El lunes 30 de junio, las carteras para el tercer trimestre de 2014

Hoy a las 19 horas, saldrá publicada la nueva composición de las carteras para el tercer trimestre de 2014.

Las carteras están compuestas por valores del IBEX-35 y debido a los criterios de selección empleados, las entidades financieras quedan excluidas.

Dado que la Término Medio y la Consenso Relativo no dependen de los precios de las acciones, avanzo cómo quedan para el próximo trimestre.

Cartera Término Medio
OHL, ACS, Indra, Gas Natural, Abertis
Sale Ebro (porque abandona el IBEX-35) y entra Abertis

Cartera Consenso Relativo
Inditex, Técnicas Reunidas, DIA, Amadeus, Viscofán, Grifols, Red Eléctrica, Jazztel, Telefónica, Enagás, OHL, ACS, Indra, Gas Natural, Abertis
Sale Ebro (porque abandona el IBEX-35) y entra Abertis

Ampliaciones de capital con descuento, ¿qué gana el accionista?

En las ampliaciones de capital gratuitas vimos que el accionista no sale realmente beneficiado por el hecho de recibir nuevas acciones (aunque sí puede obtener ventajas fiscales), pero tampoco perjudicado porque haya más acciones de la empresa en circulación.

Ahora veremos qué ocurre cuando una sociedad hace una ampliación de capital en la cual las acciones no son gratuitas sino que se venden con un descuento respecto al precio de mercado. Se trata de las ampliaciones con prima de emisión.

El precio al que se venden las acciones es el precio de emisión. La prima de emisión es la diferencia entre el precio de emisión y el valor nominal al que fueron emitidas las acciones en el momento de la constitución de la sociedad (ese valor puede haber experimentado cambios en el tiempo, pero eso carece de importancia ahora). El precio de emisión es superior al valor nominal pero inferior al precio de mercado.

Intuitivamente, parece que el accionista ganará menos que en el caso de una ampliación gratuita, ya que debe aportar dinero. Sin embargo, la sociedad está recaudando nuevos recursos, por lo que podrá generar más beneficios en el futuro (siempre y cuando destine los nuevos recursos a invertir, que suele ser el caso, y no a pagar deudas, lo cual sucede de vez en cuando).

Se plantean dos cuestiones:

1. Con una ampliación con prima de emisión, ¿un accionista gana más o menos que con una ampliación gratuita?
2. Cuanto más barato sea el precio de emisión de las nuevas acciones, ¿tanto más ganará el accionista?

En el ejemplo para explicar la rentabilidad de una ampliación de capital liberada,  supusimos que la ampliación tenía lugar un año después de comprar las acciones. Sin embargo, para explicar los efectos de una ampliación con prima de emisión, es mejor suponer que esta tiene lugar enseguida después de que el accionista haya comprado las acciones. El motivo es que para calcular la rentabilidad de la operación hay que considerar el efecto que tiene sobre el valor de las acciones los beneficios que la sociedad ha obtenido con los nuevos recursos recaudados, a fin de comparar el valor de las acciones al cabo de un año con el valor que tenían estas en el momento de la ampliación.

Estos son los datos relevantes de la sociedad:
Patrimonio neto = 1.000.000 euros
Número de acciones = 10.000
Valor contable = 100 euros (patrimonio neto dividido por el número de acciones).
Suponemos que el precio es igual al valor contable.

1. Con una ampliación con prima de emisión, ¿un accionista gana más o menos que con una ampliación gratuita?

Un inversor compra 20 acciones a 100 euros. Seguidamente, la empresa anuncia que creará 1 acción nueva por cada 20 antiguas a un precio de emisión de 80 euros, o sea con un descuento del 20%.

