El valor contable como criterio de selección

Las acciones son tanto un activo real como financiero. Son un activo real porque dan un derecho de propiedad sobre los activos de la empresa y son un activo financiero porque dan derecho a participar en los beneficios de la misma.

Desde su vertiente de activo real, suele considerarse el valor contable de una acción como el valor intrínseco de esta, lo que vale sin tener en cuenta la capacidad de la empresa para generar beneficios. Viene a ser, en teoría, lo que un accionista recibiría por cada una de sus acciones si la sociedad decidiera liquidarse. Se calcula dividiendo el patrimonio neto atribuido que encontramos en el balance de situación consolidado por el número de acciones de que está compuesto el capital social.

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Comprar acciones cuyo precio esté por debajo de su valor contable se considera un buen criterio de selección. Benjamin Graham, el autor de la obra clásica sobre análisis financiero El inversor inteligente, recomendaba comprar acciones cuya cotización fuera 1,2 veces inferior a su valor contable.

Sin embargo, el valor contable no refleja características esenciales de una empresa: su solvencia y su rentabilidad. Por este motivo, es arriesgado basarse únicamente en este criterio para seleccionar acciones. Es preferible hacerlo en combinación con otros criterios.

La tabla anterior recoge cómo han evolucionado los 35 valores que formaban parte del IBEX el 31 de marzo de 2015. Utilizo esta fecha como punto de partida porque en ella se conocen todos los estados financieros y porque es el final del primer trimestre. La tercera columna indica el valor contable en diciembre de 2014. La cuarta columna es el precio a 31 de marzo de 2015 dividido por dicho valor contable. La rentabilidad, que incluye dividendos, va desde esa fecha hasta el 10 de marzo de 2016.

precio-valor contable 31mar15a10mar16 resumenResultados de la relación precio-valor contable desde el 31 de marzo de 2015

La tabla de la izquierda ordena las acciones según su relación precio / valor contable el 31 de marzo de 2015 y su rentabilidad, con dividendos incluidos, entre el 31 de marzo de 2015 y el 10 de marzo de 2016.

Al final de la tabla, he dividido los 35 valores en cinco grupos de siete valores cada uno. El primero (7A) está compuesto por aquellos cuya relación precio-valor contable era más baja, entre 0,37 en el caso de ArcelorMittal hasta 1,09 veces en el caso de Iberdrola. Este grupo ha generado una rentabilidad negativa del 34%.

El segundo grupo de valores más baratos según este criterio ha tenido una pérdida similar, del 30%. Esto se compara desfavorablemente con la pérdida del 21,02% experimentada por el IBEX-35 con dividendos.

En realidad, la comparación debería hacerse con la rentabilidad media de los 35 valores del IBEX, ya que en cada grupo los valores ponderan lo mismo. Este dato nos da una rentabilidad negativa del 22,4%

Los otros tres grupos, compuestos por acciones que cotizaban por encima de 1,75 veces su valor contable, lo han hecho relativamente mejor. Si dividimos los 35 valores en solo dos grupos, el primero formado por los 14 valores más baratos y los 21 restantes, vemos que el primer grupo perdió de media un 32% mientras que el segundo justo la mitad.

Los datos de un año no son suficientes para juzgar la bondad de un criterio. Pero un análisis más extenso tampoco es demasiado favorable para la relación precio-valor contable. En mi libro Invertir Low Cost, indiqué el resultado de este criterio de selección entre marzo de 2006 y marzo de 2012. En este período, el IBEX-35 con dividendos perdió un 1,66% anual mientras que una cartera que hubiera estado compuesta por los siete valores más baratos según la relación precio-valor contable generó una rentabilidad anual negativa del 1,94% anual, o sea muy similar a la del índice.

Sin embargo, si tenemos en cuenta la rentabilidad media de los 35 valores del IBEX, que nos da una comparativa más fiable del criterio, esta fue negativa en un 3,12% anual, de modo que la cartera mencionada fue un poco mejor que la media.

En el período de marzo de 2006 a marzo de 2012, hubo años en los que la relación precio-valor contable dio resultados muy buenos y otros en los que generó grandes pérdidas. En este artículo se pueden ver los resultados por semestres.

Por ejemplo, entre el 30 de septiembre de 2010 y el 31 de marzo de 2011, los 7 valores más baratos según este criterio, ganaron un 26,4% de media mientras que el IBEX-35 con dividendos ganó solo un 3,2% (y la rentabilidad media simple de los 35 valores fue del 13,3%). Entre el 31 de marzo y el 30 de septiembre de 2009, dicha cartera hubiera ganado nada menos que un 76,4% frente al 55,5% del IBEX-35.

En cambio, por poner otro ejemplo, entre el 30 de septiembre de 2011 y el 31 de marzo de 2012, la cartera habría perdido un 15,2% frente a la rentabilidad negativa del 3,4% del IBEX.

Sin embargo, tras varias carreras ganadas con amplia ventaja y otras perdidas con desventajas de calibre similar, en el conjunto del período “los 7 magníficos“ del valor contable llegaron al mismo sitio que el resto.

 

 

precio-valor contable 30sep15a10mar16 resumenResultados de la relación precio-valor contable desde el 30 de septiembre de 2015

Desde el 30 de septiembre de 2015 hasta el 10 de marzo de 2016, la caída de la bolsa española ha sido más moderada, del 6,7% en el IBEX-35 con dividendos. Si tomamos el valor contable a partir de los estados financieros del primer semestre de 2015 y los precios al cierre del tercer trimestre del mismo año, tenemos el ranking indicado en la tabla de la izquierda.

