deducir 276 millones de euros de imputación a las obligaciones perpetuas subordinadas.

Repsol es la única sociedad que hace alguna referencia, aunque poco explícita, a la remuneración de las obligaciones convertibles en su presentación de resultados. Curiosamente, es la que sufre un menor impacto en su resultado por dicha circunstancia. Para conocer el dato efectivo también debemos acudir al informe de gestión:

La tabla siguiente resume los datos indicados con anterioridad:

Accionistas de Bankia, Bankinter y Banco Sabadell: también os toca compartir vuestros beneficios con acreedores

 

Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica (artículo en Rankia)

El 4 de abril de 2016 escribí un artículo titulado Telefónica vale 3 euros. Entonces las acciones valían 9,5 € mientras que el pasado 15 de febrero tocaron los 7,45 €, una minusvalía superior al 20%. En aquellas fechas, la compañìa cerró un ciclo, pues el 8 de abril de 2016 nombró nuevo presidente ejecutivo a José María Alvarez-Pallete, en sustitución de César Alierta tras 16 años en el cargo.

Telefónica se ha convertido sin duda en uno de los grandes misterios de la bolsa española, por las siguientes razones:

Leer la continuación del artículo en Rankia

 

Los resultados de Telefónica en 2017: mejoría con matices

La situación financiera de Telefónica mejoró en 2017 por vez primera desde 2013, lo que podría marcar un punto de inflexión en la negativa evolución de las acciones en bolsa.

Si bien la cifra de negocios cayó ligeramente, los gastos de personal fueron un 15% inferiores a los de 2016 debido a las reducciones de plantilla, lo que permitió incrementar el beneficio de explotación un 24%. La plantilla promedio fue de 125.371 personas en 2017, un 5,1% menos que en 2016.

Las acciones de Telefónica han dado rentabilidad negativa en siete de los últimos once años. Cien euros invertidos en los títulos de la operadora al final de 2007 se habrían convertido en 88,9 € al final de 2017, mientras que la misma cantidad invertida en una cesta de acciones representativa del IBEX 35 habrían crecido a 109,8 €.

La deuda financiera neta se redujo de los 56.624 millones de euros de 2016 a los 50.553 millones de euros de 2017. En tanto que el beneficio de explotación se incrementó de manera significativa, el ratio de solvencia que relaciona la deuda fianciera neta con el beneficio de explotación mejoró de forma muy significativa, pasando de 10,4 veces a 7,4 veces, todavía elevado pero más aceptable.

Telefónica da una cifra de 44.230 millones de euros para la deuda financiera neta porque deduce 2.154 millones de euros de activos financieros corrientes y 2.812 millones de euros de instrumentos financieros derivados de activo a largo plazo, entre otras partidas. Mi cálculo se basa en el procedimiento estándar que suele utilizarse para todas las empresas no financieras (la suma de los pasivos financieros menos el efectivo y los equivalentes de efectivo).

Los gastos financieros se redujeron en algo más de mil millones de euros debido a la caída del coste de la deuda en divisas europeas y latinoamericanas. La proporción de dichos gastos en relación al beneficio operativo cayó de un peligroso 45,9% a un mucho más razonable 32% en 2017. Es el primer ejercicio desde 2013 en que esta proporción se sitúa en niveles aceptables.

En el lado negativo, el patrimonio neto atribuido volvió a reducirse, algo ya habitual en la compañía, en gran parte debido a sus desorbitados dividendos. Dicha magnitud alcanzó los 16.920 millones de euros mientras que en 2015 era de 21.135 millones de euros.

El valor contable por acción pasó de los 3,60 € de 2016 a los 3,26 € en 2017. Fue de 4,25 € en 2015.

La reducción de los gastos de personal y de los gastos financieros fueron las claves del fuerte incremento del beneficio neto atribuido, que fue del 32%. El beneficio por acción fue de 0,56 €. La cifra es menor a la que resulta de dividir el beneficio neto atribuido por el número de acciones del capital social (que daría 0,603 €) porque existe un elevado número de títulos con efectos dilutivos. La compañía no ha publicado aún el informe anual del ejercicio pasado, por lo que no sabemos la cantidad exacta.

La operadora pagará el dividendo complementario de 2017 en junio de 2018 por un importe de 0,2 €. En diciembre de 2017 pagó el dividendo a cuenta del mismo ejercicio por una cantidad similar. Ha anunciado que el dividendo a cargo de 2018 será también de 0,40 €, por lo que a los precios actuales el rendimiento por dividendo es del 5%. Dicho pago se realizará en dos tramos, el primero en diciembre de 2018 y el segundo en junio de 2019, ambos de 0,20 €.

El pay-out (porcentaje de distribución de los beneficios) sigue siendo alto: 0,40 € de dividendo de un beneficio por acción de 0,56 €, lo que representa un 71%. No obstante, supone una reducción significativa respecto a años anteriores, en los que el dividendo fue incluso superior al beneficio.

El reto que se le plantea ahora a Telefónica es mejorar resultados a partir de un incremento de la cifra de negocios y no solo por la vía de la reducción de gastos. Sin embargo, la previsión de la empresa para 2018 es de un aumento de los ingresos de un 1%, por lo que deberá continuar reduciendo costes si no quiere decepcionar al mercado.

