No tema equivocarse

Imagine que en un momento dado invierte 5.000 euros a partes iguales en cinco acciones diferentes, con tan mala suerte que cuatro de las acciones no paran de caer. Sin embargo, una de las acciones sube un 15% anual. Un índice de aciertos de solo el 20%. ¿Cree que habrá sido un mal inversor?

Suponga que las cuatro acciones estrelladas pierden un 10% anual. Entonces uno puede pensar: si con cuatro acciones pierdo un 10% cada año y con una gano un 15% anual, la rentabilidad media será de -40% + 15% dividido entre cinco acciones. O sea, una pérdida del 5% anual. Sin embargo, este cálculo no es correcto porque no tiene en cuenta la rentabilidad compuesta y que los activos más rentables cada vez tienen más peso en la cartera. La rentabilidad media dependerá del plazo de tiempo considerado.

Veamos qué tendría al cabo de cinco años. En cada una de las cuatro acciones estrelladas, habría tenido una pérdida acumulada del 41% pero los 1.000 euros invertidos en la acción acertada se habrían convertido en 2.000 euros. En total tendría 4.373 euros. La rentabilidad media de la inversión original habría sido negativa en un 2,64% anual.

Ahora veamos que ocurre en un plazo de 20 años. Los 1.000 euros invertidos en cada una de las acciones equivocadas solo valdrán 122 euros. Así, de los 4.000 euros colocados en esas cuatro acciones solo le quedarán 480 euros. Hay que tener en cuenta que la pérdida NO se calcula así: -10% anual x 20 años. Eso daría una pérdida del 200%, lo cual es imposible porque lo máximo que se puede perder es el 100% de lo invertido. Una pérdida anual del 10% da como resultado una pérdida acumulada del 88% al cabo de 20 años. La cuestión es que a medida que pasa el tiempo la pérdida del 10% se aplica a un capital cada vez menor.

Al final de los 20 años lo que tendría sería lo siguiente: 121,6 euros por cada una de las cuatro acciones que hubieran perdido un 10% anual pero 16.366 euros por la que hubiera dado una rentabilidad del 15% anual. Así, los cinco mil euros iniciales se habrían convertido en 16.852 euros, lo cual supone una rentabilidad media del 6,26% anual, que no está tan mal. El caso es que el activo más rentable ocupa cada vez más “espacio” en la cartera, o sea pondera más, y compensa el mal comportamiento de los otros.

Incluso si lo perdiera todo en las cuatro acciones equivocadas, la rentabilidad media sería del 6,11% anual. Puestos a perder, ya poco importa si se pierde mucho o todo. Siempre, claro está, que una parte de la cartera haya estado bien invertida. En este ejemplo, solo la quinta parte de la cartera hubiera estado colocada en un activo rentable. Lo normal es que el índice de aciertos sea más elevado. Si uno decide al azar, puede esperar acertar la mitad de las veces. Tal vez no dará con una “joya” que le dé un resultado del 15% anual pero sí con un algunas acciones que le den un 10% anual.

Imagine, por ejemplo, que invierte 10.000 euros en diez acciones diferentes. En cinco de ellas, lo pierde absolutamente todo pero en las otras cinco gana un 10% anual. Al cabo de 20 años tendrá 33.637 euros, lo que implica una rentabilidad media del 6,25% anual. Un resultado muy similar al que obtendría con un solo acierto del 15% anual entre cinco acciones.

Cuanto mayor es el plazo de tiempo, más se acerca la rentabilidad global del capital a la del activo más rentable. En el primer caso (cuatro acciones en las que se pierde todo y una que gana el 15% anual), si el plazo es de 40 años, la rentabilidad media del capital invertido sería del 10,46%. Mil euros al 15% anual durante 40 años se convierten en cerca de 268.000 euros, lo que convierte en irrelevante la pérdida de los cuatro mil euros restantes.

En el segundo caso (cinco acciones en las que se pierde todo y otras cinco en las que se gana el 10% anual), se perdería todo con la mitad de lo invertido pero la otra mitad se habría convertido en unos 226.000 euros, siendo la rentabilidad media del 8,11% anual. En este caso, el índice de aciertos hubiera sido del 50%, muy superior al del caso anterior, que era de solo uno entre cinco posibilidades. Aún así, la rentabilidad media de todo el período hubiera sido menor que perdiéndolo todo con el 80% del capital pero obteniendo un gran acierto con el 20% del capital restante.

En resumen, cuanto más pasa el tiempo, menos importancia tienen los errores y mayor importancia los grandes aciertos.

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