El Estado español gana un 15% en 2018 con su cartera industrial en bolsa

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) es una entidad pública cuya misión es rentabilizar las participaciones empresariales del Estado. La SEPI es accionista mayoritario en quince empresas, entre ellas Correos, la agencia EFE o el grupo de construcción naval Navantia, y accionista minoritario en nueve sociedades, seis de ellas cotizadas en la bolsa española: Red Eléctrica, el grupo alimentario Ebro Foods, Enagás, la aerolínea IAG, la tecnológica Indra y el grupo aerospacial Airbus.

Airbus es una sociedad europea formada a partir de la unión de empresas del sector aeronáutico de Francia, Alemania y España, con sede operativa en Toulouse (Francia) y domicilio legal en Leiden (Holanda). Además, la SEPI es accionista minoritario de Enresa, entidad responsable de la gestión de los residuos nucleares, Hispasat y Alestis Aerospace.

La tabla siguiente recoge la participación de la SEPI en cada una de las seis sociedades cotizadas en bolsa y su valor de mercado al cierre de 2017. Las participaciones principales son las de Airbus y Red Eléctrica, que suponían un 44,47% y un 33,32% respectivamente sobre el valor total de mercado del conjunto de participaciones, que era de 6.076,5 millones de euros.

La rentabilidad de la cartera de empresas cotizadas de la SEPI era del 14,71% en 2018 hasta el día 17 de julio, con dividendos incluídos, gracias sobre todo a la significativa revalorización de Airbus. Si los seis valores tuvieran la misma ponderación, la rentabilidad sería del 6,34%. Este resultado supera ampliamente al IBEX 35 con dividendos, que el 17 de julio de 2018 perdía un 0,7% en el año.

La cartera de la SEPI supera también ampliamente a la cartera española de George Soros, que perdía un 1,5% en el mismo período. El famoso inversor posee acciones de FCC, Bankia, Iberdrola, Liberbank, Endesa, Santander, Aena e Hispania Activos. Su cartera también está muy concentrada: el 35,8% en Santander, el 21,7% en Endesa y el 20,5% en Aena.

El Estado español también posee una participación significativa en Bankia a través del Banco Financiero y de Ahorros (BFA). El BFA posee el 61,23% de este banco y a su vez es propiedad al 100% del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). Bankia pierde un 21% hasta la fecha.

 

La rentabilidad de Luis Bárcenas con sus inversiones en bolsa

Para calcular la rentabilidad de una inversión financiera cuando se realizan aportaciones al capital a lo largo del tiempo, es necesario aplicar la Tasa Interna de Rentabilidad (TIR). Vamos a aplicar este concepto para tratar de averiguar qué rentabilidad obtuvo Luis Bárcenas de su dinero depositado en Suiza y que fue invertido en bolsa.

Luis Bárcenas fue senador del Partido Popular entre marzo de 2004 y abril de 2010 y tesorero del partido entre octubre de 2008 y abril de 2010, cuando le fueron revocados los poderes oficialmente. El 24 de mayo de 2018 fue condenado a 33 años de prisión por diversos delitos fiscales relacionados con el caso Gürtel.

En la segunda entrega de la entrevista que el diario El Mundo ha hecho a Bárcenas, este afirma lo siguiente acerca de su fortuna en Suiza:

“Mi cartera siempre fue estable en cuanto a los valores que la componían, dándose la circunstancia de que como consecuencia de la revalorización de las bolsas en todo el mundo, esa cartera llegó a tener un valor de 48 millones de euros a diciembre de 2007 y, sin embargo, pasó a valer 28 millones a 31 de diciembre del año 2008 con la caída de las bolsas. Por otra parte esas cuentas recibieron exclusivamente en el periodo 1999 a 2008 unos 8 millones de euros como resultado de los ingresos por mi actividad económica fuera de España.“

Las pistas que tenemos son las siguientes:

  • El capital aportado fue de 8 millones de euros a lo largo del período 1999 a 2008.
  • El dinero estuvo invertido en bolsas internacionales, incluida la española (en otro momento de la entrevista, Bárcenas dice que tuvo acciones de Unión Fenosa y Endesa).
  • La cartera fue estable, de modo que el capital estuvo invertido en bolsa de forma permanente.
  • La minusvalía del patrimonio en 2008, al ser similar a la caída de las bolsas el mismo año, indica que todo el capital estaba invertido en bolsa al final de 2007.
  • Al cierre de 2007 el valor de la cartera era de 48 millones de euros.

