El 31 de marzo, nueva composición de las carteras

El 31 de marzo tras el cierre de los mercados se podrá consultar la composición de las nueve carteras de Invertir Low Cost para el segundo trimestre de 2015. Se trata de la revisión más importante del año, pues tiene en cuenta los resultados y balances del ejercicio 2014.

Las carteras obedecen a un criterio de selección determinado que no se ha modificado desde marzo de 2006, de modo que ya tendremos un historial de rentabilidad de nueve años para cada una de ellas.

La composición de la cartera Contrarian puede conocerse en todo momento consultando el ranking por PER de los valores del IBEX-35 y seleccionando las cinco empresas no financieras (es decir, sin bancos ni la aseguradora Mapfre) que ocupan los primeros lugares de la tabla. Sin embargo, considero que el mejor momento para actualizar esta cartera, así como cualquiera de las otras, es al principio de cada trimestre natural. Hay que tener en cuenta que una parte significativa de los resultados de Endesa y DIA se deben a extraordinarios, pero la Contrarian siempre se ha basado en el beneficio total y no solo en el recurrente.

He excluido a Jazztel de la selección porque la empresa ha sido objeto de una OPA (oferta pública de adquisición) a 13 € y la acción apenas registra variaciones de precio desde mediados de septiembre de 2014.

 

 

¿Vale la pena acudir a la ampliación de capital de Telefónica?

 

La nueva ampliación de Telefónica

Telefónica refuerza su posición en Brasil con la adquisición de la operadora de banda ancha Global Village Telecom (GVT) a la compañía francesa Vivendi por un importe de 7.500 millones de euros, de los cuales 3.048 millones se financiarán mediante una ampliación de capital.

Telefónica ofrece acciones a 10,84 € a partir del lunes 30 de marzo hasta el 12 de abril (hay que tener en cuenta que el viernes 3 y el lunes 6 son festivos). El precio de referencia de la ampliación es de 13,43 €, que es el precio al cierre del 27 de marzo, el día previo al inicio de la ampliación. El descuento ofrecido es, pues, del 19,3%.

La proporción de la ampliación es 1 x 16, es decir una acción nueva por cada 16 antiguas. Así, un accionista que tenga 16 acciones tiene derecho a recibir una acción nueva por 10,84 €. El que tenga 32 acciones, tiene derecho a recibir dos acciones por 10,84 € cada una, etc. Si las acciones valen en el mercado 13,43 €, el inversor cree ganar 2,59 € con cada acción nueva, o sea una rentabilidad de casi el 24%, ya que compra por 10,84 € una acción que en el mercado vale 13,43 €. En teoría, vale la pena aprovechar la oportunidad. ¿Y en la práctica?

 

Antes = Después

Durante las dos semanas que dura la ampliación de capital, los accionistas de la empresa poseen un derecho de suscripción por cada acción que tengan. Con esos derechos pueden suscribir acciones nuevas o bien venderlos en el mercado.

El valor del derecho de suscripción se determina de acuerdo con la siguiente sencilla fórmula:

Antes = Después

Es decir, un accionista de Telefónica que acuda a la ampliación (o sea, que compre acciones nuevas con descuento) tendrá el mismo capital después de comprar las acciones nuevas que el que tenía el día antes. Supongamos que tiene 16 acciones antes de la ampliación. El último precio ha sido de 13,43 € (cierre del 27 de marzo, día previo a la ampliación). Entonces esas 16 acciones valen 214,88 €.

Si el día de la ampliación compra una acción nueva por 10,84 €, tendrá 17 acciones pero 10,84 euros menos de los que tenía previamente ya que tiene que desembolsar esa cantidad. Ahora la pregunta es: ¿cuánto valdrán esas 17 acciones?  No valdrán 13,43 € como el día antes de la ampliación porque el derecho de suscripción se desgaja del precio de la acción. Es como quitar un gajo a una mandarina.

Los datos son los siguientes:

Lo que tenía antes de la ampliación = 16 x 13,43 € = 214,88 €

Lo que tendrá después de la ampliación = (17 x Nuevo Precio) – 10,84 €

Si igualamos ambas expresiones, obtenemos la ecuación:

214,88 € = (17 x Nuevo Precio) – 10,84 €

O sea, el Nuevo Precio será de 13,2776 €.

Este es el precio al cual abrirán las acciones de Telefónica el día 30 de marzo. En realidad, se ajustarán a 13,28 €.

La pérdida de valor de las acciones de Telefónica provocada por la ampliación es de 0,152 €. Es la diferencia entre el precio de antes de la ampliación (13,43 €) y el precio al que abrirán el primer día de la ampliación (13,2776 €). Esta pérdida de valor viene dada porque los beneficios de la empresa tendrán que repartirse en el futuro entre un mayor número de títulos. Es lo que se denomina efecto dilución.

El valor teórico del derecho de suscripción es igual al efecto dilución. Es teórico porque el derecho de suscripción se negocia en bolsa y puede variar de precio según cómo varíe la cotización de las acciones de Telefónica. Si estas cotizan a 13,28 €, el derecho de suscripción cotizará a su valor teórico (0,152 €). Si las acciones cotizan por encima de 13,28 €, el derecho de suscripción cotizará por encima de su valor teórico, y a la inversa.

Es decir, el valor teórico del derecho de suscripción se determina de manera que el inversor que acuda a la ampliación se quede igual que como estaba.

La prueba es la siguiente:

Con la acción nueva, el inversor gana muchísimo:

13,28 € – 10,84 € = 2,44 € (aunque no los 2,59 € que creía ganar al principio, ya que hay que tomar como referencia el nuevo precio de mercado).