Volvemos a ver cómo las acciones más baratas según este criterio han tenido una evolución peor que el resto. Las 14 entidades con menor relación precio-valor contable han perdido una media del 12,5% mientras que las 21 restantes solo un 2%.

En este período, la rentabilidad media simple de los 35 valores del IBEX ha sido del 6,2%.

 

 

 

 

¿Vale la pena comprar gangas en la bolsa?

Por usar un criterio objetivo, diremos que un valor cotizado puede considerarse una ganga cuando ha caído de forma sustancial respecto de su máximo marcado en las últimas 52 semanas.

Supongamos que un inversor tuviera una cartera compuesta por los 10 valores de un índice determinado, en este caso el IBEX-35, que más han caído respecto de su máximo interanual y que actualizara dicha cartera cada semana para que siempre estuviera formada por los 10 valores que cumplieran dicha condición.

Si hubiera empezado a hacer esto el 31 de julio de 2015, hoy acumularía una rentabilidad negativa del 34,38% con dividendos y derechos de suscripción incluidos, mientras que el IBEX-35 con dividendos ha perdido un 19,65% en este período. A decir verdad, la comparación correcta debería ser la rentabilidad media de los 35 valores del IBEX ya que en la cartera cada valor pondera lo mismo mientras que en el IBEX las ponderaciones varían en función de la capitalización de cada valor. Aún así, la rentabilidad acumulada de un IBEX “equiponderado“ hubiera sido muy similar, de -19,85%.

Lo que llama la atención es que en dos de las 31 semanas transcurridas habría obtenido una rentabilidad semanal del 14%, algo que la mayoría firmaría por todo el año. Se trata de las semanas del 5 al 9 de octubre y la que acabamos de concluir. En cambio, lo máximo que ha llegado a revalorizarse el IBEX en una semana ha sido un 7,5%.

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Pero fijémonos en lo que hubiera ocurrido si hubiéramos hecho la cartera opuesta, o sea una formada por los 10 valores más cerca de su máximo de 52 semanas. En este caso, no habría habido ninguna semana con una ganancia superior al 4%. A pesar de ello, la rentabilidad acumulada habría sido considerablemente mejor, pues habría generado una pérdida del 12% en vez del 19,65% del IBEX-35 y del 34,38% de la cartera de las gangas.

Si expresamos las cifras en euros, en el cuadro vemos que 100 € invertidos el 31 de julio de 2015 se habrían transformado en 65,62 € en la cartera de las gangas y en 88,01 € en una cartera de valores en máximos, mientras que en una cartera con la misma composición que el IBEX-35 o en un fondo o ETF indexado al mismo se habrían convertido en 80,35 €.

Los datos sugieren que en términos generales o estadísticos, las gangas no son recomendables y que, por tanto, es preciso ser muy selectivo al respecto.

ibexsemana

El inversor afortunado: cómo tener suerte en las inversiones

Portada_Inversor_AfortunadoAcaba de salir mi nuevo libro, El inversor afortunado, dirigido a todos aquellos que no quieren probar suerte en el mundo de las inversiones sino tenerla.

En la primera parte, explico las cinco causas de la mala suerte:

a) Limitar nuestras opciones.

b) Llegar tarde.

c) La búsqueda de oportunidades

d) La búsqueda de seguridad.

e) La búsqueda de rendimiento.

Todas estas causas tienen que ver con lo que nos parece natural, lógico e incluso sensato. Y es que no se puede tener suerte haciendo “lo lógico“. Explico los problemas que nos causan todas estas actitudes.

En el apartado dedicado a la búsqueda de oportunidades, hablo del síndrome de la muerte por éxito, un extraño pero frecuente problema que afecta a inversores con una elevada tasa de aciertos pero que acaban por obtener un resultado global mediocre, como demuestro con un ejemplo.

La segunda parte, titulada Construir la suerte, trata sobre por qué el concepto de la suerte que se suele tener no contribuye en absoluto a hacernos afortunados. Es necesario empezar a ver la suerte como algo que empieza en el momento de una decisión, no como un resultado aleatorio. Esto implica pensar en términos de probabilidad de ganar, un concepto que, a diferencia del azar, depende en gran parte de nosotros mismos.

La tercera parte está dedicada a examinar las siete claves de la suerte en las inversiones. Se trata de las siguientes:

1) Aceptar la incertidumbre.

2) Diversificar.

3) Saber descartar.

4) Concentrarse en la calidad.

5) Aprovechar la incertidumbre.

6) Apostar fuerte.

7) Utilizar la fuerza de la asimetría positiva.

Aplicar únicamente las dos primeras claves nos da acceso al nivel 1 de suerte, es decir, obtener una rentabilidad media o similar a la del mercado en general, algo en teoría fácil pero que muy pocos inversores profesionales consiguen.

7 claves

La tercera clave, junto con las dos primeras, nos permite alcanzar el nivel 2 de suerte, o sea obtener un resultado por encima de la media, o similar a la media pero con un riesgo inferior.

Las otras cuatro claves son las que nos llevan a lograr el nivel 3, que es una rentabilidad muy superior a la del mercado. Para ello es necesario no olvidar nunca las tres primeras claves, pues muchos inversores fracasan precisamente porque su elevado nivel de sofisticación les hace olvidar lo básico.

