Temores de recesión en EEUU: ¿señal de venta?

Se está hablando mucho estos días de un signo que se considera un predictor fiable de la proximidad de una recesión en Estados Unidos: la inversión de la curva de tipos de interés.

Normalmente, los bonos a largo plazo dan un interés mayor que los títulos de deuda a corto plazo porque los primeros conllevan un riesgo más alto debido al efecto de un posible aumento de la inflación sobre las rentas futuras. Sin embargo, en ocasiones los títulos a largo plazo dan un rendimiento inferior a los de corto plazo, una circunstancia que puede considerarse poco lógica, ya que en este caso los títulos de menor riesgo dan un rendimiento mayor. Un título a corto plazo se considera menos arriesgado porque si aumenta la inflación puedes ir comprando nuevos títulos con un tipo de interés que lleve incorporado expectativas de inflación más altas.

Para entender este fenómeno hay que recordar que los bonos suben de precio cuando aumenta la demanda por los mismos y que cuando eso ocurre su rendimiento baja. Por ejemplo, si compro un título a un año a un precio de 1.000 € con una renta de 30 €, el rendimiento será del 3%. Si en el mercado hubiera de pronto más demanda que oferta de este tipo de deuda (por ejemplo ante una caída de la bolsa), el precio de mi título podría subir a 1.050 €. En tal caso, su rendimiento bajaría al 2,85% (30 dividido por 1.050). En un título a largo plazo la relación entre rendimiento y precio es más compleja debido a que el rendimiento es el tipo de descuento de un flujo de pagos futuros, pero la idea es similar.

Un aumento de la demanda de bonos a largo plazo puede significar que los inversores evitan el riesgo porque los indicadores económicos señalan una caída de la actividad económica, los beneficios empresariales se estancan, el contexto internacional es incierto, etc.. Por otro lado, la expectativa de una recesión favorece a los bonos a largo plazo por partida doble. Por un lado, una recesión suele ir asociada a una menor inflación (por la caída de la demanda), lo que reduce el riesgo de erosión monetaria en los bonos a más largo plazo. Por otro lado, hace prever más caídas del interés porque las empresas demandarán menos crédito y porque el banco central intentará estimular la economía con reducciones de tipos.

La inversión de la curva de tipos de interés es un acontecimiento tan señalado que tiene fecha: el día 22 de marzo de 2019. Ese día, el tipo de interés a tres meses en Estados Unidos fue del 2,45%, mientras que los bonos del Tesoro americano a 10 años daban el 2,42% anual.

Desde el punto de vista del inversor en bolsa, recesión significa retroceso de los beneficios empresariales, de forma que cualquier cosa que la anticipe puede actuar como incentivo a vender. Sin embargo, diversos estudios indican que tal vez sea precipitado hacerlo.

Un artículo reciente publicado en la página web de la CNBC, Stocks typically outperform for a long time even when the bond market is flashing recession signal (Las acciones suelen hacerlo bien durante largo tiempo cuando el mercado de bonos emite señales de alarma) ofrece una perspectiva histórica del fenómeno.

El cuadro siguiente, elaborado por la firma Bespoke Investment Group, recoge la evolución del índice S&P 500 en diversos plazos (un mes, tres meses, seis meses y un año) desde el día en que tuvo lugar la inversión de la curva de los tipos de interés, desde el año 1966. Vemos que en los dos primeros ciclos, los de 1966 y 1973, efectivamente la bolsa había bajado (y de forma considerable) un año después. Sin embargo, en los últimos cuatro (iniciados en 1978, 1989, 1998 y 2006) ha sucedido lo contrario: el índice S&P 500 se había revalorizado de forma significativa un año después.

En el artículo mencionado, otra firma de inversión, Cannacord Genuity, destaca el hecho de que la recesión puede tardar dos años o más en llegar después de la señal dada por la inversión de la curva, de forma que se trata de una mala señal, sí, pero con un retardo notable.

En el cuadro siguiente he comparado la fecha de cada inversión de la curva de tipos de interés con el mes de inicio de la subsiguiente recesión. Vemos que salvo en 1973, efectivamente el retardo fue de más de un año. Lo que sí es cierto es que después del inicio de cada recesión, la caída del S&P 500 ha sido considerable.

 

El patrón histórico que hace prever subidas en la bolsa de Estados Unidos en 2019

Un artículo de la CNBC hace referencia a un curioso patrón histórico según el cual la bolsa de Estados Unidos ha registrado subidas un año después de todas las elecciones legislativas de noviembre desde 1946. Ver After comeback, the stock market is aligned with a historical pattern with perfect track record.

Desde 1946 ha habido 18 elecciones legislativas en Estados Unidos, que se celebran cada cuatro años en el mes de noviembre, dos años después de las presidenciales. En el cuadro siguiente, obtenido de la página web de la CNBC, se indica la fecha de cada elección, el presidente que entonces ocupaba el cargo, el partido mayoritario en el senado y en el congreso y finalmente la revalorización del índice S&P 500 un año después. Se aprecia que en todos los años esta fue positiva, aunque ha variado entre el 0,1% de 1946 y el 33,2% de 1954. Sin embargo, en las tres últimas ocasiones (2006, 2010 y 2014) la ganancia ha sido más bien modesta (entre un 3,7% y un 6,7%).

Los datos han sido recopilados por la firma LPL Financial Research.

Hay que tener en cuenta que en inglés el formato numérico de la fecha empieza con el mes.