La ampliación hace bajar el precio de las acciones que ya están en circulación, pues los beneficios tendrán que repartirse entre más títulos. Para saber en cuánto lo hace bajar, se hace el siguiente razonamiento:

Antes de la ampliación, un accionista con 20 acciones tenía 20 x 100 = 2.000 euros. Después tendrá 21 acciones pero habrá pagado 80 euros por la nueva acción. Su inversión total será de 2.080 euros. Como no se puede crear dinero de la nada, las 21 acciones seguirán valiendo 2.080 euros. Por tanto, después de la ampliación cada acción valdrá en el mercado 2.080 / 21 = 99,048 euros.

Llegaremos al mismo resultado si calculamos el valor contable. La sociedad ha creado en total 500 nuevas acciones e incrementa sus recursos propios en 500 x 80 = 40.000 euros. Su nuevo patrimonio neto será de 1.040.000 euros. Al dividir por las 10.500 acciones que tiene ahora, el valor contable es de 99,048 euros. Como dijimos en el caso de la ampliación liberada, las acciones suelen cotizar por encima del valor contable pero la lógica es la misma.

Si el inversor suscribe la nueva acción, gana 99,048 – 80 = 19,048 euros. Pero pierde un poco (99,048-100 = 0,952 euros) en cada una de las 20 acciones que ya tenía, o sea 19,048 euros en total. Con una acción gana mucho pero con las 20 restantes pierde un poco con cada una. La ganancia total es igual a la pérdida total. Es decir, en el momento de la ampliación, el accionista no tiene ningún beneficio.

Sin embargo, hay que ver qué pasará dentro de un año.

Ahora la sociedad tiene un patrimonio neto de 1.040.000 euros. Como en el ejemplo de la ampliación gratuita, supondremos que la empresa obtiene una rentabilidad del 15% sobre sus recursos propios. Entonces, al cabo de un año habrá obtenido un beneficio de 156.000 euros. Si no reparte dividendos, esa cantidad se añadirá al patrimonio neto, que alcanzará la cifra de 1.196.000 euros. Al dividir por el número de acciones (10.500), el nuevo valor contable será de 113,905 euros. Como el precio coincide con el valor contable, el accionista tendrá 21 x 113,905 = 2.392 euros, un 15% más de los 2.080 euros que invirtió. Es la misma rentabilidad que obtenía en el caso de una ampliación gratuita.

Por tanto, una ampliación con prima de emisión da la misma rentabilidad al accionista que una ampliación gratuita, siempre y cuando la sociedad obtenga un rendimiento adecuado de los recursos recaudados en la ampliación. En caso contrario, la rentabilidad será inferior.

2. Cuanto más barato sea el precio de emisión de las nuevas acciones, ¿tanto más gana el accionista?

¿Qué pasa si la sociedad, en vez de ofrecer las acciones a 80 euros, las vende a 20 euros? En este caso, el descuento sobre el precio de mercado será del 80%. Muchos inversores creerán que se trata de una oportunidad mejor que la anterior. ¿Estarán en lo cierto?

Supongamos que la sociedad quiere recaudar la misma cantidad que en el caso anterior, 40.000 euros. Entonces tendrá que emitir 2.000 acciones y no 500. O sea, 4 acciones nuevas por cada 20 antiguas (2.000 es a 10.000 lo mismo que 4 es a 20).

El accionista que suscriba las 4 acciones deberá pagar 80 euros en total, de modo que su inversión global será de 2.080 euros, igual que antes.

Haciendo un cálculo parecido al anterior, se puede comprobar que el nuevo precio de mercado será de 86,67 euros. El efecto sobre el precio es mucho mayor porque el número de acciones creadas también es mucho mayor.

Así, un accionista con 20 acciones que suscriba 4 acciones nuevas a 20 euros cada una, ganará 4x (86,67 – 20) = 266,67 euros. Pero con las 20 acciones que ya tenía, perderá 20 x (100 – 86,67) = 266,67 euros. Tampoco obtiene un beneficio inmediato con la ampliación, a pesar de que la sociedad le ofrece las acciones a precio de saldo.

Y al cabo de un año, ¿cuál será la situación?