La rentabilidad que gana con la acción nueva es del 22,5% (2,44 € / 10,84 € = 22,5%)

Con las 16 acciones que tenía antes de la ampliación pierde un poquito con cada una de ellas, pues el día antes de la ampliación cada acción valía 13,43 € y el primer día de la ampliación valen un poco menos, 13,28 €. Es decir, pierde 0,15 € con cada acción (exactamente 0,1524 €). Pero esta cantidad multiplicada por 16 da 2,44 €.

Así, tenemos que:

Con una acción el inversor gana mucho: 2,44 €.

Con 16 acciones pierde un poco con cada una (0,1524 €), pero un total de 2,44 €.

Por lo tanto:

Ganancia = Pérdida.

 

El inversor que no quiera suscribir nuevas acciones

El inversor que no quiera comprar acciones nuevas también se queda igual. En este caso, el derecho de suscripción es lo que debe recibir para ser compensado por el efecto dilución.

Si no compra acciones nuevas, el primer día de la ampliación tendrá 16 acciones al nuevo precio, o sea:

16 x 13,28 € = 212,48 €.

El día antes de la ampliación, estas 16 acciones valían:

16 x 13,43 € = 214,88 €.

Es decir, pierde 2,4 € como consecuencia de la ampliación. Como cada acción antigua lleva aparejado un derecho de suscripción, 16 acciones le permiten vender 16 derechos de suscripción. Como debería recibir 2,4 € como compensación, debe vender cada derecho a 0,15 €.

 

¿Qué pasaría si Telefónica ofreciera acciones a mitad de precio?

Imaginemos que Telefónica ofreciera las acciones mucho más baratas, por ejemplo a 6,75 €, la mitad de lo que valían el día antes de la ampliación. Las acciones nuevas parecerían una ganga.

Sin embargo, para recaudar los 3.048 millones de euros que necesita, no tendría bastante con emitir las 281,21 millones de acciones que va emitir a un precio de 10,84 € sino que debería crear 451,55 millones de acciones (451,55 millones de acciones x 6,75 € por acción = 3.048 millones €).

Entonces la proporción de la ampliación tampoco podría ser de 1×16. Al final de 2014 el capital social de Telefónica estaba compuesto por 4.657 millones de acciones. En la ampliación actual emitirá 281,21 millones de acciones, de modo que la proporción es de 16 a 1 aproximadamente (4.657 / 281,21 = 16,56). Si tuviera que emitir 451,55 millones de acciones, la proporción debería ser de 10 a 1 (4.657 / 451,55 = 10,31).

Es decir, para tener derecho a una acción nueva bastaría tener 10 acciones antiguas, lo cual parece más ventajoso que el hecho de necesitar 16 acciones antiguas para obtener lo mismo. Pero es otra ilusión.

Apliquemos de nuevo la fórmula “Antes = Después” para determinar el nuevo precio al que abrirían las acciones el primer día de la ampliación:

Antes = 10 acciones x 13,43 €
Después = 11 acciones x Nuevo Precio – 1 acción x 6,75 €

Nuevo Precio = 12,823 €.

Con la acción nueva ganaría mucho: 12,823 € – 6,75 € = 6,073 €. Una rentabilidad del 90%, nada menos.

Con cada una de las diez acciones que tenía, perdería un poco: 13,43 € – 12,823 € = 0,607 €. Pero la pérdida conjunta de las diez acciones sería de 6,07 €.

De nuevo, tenemos que:

Ganancia = Pérdida.

 

Lo mejor sería que las acciones se emitieran sin descuento

En realidad, lo mejor para la compañía y para los accionistas sería que las acciones se ofrecieran al mismo precio de mercado, o sea a 13,43 €. Este es el precio que minimiza el efecto dilución, ya que para recaudar 3.048 millones de euros Telefónica solo debería emitir 227 millones de acciones. La única desventaja sería que se estaría privando al inversor de la “sensación de ganar”.

 

 

 

Solvencia y rentabilidad de las empresas del IBEX

 

En la sección Ratios IBEX he ordenado los valores del IBEX-35 según sus niveles de solvencia y rentabilidad.

Los criterios para evaluar la solvencia de las empresas del IBEX-35 son los siguientes:

Deuda financiera neta / Beneficio de explotación

La deuda financiera es el conjunto de préstamos y créditos que la empresa ha contraído con entidades financieras, y los pagarés, bonos y obligaciones que ha emitido en el mercado..

Cuanto menor es la relación entre la deuda financiera neta y el beneficio de explotación, más solvente es la empresa.

Gastos financieros netos / Beneficio de explotación

Los gastos financieros netos es la diferencia entre los gastos financieros (principalmente intereses pagados por la deuda financiera) y los ingresos financieros (principalmente intereses percibidos por activos financieros y dividendos procedentes de participaciones en otras empresas de las cuales la sociedad posee hasta el 20% del capital).

Este ratio indica la proporción del beneficio de explotación que la sociedad debe destinar al pago de su deuda financiera. Cuando la proporción es superior al 100%, los gastos financieros netos son incluso mayores que el beneficio de explotación.

 

En cuanto a los criterios para evaluar la rentabilidad corporativa, son los siguientes:

ROA (Rentabilidad del activo)

Es el cociente entre el beneficio antes de impuestos y el activo total. Se usa el beneficio antes de impuestos para poder comparar entre empresas de diferentes países, que pueden tener tasas fiscales distintas y para evitar la distorsión producida por posibles créditos fiscales (los cuales hacen que el beneficio neto sea superior al beneficio bruto). Hay que tener en cuenta que el beneficio antes de impuestos puede incluir plusvalías extraordinarias por enajenación de activos fijos o financieros pero no incluye los beneficios por operaciones interrumpidas.