La cuarta parte, que lleva el título de Invertir sin estrés, contradice el extendido mito de que invertir tenga que ser una actividad que nos ponga en continua tensión. Igual que no hay que “probar suerte“, tampoco se trata de “probarse a uno mismo“.

Otro mito examinado es que es posible batir al mercado siguiendo las carteras de los mejores inversores, como demuestro al analizar diversos productos vinculados a las estrategias de los grandes gestores.

Finalmente, explico métodos sencillos pero sorprendentes que permiten a cualquier inversor obtener resultados casi tan buenos como otro que fuera omnisciente, es decir que supiera cada año si una clase determinada de activo va a subir o a bajar.

Entrevista en Sintetia

Entrevista en Empresa Activa

 

 

Evolución de los índices europeos – Febrero 2016

El cuadro siguiente indica la evolución de algunos de los principales índices de renta variable europea y del Invesgrama-60, el índice de acciones europeas de calidad. Las variaciones son las acumuladas desde el 31 de diciembre de 2015.

Para una explicación de dichas referencias, ver Indices para seguir las bolsas europeas

El Invesgrama-60 es un índice de rentabilidad total, es decir, con dividendos brutos incluídos, por lo que hay que comparar su evolución con las versiones “Total Return“ o “Gross Return“ de los demás indicadores. Al 29 de febrero de 2016, perdía un 7,46%.

También se compara la evolución con dividendos netos en relación con la de los índices que disponen de una versión “Net Return“.

A diferencia de los otros índices, el Invesgrama-60 no está ponderado por capitalización, sino que recoge la rentabilidad media de los valores que lo componen, pero calculo también una versión en este sentido (Invesgrama-60 Capitalización) para mayor facilidad de comparación, aunque únicamente mide plusvalías.

El Invesgrama-60 será revisado el 31 de marzo. Previsiblemente saldrán ocho valores que serán sustituidos por otros tantos.

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Indices para seguir las bolsas europeas

 

 

Ranking internacional de bolsas – Febrero 2016

1 – Ranking por países

El cuadro indica la rentabilidad, con dividendos incluidos, en euros y en divisa local, desde el 31 de diciembre de 2015 hasta el 29 de febrero de 2016 de las principales bolsas del mundo.

La elevada pérdida de la bolsa argentina (21%) se debe principalmente a la depreciación del 18% del peso ante el euro. En divisa local, la pérdida es solo del 3%.

La segunda divisa que más se deprecia ante el euro en los dos primeros meses del año es la libra esterlina ante el riesgo de una salida del Reino Unido de la Unión Europea. En cambio, la moneda que más se aprecia es el yen japonés, un 7%.

El euro cerró febrero sin apenas variación contra el dólar respecto al valor de principios de año.

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2 – Ranking por zonas

Si agrupamos los países por zonas, no hay ninguna que se salve de las caídas este año, aunque los emergentes de Asia son los que registran un mejor resultado relativo. La peor zona es la periferia europea, principalmente por Italia y Grecia.

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Qué se puede predecir en la bolsa

En marzo de 2015 publiqué una serie de rankings de las empresas no financieras que entonces formaban parte del IBEX-35. Se trata ahora de revisar cuál ha sido la rentabilidad bursátil de esas empresas desde el 31 de marzo de 2015 en función del ranking que ocupaban entonces.

Desde aquella fecha, han salido Abengoa, BME y Jazztel y han entrado Acerinox, Aena y Merlín Properties. No se ha incluido Jazztel, que tenía un ranking de 3,07, ya que estaba al final del proceso de la OPA. Abandonó el IBEX en junio de 2015 con una rentabilidad del 2,29% desde el 31 de marzo.

Del 31 de marzo de 2015 al 26 de febrero de 2016, el IBEX-35 con dividendos ha perdido un 24,81%. En el mismo período, la rentabilidad media con dividendos de las 26 empresas no financieras que entonces componían el índice ha sido negativa en un 20,90%.

Si dividimos esas 26 empresas según el valor de su ranking global en cinco tramos de cinco valores cada uno (salvo el quinto, que consta de seis valores), vemos que el primer grupo (el 5A en la tabla) perdió un 8,10% de media. Los dos siguientes perdieron un 15,91% y un 13,83% respectivamente. Finalmente, los dos últimos tuvieron una rentabilidad negativa del 23,74% y del 39,25% respectivamente.

Se observa, pues, cierta relación entre el ranking de los valores en marzo, es decir, poco después de que todas las empresas hubieran publicado sus estados financieros anuales, y su rentabilidad posterior. Ello desmiente la idea de que la bolsa sea un “casino“ donde todo es impredecible.

Sin embargo, se da la circunstancia de que el valor que contaba con mejores fundamentales según los criterios utilizados ha sido uno de los que peor se ha comportado: DIA. Las causas del deterioro del valor tienen que ver con la poca claridad de la evolución de sus resultados y, quizá más importante, con el aumento de los problemas legales a que se enfrenta debido a las numerosas demandas que ha recibido de franquiciados.

En cambio, entre los valores peor clasificados encontramos a Acciona y Ferrovial, mientras que han tenido un comportamiento relativo mucho mejor que el del IBEX. En ambos casos, los criterios no han sido útiles para valorar los fundamentales de la empresa.