Los recursos propios también serán de 1.196.000 euros pero el número de acciones será de 12.000. Así, el precio (que coincide con el valor contable) será de 99,67 euros. El accionista tendrá 24 acciones, que valdrán 2.392 euros, un 15% más que al principio.

De nuevo, el mismo resultado. Esto significa que el accionista no gana más por recibir acciones más baratas. A mayor descuento no hay mayor ganancia. Si las sociedades cotizadas a veces ofrecen sus acciones a precios muy bajos es solo con el fin de persuadir a los inversores para que las suscriban.

Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista?

Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista? Parte II (ejemplo numérico)

Cometemos el 80% de los errores en el 20% del tiempo

En el período de 40 años que va de 1973 a 2012, 21 años fueron de crisis, 11 de recuperación o estancamiento y 8 de euforia.

A continuación resumo los ciclos económicos que ha habido en las últimas cuatro décadas.

Crisis 1973-1982

Recuperación 1983-1984

Euforia 1985-1987

Estancamiento 1988-1989

Crisis 1990-1992

Recuperación 1993-1995

Euforia 1996-1998

Estancamiento 1999

Crisis 2000-2002

Recuperación 2003-2004

Euforia 2005-2006

Estancamiento 2007

Crisis 2008-2012

Recuperación 2013-?

Euforia ?-?

Hay que tener en cuenta que el primer año de recuperación de cada ciclo fue similar al de 2013. Habría que calificarlo más bien de “no empeoramiento”.

En las fases de euforia, los consumidores asumen deudas elevadas al pensar que los ingresos continuarán aumentando al mismo ritmo en el futuro. Los empresarios amplían su capacidad productiva para satisfacer una demanda que parece en continuo aumento. Tras algunos buenos años de la bolsa, muchos ahorradores se animan al fin a entrar en el mercado de valores. A continuación, los ingresos disminuyen pero las deudas no, muchos negocios quedan sobredimensionados y los ahorros se volatilizan.

En esos años de euforia, que representan el 20% del tiempo, cometemos la mayor parte de los errores económicos. Por otro lado, los errores en las fases de euforia tienen mayor repercusión que los que se puedan cometer en otras épocas ya que involucran precios más altos, inversiones más cuantiosas y planes más optimistas.

Esta circunstancia parece obedecer el “principio de Pareto”, llamado así en honor a Vilfredo Pareto, economista italiano de principios del siglo XX, que fue el primero en observar que el 80% de la riqueza estaba en poder del 20% de la población. A partir de aquí se ha utilizado este principio para demostrar que la relación 20/80 se cumple, de forma aproximada, en muchos otros aspectos. Por ejemplo, se afirma que el 20% de los clientes proporciona el 80% de los ingresos de una empresa.

Quienes tienen elevados recursos también pierden en las crisis, y mucho. Por poner solo un ejemplo, en enero de 2009 el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, había perdido 39 de los 40 millones de euros que invirtió a título personal en abril de 2008 en acciones del Royal Bank Of Scotland. Sin embargo, siempre siguen contando con recursos que les permiten recuperarse rápidamente. En cambio, la clase media a menudo pierde gran parte de sus ahorros o, peor aún, se queda endeudada, por lo que su recuperación es mucho más lenta.

Seguramente, la concentración de la riqueza tiene algo que ver con la concentración de los errores en las fases de euforia. El hecho de que los ciclos económicos cada vez sean más pronunciados explicaría por qué la riqueza está cada vez más concentrada.

A menudo se habla de la importancia de diversificar por tipos de activo, por sectores, por países, etc. Lo que suele olvidarse es que la falta de diversificación más peligrosa consiste en concentrar los recursos en activos de riesgo en los peores momentos para hacerlo.

Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista? Parte II (ejemplo numérico)

Partiremos de una empresa que hace un año tenía 10.000 acciones y un patrimonio neto de 1.000.000 euros, y de un accionista que tiene 20 acciones compradas a 100 euros. Supondremos que el precio de la acción es igual a su valor contable. En tal caso, el precio será igual al patrimonio neto dividido por el número de acciones, o sea 100 euros.