ROCE (Rentabilidad del capital empleado)

El capital empleado es la suma del patrimonio neto y de la deuda financiera. Es decir, representa el conjunto de fondos propios y ajenos. La ROCE es el cociente entre el beneficio de explotación y el capital empleado. Normalmente, una ROCE alta significa que la empresa obtiene una elevada rentabilidad de  los recursos que emplea. Pero en algunos casos puede revelar una insuficiencia de fondos propios (podría ser el caso, por ejemplo, de una sociedad que siempre distribuye todo su beneficio en dividendos).

El beneficio de explotación puede incluir plusvalías extraordinarias por venta de activos fijos pero no las procedentes por enajenaciones de activos financieros ni los beneficios por operaciones interrumpidas.

 

Solvencia de las empresas del IBEX-35

Rentabilidad (ROA y ROCE) de las empresas del IBEX-35

 

 

Drástico cambio en el ranking del PER

El 28 de febrero acaba el plazo de presentación de resultados anuales para las sociedades del IBEX-35, salvo para Inditex, que tiene el año fiscal acabado en enero.

Los resultados anuales de 2014 han deparado algunas sorpresas, siendo las principales las proporcionadas por OHL, cuyo beneficio neto ha sido un 90% inferior al esperado, y por Indra, que ha declarado pérdidas. Ambas figuraban entre las cinco compañías con menor relación precio-beneficio (PER) de acuerdo con los beneficios acumulados entre septiembre de 2013 y septiembre de 2014, mientras que ahora están al fondo de la tabla.

Telefónica, que también estaba entre las cinco más baratas según este criterio, con un PER alrededor de 14, pasa ahora a tener un PER de 23, al haber disminuido su beneficio por acción de 0,94€ en septiembre de 2014 a los 0,60€ del conjunto del ejercicio 2014.

En cambio, Repsol, que estaba en los últimos lugares sube ahora a la quinta posición, gracias al positivo efecto que ha tenido la indemnización por la expropiación de YPF en su cuenta de resultados.

La cartera Contrarian se forma a partir de los cinco valores no financieros con la menor relación precio-beneficio y se actualiza al final de cada trimestre natural. La próxima actualización tendrá lugar el 31 de marzo, para mantener el mismo criterio seguido hasta ahora. Actualmente está formada por OHL, DIA, Indra, Telefónica y ACS, por lo que si se actualizara en este momento, saldrían OHL, Indra y Telefónica, y entrarían Endesa, Red Eléctrica y Repsol. Hay que tener en cuenta que los resultados de los cinco valores con menor PER al cierre del mes de febrero (Endesa, DIA, Red Eléctrica, ACS, Repsol) contienen partidas extraordinarias, pero la cartera Contrarian siempre ha seguido el criterio de tener en cuenta el beneficio por acción total, no el recurrente.

La cartera Contrarian continuará teniendo la misma composición hasta el 31 de marzo, ya que hasta ahora nunca se ha alterado en medio de un trimestre. Pero es verdad que el drástico cambio de posición de algunos de sus valores aconsejaría una revisión a principios de marzo.

Ver el nuevo ranking según la relación precio-beneficio (PER)

 

 

Enagás ya sabe el dividendo que pagará en 2017

La compañía de distribución de gas se instala en un entorno de bajo crecimiento pero elevada certidumbre. En 2014 aumentó su beneficio neto un 0,8% y prevé hacerlo al mismo ritmo en los próximos tres años, lejos del 11% anual experimentado entre 2004 y 2013. Para el dividendo prevé un cecimiento algo mayor, del 3,9% anual hasta 2017.

Enagas_2002_2017Enagás paga dividendo en julio y en diciembre. En diciembre del año pasado hizo el primer pago a cuenta de 2014 de 0,52€ y en julio de 2015 abonará un dividendo complementario de 0,78€, lo que hace un total de 1,30€ con cargo al ejercicio 2014. Al precio al que cotiza actualmente (27€), supone una rentabilidad bruta por dividendo del 4,8%, que contrasta con el interés del 1,33% anual que están dando los bonos a 10 años y el interés del 0,58% anual de los bonos a 5 años.

He comentado en diversas ocasiones que no hay que comprar acciones únicamente porque tienen un elevado rendimiento por dividendo pero en este caso nos encontramos con unas acciones que compiten claramente con los títulos supuestamente sin riesgo que representan los bonos del Estado, pues Enagás opera en un sector regulado en situación de cuasi monopolio. Por otro lado, la compañía se caracteriza por ajustarse con bastante fidelidad a sus planes. En el plan estratégico de 2013-2015 se propuso incrementar el dividendo a un ritmo del 6% anual y el aumento efectivo ha sido del 5,84% anual, pues el pago ha pasado de 1,113€ de 2012 a los 1,32€ anunciados para 2015.

Hay que recordar que los bonos del Estado (dejando aparte la remota, o no tan remota, posibilidad de que el Estado se vuelva parcialmente insolvente) pueden causar pérdidas significativas si el tipo de interés de mercado sube por encima del interés nominal del título. Por ejemplo, si compro un bono a 10 años con un interés del 1,33% y el año que viene el tipo de interés de los nuevos bonos a 10 años sube al 3%, entonces perderé el 13% de mi inversión si decido vender mi título.