El principal inconveniente de estos rankings es que solo se actualizan una vez al año, por lo que no recogen información relevante que pueda haberse producido a lo largo de los meses siguientes. Por otro lado, no incluye otros ratios significativos. Aún así, vemos que en general podemos predecir que las empresas con balances y resultados sólidos evolucionarán mejor en bolsa que las empresas con malos fundamentales. Ciertamente, siempre hay una serie de factores impredecibles que afectan al mercado en general y a las empresas en particular, pero esos elementos aleatorios, si bien pueden alterar las relaciones de causa-efecto, carecen de la fuerza suficiente como para anular esas relaciones.

En definitiva, no podemos predecir que vamos a ganar pero sí, al menos, que lo vamos a hacer mejor que el mercado.  

Rankings

Los criterios utilizados para elaborar los rankings fueron los siguientes:

Solvencia

Solvencia basada en la proporción que suponen los gastos financieros netos sobre el beneficio operativo. Se considera tanto el beneficio operativo total como el recurrente. A mayor puntuación, mayor solvencia.

Rentabilidad
En base a la diferencia entre la ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) y el coste de la deuda. A mayor puntuación, mayor rentabilidad.

Crecimiento
Aumento del beneficio por acción en los últimos 3 a 5 años. A mayor puntuación, mayor crecimiento del beneficio por acción.

Valoración
En base al PER (relación precio-beneficio). Se considera tanto el PER total como el PER recurrente.  A diferencia de las tres categorías anteriores, la puntuación depende de la posición de cada empresa en relación a las demás empresas del IBEX. A mayor puntuación, más barata está la acción en términos relativos, aunque es aconsejable comparar este dato con el crecimiento del beneficio por acción.

Estabilidad
En base a la variabilidad intertrimestral de la cotización en bolsa. Al igual que en la categoría anterior, la puntuación depende de la posición relativa de cada empresa. A mayor puntuación, menor volatilidad de la acción en términos comparativos.

El ranking global es la puntuación media teniendo en cuenta los cinco apartados anteriores.

A continuación se reproduce como ejemplo el gráfico de Abertis como fue publicado en marzo de 2015.

El gráfico de Abertis en marzo de 2015
El gráfico de Abertis en marzo de 2015

 

 

 

 

Ampliaciones de capital: un truco de magia

Un viejo truco

Espero que los magos de las finanzas me disculpen por revelar uno de sus secretos mejor guardados: que las ampliaciones de capital con prima de emisión son un simple truco de prestidigitación tal como se llevan a cabo.

En la magia, lo esencial es distraer al público, desviar su atención, con el objetivo de crear una ilusión.

En una ampliación con prima de emisión, la empresa ofrece acciones nuevas con un sensible descuento respecto al precio de mercado porque ahí, en ese descuento, es donde quiere situar el foco de atención. Anunciar la ampliación como algo muy positivo para el accionista es una parte imprescindible del espectáculo.

logo_fccLa ampliación de FCC

Actualmente, Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) está inmersa en una ampliación de estas características, que nos servirá para explicar cómo se hace el truco.

Hay que recordar que el objeto de dicha ampliación es reducir deuda de la compañía, lo que desvirtúa el verdadero objetivo de esta vía de financiación, que sirve para captar recursos con el fin de invertirlos y hacer crecer la empresa. Desde el punto de vista del accionista se trata, por tanto, de una operación de rescate, no de una inversión.

¿Qué interés puede tener para el accionista buen samaritano acudir a la ampliación? La posibilidad de que esta fracase. Si FCC no logra captar la totalidad de los recursos previstos, uno de los principales accionistas de la compañía, el magnate mexicano Carlos Slim, deberá cumplir con el compromiso adquirido de suscribir las acciones que hayan quedado sin comprador, de modo que podría alcanzar una participación del 30% en el capital de la sociedad (ahora tiene ya el 27,43% del capital), lo que a su vez podría obligarle a lanzar una OPA por la totalidad de las acciones. En tal caso se especula con que debería pagar una prima elevada sobre el precio de mercado.

Claro que cuantos más sean los inversores que suscriban acciones esperando que la ampliación fracase, menos posibilidades de fracaso hay…

La baza principal de FCC es que cuenta con la confianza de un tridente de oro formado por los milmillonarios Bill Gates, fundador de Microsoft, el gran inversor George Soros y el mencionado Carlos Slim.

Gates invirtió 113,5 millones de euros en octubre de 2013 por 7,6 millones de acciones de la compañía, por lo que pagó cerca de 15 euros por acción. Soros invirtió 72 millones de euros dos meses más tarde y también pagó alrededor de 15 euros por acción.

Hoy las acciones cotizan a 6,42 €, aunque pagaron unos derechos de 4,2 € en diciembre de 2014, a los que hay que añadir los derechos de 0,17 € de la ampliación actual. Así, tanto Gates como Soros pierden cerca de un 30%, lo que supone 34 millones de euros para Gates y 21 millones para Soros.

Los ayudantes del mago

Los analistas vienen a ser las atractivas ayudantes del mago. Un reciente artículo de eleconomista.es se titula precisamente Los analistas recomiendan acudir a la ampliación de FCC.

¿Cómo es posible que recomienden comprar acciones de una empresa que ha perdido dinero en 2012, 2013, 2014 y el primer semestre de 2015 (está por ver si en el segundo semestre de 2015 también) y es prácticamente insolvente? Bueno, hay que saber ver más allá de los simples balances, tener visión de futuro… Claro, ¿pero no deberíamos dejar eso para los inversores profesionales y no para el accionista de a pie? ¿No resulta extraño que se pida dinero al pequeño inversor para que salde las deudas de una máquina de perder dinero? ¿No suenan ecos de Bankia? Recordemos que Bankia recurrió a los pequeños ahorradores porque no había suficientes inversores profesionales dispuestos a arriesgar en la entidad.

