Pequeñas decisiones con grandes repercusiones

El lugar donde probablemente tenemos más poder es el supermercado o la tienda de barrio.

Por ejemplo, cuando compramos mercancías o alimentos de pequeños productores contribuimos a una mejor distribución de la riqueza. Cuando compramos alimentos de agricultura biológica favorecemos un desarrollo económico más sostenible.

Estos días se está hablando de los efectos del boicot sobre productos catalanes. En realidad, no existe un boicot organizado pero la suma de miles de decisiones individuales de rechazo hacia los productos de una región determinada viene a tener repercusiones similares. O mayores aún, pues un boicot puede ser objeto de negociación mientras que las decisiones individuales carecen de visibilidad. Algunos pequeños empresarios catalanes están teniendo caídas de ventas de hasta el 70% debido a este “boicot silencioso“.

Las decisiones de consumo, cuando están libres de prejuicios ideológicos, políticos o de otra índole, actúan como un mecanismo de asignación de recursos hacia los productores más eficientes, lo que beneficia al conjunto de la economía.

El empobrecimiento de la clase productiva de una región disminuye la demanda solvente de productos del resto del país. Por otro lado, las empresas de una región utilizan materias primas procedentes de otras regiones, de modo que una caída de la demanda del producto final se traslada a los productos intermedios. Se trata de los mismos efectos que tiene el proteccionismo: si empobreces a tu vecino, al final te empobreces a ti mismo. La previsible recesión económica que tendrá lugar en Cataluña repercutirá igualmente en la recaudación fiscal del conjunto del país.

En cada crisis las consecuencias son las mismas: la destrucción de la pequeña empresa y/o la concentración de la riqueza en menos manos. Esta vez no va a ser diferente.

 

 

6 comentarios en “Pequeñas decisiones con grandes repercusiones

  1. El boicot a los productos catalanes es absurdo completamente: contradice la idea de que Cataluña es España, perjudica a los productores de materia prima de distintas regiones de España que se utilizan para crear esos productos catalanes y genera un contraboicot que perjudica a los productores de otras áreas de España. No he visto cosa más contraproducente y absurda en mi vida y sólo se entiende desde el una perspectiva irracional y de odio gratuito. Saludos.

    • Hola Ignoracio, así es como funciona la economía. Por desgracia, la clase productiva, empresarios y trabajadores, siempre es la que sufre por tener malos dirigentes.
      Saludos

  2. Hola Carlos, me surge una pequeña duda leyendo tu razonamiento.

    Creo que la gente no deja de comprar sino que decide comprar un producto similar producido en otro lugar. Cuando alguien deja de comprar, pongamos por ejemplo, una botella de cava catalán y en su lugar elige comprar una de cava extremeño, no se está dejando de consumir y de generar renta, lo que sucede es que esa renta en lugar de ir a una región va a otra y esa “demanda solvente de productos del resto del país”, en lugar de generarse en una comunidad autónoma se genera en otra. Desde este punto de vista no veo tan claro eso de que al “si empobreces a tu vecino, al final te empobreces a ti mismo”. Más bien decido no enriquecer a un vecino que me insulta y dice que le robo y sí hacerlo con un vecino que me respeta y me trata bien.

    Un saludo

    • Hola Segundo, entiendo perfectamente tu planteamiento. Pero no es el empresario quien te insulta sino los políticos fanáticos, que no se dan cuenta hasta qué punto están dañando su tierra. No deja de ser curioso que, como ha dicho el filósofo Fernando Savater, la clase política catalana haya robado como en ningún otro lugar, y que luego venga con esa cantinela. Es cierto que tu consumo crea igualmente riqueza pero cuando cientos de miles de personas dejan de consumir productos de una región determinada también se destruye una riqueza que había sido creada. Es algo similar a lo que ocurre con el proteccionismo. En teoría si todo el mundo sigue consumiendo la misma cantidad y además dentro del mismo país, el país debería enriquecerse, pero es todo lo contrario lo que acaba ocurriendo porque es ineficiente desde el punto de vista económico.
      Saludos cordiales

  3. Que tal Carlos;

    El principal problema es que se puede llegar a crear un habito, es decir, mucha gente deja de consumir un producto y lo cambia por otro de similares características, si el nuevo producto le gusta para que va a volver al antiguo producto aunque los motivos que le hicieron cambiar de producto en su momento hayan desaparecido. Si alguien decide dejar de comprar Nocilla por esta tontería de la independencia y la nueva marca le gusta y a lo mejor es mas barata pues va a ser muy difícil para la empresa que hace Nocilla recuperar ese cliente. Al igual que si un cliente a cambiado de banco. Es muy difícil conseguir un cliente.

    Me parece que los políticos catalanes no son conscientes de daño que están haciendo al empresariado catalán. Unos irresponsables, tan negados para la política que solo pueden ser españoles.Esperemos que se imponga el sentido común.

    Un saludo

    • Estoy de acuerdo contigo, Raúl. La obligación de los gobernantes es crear bienestar económico y oportunidades pero están haciendo lo contrario. Como mínimo deberían dimitir.
      Saludos

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