Junto a los resultados de 2014, Enagás ha presentado una actualización estratégica. Para los próximos tres años prevé un incremento muy moderado del beneficio neto, un mero 1% anual, y un aumento del dividendo del 5% anual desde los 1,32€ de 2015. Con cargo a 2017 prevé abonar 1,46€. Aquí hay que tener en cuenta que el incremento medio efectivo del dividendo entre 2014 y 2017 será del 3,9% anual, pues el aumento de 2015 respecto respecto a 2014 es del 1,5% (de 1,3€ a 1,32€).

Para inversores que priman el crecimiento, Enagás no resulta una opción interesante. En cambio, sí puede serlo para aquellos que quieren un dividendo estable con una perspectiva razonable de mantener el valor de la inversión.

La compañía, cuyo nombre es un acrónimo de Empresa Nacional de Gas, gestiona almacenes de gas y la extensa red de gasoductos de España por los que circula el gas que llega a hogares y empresas.

Resultados_Enagas_2014Fuente: Enagás.

 

Las complicadas cuentas de Abengoa

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Las complicadas cuentas de Abengoa

Las cuentas de Abengoa son según cómo se miren. Es difícil decir si la compañia incrementó o no sus beneficios en 2014.

La empresa tecnológica incrementó su beneficio de explotación un 24% en 2014 pero el beneficio antes de impuestos cayó un 20%, en gran parte porque los gastos financieros aumentaron un 15%. No obstante, estos «solo» se comieron el 87% del beneficio de explotación mientras que en 2013 devoraron el 94% de dicho beneficio. Por otro lado, los resultados de 2014 no están tan influidos como el año pasado por gastos activados (129 millones en 2013 frente a 37 millones en 2014).

El aumento de los gastos financieros tiene lugar al mismo tiempo que el balance de situación refleja una disminución de la deuda financiera de 2.900 millones de euros, un 21% menos que al final del primer semestre de 2014. Parece que esa reducción se debe principalmente al traspaso de activos a Abengoa Yield, filial que colocó en bolsa en junio del año pasado, aunque el informe de gestión no especifica nada al respecto. El coste medio que afronta la compañía por su deuda ronda el 6,5%, mientras que otras empresas del IBEX-35 se ven favorecidas por un interés cercano al 3%.

Abengoa_presentation

El resultado de operaciones continuadas, un concepto asimilable, aunque no idéntico, al de beneficio recurrente, creció un 8%. El beneficio neto, que en 2014 recoge pérdidas por operaciones interrumpidas, en este caso por la desinversión en Abengoa Yield, aumentó un 10%. Finalmente, el beneficio neto atribuido, que es el que realmente corresponde a los accionistas de Abengoa, fue de 125,3 millones de euros, un 23,5% más que en 2013. Sin embargo, esto se debe en parte a que la empresa volvió a disfrutar de un crédito fiscal, incluso mayor al de 2013, gracias a incentivos a la exportación y a las actividades de investigación y desarrollo, entre otras causas.

El beneficio por acción de Abengoa cayó un 11%. Esto se debe principalmente a la forma como se calcula el beneficio por acción de acuerdo con las normas financieras internacionales. Si nos basamos en el número de acciones existentes y potenciales al final de cada ejercicio, el beneficio por acción de 2014 se incrementó un 21% respecto al de 2013.

Si buscamos la ficha de Abengoa en la web de la Bolsa de Madrid, veremos que su capital social estaba dividido en 755,53 millones de acciones al final de 2014 (las cifras en la mencionada web se expresan en miles). Esas son las acciones clase B. Pero a efectos del cálculo del beneficio por acción hay que tener en cuenta también las acciones clase A, de las que hay 84,16 millones. Las acciones A dan derecho a 100 votos mientras que las de clase B solo a un voto, pero ambas tienen el mismo derecho sobre los dividendos. Por esta última razón, para calcular el beneficio por acción hay que tener en cuenta la suma de ambos tipos de acciones, además de las potenciales, que al final de 2014 eran 20 millones. En el cálculo del beneficio por acción Abengoa tiene efectivamente en cuenta ambas clases.

Para 2015, Abengoa espera un beneficio neto de entre 280 y 320 millones de euros. En caso de coincidir con el beneficio neto atribuido, implicaría un beneficio por acción de entre 0,32€ y 0,36€, por lo que las acciones de la compañía estarían cotizando actualmente con una relación precio-beneficio esperada inferior a 10. Estas positivas perspectivas y el hecho de que la acción parezca barata explicarían el alza bursátil de Abengoa en los primeros meses de este año, aunque no hay que olvidar que se trata de una empresa muy vulnerable debido no solo a su elevada deuda financiera sino también al alto coste que debe pagar por la misma.

 

La importancia del beneficio por acción

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DIA comprará acciones propias

Además de publicar resultados mejores a los esperados, hoy DIA ha anunciado un programa de compra de acciones propias. Estos programas suelen ser muy bien recibidos por los inversores porque se interpretan como una señal de confianza de los gestores en su propia compañía y porque limitan la caída del precio de las acciones en las correcciones que inevitablemente tienen lugar en bolsa. DIA iniciará la adquisición de autocartera el 16 de marzo de 2015 y la finalizará el 16 de septiembre como máximo.

Por otro lado, la cantidad de acciones propias que la empresa prevé comprar es muy elevada, hasta un máximo de 40,5 millones de títulos, que suponen nada menos que el 6,22% del capital, que actualmente está dividido en 651 millones de acciones. En realidad, es poco probable que se lleguen a adquirir tantos títulos porque la cantidad máxima que se pretende invertir es de 200 millones de euros, que solo podrían comprar 40,5 millones de títulos si el precio medio de estos fuera de 4,94 €, mientras que actualmente cotizan a 6,4 €. No obstante, esos 200 millones de euros probablemente darán para adquirir unos 30 millones de acciones, el 4,6% del capital, que ya es una cantidad considerable.