A decir verdad, la empresa no tiene dinero para pagar los 3.906.000 € que se embolsaron sus administradores y directivos en 2014 (según los estados financieros del primer semestre de 2015). En cierto sentido, esa cantidad la pagarán los buenos samaritanos que acudan a la ampliación.

Pero veamos cómo se crea la ilusión de que la ampliación “es buena para el accionista“.

spiral-1035714__180La ilusión

Primero se parte de un precio de referencia, que suele ser la cotización de la acción al cierre del día anterior al del inicio de la ampliación. Esta empezó el 12 de febrero. El día anterior, la acción de FCC cerró a 6,545 €. Este es el precio de referencia.

En segundo lugar, hay que ver cuál es la proporción de la ampliación, es decir cuántas acciones nuevas se crean en relación a las que ya existen, que pasan a llamarse “antiguas“. En el caso que nos ocupa, la proporción es 5 x 11 (5 acciones nuevas por cada 11 antiguas). Dicho de otro modo, por cada 11 acciones existentes la empresa va emitir 5 acciones nuevas.

El tercer elemento es el precio de emisión de las acciones nuevas. En este caso es de 6 €. O sea, la empresa ofrece acciones que antes de la ampliación valían 6,545 € por solo 6 €. El descuento, por tanto, es del 8,33%.

Esto implica que un accionista que tenga 11 acciones, podrá suscribir 5 acciones nuevas por 6 € cada una. Al pagarlas a ese precio, ganará la diferencia entre el precio de mercado y el precio pagado. Esta semana las acciones han cerrado a 6,42 €, de modo que el accionista que ya haya suscrito acciones nuevas habrá obtenido una plusvalía de 0,42 € por cada acción nueva, una ganancia del 7%.

Pura ilusión.

Cómo funciona el truco

El primer minuto del primer día de la ampliación, el precio de la acción se ajusta en función del nuevo número de acciones que habrá en circulación una vez haya concluido la ampliación. Este precio se determina de acuerdo con la siguiente ecuación:

Lo que el accionista tenía antes de la ampliación = Lo que tendrá después de la ampliación

O sea que el beneficio que obtendrá será igual a cero. Está determinado de antemano.

En este caso concreto, un accionista que tuviera 11 acciones antes de la ampliación, tenía 11 x 6,545 € = 71,995 € (recordemos que el precio antes de la ampliación era de 6,545 €).

Lo que tendrá después serán 16 acciones (11 acciones que tenía más las 5 nuevas que suscribe) a un precio que todavía no sabemos, a lo que hay que restar lo que paga por esas 5 acciones nuevas, o sea 30 € (6 € por cada acción).

Así, la ecuación queda del siguiente modo:

11 x 6,545 € = (11 + 5) x Nuevo Precio – (5 x 6 €)

71,995 € = 16 x Nuevo Precio – 30 €

De aquí resulta que el Nuevo Precio es de 6,3747 €.

Si restamos el precio de antes de la ampliación (6,545 €) y el Nuevo Precio (6,3747 €), nos da 0,1703 €. Una pequeña pérdida provocada por el efecto dilución que supone el hecho de que haya más acciones en circulación, lo cual implica que los beneficios futuros de la empresa tendrán que repartirse entre más acciones.

Si yo tenía 11 acciones y suscribo 5 nuevas, con las 5 acciones nuevas gano, efectivamente. Lo que gano, de modo inmediato, es la diferencia entre el Nuevo Precio y el precio que he pagado, o sea 0,3747 € por acción. Con las 5 acciones habré ganado 1,8735 €.

Con cada acción antigua habré perdido un poquito, solo 0,1703 €, que es la diferencia entre el precio que había antes de la ampliación el Nuevo Precio. Pero si multiplico ese poquito por 11, me da justo 1,8733 €.

En definitiva, lo que el mago me da por un lado me lo quita por otro.

El derecho a ser compensado

Este poquito (los 0,1703 €) es también el valor teórico del derecho de suscripción. En otras palabras, la pérdida de valor de la acción como consecuencia del incremento del número de acciones en circulación. Así, el derecho de suscripción es realidad el derecho a ser compensado por el efecto dilución provocado por el aumento de acciones del capital social.

Si no quiero suscribir acciones, me quedaré con 11 acciones pero que valdrán menos que antes debido al efecto dilución. Si antes de la ampliación tenía 71,995 €, después mis 11 acciones valdrán 11 x Nuevo Precio = 11 x 6,3747 € = 70,1217 €. Habré perdido 1,8733 €. Para resarcirme de esa pérdida, puedo vender 11 derechos (un derecho por acción). O sea, venderé cada derecho por 1,8733 dividido por 11, que también da 0,1703 €.

Conclusión

La cuestión es que el resultado es el mismo sea cual sea el descuento ofrecido por la empresa. Si FCC hubiera ofrecido las acciones a 5 € podría haber anunciado la ampliación como algo fenomenal para el accionista, como han hecho otras muchas compañías. Y a 4 €, a 3 €, a 1 €, el resultado siempre sería el mismo. A mayor descuento, mayor ganancia con las acciones nuevas y mayor pérdida con las acciones antiguas, pero el mismo saldo cero.