Opción 1: dividendo

Al cabo de un año, la empresa gana 150.000 euros netos y decide repartir el 40% de ese beneficio como dividendos, o sea 60.000 euros. A cada acción le corresponderán 6 euros (60.000 euros dividido por 10.000 acciones). Como el accionista compró las acciones a 100 euros, tendrá un rendimiento por dividendo del 6%.

El precio de las acciones será el nuevo patrimonio neto dividido por el número de acciones. Como los beneficios no distribuidos son de 90.000 euros (los beneficios netos menos los dividendos pagados), el nuevo patrimonio neto será de 1.090.000 euros. Por tanto, el valor contable será de 109 euros. Como hemos supuesto que el precio es igual al valor contable, la plusvalía obtenida por el accionista será del 9%.

La rentabilidad es la suma de la plusvalía y del rendimiento: un 15% en este caso.

Opción 2: suscribir nuevas acciones

Imaginemos que la sociedad no quiere pagar dividendos y en vez de eso hace una ampliación liberada en la proporción de 1 acción nueva por cada 20 antiguas.

La ampliación hará bajar el precio de las acciones que ya están en circulación porque los dividendos futuros se tendrán que repartir entre un número mayor de títulos.

Primero tenemos que tomar como referencia el precio que habría sin la ampliación. Puesto que la sociedad no paga dividendos, su nuevo patrimonio neto será de 1.150.000 euros, es decir, destina todo el beneficio a recursos propios. El valor contable y el precio serían de 115 euros. Pero al hacer la ampliación crea una acción nueva por cada 20 antiguas, o sea 500 acciones en total. Por tanto, el nuevo precio será de 1.150.000 dividido por 10.500 acciones, que es 109,52 euros.

En realidad, cuando hay una ampliación el nuevo precio no se calcula así porque el precio de las acciones no suele coincidir con su valor contable. Lo que se hace es aplicar una sencilla fórmula: «Antes = Después». Es decir, la ampliación no hace milagros, de modo que un accionista que acuda a la ampliación tendrá la misma cantidad de dinero antes que después de suscribir las nuevas acciones.

Antes de la ampliación, un accionista con 20 acciones tenía 20 x 115 = 2.300 euros. Después tendrá 21 acciones pero este conjunto de acciones seguirá valiendo 2.300 euros. Esto significa que cada acción valdrá 2.300 / 21 = 109,52 euros. Como se puede ver, el mismo resultado obtenido al calcular el valor contable. En la práctica, las acciones suelen cotizar por encima del valor contable, por ejemplo 1,5 veces por encima. En tal caso, el precio sería de 1,5 x 109,52 euros. La lógica es la misma, solo cambia la proporción.

El accionista compró esas 20 acciones hace un año a 100 euros. Así, la inversión inicial fue de 2.000 euros. Ahora tiene 2.300 euros, por lo que su ganancia de capital o plusvalía es del 15%. Como en este caso no hay pago en efectivo, el rendimiento es cero. Por tanto, la rentabilidad coincide con la plusvalía. El mismo resultado que en el caso de cobrar el dividendo.

Opción 3: vender los derechos de suscripción

El accionista que no quiere suscribir nuevas acciones, puede vender los derechos de suscripción. En una ampliación, cada acción antigua genera un derecho de suscripción. Un accionista con 20 acciones tendrá 20 derechos.

Esos derechos tienen un valor teórico, que es la diferencia entre el precio que había antes de la ampliación (115 euros) y el nuevo precio (109,52 euros), o sea 5,48 euros. Por definición, el valor del derecho equivale a la pérdida de valor de la acción, lo que se denomina efecto dilución. Es una manera de compensar al accionista por la depreciación de sus acciones como consecuencia de la creación de los nuevos títulos.