La pérdida de valor de la cartera de un 41,7% en 2008 es coherente con la caída de las bolsas internacionales en aquel año. Por ejemplo, el IBEX 35 cayó un 39,4%, el DAX alemán (que incluye dividendos) un 40,4% y el Dow Jones un 33,8%. Aún así, es mayor de la que hubiera cabido esperar de un capital diversificado en las principales bolsas del mundo. Es probable que parte del mismo estuviera invertido en acciones del IBEX Medium Cap y del IBEX Small Cap, que en 2008 perdieron un 46,5% y un 57,3% respectivamente.

Bárcenas administró sus propias inversiones, según se deduce de la mencionada entrevista, e incluso llegó a gestionar capitales ajenos en el mercado de valores.

Si hubiera invertido 8 millones de una sola vez a principios de 1999 y hubiese obtenido 48 millones al final de 2007, Bárcenas habría multiplicado su capital por 6 mientras que el IBEX 35 con dividendos solo multiplicó su valor por 1,94 en el mismo período. En términos anuales, el ex tesorero del PP habría obtenido una rentabilidad anualizada del 22,0% anual frente al 7,62% anual del IBEX 35.

Pero al haberse aportado a la cuenta esos 8 millones a lo largo de varios años, lo que tenemos que calcular es la rentabilidad interna (TIR). Para ello supondré que el primer día hábil de cada año entre 1999 y 2006, Bárcenas ingresó un millón de euros en su cuenta de valores.

Si Bárcenas hubiera invertido ese millón de euros al principio de cada uno de esos años en acciones representativas del IBEX 35, al final de 2007 su capital hubiera sido 16,2 millones de euros, bajo el supuesto (realista en este caso) de que no hubiese pagado impuestos sobre los dividendos. Pero su capital fue tres veces superior.

Calculemos ahora cuál habría sido la rentabilidad interna de un inversor que hubiera hecho aportaciones constantes en el IBEX 35 en las fechas indicadas. A tal fin, la suma de las aportaciones capitalizadas a una tasa de rentabilidad determinada tiene que dar el capital final obtenido, en este caso 16,2 millones de euros. Esa tasa de rentabilidad es la TIR.

Si capitalizamos un millón de euros durante los nueve años entre enero de 1999 y diciembre de 2007, otro millón de euros durante los ocho años entre enero de 2000 y diciembre de 2007 y así sucesivamente, a una tasa del 12,957% anual, el capital resultante el 31 de diciembre de 2007 es de 16,2 millones de euros, que coincide con la cifra alcanzada en el cálculo anterior. La TIR es por tanto del 12,957%.

Si ahora hacemos un cálculo similar pero de modo que el capital al 31 de diciembre de 2007 sea de 48 millones, la TIR resultante es del 33,358% anual. Esta sería la rentabilidad efectiva obtenida por Luis Bárcenas en la gestión de su cartera de valores de su cuenta suiza. En definitiva, estaríamos en presencia de un inversor que dejaría en pañales a leyendas como Warren Buffett o Peter Lynch.

Hay que tener en cuenta, además, que el IBEX 35 fue uno de los índices más rentables de ese período. El Dow Jones de la bolsa estadounidense se revalorizó un 6,28% anual y el DAX alemán un 5,45% anual, ambos incluyendo dividendos.

Pero esta ventaja tan amplia supuestamente lograda por Bárcenas respecto a la rentabilidad del mercado se contradice con el resultado más bien peor que el mercado en 2008.

Suponiendo que las aportaciones se hubiesen realizado con la regularidad indicada y en caso de que Bárcenas lograra una rentabilidad interna similar a la del IBEX 35 (uno de los índices más rentables del período) con dividendos y sin impuestos, quedarían unos 32 millones de euros sin justificar.