Además, el objeto de esta operación de autocartera es muy beneficioso para el accionista porque las acciones adquiridas no se distribuirán ni se utilizarán para una venta posterior sino que serán eliminadas de la circulación (operación denominada amortización de autocartera, que equivale a una reducción de capital). Esto hará aumentar el beneficio que le corresponderá a cada acción, por lo que el valor de esta se incrementará en sentido inverso a la reducción de capital. Si esta es del 4,6%, el beneficio por acción aumentará un 4,8%.

Hay que recordar que el dinero que una empresa invierte en la compra de acciones propias no reduce sus beneficios sino que se carga a recursos propios. Aunque en un principio está menos capitalizada, a largo plazo mejora su situación financiera porque al haber menos acciones en circulación, tendrá que pagar menos dividendos.

Así como las ampliaciones de capital suelen ser mal recibidas por el mercado porque implican que los beneficios tendrán que repartirse entre más acciones y la empresa se verá obligada a pagar más dividendos en el futuro (o recortar el dividendo por acción), las amortizaciones de autocartera crean valor para el accionista.

 

 

 

La importancia del beneficio por acción

Qué adquirimos cuando compramos una acción

Cuando compramos una acción, compramos un derecho de propiedad sobre una empresa. Claro que el número de acciones es tan grande que no acabamos de sentirnos propietarios, al igual que al adquirir un terreno en España no nos sentimos propietarios del país.

Aunque realmente el derecho de propiedad sobre la empresa es lo menos importante. Por ejemplo, el capital social de Gas Natural está compuesto por casi exactamente mil millones de acciones. Así, una acción de Gas Natural me convierte en propietario de una mil millonésima parte de la compañía (en proporción, sería como poseer 504 m2 de territorio español en relación a la superficie total de España). Pero no sería propietario de los activos de la compañía sino de su patrimonio neto ya que al valor de los activos hay que restar el importe de las deudas. Si Gas Natural decidiera disolverse, devolvería a los accionistas su patrimonio neto, que al final de 2014 fue de 14.141 millones de euros. A cada acción le correspondería la mil millonésima parte de esta cantidad, o sea unos 14 €. Es lo que se conoce como valor contable.

Si pago 20 € por algo que vale 14 €, parece que estoy cometiendo una insensatez pero no necesariamente es así. De hecho, hay empresas, como Inditex, que cotizan a 9 veces su valor contable. En otro artículo he comentado que seguir la estrategia de comprar las empresas cuyo precio está más próximo a su valor contable no da resultados especialmente buenos.

Las empresas se valoran como negocios en marcha, lo que normalmente implica negocios en crecimiento. Se valoran por los beneficios que son capaces de generar, es decir como activos financieros, más que como activos reales por el patrimonio que poseen. Por eso sus acciones suelen valer más, o mucho más, de lo que indica su valor contable.

En vez de considerar las acciones como un derecho de propiedad sobre el patrimonio de una empresa, conviene más considerarlas como un derecho de propiedad sobre los beneficios. Pero no sobre los beneficios totales de la empresa sino sobre el beneficio que le corresponde a cada acción. Poco importa que una sociedad aumente sus beneficios un 20% si al mismo tiempo ha hecho una ampliación de capital en la que ha creado un 20% más de acciones, porque en este caso el beneficio que le corresponde a cada acción no habrá variado. Por tanto, podemos decir que una acción es un activo que da un derecho de propiedad sobre el beneficio que le corresponde.

Si bien al comprar una acción de Gas Natural solo soy propietario de la mil millonésima parte de la compañía, soy propietario del 100% del beneficio que corresponde a esa acción. Pero hay un acuerdo tácito entre el accionista y la empresa mutuamente ventajoso. Consiste en que la empresa solo paga al accionista una parte del beneficio por acción en concepto de dividendo y reinvierte la otra en la propia compañía para ser capaz de generar mayores beneficios y por tanto mayores dividendos en el futuro.

Poco importa que al comprar 500 m2 de terreno me sienta propietario de la mil millonésima parte de España sino saber que soy propietario de todo lo que puede producir ese terreno.

Cómo se calcula el beneficio por acción

El beneficio por acción es el beneficio después de impuestos dividido por el número de acciones.

A partir de aquí hay una serie de precisiones:

a) El beneficio neto a considerar es el «beneficio neto atribuido a la sociedad dominante». Cuando una empresa posee más del 50% de otra, debe consolidar las cuentas de la filial a las suyas. Es decir, debe sumar línea por línea todas las partidas del balance de situación y de la cuenta de resultados a su propio balance de situación y su propia cuenta de resultados. Esto hace que se apunte beneficios que en realidad no le corresponden. Por ejemplo, si la empresa A (matriz o dominante) tiene el 70% de una sociedad B (filial o dependiente), se apunta el 100% de sus beneficios, por lo que al final de la cuenta de resultados la empresa A debe descontar el 30% de los beneficios de la B. Son los intereses minoritarios. Si la empresa B ha tenido pérdidas, entonces los intereses minoritarios son positivos porque en este caso la matriz se habrá apuntado un 30% de pérdidas de la B que no le correspondían.