Al fin tiene sentido comprar acciones de Telefónica

 

 

Telefónica vs. el Dow Jones Telecommunications Titan 30 Index

Telefónica forma parte del Dow Jones Telecommunications Titan 30 Index, que reúne a las 30 empresas líderes en el sector de las telecomunicaciones a nivel mundial. En la actualidad está formado por cuatro empresas japonesas, tres estadounidenses, tres chinas, dos del Reino Unido, Canadá e Italia y una de otros once países.

Cien euros invertidos en acciones de Telefónica al final de 2007 se habrían convertido en 63 € al final de 2017 una vez descontada la retención fiscal sobre dividendos. Implica una rentabilidad negativa del 4,52% anual.

Si hubiéramos invertido cien dólares en las 30 acciones del Dow Jones Telecommunications Titan 30 habríamos obtenido 122,59 dólares en el mismo período, una rentabilidad del 2,06% anual. SIn embargo, el dólar se ha depreciado de los 1,472 euros de finales de 2007 a los 1,194 euros de finales de 2017, de modo que la rentabilidad media anual en euros habría sido prácticamente nula, del -0,06%, y cien euros de 2007 se habrían convertido en 99,44 € en 2017 con dividendos netos. Se trata de un 58% más de lo que se hubiera obtenido en Telefónica. 

Si bien todas las empresas del sector de telecomunicaciones se han enfrentado a los mismos retos en los últimos diez años, los resultados han sido muy dispares.

Telefónica: rentabilidad cero desde 2007

Al cierre de hoy 2 de febrero de 2018, las acciones de Telefónica acumulan una rentabilidad del 0% desde el 1 de enero de 2007, como puede observarse en el cuadro de seguimiento del IBEX 35 y las carteras, del que reproduzco una captura parcial. Sin embargo, no es mucho menos del 12,4% que se ha revalorizado el IBEX 35 con dividendos en el mismo período. Otro de los pesos pesados del IBEX 35, el Banco Santander, ha ganado un 3,4% desde 2007.  Las rentabilidades incluyen dividendos brutos y derechos procedentes de ampliaciones de capital.

El cuadro siguiente indica la rentabilidad anual de las acciones de la operadora desde 2007.


Esta semana el IBEX 35 ha perdido un 3,42% pero todavía acumula un saldo positivo del 2,10% en 2018 mientras que el DAX alemán se ha situado en terreno negativo en un 1,03%. Las bolsas internacionales se han visto presionadas por un repunte generalizado de los tipos de interés de los títulos de renta fija y el temor a que reviente la burbuja en este tipo de activos.

El analista Roberto Moro, de Apta Negocios, considera como escenario más probable que el IBEX 35 se apoye en el soporte de los 10.000 puntos y que el selectivo debería superar los 10.650 puntos para volver a ser alcista a corto plazo. Ver entrevista en Invertia: Moro: “Mientras el Ibex no recupere los 12.400 puntos, no diremos que es alcista a largo plazo”

 

Las razones del declive de Telefónica

A pesar de haber sido uno de los valores más recomendados de la bolsa española de los últimos años por parte de los expertos, Telefónica ha tenido una persistente tendencia bajista desde que en noviembre de 2007 alcanzara los 22,65 €.

Un artículo de Enrique García Sáez, director de la cartera Value del portal InBestia, titulado ¿Qué le pasa a Telefónica? Su decadencia en la última década nos explica con gran detalle las razones de ese declive. Enumeraré brevemente dichas causas pero recomiendo al lector que tenga acciones de la compañía o que prevea comprar que lea el artículo mencionado.

1. Negativa evolución de los beneficios

Los beneficios operativos de Telefónica fueron de cerca de 15.000 millones de euros anuales entre 2007 y 2010, luego cayeron hacia los 10.000 millones de euros entre 2011 y 2013 y en 2006 fueron de 5.000 millones.

Dado que a largo plazo la evolución del precio de unas acciones tiene una fuerte correlación con el crecimiento de los beneficios (más concretamente del beneficio por acción), esta circunstancia bastaría para explicar la “decadencia“ de la compañía. Sin embargo, cabe preguntarse por qué los beneficios han caído como lo han hecho.

2. Enfoque de la compañía en proteger su monopolio

De César Alierta, el que fuera pres idente de Telefónica durante 17 años hasta mayo de 2017, Enrique García destaca su falta de comprensión del entorno económico en que se movían las operadoras de telefonía. Sintiéndose dueño de las redes y otras infraestructuras, se dedicó a “capturar rentas“ de las nuevas compañías de Internet en vez desarrollar las tecnologías demandadas por el mercado.

3. La aparición de compañías más competitivas

Telefónica no ha podido hacer frente a nuevas empresas en varios segmentos del mercado ocupado por el antiguo monopolio, principalmente en fibra óptica, redes (como la recientemente incorporada al IBEX 35 Cellnex) y venta de contenidos audiovisuales.

4. La comunicación por Internet

La aparición de aplicaciones como Whatsapp o Skype ha supuesto una fuerte reducción del negocio tradicional de las compañías telefónicas.

Lee el artículo completo de Enrique García Sáez en InBestia.

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