Otra cosa es lo que haga el precio de las acciones en el mercado. Si suben gracias a los recursos captados en la ampliación, bastará haber comprado acciones en el mercado para sacar provecho de esa subida. Es decir, las acciones nuevas no dan ninguna ventaja sobre las antiguas.

En realidad, lo mejor sería que la empresa ofreciera las acciones al mismo precio al que cotizan en el mercado. El resultado sería exactamente el mismo, una ganancia cero. Pero al menos no se estaría jugando con los accionistas.

Un desplome en tres dimensiones

img05La tabla siguiente recoge la rentabilidad de los valores del IBEX-35 desde que actualicé la “lista negra“ de empresas de dicho selectivo que presentaban problemas de solvencia según los balances semestrales publicados entre julio y agosto de 2015. Los valores de dicha lista aparecen en un recuadro negro, salvo ACS y Telefónica, que aparecen en gris porque estaban en la frontera de presentar graves problemas de solvencia.

Han pasado casi seis meses desde entonces. En este período, el IBEX-35 ha caído un 22,89%, aunque el 21 de agosto de 2015 el selectivo ya acumulaba una minusvalía del 13,4% desde el máximo de 11.866,4 puntos del 13 de abril de 2015.

Con dividendos incluídos, la pérdida del IBEX-35 desde el 21 de agosto de 2015 hasta el 12 de febrero de 2016 ha sido de -21,52%. Se trata de un desplome en toda regla. Pero si dividimos los valores en tres grupos observamos que el desplome ha tenido tres dimensiones diferentes.

El primer grupo está formado por los valores de la “lista negra“, o sea con problemas de solvencia. Este grupo ha perdido (con dividendos incluidos) un 30,38% con Abengoa (13 valores) y un 26,03% sin Abengoa (12 valores).

El segundo grupo está formado por las entidades financieras, o sea los bancos y Mapfre, un total de 8 valores, que ha perdido un 30,81%.

Queda ahora el tercer grupo, formado por las 15 empresas del índice que pueden considerarse solventes. Este grupo ha perdido mucho menos, solo un 7,17%.

Vemos que la caída del IBEX-35 ha sido bastante similar a la del grupo de empresas poco solventes y al de las entidades financieras, que de hecho también tienen problemas de solvencia, aunque a otro nivel. La razón principal es que tres de los cinco valores que más ponderan en el índice, Telefónica, Santander y BBVA, están entre los problemáticos.

Se trata de un desplome que, al menos de momento, está afectando a los valores de un modo muy desigual. Para las 20 entidades, en conjunto, de poca solvencia del IBEX-35 es, efectivamente, un desplome de grandes dimensiones. Para el conjunto de las 15 empresas de cierta calidad, es una corrección.

21-08-15 a 12-02-16

 

 

El PER de los valores del IBEX-35 (8 de febrero 2016)

PER 8-2-16La tabla ordena los valores del IBEX-35 (sin Merlín Properties) según su relación precio-beneficio (ratio PER) al cierre del 8 de febrero de 2016 y en base al beneficio por acción acumulado en el período de 12 meses entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015.

El PER de Endesa y de Abertis está distorsionado por beneficios de operaciones interrumpidas, por lo que no es representativo. También hay que tener en cuenta que en varios casos el ratio está afectado por resultados extraordinarios, como es el caso del Banco Santander o Telefónica.

En realidad, el beneficio por acción de Sacyr fue positivo pero se ha indicado como negativo porque el beneficio de operaciones continuadas en los primeros nueve meses de 2015 fue negativo en 660 millones de euros. Teniendo en cuenta los 1203 millones de euros de operaciones interrumpidas, el PER resultante sería de 1,5, lo que daría una visión muy distorsionada de la realidad.

La tabla indica únicamente el PER estándar. En otra sección de este blog puede verse el PER de los valores del IBEX según tres definiciones diferentes, pero en base a los beneficios de 12 meses entre junio de 2014 y junio de 2015. Los datos sobre beneficio por acción estándar, básico y recurrente serán actualizados a finales de este mes, cuando todas las empresas del IBEX, salvo Inditex, habrán publicado sus estados financieros anuales.

Las únicas empresas no financieras que han publicado los resultados de 2015 son Gas Natural y Arcelor Mittal. El beneficio por acción estándar de Gas Natural fue de 1,501 €, por lo que su PER estándar al cierre de hoy es de 10,63, inferior al que se indica en la tabla, que está basado en el beneficio por acción hasta septiembre de 2015. Arcelor Mittal ha vuelto a presentar pérdidas abultadas.

Al cierre de hoy (8 de febrero de 2016), el IBEX tiene un ratio PER estándar de 11,49, en base a los beneficios acumulados entre junio de 2014 y junio de 2015. Sin embargo, el PER básico es de 13,66 y el recurrente, de 20,92, de modo que no puede decirse todavía que el índice esté particularmente barato.

Las empresas cuyo PER es más moderado, y al mismo tiempo más representativo al incluir una cifra relativamente reducida de resultados extraordinarios, son IAG, Técnicas Reunidas, Gas Natural, Red Eléctrica y Enagás.

A finales de este mes tendremos una radiografía más actualizada sobre la evolución y, sobre todo la calidad, de los beneficios de las sociedades del selectivo.