El accionista continuará teniendo 20 acciones pero a un precio de 109,52 euros, lo que hace un total de 2.190,5 euros. Al haber comprado esas acciones a 100 euros, tendrá una plusvalía del 9,52%. Pero al ingresar 5,48 euros por cada derecho, percibirá una renta total de 20 x 5,48 = 109,52 euros. Así, el rendimiento generado por la venta de derechos será igual a 109,52 / 2.000 = 5,48%. La suma de ambos conceptos vuelve a dar un 15%, la misma rentabilidad que en los casos anteriores.

Por tanto, la rentabilidad bruta de las tres opciones es la misma. En las opciones de dividendo flexible, las empresas compran los derechos a un precio fijo, que es el valor teórico. Pero si esos derechos se venden en el mercado, el precio puede situarse por encima o por debajo del valor teórico. En tal caso, al rentabilidad será mayor o menor al 15%. Por otro lado, hay que tener en cuenta los aspectos fiscales que ya comenté en el artículo anterior (Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista?)

Ampliaciones de capital con descuento, ¿qué gana el accionista?

Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista?

En los últimos años se ha puesto de moda que las empresas cotizadas en bolsa ofrezcan a sus accionistas una triple opción de retribución en vez de limitarse al pago del dividendo. Estas operaciones reciben nombres como Dividendo Opción, Dividendo Flexible u otros similares. ¿Cuál es la mejor de las tres opciones disponibles?

La primera opción es recibir acciones gratis. Cuando tenemos esa posibilidad es porque la sociedad hace una ampliación de capital liberada, que es una forma de remunerar al accionista sin que la empresa tenga que desembolsar dinero. Al crear más acciones, los beneficios tendrán que repartirse entre un número mayor de títulos, lo cual hace caer el precio de la acción. ¿Es eso bueno para el accionista? Luego lo veremos.

La segunda opción viene generada directamente por la primera. El accionista no tiene por qué suscribir las nuevas acciones si no lo desea. Una ampliación genera unos derechos de suscripción que se pueden usar para suscribir nuevas acciones o bien para venderlos en bolsa. La posibilidad de elegir entre nuevas acciones y un ingreso en efectivo es una gran ventaja de las ampliaciones de capital. Los dividendos obligan a aquellos accionistas que quieren reinvertir todas sus ganancias en bolsa a acumular suficiente dinero para comprar más acciones, lo cual puede suponer una pérdida de rentabilidad, al menos en un ciclo alcista.

La tercera opción no está normalmente disponible en una ampliación de capital liberada pero ahora es ofrecida por un número creciente de empresas. Se trata de vender los derechos a la misma empresa que realiza la ampliación, en vez de venderlos en el mercado. Equivale al pago de un dividendo. La ventaja es que el precio de los derechos está fijado de antemano. En cambio, el valor de los derechos en bolsa puede experimentar fuertes fluctuaciones. En este sentido, quien tenga ánimo especulador puede vender los derechos en el mercado si el precio sube por encima del precio fijado por la empresa o venderlos a la sociedad en caso contrario.

A nivel fiscal, suscribir nuevas acciones y vender los derechos de suscripción en el mercado no tributa. Pero en ambos casos se minora el precio de adquisición de las acciones que ya se poseían, de modo que en el momento de vender estas, se generará una mayor plusvalía. Por tanto, se trata de una fiscalidad diferida. Si las acciones generaran minusvalías, entonces las nuevas acciones o el ingreso por la venta de los derechos quedarían exentos de impuestos.

En cambio, si el accionista vende los derechos a la empresa entonces sí que debe tributar por ellos, igual que si se tratara de un dividendo. Obviamente, a los inversores con mayor renta y mayor tipo impositivo, esta es la opción menos interesante a nivel fiscal. En cambio, para aquellos que no tengan un gran capital en bolsa (hasta 50.000 euros aproximadamente) esta puede ser la mejor elección porque los primeros 1.500 euros recibidos en concepto de dividendos están exentos de tributación. Hay que tener en cuenta que todos los dividendos están sujetos a retención fiscal pero posteriormente Hacienda procede a la devolución de las retenciones si el total de dividendos percibidos no supera el importe indicado.