b) El beneficio neto atribuido a la sociedad dominante (abreviado generalmente como beneficio neto atribuido o atribuible) puede incluir beneficios derivados de «operaciones interrumpidas». Cuando una empresa vende (o se dispone a vender) una parte de su negocio, debe contabilizar los resultados obtenidos durante el año de esa línea de negocio (así como los beneficios o pérdidas obtenidos en la enajenación) en un renglón aparte, bajo la denominación de operaciones interrumpidas. Se hace para indicar al accionista que en el futuro ya no obtendrá beneficios (o pérdidas) de una de sus líneas de negocios. Eso no significa necesariamente que en el futuro los beneficios vayan a ser menores. Si la sociedad utiliza los beneficios obtenidos para entrar en un segmento de mercado más rentable o en el que puede ser más eficiente, los beneficios futuros pueden aumentar con mayor rapidez. Dependerá del acierto que hayan tenido los gestores al sustituir una línea de negocio por otra.

c) El resultado neto que no procede de operaciones interrumpidas forma lo que se denomina «resultado de operaciones continuadas». Pero no hay que confundirlo con beneficio recurrente, ya que puede incluir plusvalías obtenidas por la venta de inmovilizado (por ejemplo un edificio o una instalación) o por la venta de activos financieros (por ejemplo, plusvalías obtenidas al vender una participación en otra empresa).

En definitiva, hay que tener en cuenta que el beneficio por acción incluye todos los posibles resultados extraordinarios que ha obtenido la empresa durante el ejercicio.

Diferencia entre beneficio por acción informado y beneficio por acción efectivo

El beneficio por acción informado es el que proporciona la sociedad en su cuenta de resultados. Para su cálculo, toma en consideración el «número medio ponderado de acciones en circulación». Si la sociedad ha aumentado capital durante el ejercicio, no se tiene en cuenta el número de acciones existentes en el momento de calcular el beneficio por acción sino el número medio ponderado. Por ejemplo si en enero el capital social tenía 1.000 acciones y en octubre tenía 1.100 acciones debido a una ampliación de capital (o también debido al pago de dividendos en acciones), a efectos del cálculo del beneficio por acción se considera que durante nueve meses (de enero a septiembre) hubo 1.000 acciones y durante tres meses (de octubre a diciembre) hubo 1.100 acciones. El número medio ponderado sería (1.000 x 9) + (1.100 x 3), todo ello dividido por 12, lo cual da 1.025 acciones.

Si la sociedad ha comprado acciones propias (por ejemplo para sostener la cotización en bolsa, para repartirlas entre los empleados, para reducir capital etc.) esas acciones (lo que se llama autocartera) no cuentan en el reparto del beneficio ni del dividendo porque no están en circulación.

El beneficio neto atribuido dividido por el número medio ponderado de acciones en circulación nos da el beneficio por acción básico.

Las normas contables obligan a las empresas a indicar también el beneficio por acción diluido, que es el dato que realmente nos interesa. Para calcularlo, se tienen en cuenta acciones que todavía no están en circulación pero que se sabe que lo estarán en un futuro próximo debido a la existencia de bonos convertibles en acciones, planes de remuneración en acciones para empleados etc. Normalmente hay muy poca diferencia entre el beneficio por acción diluido y el básico, salvo en algunos bancos, ya que estos pueden tener en marcha elevadas emisiones de bonos convertibles.

El beneficio por acción efectivo que indico en la tabla (y que utilizo en el cálculo de la relación precio beneficio) es el beneficio neto atribuido dividido por el número efectivo de acciones (y no la media ponderada) más el número de acciones con efectos potencialmente dilutivos.

Beneficios por acción de los valores del IBEX-35

 

 

La cartera Contrarian gana un 15% en un mes y medio

Desde el 31 de diciembre hasta el 13 de febrero, la cartera Contrarian, compuesta por las constructoras OHL y ACS, la tecnológica Indra, Telefónica y la cadena de supermercados DIA, obtiene una rentabilidad del 15,32%. Este año ha empezado siendo muy favorable para las acciones menos defensivas, que acostumbran a estar sobrerrepresentadas en esta cartera.

La Contrarian se caracteriza por ser la cartera que presenta rachas favorables y desfavorables.de forma más marcada. Por ejemplo, a partir de julio de 2009 se comportó peor que la referencia del mercado (el IBEX Empresas) seis trimestres consecutivos, pero a partir de enero de 2011 lo hizo mejor que el mercado ocho trimestres consecutivos. Es la cartera que menos trimestres logra batir al mercado pero cuando lo hace es por goleada. Así, en los seis trimestres mencionados la desventaja fue de una media del 1,16% mientras que en los ocho trimestres siguientes la ventaja fue de una media del 4,57%. Desde octubre de 2013 vuelve a estar en racha, por lo que es previsible que en algún momento vuelva a encandenar una serie de trimestres con desventaja.

La cartera Contrarian incorpora las cinco empresas no financieras del IBEX-35 con menor relación precio-beneficio (ratio PER). Hay que tener en cuenta que los beneficios de DIA incorporan resultados extraordinarios, de modo que su PER es más bajo de lo que sería si solo se contabilizaran los beneficios recurrentes. Pero siempre se ha seguido el criterio de calcular el PER a partir del beneficio por acción total.

 

 

La importancia de los dividendos en el largo plazo

Algunos inversores piensan que los dividendos son las migajas de la bolsa, pues un 2% o un 3% parece nada comparado con una expectativa de ganancia del 20% o 30%. Para otros, el dividendo no es que parezca nada, es que no es nada. Esta idea, que curiosamente se ha puesto muy de moda últimamente, nace de la observación de que el día en que unas acciones pagan dividendo, este se descuenta del precio. Por ejemplo, si hoy Endesa cierra a 17 euros y mañana paga 0,4 euros de dividendo, mañana abrirá a 16,6 euros. De aquí algunos extraen la conclusión de que lo que te dan por un sitio te lo quitan por otro. Pero esto sería como decir que el dividendo que pagará Endesa en 2019 ya está en el precio, lo que no es el caso, pues el precio varía en función de los beneficios y de las expectativas.

