Quiénes van a sufrir pánico en los próximos meses

cortos6-10-15No sabemos todavía quiénes van a sufrir pánicos vendedores en los próximos meses pero sí quiénes van a sufrir pánicos compradores.

Una característica típica de los ciclos bajistas son los pánicos compradores. Son situaciones en las que los inversores que han apostado en contra de un valor determinado se ven sorprendidos ante un súbito cambio de tendencia y deben apresurarse por comprar el valor para evitar mayores pérdidas. Se da la curiosa circunstancia de que las mayores subidas en un ciclo bajista son propiciadas, en buena parte, por estos inversores que compran en contra de su voluntad, es decir, que no compran porque confíen en el valor sino para cortar las pérdidas que están padeciendo.

En cualquier ciclo alcista, la bolsa baja la tercera parte del tiempo. Y en cualquier ciclo bajista, la bolsa sube la tercera parte del tiempo. Es en esos tercios en los que los inversores que apuestan por una continuidad de la tendencia bajista se encuentran a contracorriente. Algunos inversores que apuestan a la baja cuando la bolsa tiene tendencia a bajar, en cuanto la tendencia cambia de forma momentánea creen que el cambio es definitivo y se apresuran en liquidar sus posiciones cortas. Puede que incluso se pongan largos (en el argot bursátil significa simplemente comprar) y luego se vean “resorprendidos“ por el regreso de la tendencia bajista que habían previsto al principio.

La tabla de la izquierda ilustra qué ocurrió los primeros días de octubre (hasta el día 6): los doce valores con mayores posiciones bajistas subieron una media del 7,95%, más que el mercado en general. ¿Casualidad? No creo. Más bien parece que algunos inversores con fuertes posiciones cortas tuvieron que correr a cubrirse.

El problema de los inversores que apuestan a la baja es el tiempo. Pueden acabar teniendo razón, pero tal vez demasiado tarde, como he comentado en este artículo.

La situación se repetirá en los próximos meses. Cuando una proporción tan elevada del capital está en manos de apostantes que juegan en contra del tiempo y a favor de una tendencia que no siempre les va a resultar favorable, los pánicos compradores van a ser frecuentes.

Algunos de los protagonistas de esos pánicos serán los que figuran en la tabla siguiente. Se trata de las firmas de inversión que el día 1 de octubre tenían mayores posiciones cortas individuales en valores de la bolsa española.

Firmas_bajistas

 

Se disparan las apuestas bajistas contra la bolsa española

 

 

 

 

 

Se disparan las apuestas bajistas contra acciones españolas

Cortos19-09-2015Los datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) indican que las posiciones cortas en entidades españolas cotizadas se han incrementado notablemente. Las posiciones cortas son operaciones en las que el inversor puede obtener un beneficio en caso de que la acción baje de precio. Una forma de ponerse corto en un valor es tomar las acciones prestadas a un precio determinado, venderlas en el mercado y recomprarlas más tarde a un precio inferior. En tal caso, el beneficio es la diferencia entre el precio inicial y el de compra, menos una comisión. Naturalmente, si el precio sube en vez de bajar, el inversor sufre pérdidas.

La tabla de la izquierda ordena los valores del IBEX con mayores apuestas bajistas según datos de la CNMV del 18 de septiembre. Las cifras se refieren al porcentaje de capital que está en manos de inversores que han apostado contra el valor.

Por ejemplo, el 12,05% de las acciones de Indra han sido tomadas prestadas o vendidas al descubierto en alguna de las diversas formas que ofrece el mercado para tal fin.

En algunos valores, la CNMV señala que no hay datos disponibles. En cuanto a ArcelorMittal, el organismo no ofrece información ya que dicha empresa está domiciliada en Luxemburgo.

A finales de 2014, el valor con mayores apuestas bajistas era Abengoa con un 7,96% del capital objeto de posiciones cortas, seguido de OHL (4,93% del capital), BME (3,95%) y Popular (2,88%). En comparación, actualmente los porcentajes de capital en manos de inversores bajistas se ha disparado. Indra ha pasado de tener el 2,41% de sus acciones en posiciones cortas a tener el 12,05%.

De los doce valores con mayores posiciones cortas, vemos que siete son empresas con ciertos problemas de solvencia (Indra, OHL, Abengoa, Sacyr, Repsol, FCC y Acciona). Otros dos son entidades financieras, pero otros tres son empresas solventes.

La segunda tabla indica que los inversores que eran bajistas en diciembre de 2014 tardaron en tener razón. Vemos que en junio de 2015, los valores con mayores apuestas en su contra habían subido un 13,3%, más incluso que el IBEX-35. En cambio, el 30 de septiembre de 2015, esos valores efectivamente perdían más que el mercado. Sin embargo, las empresas solventes objeto de posiciones cortas solo perdían un 2,1%, menos que el mercado en general.

Cortos30-09-2014

 

Quiénes van a sufrir pánico en los próximos meses

 

 

 

¿Se gana dinero con las apuestas bajistas?

hito2SIn duda esta pregunta requiere un análisis mucho más amplio del que voy a proporcionar aquí, donde solo quiero hacer una reflexión en relaciòn a este tema.

Un inversor hace una apuesta bajista o asume una posición bajista contra un valor determinado cuando lo vende sin tenerlo. Una forma habitual de hacerlo consiste en pedir prestado el valor para venderlo.