Aparte de estas consideraciones, ¿cuál es la opción más rentable para el accionista?

Cuando una sociedad amplía capital, los beneficios y dividendos futuros tendrán que repartirse entre más acciones. Eso se denomina efecto dilución y hace caer el precio de la acción. Sin embargo, al no haber pagado dividendos, la empresa estará más capitalizada, es decir tendrá más recursos propios para invertir y podrá generar más beneficios y dividendos en el futuro. Lo que se pierde por un lado se gana por otro. Pero, ¿la ganancia supera a la pérdida o a la inversa?

Lo cierto es que ambas se compensan mutuamente. El valor de referencia del derecho de suscripción, que determina el precio al cual la empresa compra los derechos a los inversores que no quieran venderlos en el mercado, equivale exactamente a la pérdida de valor de la acción debida al efecto dilución.

En realidad, la rentabilidad bruta en las tres opciones es la misma para el accionista (ver demostración). La única excepción puede darse si el inversor vende los derechos en el mercado porque en tal caso puede obtener un precio mayor o menor al valor de referencia.

La elección entre una u otra de las tres opciones depende de la preferencia del inversor (acumular ganancias o recibir rendimientos), de la cantidad invertida en bolsa y de la situación fiscal.

En resumen:
Para inversores que quieran reinvertir todas sus ganancias en bolsa, la mejor opción es suscribir nuevas acciones.
Para inversores que quieran un ingreso en efectivo y tengan un elevado tipo impositivo, la mejor opción es vender los derechos de suscripción en el mercado.
Para inversores que quieran un ingreso en efectivo y tengan un capital invertido en bolsa de hasta 50.000 euros aproximadamente, la mejor opción es vender los derechos de suscripción a la empresa.

Ampliaciones de capital gratuitas, ¿buenas o malas para el accionista? Parte II (ejemplo numérico)

Ampliaciones de capital con descuento, ¿qué gana el accionista?

Una cartera compuesta por los valores más seleccionados por los gurús

El portal de inversión GuruFocus elabora una cartera compuesta por los 25 valores más seleccionados por los mejores inversores, la Consensus Picks Portfolio, en base a una cuidada selección de estos inversores, los cuales deben tener una excepcional rentabilidad a largo plazo, gestionar más de mil millones de dólares y hacer poca rotación de la cartera.

El 23 de mayo de 2006, se fijó un valor inicial de 100,24 puntos. El mismo día, el índice S&P 500 de la bolsa estadounidense, estaba a 1.256,57 puntos.

El 14 de octubre de 2015 la cartera tenía un valor de 157 puntos, por lo que se había revalorizado un 56,6% en estos cerca de 9 años y medio, aproximadamente un 4,7% anual. En el mismo período, el índice S&P 500 ha subido un 58,7%, como puede verse en la tabla siguiente extraída de la propia página web de GuruFocus.

gurufocus consensus

 

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Seis mitos sobre la inversión en bolsa

El bog Sintetia ha publicado este artículo mío 6 mitos sobre invertir en bolsa.

Por cierto, un blog muy recomendable. Merece especialmente la pena esta entrevista  «No tiene sentido, un niño de un país desarrollado al nacer ya soporta una deuda de 170.000 dólares«, con José Manuel López Zafra, autor del libro Retorno al patrón oro. En la entrevista, López Zafra explica las razones por las que aboga por una vuelta a un sistema monetario basado en el patrón oro, que según él daría lugar a un crecimiento económico más lento pero más sostenido al evitar una excesiva intromisión de los poderes públicos en la economía. Ideas polémicas, sin duda, pero que no dejan indiferente a nadie.

 

 

 

 

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Invertir sin estresarse

Vivir con la necesidad de aprovechar todas las oportunidades puede ser estresante. Hay a quien le puede ir bien pero hay a quien no. Los inversores también pueden sentirse presionados para sacar partido de todas las ocasiones que se les presentan.