Conviene adoptar una perspectiva de largo plazo para observar el efecto que tienen los dividendos sobre la rentabilidad global de las acciones. Por ello inserto la siguiente tabla, que nos indica la evolución del IBEX-35 al cierre de cada año desde 2005, y del IBEX Total, que tiene en cuenta las remuneraciones pagadas por las acciones, como dividendos y derechos de suscripción.

Vemos que al final de 2014 el IBEX-35 tenía prácticamente el mismo nivel que al final de 2005, por lo que la plusvalía media de las acciones que componen este índice fue nula en este período de nueve años. En cambio, cuando se tienen en cuenta dividendos y otras remuneraciones, la rentabilidad del índice fue del 51%, lo que supone una media del 4,72% anual. En este caso, los dividendos no solo no fueron nada sino que lo fueron todo.

También podemos ver que en diciembre de 2014, el IBEX-35 aún estaba un 32% por debajo del nivel de 2007, mientras que gracias  a los dividendos habríamos evitado las pérdidas.

IBEX 2005-2014Los dividendos tienen dos grandes ventajas: siempre son positivos, a diferencia de las plusvalías, y acostumbran a aumentar a lo largo del tiempo si se invierte en compañías sólidas, a diferencia de los intereses de los bonos y de los depósitos. Pero otra ventaja es, como acabamos de ver, que a lo largo de determinados períodos pueden representar la mayor parte de la rentabilidad de la bolsa.

Esto no significa que tengamos que comprar acciones solo porque ofrecen un elevado rendimiento por dividendo. Además hay que tener en cuenta otros factores, como la solvencia y la rentabilidad de la empresa. Hay años en los que las acciones con elevado rendimiento se comportan mejor que el resto pero hay años en que sucede lo contrario. A largo plazo, no se observa una ventaja significativa respecto al mercado al seguir una estrategia basada en comprar acciones con rendimiento por dividendo superior a la media.

 

Ver también:

La importancia de los dividendos

 

 

Qué fue de los «10 valores para ganar en 2014»

El 2 de diciembre de 2013, un diario económico español publicó un artículo sobre los diez valores del IBEX-35 más favorecidos por los analistas.

Los diez valores y los principales motivos para su selección fueron los siguientes:

1. Telefónica
Reducción de la deuda.
Aumento del flujo de caja.
Regreso al dividendo.

2. Repsol
Compensación del gobierno argentino por la expropiación de YPF.
Descuento del 12% respecto a su valor contable.
Rentabilidad por dividendo del 5%.
Precio objetivo de 23 euros por parte del banco estadounidense Citigroup.

3. Banco Popular
Uno de los más beneficiados por la recuperación económica.
Potencial del 20%.

4. CaixaBank
Rentabilidad por dividendo del 6%
Descuento del 26% respecto al valor contable

5. Grifols
Incremento de beneficios del 35% en los 9 primeros meses de 2013.
Internacionalización de la compañía gracias a la adqusición de la unidad de diagnóstico transfusional de Novartis y TiGenix.

6. Arcelor Mittal
Previsión de mejora de la demanda de los países emergentes.
Su condición de valor cíclico le permitirá aprovechar mejor que el resto de valores el entorno de mayor crecimiento económico.
Proceso de reestructuración que permite a la compañía generar caja incluso en los puntos más bajos del ciclo del acero.
Posición de ventaja respecto a sus rivales.
Despegue de la industria automovilística americana, uno de sus principales clientes.

7. Ferrovial
Reconversión y adaptación a los nuevos tiempos.
Internacionalización de la compañía.
Diversificación de sus negocios e ingresos.
Reducción de la deuda.

8. BBVA
Potencial del 36%.
Recomendación de compra por parte de Goldman Sachs, con precio objetivo de 11,95 €.
Buena marcha del negocio en México.
Regreso del dividendo en efectivo.
Descuento significativo respecto a sus homólogos europeos.

9. Inditex
Beneficiado por la recuperación económica internacional.
Creciente presencia en el negocio por internet.

10. OHL
Internacionalización de la compañía.
Precio objetivo de 32,76 €.
Los valores cíclicos como OHL se encuentran en disposición de registrar las mayores revalorizaciones en un contexto de recuperación económica.

Una cartera compuesta por esos valores hubiera obtenido en 2014 una rentabilidad media de -3,30% mientras que el IBEX-35 generó una ganancia del 8,62%. La cartera lo hubiera hecho casi un 12% peor que el IBEX.

10 valores para ganar en 2014El principal problema de esta cartera lo hemos comentado en otras ocasiones: no obedece a un criterio de selección sino a un pluralidad de criterios. El resultado fue que solo dos de los diez valores superaron al mercado.

El artículo concluía con la siguiente advertencia: «El sector eléctrico es el gran damnificado. Los expertos creen que la reforma eléctrica todavía seguirá pasando factura a sus cuentas de resultados.»

Sin embargo, una cartera formada por los «grandes damnificados» del IBEX-35 (Iberdrola, Gas Natural-Fenosa y Red Eléctrica) hubiera dado una rentabilidad media del 33,82% en 2014. Por su parte, Endesa (que estuvo fuera del IBEX en 2014) ganó un 36,67%.

grandes_damnificados

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Cómo afectan las comisiones y los impuestos a la rentabilidad de las carteras

En este artículo quiero mostrar cómo afectan las comisiones y los impuestos a la rentabilidad de las carteras. Supondré que las comisiones de compraventa son del 0,2% y que la tasa impositiva sobre los dividendos y las plusvalías es del 20%.