Por ejemplo, imaginemos que creo que las acciones de Telefónica, que actualmente cotizan a 12 €, van a caer a 10 € en un futuro próximo. Entonces acudo a mi intermediario bursátil y le digo que quiero pedir prestadas mil acciones de Telefónica a 12 €. El intermediario tiene un cliente (el señor B) que posee mil acciones de Telefónica y le pregunta (a menudo ni se lo pregunta) si las quiere ceder en préstamo a cambio de una comisión. Entonces el intermediario organiza una operación en la que el señor B me presta sus mil acciones de Telefónica. Yo me comprometo a devolverle sus acciones en una fecha futura. Entonces vendo en el mercado las mil acciones de Telefónica del Señor B (lo dicho, a menudo sin que este se entere) a 12 €.

En realidad, es una operación de venta con pacto de recompra. Yo vendo algo que no tengo pero me comprometo a recomprarlo para devolvérselo al Señor B.

Ahora pueden pasar dos cosas: que yo acierte o que me equivoque. Si efectivamente las acciones de Telefónica caen a 10 €, compro mil acciones, lo que me cuesta 10.000 €. Entonces le devuelvo las  mil acciones al Señor B a través de mi intermediario. El Señor B vuelve a estar como antes sin haberse enterado de la aventura que han vivido sus acciones. En tal caso, yo gano 2.000 € porque vendí los títulos por 12.000 € y los he recomprado por 10.000 €. Menos la comisión que me cobre el intermediario por haberme facilitado la transacción.

Pero también puedo equivocarme. Puede ocurrir, por ejemplo, que las acciones de Telefónica no paren de subir en los meses siguientes. Por ejemplo, imaginemos que suben a 13 €, luego a 14 €, luego a 15 €. Entonces me pongo tan nervioso que me veo obligado a recomprar las acciones que vendí a 12 € y pagar por ellas 15 €. Habré perdido 3.000 €.

También puede ocurrirme que el intermediario me obligue a comprar las acciones a un precio determinado si se da cuenta de que mis pérdidas pueden llegar a superar las garantías que he depositado.

Estas compras motivadas por el miedo a que las acciones vendidas sigan subiendo y nos hagan perder más dinero de lo que podemos asumir son las que explican buena parte de las fuertes subidas que experimentan los valores que son objeto de apuestas bajistas. Son los famosos pánicos compradores.

Podría darse la circunstancia, y se da a menudo, que después de vender presa del pánico, las acciones tomen la dirección que yo había previsto, es decir que caigan a 10 €. Me quedará el consuelo de pensar: “¡lo sabía!”.

Estas operaciones suelen tener un plazo de vencimiento bastante corto, así que para ganar dinero con ellas tienen que suceder dos cosas:

  1. Tengo que tener razón.
  2. Tengo que tener razón pronto (antes del vencimiento de la operación)

El problema es que en la bolsa las situaciones irracionales pueden durar mucho tiempo. Unas acciones pueden valer mucho menos que su valor real o pueden valer mucho más durante largos períodos de tiempo. Si necesitamos que las cosas vuelvan a su cauce en el plazo que nos conviene para que nuestras operaciones salgan bien, entonces jugamos con clara desventaja.

Podemos concluir que es mejor equivocarse que tener razón demasiado pronto o demasiado tarde.

El cuadro siguiente indica los quince valores que formaban parte del IBEX el 31 de diciembre de 2014  y que entonces eran objeto de las mayores presiones bajistas. La segunda columna indica el porcentaje del capital de las sociedades que estaba en manos de inversores que habían vendido el valor sin tenerlo, lo que a veces se conoce como posiciones cortas o ventas al descubierto.

posiciones_bajistas2014Vemos que el valor que tenía mayor número de apuestas bajistas era Abengoa. Estos inversores acertaron, pero la mayoría de ellos demasiado tarde (tuvieron razón demasiado pronto). El 30 de junio, el valor subía un 60%. Seguramente, buena parte de esta subida se debió a las compras por pánico de los especuladores.

La rentabilidad media de los 15 valores con más apuestas bajistas era del 12,3% en el primer semestre de 2015, superior incluso a la rentabilidad del IBEX-35. Así que la mayoría de estos especuladores perdió dinero en este período.

La situación al 31 de agosto había cambiado. La rentabilidad media de los quince valores con más posiciones bajistas era negativa en un 0,3% mientras que la rentabilidad media de los 35 valores del IBEX era del 4,9%. Es decir, los especuladores tuvieron razón en diciembre de 2014, pero tuvieron razón demasiado pronto ya que este tipo de operaciones suelen tener vencimientos muy cortos.

Pero también vemos que la rentabilidad media de las empresas con una solvencia correcta (que no estaban entre las diez últimas en los rankings de solvencia) y que fueron objeto de apuestas bajistas, fue del 14,8% en el primer semestre y del 6,9% hasta el 31 de agosto, en ambos casos por encima de la media del mercado. Según estos resultados, puede valer la pena apostar contra empresas de poca solvencia pero no contra empresas solventes, incluso aunque decepcionen, o se prevea que van a decepcionar, con sus resultados, que es la razón pincipal por la cual los especuladores apuestan en contra de las empresas.

Por cierto, ¿cómo es posible que yo pueda vender acciones del Señor B sin que este lo sepa? Porque el Señor B ha firmado un largo contrato con nuestro común intermediario (un banco, una agencia o sociedad de bolsa) y no se ha leído la letra pequeña. En dicho contrato había dado su consentimiento al intermediario para que este pudiera prestar sus acciones a cambio de una comisión. La comisión varía bastante pero puede ser, por ejemplo, del 0,25% anual del valor de los títulos prestados. Por ejemplo, si el Señor B cede sus títulos durante dos meses y estos valen 12.000 € en el momento de la cesión, obtendría un ingreso de 30 € al vencimiento. Se considera una operación de bajo riesgo para el que presta los títulos porque el que los vende se compromete a devolverlos y porque el intermediario pide ciertas garantías al vendedor.