Una buena manera de no estresarse invirtiendo es actualizar nuestra cartera siempre en las mismas fechas. De esta forma se evita reaccionar a las noticias del día a día, asi como una hiperactividad que solo sirve para pagar más comisiones. Numerosos estudios demuestran que el trading es esencialmente una actividad perdedora.  Para aquellos que sepáis inglés, os recomiendo la lectura de este artículo de Cory Mitchell: Why Most Traders Lose Money and Why the Market Requires It (Por qué la mayoría de traders pierde dinero y por qué el mercado requiere que sea así). Ahí se afirma que incluso en el caso de que todos los traders supieran cómo operar con éxito en las condiciones actuales del mercado, la mayoría de ellos seguiría perdiendo a largo plazo.

En mi libro Invertir Low Cost, así como en este blog, propongo nueve carteras que solo requieren revisarse una vez al trimestre. Dos de las carteras, la Término Medio y la Consenso Relativo sufren cambios mínimos en dos de los trimestres (concretamente el 30 de junio y el 30 de diciembre) motivados únicamente por los cambios en la composición del IBEX, ya que ambas se basan en los balances de situación semestrales y no tienen en cuenta los precios de mercado.

Invertir con una pauta regular y con un plan preestablecido permite sustraerse de las presiones que ejerce el mercado sobre nuestra psicología y que tan malas pasadas pueden jugarnos. Tener un criterio de selección determinado y aplicarlo de modo sistemático, independientemente de cómo evolucione el mercado, configura un estilo de inversión proactivo en vez de reactivo. Es mucho más probable obtener buenos resultados cuando se toman decisiones propias que cuando uno se deja llevar por las emociones del mercado.

Estrategias para inversores lentos

Seis mitos sobre la inversión en bolsa (artículo publicado en Sintetia)

 

 

Los fondos de inversión más rentables tienen menos riesgo

A partir de los datos del proveedor de información y análisis financiero Morningstar, que establece un ranking de los fondos de inversión según su rentabilidad y que también evalúa su riesgo, he intentado averiguar si los fondos más rentables de renta variable española (de acuerdo con su evolución en los últimos tres años) llevan asociado un mayor riesgo.

El cuadro siguiente resume los resultados hallados. La realidad es que los fondos más rentables presentan un menor riesgo y que los fondos menos rentables son más arriesgados que el resto. Por ejemplo, de los diez fondos más rentables, seis tienen un riesgo bajo o inferior a la media, dos un nivel medio y otros dos un riesgo alto o superior a la media.

Si dividimos los resultados en dos grupos, vemos que de los 30 mejores fondos, más de la mitad (el 57%) tienen un riesgo bajo o inferior a la media y solo el 13% un riesgo alto o superior a la media, mientras que el 30% está en la media.

En cambio, de los 30 fondos menos rentables, justo la mitad tienen un riesgo alto o superior a la media y el 27% un riesgo bajo o inferior a la media, prácticamente el resultado contrario al de los fondos más rentables.

 

Fondos_rentabilidad_riesgo2Los mejores fondos de inversión en bolsa española

 

Estrategias para inversores lentos

Me han preguntado si sería posible actualizar las carteras a medida que se van publicando los estados financieros ya que hacerlo al final de cada trimestre supone reaccionar tarde a los mismos. Por ejemplo, la mayoría de las cotizadas publica sus cuentas anuales en la segunda quincena de febrero, de manera que actualizar las carteras a finales de marzo supone un «retraso» de un mes o de un mes y medio. En cualquier caso, la actualización podría llevarse a cabo a finales de febrero. Aunque Inditex publica balances en marzo, se podría hacer un ajuste a finales del trimestre.