 

 

 

 

Indices para seguir las bolsas europeas

indices_3logosHay diversos índices que nos sirven para seguir la evolución de las bolsas europeas así como conocer la rentabilidad que podemos esperar de una cartera diversificada en acciones del viejo continente. También son útiles como referencia para valorar el comportamiento de un fondo de inversión en renta variable europea o para comparar el resultado de nuestra propia cartera si esta está invertida en acciones europeas.

Si queremos obtener una rentabilidad muy próxima a la generada por esos selectivos, podemos adquirir ETFs (Exchange Traded Funds). Los ETFs son fondos de inversión cotizados en bolsa, de modo que vienen a ser carteras de valores compuestas por la totalidad de los valores que componen un índice determinado y que pueden ser adquiridos en bolsa como si fueran una acción más.

Estos índices tienen unos “ticker“ o abreviaturas que sirven para encontrarlos rápidamente en terminales o webs de información financiera. La mayoría de los ticker indicados puede hallarse, por ejemplo, en Google Finance.


Euro Stoxx 50

Este es un índice circunscrito únicamente a la zona euro, por lo que excluye empresas notables de países como el Reino Unido, Suiza y los escandinavos. Está compuesto por las 50 mayores compañías de 12 países de la eurozona.

Existen tres versiones: sx5t

a) La que solo incluye plusvalías (y pagos por derechos de suscripción), cuyo ticker es SX5E

b) Un índice de rentabilidad total que incluye dividendos (ticker SX5GT, no disponible en Google Finance).

c) Un índice de rentabilidad total con dividendos netos (ticker SX5T).

La rentabilidad acumulada en el año por este índice en sus distintas versiones puede obtenerse desde la página web de Stoxx. Ver el Indice Euro Stoxx 50

sxxrStoxx Europe 600

Es un índice más representativo que el anterior, ya que abarca la zona euro, el Reino Unido, Suiza, Dinamarca, Noruega, Suecia y la República Checa. Está compuesto por 600 compañías de gran, media y pequeña capitalización.

Lo elabora el proveedor de índices Stoxx, que también confecciona el Euro Stoxx 50. Al igual que este, cuenta con una versión solo plusvalías (SXXP), otra que incluye dividendos brutos (SXXGR) y otra con dividendos netos (SXXR).

Ver el Indice Stoxx Europe 600

ftsedevelopedFTSE Developed Europe Index

Forma parte de la familia de índices FTSE Global Equity Index Series (GEIS) elaborada por FTSE Russell, el proveedor de índices nacido de la fusión de FTSE (abreviatura de Financial Times Stock Exchange), el creador del popular índice de referencia de la bolsa británica, el FTSE-100, entre otros muchos, y de la compañía estadounidense Russell’s, creadora de índices igualmente populares, como el Russell 2000 que engloba 2000 empresas de pequeña capitalización de Estados Unidos. FTSE Russell es propiedad de la Bolsa de Londres.

El FTSE Developed Europe Index está compuesto por 520 compañías de alta y mediana capitalización de los mercados desarrollados de Europa, es decir, la zona euro más Escandinavia, Suiza y Reino Unido.

El país más representado es el Reino Unido, con 133 valores. Le siguen Francia, con 80 valores, Alemania con 65 y Suiza con 47. Suecia, Italia, España y Holanda cuentan con 30 valores aproximadamente cada país.

Tiene como base un valor de 200 puntos al 31 de mayo de 2000.

Existe una versión solo plusvalías (Capital) y otra con dividendos brutos (Total Return).

logo msci2MSCI Europe

MSCI (Morgan Stanley Capital International), el principal proveedor de índices a nivel mundial, lanzó sus primeras referencias bursátiles globales en 1969.

El MSCI Europe Index fue creado el 31 de marzo de 1986. Actualmente está compuesto por 446 compañías de gran y mediana capitalización de 16 mercados desarrollados de Europa. El índice se revisa de forma trimestral en los meses de febrero, mayo, agosto y noviembre. En diciembre de 2015, los países con mayor representación eran el Reino Unido (30,08%), Francia (15,12%), Suiza (14,61%), Alemania (14,12%) y España (4,04%), mientras que el 21,14% restante se reparte entre otros diez mercados.

Aunque pueda sorprender que Suiza pondere más que Alemania, hay que tener en cuenta que las tres empresas con mayor capitalización (valor en bolsa) del índice son suizas: Nestlé, Novartis y Roche.

Existe una versión solo plusvalía, otra con dividendos brutos (gross return) y otra con dividendos netos (net return). Los datos pueden obtenerse desde Morningstar. Ver el MSCI Europe Net Return en Morningstar.

europa enero2016Invesgrama-60

Los índices mencionados seleccionan las compañías según su nivel de capitalización, liquidez (volumen de títulos negociados) y free-float (porcentaje del capital que circula libremente en el mercado, o sea que no está bajo control de un accionista o grupo de accionistas mayoritarios).

El índice Invesgrama-60 es el primer índice europeo cuyo criterio de selección es la calidad de las empresas, es decir, su solvencia y su rentabilidad. Está constituido por 60 empresas no financieras de la zona euro, Escandinavia, el Reino Unido y Suiza. Fue creado el 31 de diciembre de 2015 con un valor base de 1.000 puntos.

A diferencia de los índices reseñados, los valores no ponderan según su capitalización sino que cada empresa tiene la misma ponderación ya que se considera que la calidad es más importante que la capitalización.