Según declaraciones a la CNBC de Andrew Slimmon, gestor de Morgan Stanley Investment Management, el tercer año del ciclo presidencial suele ser positivo porque el presidente procura que la economía parezca en buena forma con el objetivo de conseguir la reelección.

El 6 de noviembre de 2018, día de las últimas elecciones legislativas, el S&P 500 cerró a 2.755,45 puntos. El 24 de diciembre había retrocedido a 2.351,1 puntos, casi un 15%. Desde entonces la recuperación ha sido notable, con una revalorización del 20% hasta el 15 de marzo de 2018, hasta los 2.822,46 puntos, pero este nivel solo estaba un 2,4% por encima del nivel del 6 de noviembre de 2018, lo que según LPL Financial Research dejaría margen para nuevas subidas.

Previsiones Bolsa de Nueva York

Indice Miedo y Avaricia

 

 

Los analistas, unánimes en sus previsiones sobre la bolsa de Nueva York para 2019

Los analistas más influyentes de Wall Street coinciden en dos cosas: lo peor está por venir y lo veremos en el primer trimestre o semestre de 2019, pero la bolsa cerrará el año con subidas. Sin embargo, no demos por sentado que va a ser así. Recordemos que en 2007 la mayoría también era positivo para 2008.

Los factores que más van a pesar a corto plazo son la política monetaria de la Reserva Federal, que los mercados juzgan como inadecuada, las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, así como las disputas en materia de propiedad intelectual que mantienen ambos países, la inestabilidad del gobierno de Estados Unidos tras los últimos ceses y dimisiones y un posible proceso de destitución del presidente.

John Harwood, de la CNBC, asegura que la actitud de Trump ya representa un problema fundamental para la economía y la seguridad nacional de Estados Unidos y lo será todavía más en los próximos meses. Los efectos positivos del recorte fiscal del inicio del mandato presidencial, que aumentó los beneficios empresariales e incrementó el gasto, dejarán de notarse a partir de 2019. El gobierno de los Estados Unidos declaró un cierre parcial desde el día 21 de diciembre. Cientos de miles de funcionarios cobrarán con retraso, trabajarán sin cobrar o serán enviados a sus casas con permisos no remunerados, con las consecuencias que ello puede tener sobre la solvencia de quienes hayan solicitado créditos y préstamos bancarios. Trump ha dicho que el cierre “puede durar mucho tiempo“: el que se tarde en aprobar el presupuesto de 5.000 millones de dólares que exige para levantar un muro entre México y Estados Unidos. Con la nueva mayoría demócrata que tomará el control del Congreso a partir de enero, Trump podría ser objeto de diversas investigaciones por supuestos delitos relacionados con sus negocios privados, su fundación, su campaña electoral e incluso sus acciones como presidente.

Sin embargo, los analistas consideran que a medio plazo el foco se situará más sobre los resultados empresariales, que anticipan positivos, incluso a pesar de que se esperan dos nuevos incrementos de los tipos de interés de la Reserva Federal y que continúen las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. Un informe de Bank of America Merrill Lynch señala que los factores negativos que actualmente atenazan los mercados no dejan ver los positivos: una tasa de ahorro relativamente elvada, un destacable superávit financiero del sector privado, aumentos de los salarios reales y caída del precio del petróleo.

El periodista financiero de la CNBC Carl Quintanilla publicó el 22 de diciembre un tweet en el que se hace eco de las previsiones para 2019 de los principales analistas de Wall Street para el índice S&P 500 en 2019. Dice lo siguiente: “Número de principales estrategas de Wall Street que piensan que el S&P caerá el próximo año: Cero.“

Carl Quintanilla calcula el valor medio del S&P 500 previsto por estos analistas para el cierre de 2019 y obtiene un resultado de 3.052 puntos. El analista más cauto (Mike Wilson, de Morgan Stanley) prevé 2.750 puntos y el más optimista (Jonathan Golub, de Credit Suisse) pronostica 3.350 puntos. El S&P 500 cerró a 2.351,1 puntos el 24 de diciembre de 2018.

El periodista calcula que el beneficio por acción medio estimado es de 173,05 dólares para 2019. Dado un nivel medio previsto del S&P 500 de 3.052 puntos, el PER resultante es de 17,6 veces. Se trata de un PER más bien moderado para lo que ha sido habitual en los últimos años en la bolsa de Nueva York.

La cuestión es si realmente en el primer semestre se logrará despejar las presentes incertidumbres. Un acuerdo comercial con China que sea considerado satisfactorio por los mercados es visto como poco probable, dado lo alejadas que están las posiciones de ambos países. Un eventual proceso de destitución del presidente puede ser largo y penoso.

Las expectativas actuales recuerdan a las que había a finales de 2007. Los analistas se mostraban inquietos acerca de la economía pero la mayoría esperaba una bolsa positiva. La entonces jefa de estrategia de Goldman Sachs, Abbey Joseph Cohen, que predijo el crac de 1987, creía que el S&P subiría un 14% en 2008, mientras que finalmente el índice cayó un 38%. También esperaba una primera mitad del año negativa, debido a la caída de los precios inmobiliarios y a la inestabilidad del mercado de hipotecas subprime, y una mejoría a partir del segundo semestre.

Como puede verse en la página Previsiones de la Bolsa de Nueva York, el consenso de los analistas sobre el S&P 500 a un año vista suele acercarse bastante al valor efectivo pero en ocasiones el error puede ser monumental, como en el citado año 2008.