Cómo afectó a la bolsa la incertidumbre política de 2016

 

 

 

El “mejor inversor del mundo“ firma su cuarto año desastroso consecutivo

En el bestseller Money: Master The Game, publicado en 2014, el famoso autor y conferenciante Tony Robbins recopila los que a su juicio eran los mejores inversores en activo del mundo en aquel momento. El número uno era Carl Icahn, al que dedica un capítulo titulado Master of the Universe.

Tony Robbins cita un análisis de la revista financiera Kiplinger según el cual la rentabilidad media obtenida por Icahn entre 1968 y 2013 fue del 31% anual, frente al 20% anual de Warren Buffett.

Carl Icahn es un inversor activista desde 1980. Este tipo de inversor se dedica a comprar participaciones significativas en empresas en dificultades o mal gestionadas con objeto de tomar el control de la sociedad o influir en la toma de decisiones y conseguir que la compañía desarrolle todo su potencial. Las actuaciones pueden consistir en reestructuraciones financieras, iniciativas estratégicas o cambios en el gobierno corporativo. Es a menudo la única forma de poder apartar a gestores incompetentes, que suelen ingeniérsalas para perpetuarse en el consejo de administración con la aprobación de los accionistas.

Icahn Capital obtuvo muy buenos resultados entre 2015 y 2013. En este período su rentabilidad fue del 16,04% anual mientras que el S&P 500 con dividendos solo ganó un 7,02% anual.

Sin embargo, en los últimos cuatro años sus resultados han sido calamitosos. En 2014 perdió un 7,4% mientras que el S&P 500 con dividendos ganó un 13,7%, una diferencia del 21,1%. La ventaja a favor del S&P 500 fue del 19,4% en 2015 y del 32,3% en 2016. En 2017 la rentabilidad fue al fin positiva en un 2,1% pero el S&P 500 ganó un 21,8%, con lo que la diferencia fue del 19,7%.

De diciembre de 2013 a diciembre de 2017, la rentabilidad media de Icahn Capital fue negativa en 11,34% anual mientras que el S&P 500 con dividendos se revalorizó un 11,98% anual: un diferencial inaudito del 23,32% anual de media.

La rentabilidad media desde diciembre de 2004 queda ahora en el 6,82% anual para Icahn Capital y en el 8,52% anual para el S&P 500 Total Return (o sea, con dividendos)

¿Por qué Icahn está cosechando tan malos resultados? Básicamente, por haber apostado demasiado fuerte a favor de las materias primas y en contra de la bolsa estadounidense.

En 2015 hizo una arriesgada incursión en empresas relacionadas con materias primas, incluyendo metales y petróleo. Sin embargo, las materias primas tuvieron uno de sus peores años de su historia en 2015. El índice S&P GSCI perdió un 32,9% ante el temor de una nueva recesión y el petróleo alcanzó su precio más bajo en 11 años. Es un error en el que también ha caído este año el que fuera gestor de Bestinver, Francisco García Paramés, en dos de sus tres fondos, el Cobas Grandes Compañías y el Cobas Concentrados, que pierden un 5% y un 10% respectivamente en 2018 hasta el 15 de marzo. 

El segundo gran error de estrategia de Icahn fue ser demasiado consecuente con su visión de que la bolsa americana estaba sobrevalorada y con su expectativa de que necesariamente tenía que caer. Si uno cree que la bolsa va a bajar, lo mejor es salir y esperar para volver a entrar. La jugada puede salir mal pero en tal caso solo se dejará de ganar. Cuando lo que se quiere es ganar también en un mercado bajista, la manera de probar suerte es tomar posiciones cortas o vender al decubierto, una operativa que consiste en tomar acciones prestadas para recomprarlas cuando caen de precio, devolverlas y embolsarse la diferencia entre el precio pactado y el precio de adquisición. El error de Icahn fue triple: pensar que el mercado cae cuando uno cree que debe caer, no recordar que una bolsa sobrevalorada puede seguir subiendo bastantes años, y que el concepto de sobrevaloración es a menudo subjetivo.

Icahn sigue convencido de que la bolsa caerá. Si bien redujo sus posiciones cortas netas del 128% en 2016 al 77% en septiembre de 2017, sigue siendo una apuesta muy fuerte que, de mantenerse a lo largo de 2018, producirá de nuevo un resultado inverso al del S&P 500 (positivo si el índice cae y de nuevo negativo si el índice sube).