El Invesgrama-60 es un índice de rentabilidad total, al igual que el DAX-30. Es decir, incluye dividendos brutos. Existe también una versión solo plusvalía, que mide las variaciones de precios y los pagos por derechos de suscripción. Existe también una versión que mide la variación en la capitalización del índice, que permite comparar su evolución con los índices habituales. Por último, la versión con dividendos netos tiene en cuenta los dividendos tras la retención fiscal practicada en origen.

Los índices que incluyen dividendos consideran implícitamente que el dividendo de una acción (ya sea bruto o neto) se reinvierte en la misma acción el mismo día del pago. Con el objetivo de resultar más adaptable a inversores de cualquier capital, el Invesgrama-60 considera que los dividendos se reinvierten al final de cada trimestre. Esto implica que la rentabilidad del índice para un trimestre dado es de tipo simple ya que no incluye la reinversión de dividendos durante el trimestre en cuestión. La rentabilidad anual, en cambio, es la rentabilidad compuesta teniendo en cuenta la reinversión de los dividendos al final de cada trimestre.

El Invesgrama-60 puede experimentar pequeñas variaciones fuera de las horas de negociación bursátil debido a cambios en las divisas.

Indice Invesgrama-60

 

 

 

 

 

 

 

La bolsa y las carteras en enero de 2016

Contexto internacional

El primer mes del año estuvo marcado por la fuerte caída de la bolsa china y del petróleo. El índice SSE 180 con dividendos de la bolsa de Shanghai perdió un 21,10%, el peor resultado entre 44 bolsas internacionales de países desarrollados o emergentes, más negativo incluso que el de la atribulada Grecia, debido a las dudas sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento económico del país.

Prácticamente ninguna bolsa internacional escapó de las pérdidas en moneda local (la turca fue la mejor, con un nimio 0,2%).

En principio la evolución del petróleo puede ser vista como positiva para los países importadores, al aumentar los ingresos disponibles de las familias pero sobre todo porque aumenta los ingresos fiscales de las maltrechas haciendas públicas. Recordemos que solo una mínima parte de la caída del precio del petróleo se traslada al precio del combustible, de modo que se incrementa el margen para el Estado.

Sin embargo, el abaratamiento de la materia prima está poniendo a varios países al borde de la insolvencia. Se trata de países que han confiado demasiado en una única fuente de ingresos y que no se han preocupado de diversificar suficientemente su economía. Existe la posibilidad de que el Fondo Monetario Internacional deba acudir al rescate de Azerbaiyán, Venezuela, Nigeria e incluso Brasil, que a su vez podría tener que rescatar a la petrolera nacional Petrobras. El temor a una cadena de rescates en serie tiene a los mercados atenazados.

Rusia es otro de los países que está sufriendo con la “devaluación“ de su principal recurso. Así, tenemos que tres de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), los grandes emergentes de la economía mundial, están pasando por serias dificultades. De hecho, esos cuatro países conforman la peor zona del mundo en cuanto a rentabilidad bursátil, agravada por la depreciación de las divisas de todos ellos.

Los desafíos planteados por el petróleo no acaban aquí. Se especula con la posibilidad de una nueva crisis bancaria en Estados Unidos provocada por la gran cantidad de créditos otorgados a la industria petrolera americana en los días de auge de esa materia prima para la aplicación del fracking, una tecnología de extracción muy costosa y que necesita un petróleo a unos 60 dólares el barril para ser rentable.

Por si fuera poco, la banca italiana se ha convertido en un nuevo quebradero de cabeza. Los principales bancos cotizados han caído una media de alrededor del 20% debido a que no han conseguido reducir su elevada tasa de morosidad. Dado que el gobierno italiano tiene una deuda pública que supera el 130% del PIB, carece de recursos para nuevos rescates, de modo que es muy probable que los depositantes de esos bancos acaben por perder una parte de sus ahorros.

La bolsa en España

En la bolsa española, los valores más afectados fueron los bancos, con Popular, Bankia, Santander y Caixabank perdiendo entre un 13% y un 17%, aunque el Sabadell fue a contracorriente y ganó un 2%.

Destacó Gamesa gracias a su posible fusión con la filial de energía eólica de la compañía alemana Siemens. Como sector, el mejor fue el energético, excluyendo a Repsol. Endesa, Enagás, Red Eléctrica y Gas Natural tuvieron una rentabilidad combinada del -0,94%, mientras que el IBEX-35 con dividendos cayó un 7,17%.

A pesar de la incertidumbre, no hubo “vuelo hacia la calidad“. Los doce valores de la “lista negra“, formada por las doce empresas menos solventes del IBEX, perdieron un 6,78%, mientras que las once empresas que podemos considerar de más calidad del selectivo perdieron solo algo menos.

Evolución de las carteras

Ocho de las nueve carteras de Invertir Low Cost lograron alguna ventaja frente a su referencia, el IBEX Empresas, que a su vez perdió menos que el IBEX-35 con dividendos. La mejor fue la Contrapunto, con una rentabilidad negativa del 3,65%.

Si contamos las nuevas versiones, la mejor fue la Valor Al Alza Solvente, pues solo perdió un 2,05%.

La cartera de George Soros en España perdió un 8,92% debido al elevado peso que tienen los bancos en la misma.

La cartera “Analistas Optimistas“, formada por los valores más recomendados por los expertos, lo hizo mejor que el mercado, aunque lo mismo puede decirse de la “Analistas Pesimistas“. En cambio, la “Analistas Indiferentes“, que suele ser mejor que las dos anteriores, lo ha hecho peor este mes.