No he analizado la rentabilidad que hubieran dado las carteras en caso de seguir el procedimiento antes indicado, por lo que no tengo una respuesta a esta cuestión. Hay que tener en cuenta que tras la publicación de los resultados, las acciones de una empresa pueden sobrerreaccionar al alza si aquellos son muy positivos o hacerlo a la baja si no son tan buenos como se esperaba. Creo que es mejor dejar que se enfríen esas reacciones del mercado.

También me han comentado si en las actualizaciones de junio no sería mejor tener en cuenta los resultados acumulados hasta el primer trimestre, en vez de los resultados del año anterior, ya que en tal caso se está utilizando información algo desfasada. De modo similar, las revisiones de diciembre podrían basarse en los resultados acumulados de septiembre del año anterior a septiembre del año corriente, y no de junio a junio. Es una propuesta que tiene sentido, pues las carteras se comportan mejor en el segundo y el cuarto trimestre, que se basan en los resultados más recientes.

La razón por la cual utilizo los resultados semestrales es que estos siguen un modelo estándar. He llevado a cabo una simulación de la rentabilidad que hubiera dado la cartera Contrarian (que es la que más depende de los beneficios declarados por las empresas) en algunos trimestres clave tomando en consideración los resultados trimestrales en las actualizaciones de junio y diciembre, es decir, la información más reciente sobre beneficios. Los resultados empeoraron. Una explicación puede ser que el mercado da mayor relevancia a la información más global que ofrecen los resultados semestrales. Otra explicación es que el comportamiento de las empresas en bolsa no solo depende de su cuenta de resultados sino también de su balance de situación, el cual evoluciona de manera más lenta.

Creo que en la bolsa hay que evitar aplicar una lógica estricta. Es lógico que la rentabilidad de una cartera basada en los beneficios mejore con información reciente. Lo muy lógico sería que dicha rentabilidad siempre mejorara con la información más actualizada. Como en muchos otros ámbitos de la vida, se cumple el siguiente axioma:

Lo lógico funciona pero lo muy lógico, no.

Puede decirse, por tanto, que las estrategias de Invertir Low Cost son apropiadas para inversores «lentos», a quienes no les preocupa reaccionar antes que nadie a los nuevos datos sino que prefieren decidir con más calma y en base a información más general. Eso sí, para que estas estrategias sean efectivas se requiere una disciplina. En todo caso, ser disciplinado cuatro veces al año, que es la frecuencia con la que se actualizan las carteras.

Seis mitos sobre la inversión en bolsa (artículo en Sintetia)

Invierta low cost

 

 

Rentabilidad de la cartera Contrapunto con actualizaciones semestrales y anuales

Como he comentado en otras ocasiones, es preferible actualizar las carteras una vez al trimestre. Actualizarlas una vez al mes implicaría hacer demasiadas operaciones mientras que hacerlo una vez cada semestre o cada año supone una menor representatividad del criterio utilizado.

El cuadro siguiente recoge la rentabilidad anualizada de la cartera Contrapunto y la ventaja de la misma respecto a la referencia del mercado (el IBEX Empresas) según la frecuencia de actualización.  El IBEX Empresas es la rentabilidad media de todas las empresas que están en el IBEX-35. Se utiliza esta referencia porque en las carteras no entran valores financieros.

Contrapunto_semestral_anualEn el cuadro puede verse que la ventaja de la cartera Contrapunto es más estable cuando la fecuencia de la actualización es trimestral, de entre un 11% y un 13% anual aproximadamente. Cuando la frecuencia es semestral, la ventaja es inferior y varía entre un 7,6% y un 11,6% anual.

Cuando los cambios se realizan solo una vez al año, la ventaja es mayor que en el caso de la actualización trimestral cuando dichos cambios se efectúan en marzo de cada año. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este dato puede estar distorsionado por la espectacular alza de OHL entre marzo de 2009 y marzo de 2010. Si los cambios se llevan a cabo en los otros trimestres, las ventajas son menores.

Los resultados más consistentes, pues, se obtienen con una actualización trimestral.

Nueve grandes estrategias: la estrategia ‘Contrapunto’