A partir de este año, los primeros 1.500 euros de dividendos vuelven a estar sujetos a imposición, lo cual evidentemente perjudica a los pequeños inversores. En contrapartida, deja de aplicarse la penalización sobre las plusvalías obtenidas en menos de un año, que antes tributaban al tipo marginal de la renta y ahora se gravan al tipo impositivo del ahorro. Este cambio favorece la actualización trimestral o semestral de las carteras, que suelen generar mayor rentabilidad que la actualización anual.

El tipo impositivo del ahorro también se ha reducido, pues para unas ganancias de 6.000 euros pasa del 21% al 20% este año, y en 2016 quedará en el 19% (si no lo cambia el gobierno de turno que surja de las próximas elecciones).

El cuadro siguiente recoge los cuatro trimestres de 2012 de la cartera Contrapunto, tal como aparecen en mi libro Invertir Low Cost (he añadido la rentabilidad del IBEX Empresas en cada trimestre y la ventaja de la cartera). Las rentabilidades incluyen dividendos tanto para cada valor de la cartera como para el IBEX Empresas. El IBEX Empresas es la rentabilidad media de todas las empresas no financieras del IBEX-35.

Contrapunto_2012_rneta
Al calcular la rentabilidad media de la cartera como la suma de las rentabilidades de cada valor dividida por el número de valores, se supone implícitamente que al principio de cada trimestre destinamos la misma cantidad de dinero a cada valor, ya que al hacer la media cada valor pondera lo mismo (un 20% en una cartera de cinco valores). En la práctica resulta poco práctico, valga la redundancia, porque implica reequilibrar la cartera de modo que habría que vender algunas acciones de los valores que más han subido y comprar acciones de los valores que han subido menos o que han bajado. Esto lo podemos ver en las columnas tercera y cuarta del cuadro. Por ejemplo, en el segundo trimestre se habrían vendido algunas acciones de Iberia para reequilibrar su ponderación en la cartera.

A pesar del inconveniente de estos reajustes continuos, considero que es la manera más transparente de calcular las rentabilidades de las carteras ya que de otro modo los lectores podrían perderse con los cálculos.

En las columnas de la quinta a la última (bajo la denominación común de ponderaciones variables), he simulado cómo habría evolucionado un capital de 1.000 euros invertido en la cartera Contrapunto sin necesidad de hacer esos ajustes para reequilibrar las ponderaciones, lo cual es mucho más práctico ya que requiere muchas menos operaciones. Como puede verse, al principio del segundo trimestre la posición en Iberia no habría variado respecto al final del primer trimestre, de modo que este valor habría estado sobreponderado.

La rentabilidad al cabo de doce meses de la cartera Contrapunto con ponderaciones variables (sin comisiones ni impuestos) habría sido del 33,51%, muy similar al caso en que las ponderaciones se hubieran mantenido constantes. Por tanto, no vale la pena preocuparse por ajustar cada trimestre la cartera de forma que cada valor pondere lo mismo. Si se mantienen sobreponderados los valores que más han subido, e infraponderados los que han subido menos, se obtiene una rentabilidad similar a la de con una cartera donde cada valor pondera lo mismo. De hecho, con frecuencia será algo superior, como en el caso que acabamos de ver, porque los valores que baten al mercado a menudo continúan haciéndolo en los meses siguientes.

Las dos últimas columnas tienen en cuenta las comisiones. Al ser la comisión de compraventa del 0,2%, se parte de una inversión de 199,60 € en cada valor, de modo que se pierden 2€ de los 1.000 € inicialmente invertidos. Al final del primer trimestre, salen Ferrovial y Telefónica, por cuya venta se obtienen 366,96 €, ya que de nuevo hay que descontar un 0,2%. Este importe se divide a partes iguales entre los valores entrantes en el segundo trimestre, Gas Natural y Enagás, o sea 183,48 € en cada valor (usamos el criterio de ponderaciones variables y no tocamos el resto de valores). Pero a su vez hay que descontar un 0,2% de comisión, por lo que la cantidad inicial invertida es de 183,11 € en cada uno de estos valores.

Usando el mismo procedimiento en cada trimestre, se llega a un resultado final de 1.323,76 €. Sin comisiones, el resultado hubiera sido de 1.335,10 €. Es decir, al cabo de un año se pierde un 1,13% de rentabilidad a causa de las comisiones.

Por último hay que tener en cuenta los impuestos. Los beneficios totales después de comisiones han sido de 323,76 €, que incluyen dividendos y plusvalías. Como las ganancias han sido inferiores a 6.000 €, aplicaremos un tipo impositivo del 20%, de modo que el beneficio neto habrá sido de 259 €. O sea, la rentabilidad pasa de ser de 33,51% sin comisiones ni impuestos a ser del 25,90% después de comisiones e impuestos, por lo que ambos conceptos restan 7,61 puntos a la rentabilidad bruta.

Obviamente, si la rentabilidad bruta es menor, el impacto de las comisiones y los impuestos también lo será. Por ejemplo, para una rentabilidad bruta del 9,02%, la rentabilidad neta de comisiones es del 8,10% para el mismo número de operaciones que en el caso anterior. Por tanto, las comisiones restarían algo menos al resultado, un 0,92% (frente al 1,13% del caso anterior). La rentabilidad neta de comisiones e impuestos habría sido del 6,48%, por lo que la diferencia respecto a la rentabilidad bruta habría sido de 2,54 puntos.

Contrapunto2012_resumen